domingo, 7 de agosto de 2016

En favor del tecnoperiodismo

Chris Smith refutando a Katharine Viner en su  tribuna-editorial , ya comentada en este blog de campo hace unas entradas: aquí.

Smith aboga por la tecnología y refuta a Viner en varias de sus afirmaciones.
Tiene razón Smith, pues el uso torticero de la tecnología nada tiene que ver con ella sino con quien la usa con mala idea y peor baba.
El mal uso de la tecnología se combate con más tecnología, como dice AE.

La veracidad brillará más y mejor cuanto menos barreras haya a la información.

De todos modos no se pueden ponen contraventanas al ciberespacio.





Chris Smith

14 de julio de 2016

Guardian Tech Truth [ La tecnoverdad del guardián (traducción libre)]


Aquí en VO.

Y aquí  debajo en subtítulos españoles tipo exprés:


Tras el descalabro del post-Brexit, de un modo u otro se han echado al menos la mitad de las culpas  a Europa y a sus “actores”.  Ahora le toca pagar el pato a la tecnología. Chris Smith rompe una lanza en favor de ésta.


La nueva directora del Guardian, Katharine Viner, imbuida de su nueva misión, firma una larguísima tribuna-editorial en la que argumenta con notable brío y elocuencia que gran parte de nuestra bajada a los infiernos de una sociedad post-factual, en la que la verdad tendría cada vez menos importancia, se debe a las redes sociales y a Internet.
Alega Viner que el hecho de poder compartir con celeridad la información gracias a la tecnología ha hecho que las verdades a medias o incluso las contraverdades— campasen por sus respetos en medio planeta el doble de rápido que antes. Y que la búsqueda a toda costa del mayor número de clics (y, su correlato, las cifras falseadas de páginas-cebos de clics) ha socavado los principios de la integridad periodística.
Como miembro de ambos colectivos considero que esto es bastante injusto para con la tecnología y el impacto benéfico de ésta en un oficio como el del periodismo. 
Viner nos dice: En la era digital es más fácil que nunca publicar información falsa que rápidamente se comparte y se toma por verdadera”.
Si bien tal cosa es cierta, es injusta con el hecho de que la red y sus diversas facetas tecnológicas pueden llegar a ser un aliado de tanta importancia para la democracia y la verdad como lo pueda ser una prensa libre e imparcial.
Ciertamente, hay gente que miente en la red y comparte información falsa, pero Internet ha engendrado a su vez un periodismo ciudadano y ha hecho que afloren  muchas verdades insoslayables merced a una visión sin filtros de la realidad.
En muchas ocasiones, en la era de los teléfonos inteligentes, las noticias nos llegan sin intermediarios. Mediante aplicaciones como Periscope podemos visualizar la escena de los hechos y presenciar los acontecimientos tal como éstos se desarrollan. Y aunque todos somos portadores de nuestros propios prejuicios, al menos en teoría podemos convertirnos en testigos imparciales de la verdad.
Pensemos en los vídeos filmados por ciudadanos de las agresiones de la Policía de los EE.UU., o de las revueltas contra distintos regímenes opresores en varios puntos del planeta, o de las atrocidades que se cometen “en otros lugares”, lugares que no siempre hallan su hueco en los sumarios de los noticiarios del mundo occidental; o pensemos incluso en el vídeo de esa madre anónima de la América profunda que se ríe como una loca al volante bajo su máscara de Chewbacca.
Internet nos muestra más cosas del mundo de las que estábamos acostumbrados, no sólo “alterando” así el concepto tradicional de “verdad”, sino revelando otras verdades, a menudo novedosas o molestas.
Las redes sociales han permitido el relato de estas historias humanas de una manera que nunca hizo o quiso hacer el periodismo “de toda la vida”.  Y gracias a la naturaleza orgánica que suponer el poder compartir todo esto, se ha empoderado a las personas para que decidan qué merece ser noticioso o no. A menudo, y gracias a la tecnología, son estos mismo medios los que hacen el seguimiento de las noticias que ellos han propiciado.
Un simple hashtag como #BlackLivesMatter [Las vidas de los negros importan]  no sólo puede hacer llegar un mensaje a millones de personas, sino también organizar y movilizar a comunidades enteras, y con ello coadyuvar al diálogo con nuestros dirigentes. Millones de voces pueden unirse para exigir que los poderosos rindan cuentas de un modo que ellos ya no pueden ignorar. Nada de todo esto habría sido posible hace unos diez años.
La tecnología ha facilitado el que surjan nuevas voces. Después del Brexit la voz a la que más oídos se prestó no fue la de un columnista profesional sino la de una persona del público que comentó un artículo del Financial Times.
Mientras muchas declaraciones parecidas pululaban por las redes sociales, ésta en concreto de Nicole Perlroth  fue objeto de 32 000 retuiteos:

Nicole Perlroth @nicoleperlroth

La vision más certera del #Brexit es, de hecho, este comentario de hoy de un lector del Financial Times.

