martes, 6 de septiembre de 2016

Pujol humanista personalista (y post andorranista)

Sale ahora un escrito antiguo de Jordi Pujol.
Aquí en VO.

Y aquí en tradu exprés.

Tres ámbitos en convulsión. Cataluña, España, Europa.

Jordi Pujol i Soley.
5-10-2015

Un comentario personal. Pero no sólo personal.
Un comentario referido al hecho que me resulta difícil superar el estado de ánimo en que me encuentro. Me estoy esforzando. Trato de resistir la ofensiva de desprestigio que me vuelcan encima. Esto se podrá dilucidar del todo en su momento, pero en cualquier caso desde ahora puedo decir -porque es mi sentimiento íntimo- que no es eso lo que realmente me angustia. El sentimiento de culpabilidad me viene de que, no por codicia, pero sí por miedo, por desidia, por ligereza, por debilidad, he cometido una falta que no debí haber cometido. Que creo que en su momento se reconducirá la cosa.
Pero no es de eso de lo que ahora quiero hablar. Sino de otro aspecto menos personal. Si bien algo personal porque hace referencia a tres ámbitos de acción a los que quería dedicar en gran parte mi vida. Y lo hice. Durante muchos años. Y me ilusionaban. Pero ahora tanto objetiva como subjetivamente se me hace difícil, o imposible, hacerlo. Y no sólo por el estado de ánimo y los problemas personales sino también -y mucho- porque realmente en los tres se ha ido haciendo objetivamente difícil trabajar con ilusión y eficacia. Con entusiasmo y ambición.
Estos tres ámbitos eran Cataluña, España y Europa.
(1)
Mi primera fidelidad fue y es Cataluña. Desde muy joven. Y en todos los ámbitos. Siempre en el marco de un proyecto de país. Tocando muchas teclas, pero todas ellas en el marco de un proyecto. De un proyecto de país. De un país con fuerte conciencia histórica, con una lengua y una cultura a la vez resistentes y creativas, con  determinadas formas de vida muy persistentes.
Por razones demográficas y políticas, y por cómo ha evolucionado la Historia, habría sido lógico que Cataluña se hubiera diluido, que se hubiera despersonalizado. No ha sido así. Aparte de los hechos esenciales de la lengua y la cultura, deben de haber contribuido los que se han llamado "formas de vida". Que haciendo un resumen muy breve e incompleto pueden ser desde la "laboriosidad" que decía Cadalso a finales del siglo XVIII (justo en el momento de la recuperación económica y social del siglo XVIII, como tan bien explica Pierre Vilar) hasta la combinación de cordura, ironía, mesura y continuidad de Ferrater Mora y la aportación decisiva de Vicens Vives, quien sitúa en la "voluntad de ser" el hecho básico de la actitud colectiva catalana. Personalmente yo llego a la toma de conciencia personal de lo que es el país y de la situación en que se encuentra en un momento (los años inmediatamente posteriores a la guerra) difícil y que invita al desaliento. Por diversos motivos y circunstancias -familiares, sociales-,  yo no caí. Y me apunté muy pronto a la tarea de conservación de la memoria y de reconstrucción del país. En una doble línea de agitación y de formulación de proyecto. De proyecto global y, por tanto, poliédrico.
(2)
Ya he dicho que mi primera fidelidad, fue y es Cataluña, la he querido ejercer en dos marcos más amplios. Uno de ellos es España. Yo no he sido independentista salvo un momento fugaz que combinaba la opresión radical del primer franquismo y lo que podríamos llamar la lectura de los versos de Ventura Gassol. De hecho, en 1946 -con dieciséis años- eso ya quedó superado. (Época, por ejemplo, de mi adscripción al grupo Torras i Bages, y poco después de la gran concentración en Montserrat del mes de abril de 1947). Mi activismo catalanista ya incorporaba tanto el hecho español como el europeo. El reconocimiento de Cataluña debía conseguirse en ese doble marco. Y no sólo pasiva o resignadamente sino con iniciativa y compromiso. Con espíritu constructivo. Es decir, no sólo debíamos tener como lema y objetivo lo que yo llamaba "construir Cataluña" sino también -en la medida muy modesta que nos correspondía- contribuir al progreso español y europeo.
Ya he explicado muchas veces cómo desde los años 50 empecé a plantear lo que debía hacer Cataluña en el marco español. No sólo políticamente, sino también en el campo económico y social. Y en el ideológico.
Creo que durante muchos años he podido trabajar en este sentido. En general, modestamente, aunque en determinadas épocas con cierta capacidad de incidencia.
Esto era posible para una Cataluña con su propia identidad reconocida y respetada y con las herramientas y competencias pertinentes. Y una España abierta a esta posibilidad. Y este era nuestro objetivo colectivo. Y el mío personal. Pero ahora ya no lo es.
Desde hace unos años el proyecto político ampliamente mayoritario en España se ha puesto completamente de espaldas, pero no se debe caer en la tentación del "finis Cataloniae" porque el proyecto que hemos defendido tope con dificultades muy grandes.
Que además me afectan personalmente de una manera grave. Ya he dicho de entrada que hacía un comentario personal. Aunque no sólo personal, porque durante muchos años he contribuido de manera importante a la aplicación de un proyecto colectivo que ha propiciado un gran progreso en Cataluña. En todos los órdenes. Y que también durante más de cuarenta años ha contribuido al progreso general español.
Pero ahora mi capacidad de hacer una contribución positiva ya no existe. Confío en que otros lo harán. Y lo deseo.
(3)
Empecé este escrito el 5 de octubre de 2015. Lo continué a mediados de mes. Y hoy -3 de noviembre- lo retomo a raíz del texto de una entrevista en La Vanguardia del día 27 a un profesor de Oxford -John Gray- que añade leña al fuego de las preocupaciones que empecé a exponer referidas a Cataluña y a España. (Pero faltaba el comentario sobre Europa).
El titular de la entrevista ya es bastante inquietante para un europeísta como yo. Para un patriota europeo como yo. "El proyecto europeo y el euro se desintegran".
Y yo soy especialmente sensible a esto porque ya hace algún tiempo que contemplo con preocupación la evolución europea. Y lo tengo escrito. Y porque coincido con algunas de las críticas de John Gray.
Pero me rebelo frente a la idea de una ineluctable decadencia europea.
Porque creo en los valores de Europa. Y porque no es casual, por ejemplo, que tanta gente de todo el mundo quiera ser europea.
Que quieran ser de la UE. Mucho más que de cualquier otro continente, gran país o gran civilización. Más incluso que los USA, al menos en aspectos muy importantes.
Como lo que dice el Profesor Gray invita al pesimismo me pongo preventivamente la venda en la herida y adelanto que sigo teniendo fe en Europa. Después diré por qué. Pero de momento cuento lo que dice el Profesor Gray.
Dice que está en marcha el proceso de desintegración europeo. Y da a entender que éste no se detendrá, o que es muy difícil que lo pueda hacer. Porque la UE se ha hecho demasiado grande y es demasiado rígida. Porque hay demasiado desequilibrio interno, por otra parte muy difícil de eliminar. Y porque Europa ya no es ni probablemente sea ya un actor mundial.  Y porque Europa no tiene capacidad para resolver el problema de la inmigración. Y porque Europa va camino de convertirse en "débil, desordenada e introvertida, con muchos gobiernos débiles, una política opaca y un resurgimiento poderoso de la derecha radical". Y concluye que estamos "en un callejón sin salida".
 Todo esto dicho por un hombre serio. O sea que no es moco de pavo. Pero yo quiero creer que lo que decíamos -y yo personalmente con especial énfasis- de que la UE había sido una historia de éxito sigue siendo verdad. Ahora amenazada, pero todavía real.
Todo el mundo quiere ser europeo porque Europa y la UE combinan mejor que ninguna otra sociedad el nivel de vida, el bienestar social (Estado del Bienestar) y la libertad política y de pensamiento. Todo ello fruto de un patrimonio cultural y espiritual, humanista, de alta calidad. El mismo Gray habla de Montaigne "y de unos cuantos más", dice. Pero es que son muchos más. Y vienen del pensamiento griego y de la idea cívica de Roma y de los valores del cristianismo. Todo esto dicho sin infravalorar otras culturas y civilizaciones, pero sin olvidar nuestros valores. Que vienen de muy lejos, pero que después han continuado con las grandes reformas religiosas y con el enciclopedismo y la Declaración de los Derechos  Humanos.
Y con las formulaciones ideológicas y políticas que han conducido al Estado del Bienestar. Que han conducido a que una gran multitud en todo el mundo, si puede elegir, elige ser europea y no de otros continentes. No de otras culturas y de otros sistemas.
O sea que Europa es un valor universal. Es un referente de alcance universal. Esto hace más necesario y urgente que supere su crisis. O sus crisis. Porque tiene más de una. Económica y financiera, política y social, de desconcierto frente a la globalización, de ideas y de valores. Pero la multiplicidad de crisis debe tener un origen común. O al menos habrá interconexión entre todas ellas. Habrá algún lugar o algún mecanismo que, bien utilizado, tal vez podría ayudar a recomponer el conjunto de ideas, valores y actitudes que podrían hacer de Europa algo menos discursivo y más operativo, más sincero y menos teatral, más responsable y menos evasivo. Más valiente.
Todo ello requiere inteligencia y competencia, pero también una voluntad colectiva pactada de sentido de responsabilidad, y de buena fe, y también de percepción del peligro.
Podría ser que para hacer esto fuera necesario un liderazgo reforzado. En el terreno político. Pero también, y mucho, en lo ideológico y cultural, y si la palabra no causara miedo deberíamos decir en el terreno espiritual. Porque ahora lo ejerce demasiado en solitario Alemania. Y honestamente hay que aceptar que en buena parte esto es así porque todo el mundo se escabulle. Como hace unos meses editorializó The Economist,  Alemania es, a día de hoy, en Europa, "the reluctant hegemon". El hegemónico o jefe de filas reticente. Que lo es; o lo finge, al menos en parte, a la fuerza.
¿Se vislumbra por alguna parte que estas condiciones se empiecen a dar? No del todo. Pero el espíritu europeo es una mezcla de actitud prometeica y de esperanza cristiana. Y de humanismo personalista. Unos ingredientes sólidos y creativos. Que pueden hacer posible la reacción.