11:23 AM - 24 Jun 2016

32,040 32,040 Retweets   31,029 31,029 likes

Muchas veces son los apasionados y no remunerados comentadores de los medios sociales los que se baten el cobre junto a los veteranos periodistas, ya sea verificando los “hechos” y  pasando por el cedazo las declaraciones de los poderosos, como  poniendo en tela de juicio la sabiduría preestablecida de éstos, o bien mostrándonos cosas en las que, sin ellos, no habríamos ni siquiera reparado. 
Verbigracia, de no ser por la intervención de la señora Lilly Allen, ¿acaso habríamos tenido conocimiento de la reunión discreta de Nigel Farage con Rupert Murdoch en una fiesta al aire libre justo antes (casualidad o no) de su dimisión como líder del UKIP?

Pokemom @lilyallen

2:10 PM - 3 Jul 2016

1,523 1,523 Retweets   2,627 2,627 likes

 “Estoy en una fiesta al aire libre. Espero que no se me pongan al lado Voldemort o Nicholas Fromage. Me pondría enferma.”

LA ECONOMÍA DEL CLIC

Viner acierta cuando afirma que la búsqueda de la gallina de los clics de oro en la era digital podría dañar la propia fibra periodística, esa que aboga por la verdad y por la neutralidad. Pero ello no es culpa en absoluto de la tecnología.
Si nos fijamos de los “cebos de clics”, la tecnología podría ser el catalizador y nosotros los drogadictos, pero la industria de los medios de comunicación es a menudo el que facilita los camellos.
Viner escribe: “El impacto en el periodismo de la crisis del modelo de negocio consiste en que, de tanto ir detrás de los clics baratos a expensas de la exactitud y la veracidad, las empresas de noticias socavan su razón misma de existir: descubrir  cosas y decirles a los lectores la verdad; informar, informar e informar”.
Servidor es un ferviente admirador del Guardian y de su compromiso con el periodismo fuerte e independiente. Y me enorgullece poder colaborar ocasionalmente con este periódico. En un mundo ideal, todas las empresas periodísticas y sus dueños serían los paladines encargados de defende tan encomiable  misión.   
Pero por desgracia, multimillonarios como Paul Dacre (Daily Mail), Rupert Murdoch (The Sun) y Desmond (Express) llevan utilizado desde hace demasiado  tiempo sus canales de noticias para propalar su ideología personal, hacer valer sus intereses políticos y reforzar sus intereses comerciales.
Para estas personas, la fiabilidad ya era algo muy secundario mucho antes de que al modelo de negocio de la prensa lo hubiese cambiado la tecnología.
Denostar la tecnología por facilitar una “economía del clic rápido” se asemeja a una versión actualizada de las críticas de antaño a los periódicos por publicar noticias falsas o sensacionalistas para aumentar sus ventas. Se trata de la misma gente con sus problemas de siempre, sólo que ahora a través de otros soportes.
De hecho, si el referéndum sobre la UE nos ha dejado algo claro es el temible poder que sigue ostentando la City londinense. Con su propaganda a favor del Brexit, tres individuos —Murdoch, Dacre y Desmond, un decir— han podido tener más influencia sobre el resultado que los Johnson, Gove y Farage, en el bando que ha salido trasquilado tras esta consulta en particular, por no hablar ya de los demás…

RENDICIÓN DE CUENTAS DE LOS MEDIOS TRADICIONALES

En tiempos, se solía decir que el periódico de ayer servía para envolver el pescado de mañana, pero en el caso de The Sun se podría afirmar que su página inicial puede convertirse en una miserable página 9  de disculpas a cinco columnas.
Tomemos por ejemplo las “cuentas de disculpas y rectificaciones” para medios como el Sun;  la referida a este diario tiene más de 20 mil seguidores en Twitter. Estas cuentas arrojan luz sobre unas redacciones, con todas sus obligaciones legales, a las que se les ha dado muy poca importancia si las comparamos con la noticia original (incorrecta o falsa); pues bien, estas cuentas de rectificación podrían no existir.
Si se arroja la luz suficiente sobre las mentiras, si afloran éstas y se desmienten a base de compartir en las redes, entonces tal vez la gente dejará de fiarse de The Sun en temas de Estado como el referéndum sobre la UE. Lo sé, soñar es gratis…

The Sun Apologies @SunApology

6:20 PM - 18 Sep 2015
1,667 1,667 Retweets   734 734 likes

Gracias por seguirnos. Agradecemos a todos esta ayuda que le dais al Sun
Comparte el mensaje.

Con un enfoque algo más cínico, The DM Reporter (con 60 mil seguidores) se centra en las noticias del Daily Mail  y los ecos de su siempre divertida y desasosegante sección de comentarios. Ambas cuentas mencionadas se nutren de recomendaciones colaborativas, con seguidores que envían sus sugerencias a una central. Ambas cuentas han hecho que esos periódicos se vieran expuestos a las parodias de sí mismos en que se han convertido.

The DM Reporter @DMReporter

11:34 AM - 12 Jul 2016
79 79 Retweets   64 64 likes

CINE:  El remake de los Ghostbusters obtiene buenas críticas; si les dijimos a nuestros lectores que no era así es para que pudieran seguir quejándose acerca del feminismo.

Si nos fijamos en la votación sobre el Brexit, mi familia se lamentaba de que las mentiras abundasen tanto en ambos bandos, lo cual es cierto, claro (los partidarios de la salida se desdijeron de muchas de sus promesas de campaña en cuanto acabó el recuento de votos); pero lo que importa en términos periodísticos es que estas trolas procedían de los medios de comunicación que apoyaban a uno y a otro campo.
Esto es lo que hace que muchos de nosotros nos arrepintamos del sentido que dimos a nuestro voto. Ahora Google contesta a preguntas como “¿Qué supone el Brexit?” porque los canales de noticias tradicionales no lograron facilitar este tipo de información de un modo claro y no sesgado.
Seguro que todos conocemos a gente así. Seguramente se sientan a nuestro lado en el trabajo o comparten nuestra cama por la noche. Son amigos, colegas y allegados. No los han llevado al huerto los medios sociales, o el periodismo ciudadano sino que han acabado en el huerto por lo poco fiables que se han vuelto actualmente los medios de comunicación “mainstream”.
¿Qué les dije yo a mis seres queridos? Les informé de que había de hecho una fuente omnipresente e ilimitada de información gratuita a la que se puede acceder gracias a un dispositivo de mano. Es un pozo sin fondo, les dije, pero tenéis que explorarlo.
Cuando se hace uso de la tecnología son innumerables las maneras de alcanzar la verdad, o, al menos, de hallar una verdad con la que identificarse. Cada día tenemos al alcance de nuestros dedos todo un mundo de contenidos, y la mayor parte de estos carecen de un propósito específico predeterminado. Para los temas complejos, las aclaraciones las recabo en fuentes que son Intenet, los medios digitales y las redes sociales.
Los medios tradicionales todavía desempeñan una función vital en nuestra sociedad, pero ya no son la panacea que fueron en los tiempos del "reportaje".
Y ésta es una verdad que hemos de aprender a aceptar.

AMPLIAR NUESTROS HORIZONTES, O BIEN ¿MOSTRARNOS LO QUE QUEREMOS?