(El artículo es de octubre de 2015, antes de las dos elecciones generales españolas del 20-D yel 26-J y el Brexit del 23 de junio de 2016).


Soria vuelve a dimitir

Soria ha dimitido de su cargo en el BM; le honra.

Carlos Cuesta clama aquí contra la demagogia de los partidos en este asunto, al ser el cargo por concurso y, por lo que parece, objetivo y no discrecional.
El problema es que no se ha publicado la relación de candidatos y sus méritos; y, sobre todo, aun admitiendo que Soria tuviera la mejor puntuación, no deja de ser el suyo un cargo de representación de España en un organismo internacional.
Y si Soria tuvo que dimitir como ministro por mentir; y además,  según Montoro "porque no se puede estar en un paraíso fiscal y en el gobierno", mutatis mutandis...

Parce obvio que el nombramiento de Soria era totalmente inadecuado en fondo y forma.

Si a Cuesta le parece bien que Soria esté en el Banco Mundial, al resto de los españoles, no. Tenga o no derecho a presentarse al cargo.

La candidatura debe ser apoyada por el ministerio, y por tanto por el gobierno.
Soria no nos habría representado.

Pudor por el otro

Azúa proponiendo dar más circulación al vocablo "alipori" a cuenta de la desinvestidura o la embestidura o lo que sea que presenciamos en el Congreso los otros días.
Aquí.

Es cuento largo lo del origen de la palabra y sus variantes
Aquí y acá.



Felipe de Borbón y Andana

El pitorreo empieza a ser general con el no-gobierno español.

Hasta el Independent dice que el rey ha fracasado.
Aquí.  Alistair Dawber escribe: 

“Muchos creían que el joven y popular rey Felipe sería capaz de acabar con el punto muerto, pero también ha fracasado”.

Debería introducirse una ILP en el Congreso, con medio o un millón de firmas, proponiendo a un independiente como jefe del Gobierno ya el que el monarca se llama a andana.

Por ejemplo una independiente: Carmen Iglesias.


La fiscal mandó parar

La fiscal general avisa a los sedicentes independentistas.
Aquí.
Por fin, y más vale tarde que nunca, si bien ya es demasiado tarde: qué más querrían los indepes que ver a Forcadell entre rejas o inhabilitada. Menuda propaganda internacional.



No los voten, bótenlos

Tanto Sánchez como Rajoy son dos procrastinadores. El uno, presidente crónico, el otro jefe de la oposición mientras dure y se pueda. Se basan en sus votantes que, a pesar de todo,  los votan. Casi 8 y 5 y medio millones respectivamente.
Así las cosas, no hay nada que hacer. Son ellos dos los principales problemas políticos en España.
Si sus partidos no los botan con b, tendrán que ser los ciudadanos.


El antiborboneo wagneriano

El profesor Sosa Wagner encara al timorato Borbón con sus responsabilidades ante el bloqueo político y le pide que lo rompa con el mazo de la Constitución: que eso no es borboneo, Majestad, que eso es constitucionalismo...


Aquí.

Pero no caerá esa breva de un formador regio para un gobierno de concentración y provisional: ni siquiera el monarca ha sido capaz de reunirse al mismo tiempo con varios de los líderes para hacerles ver la necesidad de pactar una salida al juego diabólico de vetos cruzados, cuando tenía margen de sobra para haberlo hecho. Tanta prudencia roza la inoperancia.


Porque, ¿quién se atrevería en el Congreso a no investir a un candidato (mejor una candidata, por múltiples razones) nombrado por el rey con todo un gabinete de independientes constitucionalistas salidos de gran parte del arco ideológico?

Cierto que a los partidos no les gustaría la idea, entre otras cosas porque pondría de manifiesto su poquedad e inutilidad, pero ni PP ni PSOE ni C's se atreverían a votar NO a ese candidato independiente y a su equipo... porque sería tanto como votar NO a la monarquía.

Manuel Conthe, sin embargo, se pregunta si Rajoy es un republicano que se ignora.
Aquí.
Hombre, hombre, todo es posible: en la entrada anterior lo trataba yo de punk.










lunes, 5 de septiembre de 2016

Rajoy el punk

Rajoy pretende que la opinión pública se crea que él no sabía nada del nombramiento de su amigo Soria como director ejecutivo en el Banco Mundial; más aún, pretende hacer creer que no conocía siquiera la existencia del cargo en cuestión, y, que, por tanto, ni Soria ni Guindos le dijeron nada de nada. Que es un mero acto administrativo, sin más.

Tanta ceguera no puede ser más que una provocación por parte de Rajoy; o terceras elecciones y la voy a petar; o por lo que me queda me cago dentro y dejo a Soria bien colocado.

El punkismo de Rajoy es un síntoma más del clima irracional en el que vive España.




Otros 170

Otra posible coalición de 170.
Nada descabellada, por cierto, según vayan las gallegas y las vascas, pues en frente anti Rajoy tiene mucho predicamento (y lo del ex ministro Soria es veneno para la taquilla).
Aquí.

El mudito

El rey no quiere organizar nuevas consultas en Zarzuela, para dejar así a los partidos que se entiendan entre sí.
Aquí.

Es decir, que se ha adaptado pues perfectamente al ambiente y, lo peor, a un sistema abocado a la nada o a la repetición de elecciones.

Nada en la Constitución impide que el monarca convoque a los líderes en reuniones conjuntas, con dos o tres o cuatro líderes.

Nada en la Constitución impide que el monarca nombre a un formador de Gobierno que no sea un líder de partido. Incluso a alguien que no haya sido votado en la urnas.

Teme que lo acusen de borbonear; pero eso no sería borbonear sino actuar conforme a la ley y al papel moderador que le corresponde a la Corona.

Pero no hay más mudo que quien no quiere hablar.




El comité federal andante

Sánchez dice "yo soy un comité federal andante"; ha convocado ya, en efecto, siete. Y afirma que ha cumplido siempre con sus mandatos.
Lo triste es que dice la verdad.

Un nuevo 9-N

La CUP apoyará a Puigdemont a cambio de referéndum en junio de 2017.
Aquí.

Vamos a un nuevo 9-N, nolens volens.

La ley de los lei

La ciudadana Álvarez ha escrito un texto que debería estudiarse y debatirse en todas las escuelas y universidades de Occidente, tal es su limpieza argumentativa y su elegancia en la exposición.

Otros intelectuales, como Amin Maalouf en  Las identidades asesinas de 1999 (aquí una reseña muy analítica en español) ya habían abordado la cuestión; o el antropólogo Clifford Geertz, que desarrolló a lo largo de su carrera el concepto de "identidades culturales dinámicas". Y Judih Rich Harris, con un enfoque antropo-psicológico (aquí), que indaga en la raízes de la individualidad y la identidad, en el yo y el ellos.

Pero la vuelta de tuerca de Álvarez es esta:
Nos dice que contra el esencialismo de la identidad, sólo caben los valores democráticos superiores.
Contra el culto a las diferencias culturales e identitarias, el acervo común ilustrado. 
Contra la tiranía de las pertenencias reduccionistas: la comunidad del discernimiento.
Contra los adoradores de la ley del más fuerte, contra los sin ley: la ley.

La ley de los lei (de los libres e iguales)

















Mala alternativa para Alemania

En Alemania soplan vientos alarmantes.
Aquí.
Merkel y su partido están perdiendo la partida frente a la derecha extrema, racista y populista, el AfD (alternativa para Alemania)
Mal presagio para el proyecto europeo.
Con un objetivo alcanzado del 20% hoy en una regionales, el AfD puede irrumpir con fuerza en la escena nacional.
Si todo el proyecto europeísta lo debemos fiar al resurgir  la socialdemocracia germana, no hay motivos para el optimismo.

Alemania, que es la locomotora de Europa, puede ser también su campo santo.

sábado, 3 de septiembre de 2016

La banalidad del olvido

Un tipo se hace fotos de postureo en  Birkenau, y se arma la gorda en la red, el mismo día en que Marine Le Pen anuncia su referéndum para la salida de Francia de la UE.
Aquí y acá.
Cuando uno piensa que la razón de ser de la Europa comunitaria fue evitar nuevas guerras entre europeos y el genocidio judío y luego mira las fotos del jovencito indocumentado y descerebrado posando en el campo de concentración, entiende que el Front National sea el primer partido en intención de voto en Francia.
Un partido de racistas y de amnésicos, que es casi lo mismo.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Rajoy paga traidores

Rajoy sí paga a traidores (a la verdad); si son amigos.
Aquí.
El ex ministro José Manuel Soria, que mintió siendo ministro y tuvo que dimitir, ha sido propuesto por Rajoy para director ejecutivo del Banco Mundial. A ver si lo obtiene.
El anuncio se ha hecho justo después de la sesión de desinvestidura, más que nada para evitar la rechifla en las bancadas "no future", y para que la noticia quede oculta mañana en los periódicos por los titulares del NO a Rajoy.

Soria conoce bien lo que son las finanzas internacionales, pero hacer valer en el CV su periodo panameño, o premiárselo por parte del gobierno, es algo excesivo para el decoro del respetable.




Nein ist nein y la parte por el todo

Sánchez ha dejado claro que su no es definitivo, pues hoy se ha postulado para intentar un gobierno con los anti Rajoy, que, cierto es, son legión: 180 diputados más los 32 de Ciudadanos; total: 212 diputados. Incluso Oramas la canaria puede renergar de su sí a Rajoy.
Entre estos 212 o 213 diputados deberían salir sólo 176 coaligados en su antirajoyismo visceral. En principio y en teoría no es un imposible.


Pero el referéndum es el problema. Cataluña es el problema.  La parte por el todo.

Ergo no hay solución en España hasta que (en) Cataluña (se) resuelva el asunto.





jueves, 1 de septiembre de 2016

La ley del miedo

El editorial de hoy de Charlie Hebdo sobre la decisión judicial francesa de anular las ordenanzas municipales en contra el uso del burkini en las playas galas:

Aquí en VO.