Viner afirma que las grandes empresas de la red, como Facebook o Google, más que ampliar nuestros horizontes, animándonos a consultar un mayor número de fuentes, lo que hacen es convertirse en anteojeras que refuerzan nuestras opiniones preexistentes y achican nuestra cosmovisión.
Viner nos dice que las búsquedas de Google o los algoritmos de tendencias en FB impiden que podamos descubrir perspectivas que cuestionen nuestros prejuicios. Básicamente, que nos ceban con cosas que ya sabíamos y que, por lo tanto, sólo estamos en disposición de digerir aquello que querríamos leer.
Si bien soy el primero en reconocer que la red no es lo abierta que debiera, prefiero aventurarme en Google más que resignarme a las limitadas fuentes que ofrecen los medios de toda la vida.
Si, tal como se pretende por parte de algunos, los empleados de Facebook son poco honestos y  favorecen sus propias opiniones personales cuando filtran las noticias y fijan las tendencias, esto sería algo ciertamente peligroso. Los usuarios de los medios sociales no consideran que hayan de ser objeto de sesgos políticos; y tienen toda la razón del mundo en esto.  
Sin duda es legítimo preocuparse por el uso de las tecnologías y de sus plataformas como instrumentos para que exista un periodismo independiente, honesto y veraz. Comparto muchas de estas preocupaciones, como por ejemplo la capacidad de publicaciones de calidad como el Guardian de poder seguir a flote en unas aguas infectadas por el Churnalism [periodismo a base de refritos] en que los titulares sensacionalistas mandan y el contenido de la empresas de marketing se mezcla con la información seria; unas aguas en que el cortar y pegar se considera lo más habitual.
Sin embargo, sería injusto demonizar la tecnología en su conjunto, pues ésta ha hecho más para favorecer la libertad de expresión y democratizar el mundo del periodismo que cualquier reportero, periódico o primicia. La mayor parte de los que pasamos de los 30 jamás habríamos soñado llegar a donde estamos hoy; al menos si los planteamos en términos de diversidad de opiniones y voces.
Veamos el impacto que tuvo Wikileaks en su más bien breve recorrido. Si alterar la verdad significa que ahora puedan hacerse oír los denunciantes internos (whistleblowers), entonces bienvenida sea la novedad.
Se esté más o menos de acuerdo con el enfoque disperso, y al decir de algunos, temerario de Wikileaks, es un hecho que obliga a los gobiernos a rendir cuentas; y la información que facilitaron acerca de las guerras en Irak y Afganistán contribuyeron a conformar nuestra comprensión de estos conflictos.
Siguiendo la estela de la labor pionera de Snowden sobre sus revelaciones de la NSA [Agencia Nacional de Seguridad], el propio Guardian  se puso a actuar con la plataforma de denunciantes llamada Secure Drop, que se nutre de información aportada por loa ciudadanos bajo cubierto del anonimato. Son estos unos instrumentos valiosísimos en nuestra sociedad moderna.  
La tecnología es algo que, por su propia naturaleza, altera las cosas, y está bien que sea así: desde siempre la tecnología ha alterado las comunicaciones, los transportes, los medios de pago, el ocio y el comercio. En la mayoría de los casos estas alteraciones son avances de los que no querríamos deshacernos. Los medios de comunicación no son una excepción, y como todo en la vida, deben evolucionar al tiempo que se mantienen firmes en sus principios.  

No, la tecnología no impide llegar a  la verdad. En muchos casos, es nuestra única esperanza de poder alcanzarla.

Chris Smith 


En abierto y en línea

Ha muerto Bueno.
Puso su obra en abierto y en línea. No creo que quepa mejor epitafio.
Aquí.

Espriu indepe

Suso de Toro jugando a la güija con Salvador Espriu.
Ni que decir tiene lo que le hace decir.
Aquí.
Este tipo de ejercicio de hacer hablar a los difuntos debería estar prohibido y amparado por el derecho moral de los herederos, al menos 70 años.

Sensacionismo

Otegi  ya va tensionando, para que si lo inhabilitan parezca que se comete una injusticia colosal contra el País Vasco en su conjunto. Para un ex terrorista, la vida política ha de carecer de toda épica y, por ello, sólo en la provocación y el victimismo se pueden recuperar las sensaciones; que es de lo que vive el fanático. De sensaciones fuertes.
Aquí.

sábado, 6 de agosto de 2016

En portada o no

Dice BHL que los medios deberían no dar protagonismo a los asesinos yihadistas, pues eso es lo que buscan. Que no hay que hacerles el juego. Para evitar la emulación, y para no hacerle el marketing al ISIS
Aquí.
No sé.
En los peores años de plomo, ETA mataba casi cien al año, y la banalidad hacía que decayera el interés mediático y, por ende, ciudadano.  Los muertos aumentaron y aumentaron en relación proporcionalmente inversa al espacio que ocupaban en los medios los crímenes.
Cuando la ETA asesinó al concejal Blanco, la prensa se volcó y un millón de personas bajó a la calle, y empezó el principio del fin para los asesinos; su deslegitimización, cuanto menos.

Mátanos, Osama

La periodista Cristina Losada será la candidata ciudadanista para la Xunta en Galicia.
Aquí.
Gran noticia, pues Losada es persona de valor y  de valores.
Aquí, en un artículo antológico, cuenta su caída del caballo zurdo, cuando el 11-S, su indignación ante la pintada: "Mátanos Osama".

Losada tiene la sabiduría del que supo rectificar a tiempo.

Madrid 16

Tras la musical y multicultural ceremonia de Río de Janeiro de anoche, capital de facto de uno de los países más mestizos del planeta, me puse unos segundos a pensar en cómo habría sido su equivalente para los tres veces fallidos JJ. OO. de Madrid 2016: ¿un canto a las 17 autonomías con coros y danzas, pelotakaris,  muñeiras, joticas y sardanas, un poco de jondo, o un recuerdo a la etnia gitana y al Al Andalus, algunos correbous y los clarines del miedo para los que llevan trajes de luces?

Horreur.


viernes, 5 de agosto de 2016

¿Burkini Fashion?

En Francia no se juega con las cosas importantes. Cosas del laicismo.
Aquí.
El burkini como dispositivo antiviolación (sic) es una de las tomaduras de pelo más burdas e insultantes que quepa.
Aceptar el burkini sería casi aceptar la ablación como un elemento del acervo multiculti.
Al Estado Islámico se le derrota con la ley y el sentido común.

Gentiliza que algo queda

En la Wiki catalana la relación de pregoneros de la Mercè y sus gentilicios.
Los tres últimos, apátridas; de los míos.



Parió el zapatero

Éramos pocos y parió... el zapatero.
Aquí.
Es en el fondo muy poética justicia: fue él el hacedor del PP ya moribundo de Rajoy en 2011: un bebé obeso y absoluto, y ahora acude a su rescate en las horas graves; con la mala conciencia de la mala madre.


Terceras ya.

jueves, 4 de agosto de 2016

Porno y estatuaria

Muy ilustradora la polémica sobre las estatuas de Franco que Colau y su equipo quieren colocar próximamente en una expo del Born. El teniente Pisarello (predestinato) precisa que será un exposición "antifranquista", como si hiciera falta aclararlo cuando el Franco ecuestre está debidamente decapitado.
Aquí.

Y es que los de ERC están que trinan. Lo comparan con poner estatuas de Hitler en el parvis del museo del Holocausto, un decir.

En plan y tú más, el socialista Daniel Mòdol ha tildado de "porno nacionalista provinciano" el mástil de 17,14 m del que cuelga, fláccida, ay, una señera en el mismo Born: Born to be alive. Ya la doparán.

Urge, en cuanto se pueda, un gran pacto nacional por la educación que explique con criterios objetivos y serenos la Guerra Civil, sus causas y concausas; y también lo que fue el franquismo del 39 al 75; y la transición, ya puestos.

Sería la mejor aportación como mediador a la Democracia de C's.

El mismo programa impartido en toda España. En toda. Toda.





Abstención es abstención

El portavoz ciudadanista aclara que no pasarán de la abstención al PP, vulgo: si Rajoy no consigue que el PSOE se abstenga, la investidura sigue siendo una quimera.
Aquí.

Ferrer Molina, en El Español, se apuesta unas comidas a que C's no se moverá de la abstención.
Aquí.

Es que es de puro sentido común: pasar del NO es NO a la abstención es una cosa; pasar del NO es NO al SÍ, por mucho que te ofrezcan vicepresidencia, café, copa y puro, es otra muy distinta.
Sobre todo si quien te lo brinda se llama Mariano Rajoy Brey, un político contra el cual C's había basado su salida al ruedo estatal.

Abstención es abstención, ¿qué parte no se ha entendido?

Doble error

El PSOE no se abstendrá motu proprio si alguien no lo empuja.
La fraseología que usa Sánchez (aquí), aparte de ser propia de los años 30 "que negocien laS derechaS", entraña una línea sanitaria que quieren fijar; ellos serían así LA izquierda y los demás "laS derechaS" en las que meten a los convergentes y peneuvistas ultranacionalistas; con eso comenten un doble error: colocan a Podemos también  en el imaginario dentro del espectro de la izquierda, cuando está en el populismo, que nada sabe de derechas e izquierdas; y además demonizan  a C's, que es su único socio de Gobierno "realista" en los próximos años, cuando el PP tenga que refundarse o desaparezca gracias a C's.

Si PSOE y C' alcanzaron un pacto de 200 medidas, no deberían echarlo en saco roto. Que saliera derrotado no significa que no pueda ser la base de un Gobierno; y en breve.



miércoles, 3 de agosto de 2016

Un pelotón de 32 ciudadanos

C's impidió que los ex convergentes tuvieran grupo en el Congreso al margen de la ley, por primera vez en la Historia. Un gran servicio a la Democracia y un homenaje civilizacional a Spengler.
Aquí.