Aquí en tradu exprés:

Molière invalidado


"El Consejo de Estado de Francia ha dictado su resolución sobre las ordenanzas municipales contra el uso del burkini en las playas. Aplaude la izquierda, mientras protesta la derecha. Y esto porque la derecha ve el burkini como una manifestación del Islam cada vez más invasora. Y porque la izquierda piensa que la prohibición de llevar la prenda es liberticida. Sin embargo, lo que une a los dos campos es que están ambos equivocados.

Es posible que el origen de esta prenda horripilante sea una religión concreta. También es posible que la prohibición de llevarla en el espacio público sea una restricción a la libertad indumentaria. Sin embargo, la verdad la tenemos delante de nuestras narices, pero nadie la ve de tan gigantesca que es: el burkini no es más que la manifestación del regreso del orden moral más retrógrado y más indignante que quepa imaginar. No importan los orígenes de esta ropa mojigata. La izquierda, por lo general, tan dispuesta a hacer frente a cualquier forma de moralismo, está paralizada por la dimensión religiosa de estos pijamas playeros. La derecha, de costumbre tan rápida a la hora de defender las buenas costumbres, no se opone al burkini por razones morales, sino porque es el símbolo de una religión que, a su modo de ver,  desafía  la identidad de Francia.

La izquierda debería combatir el burkini como lo hizo enfrentándose a los oponentes reaccionarios al matrimonio homosexual. Pues los católicos que se manifestaban en contra de esta reforma progresista del matrimonio tienen una visión de la moral y de la familia tan reaccionaria como la de las mujeres que se cubren de la cabeza a los pies para bañarse. No se puede, por un lado, luchar contra el orden moral cuando lo defienden los católicos, y por el otro, no luchar contra él cuando lo defienden musulmanes reaccionarios. La izquierda todavía no ha entendido que el Islam puede ser tan retrógrado como el catolicismo; y viceversa. Las mujeres que llevan burkini y aquellos que se manifestaron en contra del "matrimonio para todos" tienen la misma visión en cuanto al lugar que han de ocupar lugar las mujeres en la sociedad.

Si la izquierda fuese todavía la izquierda, debería tener este discurso crítico contra el orden moral que publicita el burkini. Pero la izquierda no es más que un cadáver que suena hueco en cuanto impacta sobre ella un problema. Entonces aplaude la decisión del Consejo de Estado de Francia, ya que cree que una decisión judicial podrá borrar cuarenta años de sus propias cobardías. No es el progresismo lo que empuja a la izquierda a aplaudir esta decisión administrativa, sino el miedo. El miedo de la religión, el  miedo a desagradar a un electorado del que espera votos, el miedo a todo lo que es un poco demasiado complicado para ella.

La ley del miedo es ahora más fuerte que el miedo a la ley

La moral religiosa siempre ha tenido un problema con el cuerpo y la desnudez. "Cubra este seno  que no puedo ver", puede leerse en una famosa obra de teatro que muchos han estudiado en la escuela. Trescientos cincuenta años después, todavía nos reímos con el Tartufo, pero no nos damos cuenta de que hoy es él quien impone su moral hipócrita. Tartufo ha ganado la partida. Molière la ha perdido. Muchas gracias,  Consejo de Estado. ¿Y qué dice de esto la izquierda? ¿Y los artistas? Nada. El vacío interesideral. ¿Dónde están los actores que muestran su talento en el escenario para ridiculizar la hipocresía del personaje de Molière? ¿Dónde los escritores y los críticos, tan admiradores del espíritu increíblemente subversivo de Jean-Baptiste Poquelin, alias Molière? Se han hecho invisibles, se han refugiado en la oscuridad de los teatros para evitar su exposición al sol de las playas donde se representa una obra grotesca con trajes de otro siglo.

La derecha no será tampoco de gran ayuda con sus proyectos de ley que nada van a resolver.  Pues al orden moral islámico le importan un pito las leyes y los reglamentos. Su táctica es la del hecho consumado. Sin debate, sin votaciones, sin contestaciones.
No hay salida. Deberemos acostumbrarnos  al velo, al burka y al burkini. La ley que fue aprobada en contra del uso del burka no hizo que éste desapareciese. La policía tiene demasiado miedo a crear disturbios, y las autoridades locales no quieren que su municipio sea portada en los periódicos. Así que todo el mundo se la envaina.

Las decisiones judiciales sólo se tienen en cuenta si son favorables al orden moral o al hecho religioso, sin ningún discernimiento, como la que acaba de adoptar el Consejo de Estado.

En cambio, cuando la justicia francesa decide que el delito de blasfemia no existe y que se puede caricaturizar las religiones, ya nadie hace uso de ese derecho. ¿Quién,  aparte los dibujantes de Charlie Hebdo, se ha atrevido a dibujar al Profeta? Los dibujantes tienen miedo de ejercer un derecho que la ley les concede  porque tienen miedo de perder la vida. A semejanza de la ley sobre el burka, muy poco aplicada, el Derecho se ve completamente superada por este nuevo orden moral de inspiración musulmana.

La ley del miedo es ahora más fuerte que el miedo a la ley".

Riss, director de Charlie Hebdo.



En efecto, la ley del miedo... como dice Riss.
Pero el burkinismo es un problema político, de propaganda del islamismo,  y como tal debe abordarse.

Birreyes del mambo

Los chicos de la Colau piensan en ir del bracete de la CUP en las próximas autonómicas y de paso votar en un segunda urna un pseudoreferéndum por la independencia (en flagrante ilegalidad, cela va de soi).
De lo cual se coligen dos cosas: una, que todo el que pide una consulta de secesión "es" un secesionista, por mucho que pretenda lo contrario; y dos, que los iguales acaban juntándose.
Y encima, el colauero Asens tiene el santo rostro de argumentar que con las dos urnas, con las biurnas, se animarían a participar... lo contrarios a la secesión ?¿  (dando a entender, además, que es lo que desea, una alta participación de los contrarios a la secesión...).
Aquí.

Hasta un niño chico lo vería: si ese día de elección autonómica hay una bielección con esas dos urnas, la parlamentaria y la pseudoreferendaria, los demócratas catalanes (los de verdad, no los que han usurpado el nombre, que cada día recuerdan  más a otros usurpadores de nombres "democráticos":  los esbirros de Moscú de la RDA), sencillamente no irán a votar. Porque los golpes de Estado no se votan. Se ejecutan.

 Pero para entonces  los de Colau y los cuperos serán los bi-reyes del mambo en las bi-urnas.

QED.

Los sistémicos

Sólo cuando (y si) se toque fondo se podrá volver a boquear en superficie. En unas terceras elecciones el día de Navidad, con 5 millones de españoles en desplazamiento lejos de su colegio electoral, y dado lo farragoso del voto por correo, se podrá producir la abstención más alta de la Historia: además del 30% estructural y habitual, se podría dar otro 20%. Con un 50% de abstención o similar, cabrá visualizar el nivel de compromiso político de los españoles que aún creen en el sistema. Los sistémicos
Y se modulará un tanto lo que tal vez sea una de las peores fallas de la democracia (si no la peor): la falsa equiparación de todos los votos, cosa que desmiente el sistema electoral desde siempre, como metáfora involuntaria de algo muy políticamente incorrecto: no todos los votos deberían valer lo mismo.
Pero no por razones geográficas. hélas...


miércoles, 31 de agosto de 2016

Pantomima

Ha finalizado el debate con el resultado esperado: 170 síes para Rajoy frente a 180 noes, y el viernes ocurrirá, salvo milagro, lo mismo.

Cabe preguntarse sobre la finalidad de un debate en el que se conoce de antemano el resultado final.

El desafecto o asqueo de los ciudadanos a los políticos sólo puede ir en aumento con estos ejercicios de pantomima parlamentaria.


El debate de hoy sólo ha servido para escenificar una frustración colectiva (y para que los independentistas se hagan un poco de propaganda gratis).


Terceras, ya.






Corbata morada

Rivera se ha puesto hoy en el debate de desinvestidura una corbata no azul, no roja, ni siquiera naranja, que es su color.
Se la ha puesto violeta, el color de... Podemos.

El mensaje subliminal es claro: somos los revolucionarios del cambio pero del cambio "con" corbata.


En su discurso razonable y razonado del mal menor: 150 medidas para mejorar España,  Rivera encarna la filosofía de la razón práctica.

Un gran discurso, lástima que sea como clamar en el desierto.



Rajoyismo

A las 11h 22, Rajoy llama por enésima vez "señor" Presidente a Ana Pastor, y a Iglesias lo llama "Sánchez".

Pero entonces se lanza a sus ironías cachazudas, en las que es el rey y vuelve su mordacidad y vehemencia, que le hacen parecer un señor motivado y comprometido.

Sólo ante la crítica se crece, sólo a la contra sabe nadar.







Neoaggiornamento

El cura en el funeral por los muertos del terremoto ha dicho que no es dios sino la (mala) obra de los hombres lo que ha matado a las víctimas, en alusión a los problemas de los inadecuados materiales utilizados en las casas afectadas por el seísmo.
Aquí.
Es casi la primera vez que la religión católica le pasa el muerto, nunca mejor dicho, a la chapuza y la mala cabeza y avaricia del ser humano y al urbanismo en achaque de tragedias por causas naturales, como lo es un terremoto, un maremoto, una inundación.
Este neoaggiornamento de la religión católica comprometida con la realidad y la verdad marca, ciertamente, un hito.

El problema es a quién culpar cuando es un rayo el que parte al cordero de dios.

martes, 30 de agosto de 2016

Los máquinas

FB ha sustituido a los humanos para referenciar sus noticias. Ahora deciden eso los robots, "los" máquinas.


Aquí.

Sin embargo, "en ningún punto hacen referencia a la necesidad de comprobar la veracidad de las informaciones que destacan, una carencia que ha sido objeto de mofa este fin de semana tras demostrar lo desacertado del algoritmo".



Pero la veracidad ya es lo de menos. Lo que le importa a FB no es la verdad sino la realidad de los clics. Mientras no se lleve a los tribunales a FB por ello, la democracia toda está en zona de peligro.

La desinvestidura

Rajoy pronuncia su esperable discurso, aburrido hasta decir basta, pautado por aplausos moderados y ensopados propios de un Soviet Supremo.