Hoy Rivera ha asegurado que ayudará a que se aprueben los presupuestos cuando haya gobierno, cosa que depende del PSOE como, por fin, todo el mundo reconoce (menos el soviet del PSOE).

Si C's sigue por esta vía no ha de temer por su futuro. Ni el país por el suyo.

Siete millones

Pedro J. arremetiendo contra un Rajoy estaférmico y monstruo de egoísmo, capaz de arrastrar en su caída hasta al borbón.
Aquí.
7 millones de lectores de El Español le avalan.
Casi tantos como votos tuvo Rajoy.

martes, 2 de agosto de 2016

Donde las dan...

Sánchez ha ido a decirle a Rajoy que se meta su mini propuesta por donde le quepa, ya que esa propuesta al propio Rajoy no le pareció digna ni de una abstención cuando la presentó con C's y con el respaldo de CC.
Aquí.
Y el otro le habrá dicho que sigue siendo un ruiz.

Mañana Rivera le dirá a Rajoy que sólo C's se ha movido; del no a la abstención. Y tendrá razón.


Los ex convergentes se han quedado sin su contrapartida del pacto por debajo de la Mesa del Congreso, porque no han sabido torear a la CUP y se han metido en un nuevo lío. (Pero la venganza será temible, un puro mixto Garibaldi, petardo regio).

Así las cosas, sólo la abstención del PSOE podría evitar unas terceres elecciones. Lo que se sabía desde el minuto uno.

Salvo que antes de eso, Sánchez pruebe con Podemos y la abstención de los indepes. O repita el drôle de pacte con Rivera en la esperanza de que esta vez Podemos se abstenga.

José se llamaba el padre etc.




Semiextranjerismo de playa

John Carlin, semiextranjero, cantando a su patria de adopción.
Aquí.
Es de bien nacidos y tal, pero su comparativismo (y ellos peor) es de plancha de surf sobre las olas.
Ni ellos tan mal ni nosotros tan bien.

A los puntos

Parece que los convergentes (qué ocasión perdida la de no llamarse divergentes) se quedan también sin grupo en el Congreso, incumpliendo el PP el pacto de villanos para la vicepresidencia tercera de la Mesa. Lo del Senado fue en contra o en el límite del reglamento, pues los cuatro convergentes cumplían con las diez firmas senatoriales, craso error: no puede pretender imponer la legalidad si tú mismo te la saltas.
Pero como todo es política en este país, el boxeo de golpes bajos no ha hecho más que empezar.
Este combate al que llevamos asistiendo años entre los independentistas sin causa y el establishment autista del PP se decidirá a los puntos no por KO.
Lo del TC y su suspensión en un golpe más, no el definitivo, ni mucho menos. Es vidilla que se le da al proceso.
Muy probablemente el juez-árbitro sea un señor "con cara de manzanas agrias" como Jean-Claude Juncker el que levante el brazo izquierdo del vencedor: el Reino de España (o lo que quede de él).



Como dijera Gaudí de los que tenían que acabar su obra inacabada en Astorga, el Palacio Episcopal:
"serán incapaces de terminarlo y capaces de dejarlo interrumpido".

Así los indepes.

lunes, 1 de agosto de 2016

Elogio de la escritora gamberra

A vueltas con el libro infantil de María Frisa.
Aquí.
Elvira Lindo defiende el libro sin haberlo leído.
Y cree que lo niños aprenden lo principal... de los padres.

El problema del libro es que se presenta como un manual de autoayuda para menores de edad, no otro.



Nada que añadir, señorías.

Remendador de virgos

El PP incumple en el Senado la primera pata del pacto de villanos con Convergència en castigo a la jugada del Parlament, forzada por la CUP. El hecho de que en el paquete iba un senador de Bildu habrá tenido su peso.
Aquí.
Aviso a navegantes, el remendador de virgos del PP preanuncia otros movimientos subterráneos.
Los socialistas ya juegan con la idea de abstenerse esta semana en la Mesa del Congreso para que sea el PP el que decida si Convergència tiene o no grupo en la Cámara Baja.





Boca a boca del Consti

El TC se ha pronunciado por unanimidad, tras hora y media de deliberación, y suspenda lo actuado hace unos días en el Parlament secesionista.

Ya avisan los indepes de que no acatarán nada que vaya en contra su hoja de ruta.
De momento el alto tribunal da 20 días para que le argumenten el bullshit.
Cosas del garantismo.

Aquí.

Todo tan previsible como desasosegante.

O mucho me equivoco o el TC va a darle una segunda vida al independentismo que andaba ya exánime tras las elecciones de diciembre y junio.

No hay como un tropel de toga negras para reavivar al muerto más muerto con un boca a boca.



El libro de las caras

La Democracia y la libertad de expresión según el libro de las caras.
Aquí.

La pirámide, el odio africano y el letizio

Jorge de Esteban en una tribuna de El Mundo, recordando que la Pirámide de Kelsen (aquí) invalida el romanticismo irredento de los independentistas catalanes y abogando, a pesar de la antropología africanista que impera en el mundillo político,  por un Gobierno de concentración nacional ante la hora grave que vive el país.
Aquí.
Todo muy puesto en razón, salvo que en otros países el equivalente del PP no arrastra el lastre de este PP, y la coalición del cambio podría ser de socialistas, liberales y... ecologistas, por ejemplo. Donde vivo yo, sin ir más lejos.

El único que podría instar a ese tipo de actuación, a ese Gobierno de concentración es el rey, tanto nombrando a un formador como reuniéndose con los líderes políticos en reuniones conjuntas. El este borbón es muy escrupuloso, muy letizio.




Musolaris de salón

Análisis de Iñaki Gil acerca de la investidura sobre la base del mus, juego nacional.
Aquí.
Sin duda el mus le cuadra más a Rajoy y demás líderes que el ajedrez; la partida es a corto plazo y de faroles, cosa que en el ajedrez está mal vista.
Dicho lo cual, ni las cartas de Rajoy son tan buenas como dice Gil, ni las de los demás son tan malas.
El órdago no se ve por ninguna parte, porque el miedo a unas terceras elecciones no puede ser el único motivo para que unos y otros se meneen.

¿Quién quiere pagar el precio de apoyar por activa o por pasiva un Gobierno de un partido bajo sospecha de corrupción y con varias sentencias de Damocles sobre el testuz?

Acierta  Felipe González cuando dice que el PSOE debería abstenerse y dejar investir a Rajoy (todo muy por pasiva) "aunque no se lo merece".
El problema es que el PSOE se merezca que alguien como González, quien dista tanto de ser ejemplar, tenga que ser la voz de la cordura y la sabiduría.


El mus no es un must: terceras; y no se olvide que PSOE y C's suman aún  hoy más votos que el PP. Sobre todo, que no lo olviden ellos.


domingo, 31 de julio de 2016

Telos

Torres del Moral analiza el procedimentalismo teleológico de la candidatura de Rajoy Brey según el ordenamiento en vigor, CE y Reglamento del Congreso.
Aquí.
Rajoy no puede no ir a la investidura.
Hasta el punto que si no fuera, fuese o fuere, debería dimitir.

Cosas del telos.

Cualquier otra interpretación sería de inspiración libre, sin copyright constitucional.


Por un periodismo de la verdad

En The Guardian

"Cómo la tecnología ha alterado la verdad"

Tribuna de Katharine Viner del 12 de julio de 2016.

Es algo elemental lo que dice, pero elemental es lo que decía Holmes a Watson.

Aquí en VO.

Aquí en versión exprés subtitulada (ojo, que el artículo es muy largo).


Un lunes por la mañana del pasado mes de septiembre Gran Bretaña se desayunó con el relato de la noticia de una gran depravación: según el Daily Mail, el Primer Ministro David Cameron había cometido un "acto obsceno con la cabeza de un cerdo muerto". "Un distinguido coetáneo suyo de los tiempos de Oxford afirma que Cameron participó en cierta ocasión en una infame ceremonia iniciática que tuvo como protagonista a un cerdo muerto en el ‘Piers Gaveston’ ”, informaba el diario.  El “Piers Gaveston” es el nombre de un bullicioso club universitario de Oxford; los fautores de la historia afirmaban que su fuente era un parlamentario, quien aseguraba haber visto las pruebas de todo ello en forma de fotografías: “Por insólito que pueda parecer, se da a entender que el futuro Primer Ministro habría introducido cierta parte privada de su anatomía dentro del animal".