Mañana igual la cosa se anima, con el "y tú más", "donde las dan las toman", "qué hay de lo mío", "buuuu... que viene el Bárcenas"  y todas esas cosas tan hispánicas.

Tendrá su coña ver cómo Rivera, lipori, lipori, diciendo que apoya a Rajoy a pesar de que no se fía de él.

Cabe preguntarse, sin embargo, si tiene sentido ir a escenificar una derrota forzada, si no fuera por que la Democracia es, en buena parte, el cumplimiento de rituales y formas.

Sánchez, el "prescindible", ni siquiera respeta las mínimas formas democráticas del let's wait and see, let's see and act accordingly.



A las 17h 10 Rajoy se acuerda del desafío independentista catalán, se viene arriba, pero es como si a nadie le emocionase ya el asunto, sin duda el más importante y grave que vive el país.





Le Pen & Sarkozy

El País editorializa aquí que Sarkozy se lepeniza en su nueva  postulación a la Presidencia de la República; pero soslaya que Le Pen lleva ya años sarkozyándose, en su campaña llamada de "desdemonización"; y por eso el FN es el primer partido actualmente en intención de voto en Francia.

lunes, 29 de agosto de 2016

Ruizdad

Un dirigente del PSE que debería dejar de serlo inmediatamente.
Aquí.
No sólo por difundir una falsedad, sino porque sabiendo que es una falsedad desmentida, se empeña en seguir difundiéndola, lo cual es aún más grave e impropio de un político medianamente decente. Es propio de un ruiz.
Si el PSOE  no actúa expulsando a este descerebrado, todo su mumble jumble sobre la regeneración democrática y le decencia parecerá lo que es: propia de un ruiz. De otro ruiz.




Con un par (de pies)

Francia ha entendido que en el problema del islamismo hay que legislar.
Aquí.
Los musulmanes deben saber que "han de tener los dos pies en la República".

Rajoy es el lío

Pedro Jota Ramírez ve a un De Guindos en Mario Monti, para evitar una terceras elecciones y con una mini legislatura de dos años, a verlas venir.
No sería lo peor, en efecto.

Y si no, que gobierne Rajoy pero como castigo para él y para dar a los españoles una patada en trasero ajeno.

Aquí.

Esto segundo es un disparate.
Diría más: ni siquiera mejorando resultados en una terceras elecciones merecería Rajoy ser presidente, por ser quien tras el fracaso de esta semana debería dimitir por razones políticas, al no haber permitido gobernar en marzo a C's con el PSOE y  ahora provocado una segundas elecciones por no poder lograrlo él tampoco con C's.

Sin conmigo ni sinmigo.



Por razones morales y jurídicas, nunca Rajoy debió ser el candidato del PP, partido imputado y con una retahíla de caso de corrupción sub iúdice.

Por razones políticas, no debería ser el candidato ni ahora ni luego.





Suquet yugoslavo

En el Suquet agosteño de Portabella hubo una mezcolanza extraña de invitados con sabor a la Croacia ex Yugoslava.
Aquí.
Como la calma antes de la tempestad.
El día que no esté Portabella, no habrá suquet, y tal vez, no haya ya un país. El mismo país.

Aquí el Ruiz

Hoy Pedro Sánchez, el "Ruiz", anunciará a Rajoy su no es no.
Aquí.
Como dice Méndez, Rajoy lo tiene crudo  mañana en su  discurso para el intento de investidura porque se mostró muy despreciativo con la investidura fallida de marzo y todo lo que dijo se le girará en su contra.

C's ha tenido en su mano forzar con el PP casi el mismo pacto que forzó con el PSOE, pero ha dejado flancos abiertos, flecos desflecados,  por los que crecerá el eco del "no es no" del PSOE.

Vamos a terceras elecciones, salvo imprevisto. Y entonces se verá si el propio hartazgo de la ciudadanía mueve significativamente o no la correlación de fuerzas.
Si no hay cambios importantes en el número de escaños, sólo el rey podrá poner punto final a este sainete, nombrando a un formador de Gobierno, tal como lo faculta la Constitución. Y preferiblemente un no líder de partido.



domingo, 28 de agosto de 2016

Los burkinistas

La prensa socialdemócrata más buenista (y aquí analfabeta: ¡escribir "mallas" con una "y",  faut le faire!) intentado pintar una idílica alianza de civilizaciones "bikini-burkini", una convivencia erdogana y zapateril, en este caso en las playas del Líbano (40% de cristianos).
¡Hasta habría varones domados que se bañan vestidos por pura solidaridad!
Qué natural resulta la convivencia de las (y los) burkinistas con las (y los) bañistas occidentales y sus bañadores...
Aquí.


Espada, en su karta dominical, le da vueltas y más vueltas al burkinismo. Que si la estética, que si la moral, que si la hipocresía del Occidente más retroprogresista... Que si se legisle su práctica...
Y al final se marea y sólo ve a una mujer diacrónica en las playas del tiempo.
Aquí.

Pero el problema del burkinismo es que ya no es un asunto ni moral, ni estético ni siquiera civilizacional: se ha convertido en un problema político.

Y no hace falta ser un visionario como Houellebecq ni escribir una novela como Sumisión para ver que quien lleva burkini u otro atuendo velador (lo haga por la razón que lo haga) está ejerciendo de soporte humano objetivo, de mujer-anuncio, de colaboradora necesaria para el mensaje político de un movimiento llamado islamismo, y que algunos llaman islamofascismo.
Una de cuyas premisas principales es la sumisión de la mujer al varón: la primacía del burkinista prescriptor sobre la burkinista prescrita.

Y es que si estamos en guerra, como dicen Hollande y Valls, contra el islamismo radical, hemos de estar en guerra también contra esta guerra de propaganda, que es lo que es el burkinismo.

Y por tanto en contra de las mujeres-propagandistas en nuestras playas.
Legíslese ya, pero en una lógica de guerra.


Guisando un nuevo pacto de Guisando

Rivera y Rajoy podrían haberse abrazado, y lo habrían hecho si creyeran de veras en su pacto, que ha ido cogiendo algo de cuerpo, eso sí, conforme se acercaba la fecha de la investidura y la posibilidad de que al final C's hiciera un corte de mangas.

Aquí.

Estos nuevos pactos de Guisando (de desaguisando, de no sumando...), Rajoy dixit,  persiguen sólo meter presión al PSOE (100 medidas de las 150 las firmó con C's el PSOE en el drôle de pacte).

A ver quién es el guapo... etc.


C's, que se ha comido por tres veces su NO a Rajoy, cual Pedro con el Mesías: arriesga mucho, el que más, pues puede perder dos veces seguidas una investidura; pero también demuestra ser un partido de diálogo y un partidario del centro, cosa que, a la larga, le puede reportar beneficios. Al menos, los ciudadanistas son fluidos y dialogantes, eso no se les puede negar.

Quedamos pues a la espera de la investidura y de cómo los sánchezes, iglesias, los garzones y los nacionalistas se retratan en la tribuna  (o se abrazan entre bambalinas).



sábado, 27 de agosto de 2016

Todos contra Rajoy

Redondo redondeando una posible jugada redonda. O no.
Aquí.

Donde digo digo digo pastor

Ana Pastor, que fue din duda alguna, la mejor ministra del gobierno Rajoy, no empieza con buen pie su aventura pastoral en el Congreso.
Si su comparecencia para dar cuenta de la aceptación de la encomienda real del candidato rajoy brey fue del todo esperpéntica, su decisión de ordenar el debate de investidura no le va a la zaga: fija el mismo horario que su partido criticó amargamente en un escrito cuando era sánchez castejón el candidato.
Es lo que se llama una coherencia a prueba de bomba.
El debate no necesita de una velada de reflexión tras la previsible intervención del jefe de la pastora. Más bien ésta debería entonar el "pastores a Belén, pastores..." para las terceras.

Sobre todo porque esta vez, y contrariamente a lo que cree Rajoy, en su sapiencia carpetovetónica gallega, los catalanes, aunque sepan,  no van a "hacer cosas."

El candidato rajoy brey mariano

¿Rajoy cambia de estrategia?
Aquí.


No es tan seguro: no hablar con la prensa o hablar todo el rato con la prensa (para no decir nada), es en el fondo lo mismo.

Aquí.

Lo único que indica es que él es el candidato rajoy brey, mariano, y que ya está en campaña electoral*; la JEC deberá intervenir cuanto antes y poner coto a esta practica.



* Se nota, también, porque le dice amén a todo a Rivera, pues sabe que nada de lo que comprometa tiene futuro alguno.



viernes, 26 de agosto de 2016

Por la laicidad, la Democracia y la liberación de las ocultadas

El Conseil d`État de Francia ha anulado las prohibiciones municipales en contra del burkini.
Aquí.
No ha entendido la raíz del problema: no se trata de  prohibir una manera de vestir sino una ideología que atenta contra todo un catálogo de derechos fundamentales y, en definitiva, contra la de Democracia y la igualdad "real" entre los hombres y las mujeres.

Que la izquierda francesa, salvo Manuel Valls,  no lo vea es preocupante; que no lo vean algunas mujeres supuestamente "liberadas", dramático.




El acorazado Otekin sólo en VOSE

Quieren ahora acorazar el nombre de Otegi, el profeta de "los nuevos tiempos".

Cien personalidades (sic) apoyan el texto salido de la pluma de Sastre.

Lo mejor es  el "otra vez más", en amarillo: el eterno agravio, el victimismo profesionalizado, la razón de ser de todo independentista que se precie.

Aquí.

A los lectores de estas líneas queremos llamar la atención sobre un grave problema que afecta a la calidad de la democracia en este lugar y en este momento: Se trata de que se está procediendo a un serio atentado, otra vez más, a los principios mismos de la democracia, al intentarse impedir que Arnaldo Otegi, a quien -entre a otros muchos- la apertura de nuevos tiempos en este país tanto debe, ocupe, por medio de las urnas, un puesto de alta responsabilidad en el futuro. Nosotros invitamos a quienes pueden hacerlo a que acoracen su nombre contra este gran atropello, y manifiesten la legitimidad de su candidatura a la más alta magistratura de este país. ¡Por el derecho de Arnaldo Otegi a presentar su candidatura! ¡Demos la debida fuerza a este mensaje!


En la versión en inglés el traductor, en un ataque de dignidad, se ha negado a traducir lo del "acorazamiento".




We want to attract the attention of these lines readers to a serious problem affecting the quality of democracy in this place and at this time. The problem is that, once again, a serious attack against the principles of democracy is being undertaken, with the attempt to hinder Arnaldo Otegi; to whom -among many others- the arrival of a new time to this country owes so much; from holding, through the ballots, a high office in his future. We invite those who are able to do it, to add their name against this outrage and express to the highest judicial office in this country the legitimacy of Arnaldo Otegi's candidacy. For Arnaldo Otegi's right to stand as a candidate! Lets strengthen this message!


En la versión en euskera, hasta donde alcanzo, tampoco sale la ocurrencia (des)sastriana, siendo Sastre el  autor de la versión original.


Lerro hauen irakurleei hemen eta orain demokraziaren kalitateari eragiten dion arazo larri baten berri eman nahi diegu: Herri honetan agertoki berriak irekitzearren – beste askoren artean- ekarpen funtsezkoa egin duen Arnaldo Otegik hautetsontzien bidez etorkizuneko kargu bat har dezan ekiditeko saioa, beste behin ere, demokraziaren oinarrizko baloreei eginiko erasoa da. Beraz, aukera duten guztiei honako gonbidapena egiten diegu: eraso larri honen aurka bat egin dezatela eta hautagaitza honen zilegitasuna adierazi diezaietela herri hontako erakunde gorenei. Arnaldo Otegik bere hautagaitza aurkezteko eskubidearen defentsan. Eman diezaiogun bultzada mezu honi!

El burkini no es una fashion

El burkinismo no es una fashion  procedente de Burkina Faso.
Ni una moda rompedora en las playas de Europa o del Norte de África o de Oriente Próximo.

No hace falta que lo digan mujeres musulmanas marroquíes, que también.
Aquí.


Tener que argumentar, a estas alturas, que el uso del burkini no tiene nada que ver con la libertad vestimentaria de cualquier ser humano en democracia provoca cierto sonrojo.

Pero lo haré, o al menos lo intentaré.

El burkini es un símbolo político de adscripción a una ideología concreta llamada "islamismo".
Y tiene que ver (por desgracia para la mayoría de los que la practican, con mayor o menor obediencia y devoción, más activa o más pasivamente, más cultural o más moralmente) con una religión monoteísta llamada el Islam (o la fe musulmana basada en el Corán), que lleva unos cuantos años (unas tres décadas largas) siendo secuestrada por ciertas corrientes políticas e individuos de poder en determinadas partes del planeta (que todos podríamos ubicar en un mapa geográfico virgen) y que está proliferando también fuera de esos lugares, y también en Occidente.

El islamismo es un movimiento político que básicamente  propugna que la religión musulmana y, en especial, la interpretación que de ella hacen estos ideólogos, invada todos los ámbitos: el personal, el familiar, el social, el civil y el político. Es una dictadura. Así de claro.

El islamismo es el principal enemigo de la religión musulmana. Y uno de los peores enemigos de la libertad y la dignidad humanas. Que la izquierda multiculti y cierta derecha asimilada no lo quiera ver sólo agrava el problema y no hace sino dar alas al populismo trumpista, lepeniano y orbanista

El islamismo persigue a las personas en su identidad más personal, quiere acabar con la individualidad de todo ser humano, esa individualidad que es lo único que nos hace a todos libres e iguales. Y se ceba especialmente en las mujeres.


Llevar burkini es un acto político "objetivo" de propaganda de una ideología claramente no democrática ni respetuosa con los derechos básicos de las personas. Las palabras: "sumisión (no sólo sexual) de la mujer al hombre" resumen bastante bien la quintaesencia de la filosofía que anida en esa ideología política.

Y eso es así, diga lo que diga, pretenda lo que pretenda y sienta lo que sienta la portadora de un burkini, de un velo integral o de cualquier atuendo que cosifique a la mujer con arreglo a una ideología de sumisión al varón; ideología que halla su fundamento, lo torticeramente que se quiera, en una religión concreta.

El Derecho, el ordenamiento jurídico, la Ley, en los países democráticos, debería legislar sobre esta materia de manera objetiva, y trazar los límites de la libertad de expresión frente a una ideología contraria a la Democracia y a los derechos humanos, como es el la ideología que difunde el islamismo.


Hay que impedir que las nietas sean menos libres que lo fueron sus abuelas, al menos en las democracias, ya que en las dictaduras es otro cantar: primero habría que coadyuvar a que desaparezcan, lo cual es cuento largo y no entra en este post de campo.


Pero todo el mundo ha de saber que Democracia es también la libertad de NO poder llevar burkini (entre otras muchas cosas).

Es fundamental para poder seguir la senda del progreso humano luchar contra el fundamentalismo islamista. Fundamental.

El burkinismo es el rostro visible y más "obscenamente destapado" del fascismo, hoy.



Las gordas en Navidad por favor

La prueba de la puerilización política que se vive en España es el debate sobre lo grave que sería que unas nuevas y repetidas elecciones se celebrasen el día de Navidad. Un sacrilegio o una provocación para algunos, hasta el punto que se especula con que Rajoy habría buscado justamente esa fecha para meter presión a sus rivales (y deseados cooperadores necesarios).



Como si lo sustancial fuera que las elecciones cayeran en esa fecha, y no por qué han de repetirse por tercera vez unas elecciones: la falta de voluntad de negociar y el sólo vetar por parte de la mayoría de los actores políticos. Hasta Coalición Canaria, tan moderanisma y pactista, vetaba ayer ciertos aspectos del pacto PP-C's para poder prestar su concurso.


Aquí  el catedrático Carreras aportando su contribución y abogando ¡por reformas legislativas!, que necesitan, por cierto, de un consenso que,es de lo van más cojas precisamente las fuerza políticas.



A mí en cambio me parece una fecha muy adecuada el día de Navidad, entre otras cosas porque es un día en que mucha gente se queda en su sitio (mucho más loco sería un día de agosto, por ejemplo) y, sobre todo, porque  la ocasión daría un ambientazo a la fecha; y viceversa. Qué mejor para repolitizar la vida familiar, y por ende civil,  que tanto lo necesita.

Y los que viajan por Navidades siempre puede votar por correo, como siempre se ha hecho.

No creo que muchos ciudadanos designados para estar en las mesas electorales se lo tomasen a mal, tampoco, por razones conocidas de cuñadismo y suegrismo rampantes y acechantes.

No creo, sinceramente, que un publicista hubiera dado con una mejor fecha para unas elecciones tan importantes, tan gordas como éstas, la de a ver si a la tercera va la vencida.

Y además no creo que después de estas elecciones navideñas hubiera unas cuartas, "por falta de ignorancia", que decía Cantiflas.



jueves, 25 de agosto de 2016

¿Contra qué Cat?

¿Contra Cataluña? ¿Contra Catalunya? (Y no le dan ni una regalía a Arcadio).

Aquí.

La expo con el Franco ecuestre decapitado va a traer una cola de cometa chino XXL.

El día en que se aborde con serenidad y ciencia en el "principat" todo este asunto del franquismo y Cataluña, habrá concluido la Transición de verdad.


Lo más probable es que ese día nunca llegue, pues las nuevas naciones (y las viejas) necesitan del humus esencialista de la mentira y del mito para ser.
Para ser en contra de.

Todas buscan su batalla del campo de los mirlos.



Grimegia

A los ciudadanistas se les acaba, dicen, la paciencia por la tomadura de pelo pepera.
El pacto ahora me lo quito, ahora me lo pongo.
¿Qué esperaban del ADN del escorpión en mitad del río cruzado?
Girauta pide "por favor" que el PP le permita votar por Rajoy el martes, en horario socialista de matinée; o cuando sea.
Aquí.

Empieza a ser patética tanta extra broma, tanta grimegia.






Partit dels Socialistes (Obrers) de Catalunya

En el PSC andan a la greña con que si un plan B o un vía canadiense o un jamón  federal con chorreras; más que nada para tener algo a lo que hincarle el diente el once de septiembre.
Aquí.

Los estragos del independentismo se llevarán por delante al socialismo obrero catalán; bueno, a lo poco que queda de él.

United Colors of Otegi

Un@s dicen que si Otegi puede o no presentarse lo han de decidir los vascos con y en las urnas. Que lo contrario sería cargarse la democracia, secuestrarla, saltársela. Hablan de horizontalidad. Será horizonte de kilómetro cero.


Espada, el desfacedor de falacias, la desmonta, as usual.
El terrorismo, como la guerra, no es sino otro modo de hacer política.

Aquí.

Los Otegistas y sus aliados activos o pasivos deberían tal vez plantearse organizar una consulta participativa a la catalana, a lo 9-N, con urnas reciclables de cartón: y obtener resultados parejos: 90 y mucho pico % por y para Otegi; participación del 30 y poco pico %. Así se harían un selfie estupendo, que es por lo que se pirra todo nacionalismo emergente.

Con todo, lo más obsceno de todo este chou son los colorines con que se está publicitando todavía, y hasta que se cumplan las decisiones de la JEC, la "marca" Otegi en la cartelería y demás mercadotecnia: un híbrido de los colores corporativos de Google y de United Colors of Benetton. Los colores de la diversidad y de la vida.


Con lo bien que le habría ido el negro riguroso de luto.
Elegante, además, e ideal para daltónicos.


Por qué somos ya postfactuales...

...y encima nos refocilamos en ello.

Más madera en la guerra contra la fanta-política...



Por qué somos "postfact"

por Peter Pomerantsev en la revista Granta (número de agosto de 2016)


Y aquí debajo una tradu exprés:

Mientras su ejército se anexionaba con un total descaro Crimea, Vladimir Putin apareció en televisión y, con una sonrisa burlona, le dijo al mundo que no había soldados rusos en Ucrania. No estaba tanto mintiendo como diciendo que la verdad no importa. Y cuando Donald Trump se inventa hechos a su antojo y afirma que vio a miles de musulmanes en Nueva Jersey vitoreando la caída de las torres gemelas, o que el gobierno mexicano envía a propósito a los "malos" inmigrantes a los EE.UU., y  los organismos de verificación de datos consideran que el 78 % de las  declaraciones de Trump  son falsas, pero él sigue siendo candidato a la presidencia, entonces parece más claro que el agua que los hechos ya no importan mucho en la tierra de los hombres libres. Cuando la campaña del Brexit anuncia 'Vamos a darle a nuestro Sistema Nacional de Salud (NHS) los 350 millones de libras que la UE nos birla cada semana' y, tras  ganar el referéndum,  esa reivindicación apenas provoca un encogimiento de hombros por parte de un líder del Brexit, que lo tilda de mero “fallo”, mientras que otro correligionrio lo justifica como "eso era una mera aspiración",  está claro que estamos viviendo en un mundo postfactual; o postverídico . No es simplemente un mundo donde los políticos y los medios de comunicación mienten -siempre han mentido- sino que es un mundo en el que no importa si se dice la verdad o no.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Se debe a la tecnología? ¿A la  globalización económica? ¿Al final de la Historia de la filosofía? Hay una especie de alegría adolescente en sacudirse el peso de los hechos, esos pesados símbolos de la educación y de la autoridad, recordatorios de nuestro lugar y limitaciones en el mundo;  pero ¿por qué está produciendo esta rebelión ahora mismo?

Muchos culpan de ello a la tecnología. En vez iniciar una nueva época de búsqueda de la verdad, la era de la información permite que se difundan mentiras en lo que los "techies" llaman "fuegos digitales incontrolados". Y para cuando un fact-checker  pilla una mentira, otras muchas miles ya han sido ya creadas, y la proliferación de las “cascadas de desinformación” hace que la irrealidad se habrá paso imparable. Lo único que importa es que la mentira se puede cliquear, y lo determinante es que alimente los prejuicios existentes en la gente. Los algoritmos desarrollados por empresas como Google y Facebook se basan en las búsquedas y en los clics anteriores, por lo que con cada búsqueda y cada clic uno no ve sino confirmados sus propios prejuicios. Las redes sociales, principal fuente de noticias para la mayoría de los estadounidenses hoy en día, nos introducen en cámaras de resonancia  de personas con mentalidad similar, y nos alimentan sólo con las cosas que nos hacen sentir mejor, sean éstas verdaderas o no.

También la tecnología podría tener influencias más sutiles en nuestra relación con la verdad. Pero los nuevos medios de comunicación, con sus miles de pantallas y  reproducciones , hacen de la realidad algo tan fragmentado que ésta se vuelve inasible, empujándonos hacia (o permitiéndonos huir) a realidades virtuales y fantasiosas. La fragmentación, combinada con las desorientaciones propias de la globalización, deja a la gente anhelando un pasado más seguro; y genera nostalgia. "El siglo XXI no se caracteriza por la búsqueda de lo novedoso” escribió la fallecida filóloga ruso-estadounidense Svetlana Boym, “sino por la proliferación de nostalgias:. nacionalistas nostálgicos y cosmopolitas nostálgicos, ambientalistas nostálgicos y nostálgicos urbafílicos (amantes de las ciudades) intercambian fuego de píxeles en la blogosfera”. Así, los ejércitos de trolls de Putin venden en la Red sueños de un Imperio Ruso y de una Unión Soviética redivivos; Trump tuitea: “Hagamos grande América otra vez”; los partidarios del Brexit sueñan con una Inglaterra perdida en Facebook; mientras que las “snuff movies” virales del ISIS glorifican un Califato mítico. La “nostalgia restauradora”, argumenta Boym, se esfuerza en reconstruir la patria perdida con “determinación paranoica”, y  piensa en sí misma en términos de "la verdad y la tradición"; se obsesiona con los grandes símbolos y “renuncia al pensamiento crítico en aras de los lazos afectivos . . . En casos extremos, puede crear una patria fantasma, por la cual uno está dispuesto a morir o a matar. La nostalgia no reflexiva pueden engendrar monstruos”.

La huida a las tecno-fantasías se nutre de la incertidumbre económica y social. Si todos los hechos coinciden en decir que uno no tiene ningún futuro económico, entonces,  ¿para qué quiere nadie saber nada de los hechos? Si uno vive en un mundo donde un pequeño acontecimiento en China conduce a la pérdida de calidad de vida en Lyon; donde el  Gobierno de cada país parece no tener control sobre lo que está pasando; entonces, la confianza en las viejas instituciones con autoridad -políticos, académicos, medios de comunicación- se tuerce, lo cual lleva, por ejemplo, a que el líder del Brexit Michael Gove afirme que los británicos "ya han tenido bastante de tanto experto", o a las broncas de Trump a los medios de comunicación, a los que tacha de "lamestream' (paticojos o irrelevantes), o al florecimiento de sitios web de noticias alternativas. Paradójicamente, las personas que no confían en los medios de comunicación "mainstream", según muestra un estudio de la Universidad Northeastern, son más propensas a tragarse la desinformación. "Sorprendentemente, los consumidores de noticias alternativas, que son los usuarios que tratan de evitar la “manipulación de masas” de los medios de comunicación generalistas, son los que más se presta a dejarse inocular de afirmaciones falsas". [1]
El sano escepticismo acaba en una búsqueda de conspiraciones descabelladas. La televisión controlada por el Kremlin de Putin ve conspiraciones estadounidenses debajo de cada piedra; Trump especula con que el 11-S fue una acción “interna”; y parte de la campaña del Brexit puso a Gran Bretaña en el punto de mira de un complot germano-franco-europeo.

"No hay información objetiva", afirman  los jefes de las redes de propaganda de Putin, Dmitry Kiselev y Margarita Simonyan, cuando se les  pidió que explicaran los principios editoriales que permiten que las teorías de la conspiración se presenten igual de válidas que una investigación basada en pruebas. El canal internacional del Kremlin, Russia Today, pretende dar un punto de vista "alternativo", pero en la práctica esto significa que el editor de una revista marginal de extrema derecha sea tan creíble, en su papel de tertuliano, como un académico universitario, haciendo que una mentira sea tan digna de ser retransmitida por la tele como pueda serlo un hecho. Donald Trump juega a algo similar cuando invoca rumores sin pies ni cabeza como si fueran opiniones razonables, opiniones “alternativas”, o fomenta cosas tales como que Obama es musulmán y que su rival Ted Cruz tiene un pasaporte canadiense escondid; siempre, eso sí, con la advertencia-coartada del: "Hay mucha gente que lo comenta. . . "[2]

Esta equiparación entre la verdad y la falsedad procede (y se beneficia) de un relativismo y de un tardío post-modernismo de lo más invasivo, que, en los últimos treinta años, ha saltado del mundo académico al de los medios de comunicación y a todos los demás ámbitos. Esta escuela de pensamiento ha hecho suya la máxima de Nietzsche según la cual no hay hechos sino sólo interpretaciones: cada versión de los hechos no sería más que un relato en el que las mentiras pueden quedar justificadas como "un punto de vista alternativo" o "una opinión" ya que "todo es relativo" y "cada uno tiene su propia verdad" (y en Internet realmente eso es así) .

Maurizio Ferraris, uno de los fundadores del movimiento Nuovo Realismo y uno de los críticos más convincentes de la postmodernidad, sostiene que estamos viendo la culminación de más de dos siglos de pensamiento. La razón de ser de la Ilustración era hacer posible el análisis del mundo, desgajando el derecho a definir la realidad de la autoridad divina para dárselo a la razón individual. El "pienso luego existo" de Descartes trasladó la sede del conocimiento a la mente humana. Pero si lo único que se puede conocer es la propia mente, entonces, como dijo Schopenhauer, "el mundo es mi representación".  A finales del siglo XX, los posmodernos fueron más allá, afirmando que "no existe nada fuera del texto", y que todas nuestras ideas sobre el mundo proceden de los modelos del poder que se nos imponen. Esto nos ha llevado a un silogismo, que Ferraris sintetiza así: "Como toda realidad se construye con el conocimiento, y el conocimiento es construido por el poder, ergo toda realidad se construye desde el poder. Por lo tanto,  la realidad es una construcción del poder, lo cual la hace tan detestable (si por "poder" se entiende el poder que nos domina) como maleable (si por "poder" queremos decir "nuestro poder").

El postmodernismo primero se presentó como algo emancipador, una forma de liberar a la gente de los relatos opresivos a los que había sido sometida. Pero, como señala Ferrari, "el advenimiento del populismo mediático proporcionó el mejor ejemplo de un adiós a la realidad que no ha sido en absoluto emancipador". Si la realidad es infinitamente maleable, en tal caso Berlusconi, quien tanto influyó en Putin, puede argumentar con razón:  "¿No te das cuenta de que algo no existe -una idea, un político o un producto- a menos que salga en la tele?" [3]. En tal caso, también, la administración Bush podría legitimar una guerra basada en información errónea. "Cuando actuamos, nosotros creamos nuestra propia realidad', le dijo al New York Times un cualificado asesor de Bush (se cree que fue Karl Rove) en la cita en que se centra Ferraris; "y mientras está usted estudiando esa realidad -juiciosamente, como usted lo hará-, nosotros vamos a actuar de nuevo, creando nuevas realidades “.

Para colmo de males, al decir que todo conocimiento es poder (opresor), el postmodernismo echó por tierra cualquier argumento en contra del poder. En su lugar postuló que "dado que la razón y el intelecto son formas de dominación, la liberación deberá hallarse en los sentimientos y el cuerpo, que son, de por sí, revolucionarios". El rechazo de todo argumento basado en hechos y su sustitución por las emociones se convierte en un bien en sí mismo. Podemos escuchar el eco político de todo ello en el pensamiento de Arron Banks, financiador de la campaña “Salgamos de la  UE”: "La campaña en favor de la permanencia presentaba hechos, hechos y sólo hechos . Y esto, simplemente, no funciona. Tienes que conectar con la gente emocionalmente. Éste es el éxito de Trump". Ferraris ve el origen del problema en la respuesta de los filósofos ante el auge  de la ciencia en el siglo XVIII.  A medida que la ciencia se hizo cargo de la interpretación de la realidad, la filosofía se tornó más anti-realista, con el fin de retener un ámbito en el que todavía poder desempeñar un papel.

Cuando intento dar sentido al mundo en que crecí y en el que vivo -un mundo enmarcado en mi caso por Rusia, la Unión Europea, el Reino Unido y los EE.UU.- no necesito retrotraerme muy lejos para encontrar un momento en que los hechos sí importaban. Recuerdo que los hechos parecían ser enormemente importantes durante la Guerra Fría. Tanto los comunistas soviéticos como los capitalistas de las democracias occidentales se basaban en hechos para demostrar que su ideología tenía razón. Los comunistas, sobre todo, hacían trampas, pero al final perdieron porque no lograron hacer valer sus tesis por más tiempo. Cuando les pillaron mintiendo, reaccionaron con indignación. Y es que en aquellos tiempos era importante ser considerado como alguien preciso.

¿Por qué eran importantes para ambos lados los hechos? Porque los dos proyectos estaban tratando, al menos oficialmente, de probar una idea de progreso racional. La ideología, el relato y el uso de los hechos tenían que ir pues de la mano. Por otra parte, tal como me comentó el empresario de medios y activista Tony Curzon Price: durante una guerra, el liderazgo y la autoridad son importantes para mantenerse a salvo. Se mira hacia a los líderes en busca de hechos; y los líderes los hacen recaer sobre ti.

Luego llegó la década de los 90. No hubo más progreso por el que luchar, nada que debiera probarse. Los datos se alejaron de los relatos  políticos. Esto tuvo su lado bueno: fue un tiempo de hedonismo y éxtasis, un aturdimiento que nos permitía ignorar los hechos de nuestras cuentas bancarias y endeudarnos tanto como quisiéramos . Sin hechos ni ideas, los nuevos amos de la política fueron los asesores de los partidos políticos y los politólogos. En Rusia, las tradiciones zaristas y de la KGB que han conformado movimientos políticos “títeres” se han entremezclado con triquiñuelas propias de relaciones públicas occidentales para crear una democracia-acorazado-Potemkin en la que el Kremlin manipula todos los relatos y a todos los actores políticos, desde la extrema izquierda a la extrema derecha. Esto comenzó en 1996, cuando se utilizaron partidos falsos y falsas noticias para salvar al presidente Yeltsin; y la cosa proliferó hasta convertirse en un modelo de "política virtual" imitado en toda Eurasia (el asesor de Trump, Paul Manafort, trabajó en el entorno  del Kremlin en 2005 para ayudar Putin a moldear al aspirante a presidente Yanukovich en Ucrania). En el Reino Unido la tendencia se plasmó en la meteórica carrera de Alastair Campbell, un portavoz de prensa, que no era un cargo electo, considerado tan influyente que la sátira política más aguda del momento de él “el interino del poder” en el país. En los EE.UU.  todo comenzó con la primera Guerra del Golfo, a la que Baudrillard describió como una pura invención de los medios de comunicación; y con todo el jolgorio montado por Bill Clinton. Luego hubo la segunda Guerra del Golfo y la ya legendaria cita de Rove  de "somos nosotros los que creamos la realidad".

Pero a pesar de todo su cinismo, los asesores políticos y politólogos todavía estaban tratando, en ese momento, de crear una remedo de verdad. Sus relatos tenían vocación de ser coherentes, incluso si andaban algo escasos de hechos. Cuando la realidad les alcanzó -la opinión pública siguió tragando en Moscú, pero estallaron las mentiras  sobre Irak  y la bolsa se derrumbó-,  la reacción fue la de cargar más la suerte y negar que los hechos importaran en absoluto;  y en hacer un fetiche del hecho de dejar de preocuparse por los hechos . Esto reporta muchos beneficiosa los gobernantes; pero también es un alivio para los votantes. Putin no necesita hacer valer una historia más convincente: sólo tiene que dejar claro que todo el mundo miente, socavar la superioridad moral de sus enemigos y convencer al pueblo de que no hay alternativa a él. "Cuando Putin miente descaradamente quiere que Occidente diga que él miente”, nos cuenta el politólogo búlgaro Ivan Krastev, “pues así puede apuntar al otro y decirle: pero vosotros también mentís". Y es que si todo el mundo miente, todo vale; , ya sea en la vida personal de cada cual o a efectos de invadir un país extranjero.

Es ésta una (funesta) alegría. Ahora puedes darle rienda suelta a
 cuqalquier la locura que sientas ; y está bien que así sea. Lo que busca Trump es dignificar el placer de escupir bazofia, la alegría de la emoción pura,y, a menudo, alimentar la ira, todo ello sin ningún sentido. 
Y un público que ya se ha pasado toda una década prescindiendo de los hechos ahora puede dejarse arrastrar por una liberación completa y anárquica de toda forma de coherencia.

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[1] Data Minig revela cómo las teorías de  la conspiración emergen en Facebook; MIT Technology Review (18 de marzo  de 2014).


http://www.technolo- gyreview.com/view/525616/data-mining-reveals-how-conspiracy-theories-emerge-on-facebook/

miércoles, 24 de agosto de 2016

Sucios desesperantistas

Los koineformes resurgen.

Tragica y cómica la crónica, según el párrafo elegido.
Tragicómica si se lee entera.
Aquí.

Hasta hubo quien usó el limpio esperanto para un trabajo sucio.
Hasta el Reyes y el Rufián salieron por patas.

El caganero

Willy Toledo, el exiliado dorado, es el rayo que no cesa (versión caganero en todo lo que se menea).

Ya que no ha podido ser el ministro de cultura del sorpasso aquí, yo lo nombraba ministro de Exteriores allá en  Cuba. Con Boris Johnson de homólogo en el Bireino Unido, vaya par de dos en la escena internacional.

Aquí.


Grandeza y servidumbre

La junta electoral central dice que Otegi no puede ser candidato.

Aquí.

Es una buena noticia que la ley sea igual para todos y que se cumplan las sentencias.
Otegi no se ve apartado por razones políticas sino jurídicas. las de un Estado de Derecho.

Pero no acabará aquí la cosa y Otegi usará su derecho a recurrir y llegar hasta los más altos tribunales como propaganda electoral.


Grandeza y servidumbre del Estado de Derecho.

martes, 23 de agosto de 2016

Imputados de gusto

El PP no está dispuesto a apartar a los imputados, tal como le exigen los ciudadanistas,  si no hay Gobierno.
Aquí.

Será que deben de dar mucho gustirrinín los imputados en la oposición...



Miseria (no solo) sexual y muerte en el mundo árabe

El periodista y novelista argelino Kamel Daoued va a dejar el periodismo: lo está pasando fatal, él y su familia, debido a un artículo (que pongo debajo y otro anterior de parecido contenido) que escribió hace unos meses sobre "la miseria sexual en el mundo árabe". Fueron objeto de todo tipo de anatemas; lógicamente, de muchas voces procedentes del entorno islamista, pero asimismo de una parte de la izquierda multiculturalista y universitaria francesa (aquí), hasta el punto de que el escritor anuncia que ha decido abandonar la practica del periodismo.
Daoued ha recibido amenazas de muerte en Argelia; y no sólo anónimas.
Aquí.

Hasta Manuel Valls tuvo que salir en su defensa: "Abandonar a este escritor a su suerte sería como abandonarnos a nosotros mismos. Es por ello imperioso, necesario y urgente, como muchos lo han hecho estos días, apoyar a Kamel Daoud. Sin ambages. Sin desfallecimientos."
Aquí.

El mencionado Manuel Valls ve incompatible el burkini con los valores de Francia.
Aquí,
Yo creo que es incompatible con los valores humanos, tout court. Y que forma parte  justamente del "porno-islamismo" que denuncia en sus artículos Daoued.


Traduzco el extracto final de la carta "abierta" de Kamel Daoued a su amigo Adam Shatz, ensayista y periodista norteamericano de la London Review of Books, quien se indignaba y le reprochaba a Daoued su posición en los dos artículos mencionados sobre la sexualidad en el mundo árabe.

Aquí la carta in extenso en VO.

Y aquí el final en tradu exprés:

"...Escribí impelido por la vergüenza y el enfado contra los míos y porque vivo en este país, en esta tierra argelina. En los artículos expuse mis ideas y mi análisis sobre un aspecto que no podemos soslayar, so pretexto de "caridad cultural". Soy escritor pero no escribo tesis universitarias. Se trataba de expresar una emoción también.
Que unos universitarios hagan hoy un manifiesto contra mí a cuenta de estos textos me parece inmoral porque ellos no viven en mi cuerpo, ni en mi tierra; y me parece ilegítimo, cuando no escandaloso, que algunos me acusen de islamofobia desde sus capitales occidentales y sus terrazas de café donde reinan el confort y la seguridad. Todo ello adobado bajo forma de un proceso estalinista y con los prejuicios propios del especialista, en plan: "Yo le suelto un sermón al indígena porque yo sí sé hablar mejor que él de los intereses de los otros indígenas y postdescolonizados..." Me resulta una postura intolerable. Creo que es inmoral usarme como carnaza entregada al odio local, con esa condena añadida de islamofobia que hace las veces hoy de Santa Inquisición. Me resulta vergonzoso que se me acuse de esto por parte de personas que están tan lejos de mi vida cotidiana y de la los míos.
El islam es una bella religión según sea el hombre que la practica, pero a mí  me gusta que las religiones sean un camino hacia un dios y que resuenen en ellas los pasos de un hombre que camina. Estos peticionarios emboscados no miden las consecuencias de sus actos sobre la vida de los demás.
Querido amigo Adam, comprendo también que vivimos en una época muy dura. Al igual que, en tiempos, el escritor que venía del frío, hoy el escritor que viene del mundo llamado árabe se ve ante muchas trampas; se le requiere, se le empuja por la espalda y se le rechaza. La sobreinterpretación lo acecha y los medios de comunicación lo acosan para confortar ya sea una visión, ya un rechazo o una negación.
La suerte de la mujer está ligada a mi futuro, al futuro de los míos. El deseo se halla enfermo en mi tierra, y el cuerpo rodeado por doquier. Es algo que no se puede negar y yo he tenido que decirlo y denunciarlo. Pero de repente se me hace responsable de cómo será leído esto según en qué tierras y bajo qué cielos: denunciar la teocracia reinante en nuestros países se convierte así en un argumento de islamofobía bajo otro firmamento. ¿Es acaso esto culpa mía? En parte, sí. Pero también es culpa de esta época nuestra. Es lo que ha ocurrido con mis artículos sobre "Colonia". Lo asumo pero lamento que se pueda utilizar como una negación de la humanidad del Otro. El escritor venido de las tierras de Alá se ve ahora sujeto a todo tipo de presiones mediáticas intolerables. Yo  no puedo evitarlo pero sí puedo hurtarme a ello; por prudencia, como pensé, pero también por el silencio, que es por lo que optaré en adelante.
Me voy a ocupar a partir de ahora sólo de literatura: en esto te doy la razón.
Voy a dejar en breve el periodismo. Escucharé árboles o corazones. Leeré. Restauraré en mí la confianza y la quietud. Exploraré. No abdicaré, sino que iré un poco más lejos que el juego de las olas y de los medios de comunicación. Me resuelvo a ahondar y dejo ya de declamar.
Siento por mi tierra un afecto desencantado. Un amor secreto y poderoso. Una pasión. Amo a los míos y al firmamento que trato de descifrar en los libros y con mis ojos por la noche. Sueño con el poderío, con la soberanía para los míos, con la conciencia y el deseo de compartir en ellos. Me decepciona no poder vivir ese sueño. Me hace entrar en cólera o me empuja al castigo amoroso. No odio a los míos, ni a lo humano que hay en los demás. No insulto las razones del otro. Pero ejerzo mi derecho a ser libre. Ese derecho se ha interpretado incorrectamente, ha sido objeto de presiones, ha sido vapuleado o ha sido juzgado. Hoy quiero para mí la libertad de hacer otras cosas. Mil perdones si te he decepcionado esta vez en tu amistad, querido Adam.
Y si hago pública esta carta ahora es porque se dirige a las personas afectuosas de buena fe como tú. Y, sobre todo, a ti" (Kamel Daoud)



Y uno de los dos artículos de la polémica.

La miseria sexual en el mundo árabe

Kamel Daoud


12 de febrero de 2016

Orán, Argelia.

Después de Tahrir, Colonia. Después de la plaza, el sexo. Las revoluciones árabes de 2011 habían entusiasmado a las opiniones públicas, pero desde entonces la pasión se ha ido agostando. Al final pudimos detectar en estos movimientos muchas imperfecciones, fealdades. Por ejemplo, apenas han afectado a las ideas, a la cultura, a la religión o a los códigos sociales, especialmente los relacionados con el sexo. Revolución no significa modernidad.
Los ataques contra las mujeres occidentales por parte de inmigrantes árabes en Colonia, Alemania, la pasada Nochevieja han recordado el acoso que otras mujeres habían sufrido en Tahrir durante las bellas jornadas de la revolución.Un recordatorio que obliga a Occidente a entender que una de las grandes miserias de gran parte del mundo llamado "árabe", y del mundo musulmán en general, es su relación enfermiza con la mujer. En algunos lugares se le pone un velo, se la lapida, se la mata; como mínimo, se la acusa de sembrar el desorden en la sociedad ideal. En respuesta a esto, algunos países europeos han llegado a elaborar guías de buena conducta para los refugiados y los inmigrantes.
El sexo es un tabú complejo. En países como Argelia, Túnez, Siria y Yemen, es el producto de la cultura patriarcal del conservadurismo ambiente, de los  nuevos códigos rigoristas islamistas y de los puritanismos discretos de los diferentes socialismos en la región. Una buena mezcla para bloquear todo deseo, culpabilizarlo y empujarlo hacia los márgenes y la clandestinidad. Estamos muy lejos de la deliciosa licencia de los escritos de la edad de oro musulmana, como la de "El jardín perfumado" de Jeque Nefzawi, quien trató el erotismo  y el Kamasutra sin complejos.
Hoy en día el sexo es una gran paradoja en muchos países árabes: es como si no existiera, si bien afecta a todo lo no se verbaliza. Negado, pesa por su misma ocultación. Por mucho que la mujer lleve velo, ella es el centro de todas nuestras relaciones, intercambios y preocupaciones.
La mujer aparece en todo lo que se habla a diario, como un desafío a la virilidad, al honor y a los valores familiares. En algunos países, la mujer sólo tiene acceso al espacio público cuando abdica de su cuerpo. Quitarle el velo sería desvelar el deseo que el islamista, el conservador y el joven sin rumbo sienten y quieren negar. Percibida como una fuente de desequilibrio -minifalda: riesgo de terremotos- sólo se la respeta cuando se la define en una relación de propiedad, como esposa o hija de mengano o de zutano.
Estas contradicciones crean una tensión insoportable: el deseo no halla salida; la pareja ya no es un espacio de intimidad sino una preocupación para el grupo. Esto se traduce en una miseria sexual que conduce al absurdo o a la histeria. Aquí también esperamos poder vivir una historia de amor, pero se nos veta la propia mecánica del encuentro, de la seducción y del coqueteo mediante ese control sobre las mujeres, sobrevalorando la cuestión de la virginidad y dando poderes a las brigadas contra el vicio. Incluso se paga a cirujanos para reconstruir el himen.
En algunas tierras de Alá, la guerra contra la mujer y la pareja adopta ribetes de pura Inquisición. En verano, brigadas de salafistas y de jóvenes del  barrio, enrolados gracias a los imanes radicales y los tele-islamistas, vigilan los cuerpos, especialmente aquellos de las bañistas en traje de baño. En los espacios públicos, la policía acosa a las parejas, incluidas las casadas. Los jardines están prohibidos para los paseos amorosos. Los bancos se cortan por la mitad para evitar que una pareja se siente junta.
Resultado: las fantasías sexuales han de recrearse en otros sitios: ya sea  en la impudicia y el lujo de Occidente, ya sea en el paraíso musulmán con sus vírgenes.
Esta opción también queda perfectamente encarnada por la oferta de los medios de comunicación en el mundo musulmán. En la televisión, mientras  los teólogos hacen furor, las cantantes y bailarinas libanesas de la "Silicona Valley" alimentan el sueño de un cuerpo inalcanzable y de un sexo imposible. Y en cuanto a lo vestimentario, se generan otros extremos: por un lado, el burka, el velo integral ortodoxo; por el otro, el hiyab moutabaraj ("el velo que desvela "), que combina un pañuelo en la cabeza con unos vaqueros “slim”, o unos pantalones superajustados. En las playas, el burkini se opone al bikini.
Los sexólogos son poco frecuentes en los países musulmanes, y sus consejos apenas atendidos. Por lo tanto, son los islamistas los que, en realidad, tienen el monopolio del discurso sobre el cuerpo, el sexo y el amor. Con Internet y la teo-televisiones, todo esto adopta formas monstruosas: una especie de porno-islamismo. Algunos religiosos lanzan fatwas grotescas: está prohibido hacer el amor desnudo, las mujeres no tienen derecho a tocar un plátano, un hombre puede estar sólo con una compañera de trabajo si ésta fue su nodriza y le dio de mamar.
El sexo está en todas partes.
Pero,  sobre todo, después de la muerte.
El orgasmo sólo se acepta después de la boda, pero con sujeción a  códigos religiosos que lo vacían de todo deseo; o bien después de la muerte. El Paraíso y sus vírgenes es un tema fetiche para los predicadores, que presentan esas delicias de ultratumba como una recompensa para las gentes de la tierras de la miseria sexual. El kamikaze sueña con ello y se somete a un razonamiento terrible y surrealista: el orgasmo pasa por la muerte, no por el amor.
Occidente se ha sentido cómodo durante mucho tiempo en el exotismo; éste exonera las diferencias. El Orientalismo hace un poco más normales las variaciones culturales y excusa  todas las derivas: Sherezade, el harén y la danza del velo han dispensado a algunos de plantearse los derechos de las mujeres musulmanas. Pero hoy en día, con la última afluencia de inmigrantes procedentes de Oriente Medio y de África, el trato patológico que algunos países árabes le dan a la mujer irrumpe en Europa.
Lo que había sido un espectáculo exótico de tierras lejanas toma ahora la apariencia de una confrontación cultural en el suelo de Occidente. Una diferencia en su día desactivada por la distancia y un sentido de superioridad se ha convertido en una amenaza inmediata. El público en Occidente descubre, entre el miedo y la agitación, que el sexo en el mundo musulmán está enfermo y que esta enfermedad está llegando a sus propios países.


Kamel Daoud era cronista en el Le Quotidien d'Oran y es autor de Meursault, contre-enquête. (2014)




lunes, 22 de agosto de 2016

Chuminadismo

Basándose en la propia encuesta de Sigma Dos encargada, El Mundo titula a cuatro columnas en su edición digital de hace un rato:  "El 33% culparía al PSOE de no haber Gobierno".
Aquí.

Mmm... basta con mirar el mismo gráfico del que surge el titular para ver su profunda frivolidad: pues en él se dice que el 25% se la echaría al PP: y estos porcentajes subirían hasta el 43% entre los votantes de PSOE y el 46,5 % de Podemos.

Y el 31% no sabe ni contesta.

Es decir que dos de cada tres no le echaría la culpa al PSOE.

Pero la culpa siempre al empedrado.

Con titulares así se difumina más la frontera, si cabe, entre el periodismo serio y (más que el churnalism) el "chuminadismo", en este caso.

Sondea que algo queda

Sigma Dos ataca de nuevo.
Aquí.

Muy confusos y contradictorios los resultados, como la vida misma.

Lo que está medianamente claro es que Rajoy es parte del problema, hasta para lo suyos, que ya tiene guasa.

Sorprende la falta de alguna pregunta, como: "¿Preferiría antes que un Rajoy presidente una nueva investidura de Sánchez con apoyo de Rivera y la abstención del PP?

La campaña de pressing sobre el PSOE va a ir en aumento en los próximos días, eso seguro.

Terceras elecciones ya.

Acabar con la jodienda judicial

El profesor Sosa, inasequible al desaliento, vuelve a recordar los "fundamentales" para despolitizar la justicia, piedra angular del Estado de Derecho (las mayúsculas son mías).
Aquí.


El sentido común, todo el sentido común y nada más que el sentido común.