El relato, extraído de una nueva biografía sobre Cameron, provocó un inmediato revuelo. Fue algo muy burdo pero una oportunidad pintiparada para humillar a un Primer Ministro elitista,  pero muchos dieron por cierta la noticia, siendo Cameron como era antiguo miembro del conocido Bullingdon Club. En cuestión de minutos  #Piggate y  #Hameron marcaron tendencia en Twitter, e incluso políticos de altos vuelos se unieron al jolgorio: Nicola Sturgeon dijo que las acusaciones tenían "entretenido a todo el país", mientras que Paddy Ashdown bromeó con que Cameron estaba "acaparando todos los titulares". En un primer momento, la BBC se negó a dar cobertura a la noticia, y el 10 de Downing Street dijo que la historia no se merecía siquiera una respuesta, pero pronto se vieron obligados a emitir un desmentido. Y así es como un hombre poderoso fue avergonzado sexualmente de una manera que nada tenía que ver con sus políticas generadoras de discordia; se trataba algo frente a lo cual nunca podría realmente responder. ¿Pero a quién le importaba todo eso? Él podría soportarlo…

Entonces, después de un día lleno de diversión on line, sucedió algo llamativo: Isabel Oakeshott, la periodista del Daily Mail que había coescrito la biografía de Cameron junto con el  empresario multimillonario Lord Ashcroft, acudió a la televisión y admitió que ella no sabía si su escandalosa y descomunal exclusiva era siquiera cierta. Presionada para que aportase elementos probatorios sobre la inaudita noticia, Oakeshott reconoció que carecía de prueba alguna.

"No pudimos comprobar a fondo las declaraciones de la fuente", dijo en Channel 4 News. "Así que nos limitamos a reproducir la información que nos facilitó dicha fuente...  Nosotros no decimos que nos parece cierta." Dicho en otras palabras, no había pruebas de que el Primer Ministro del Reino Unido hubiese "introducido cierta parte privada de su anatomía" en la boca de un cerdo muerto, una noticia recogida por docenas de periódicos y repetida en millones de tuits y actualizaciones de Facebook y que mucha gente, probablemente, dé todavía por verdadera a fecha de hoy.
Oakeshott fue aún más lejos, al absolverse a sí misma de cualquier responsabilidad periodística: "Depende de otras personas el decidir si le dan alguna credibilidad o no a la noticia", concluyó. Esta no es, por supuesto, la primera vez que se publican afirmaciones peregrinas sobre la base de pruebas endebles, pero se trataba en este caso de una defensa inusualmente desvergonzada. Parecía que a los periodistas ya no se les exigía que creyesen en la veracidad de sus propias historias ni necesitaban, por lo visto, aportar prueba alguna. En cambio, dependía de cada lector -quien ni siquiera conoce la identidad de la fuente- darle o no credibilidad a la noticia. ¿Pero sobre la base de qué? ¿De una corazonada, de su intuición, de su estado de ánimo?

¿Sigue importando la verdad?

Nueve meses después de que Gran Bretaña se desayunara riéndose con las hipotéticas intimidades porcinas de Cameron, el país amaneció el 24 de junio viendo cómo a las 8 de la mañana el Primer Ministro, en carne y hueso, anunciaba su dimisión frente a su residencia en Downing Street.

"Los ciudadanos británicos han votado salir de la Unión Europea y su voluntad debe ser respetada", declaró Cameron. "No ha sido una decisión tomada a la ligera, sobre todo porque muchas cosas fueron dichas por organizaciones diferentes acerca de la importancia de esta decisión. Así que no puede haber ninguna duda sobre el resultado".

Pero lo que quedaba claro justamente desde el principio era que casi todo estaba todavía en el aire. Al final de una campaña que casi monopolizó las noticias durante meses, de pronto se hizo patente que los ganadores no tenían un plan sobre cómo o cuándo el Reino Unido abandonaría la UE, mientras que las engañosas afirmaciones de campaña que llevaron a los partidarios de la salida a la victoria se derrumbaban de golpe y porrazo. El mismo viernes 24 de junio a las  6h 31,  apenas una hora después de que el resultado del referéndum sobre la UE hubiera quedado claro, el líder del UKIP Nigel Farage reconoció, en efecto, que un Reino Unido post-Brexit no tendría ese anunciado ahorro de 350 millones de libras semanales a disposición del sistema de sanidad pública, uno de los temas clave en el campo de los favorables a la salida que incluso había merecido los honores de figurar impreso en el autocar de campaña del "Vote por la salida". Unas horas más tarde, el eurodiputado conservador Daniel Hannan declaraba que era improbable que se redujese la inmigración, otra de las exigencias más importantes de la campaña.
No era desde luego la primera vez que los políticos habían fallado a la hora de dar lo prometido, pero pudiera ser la primera vez que admitían, la mañana misma después de la victoria, que las promesas habían sido falsas desde el principio. Esta había sido la primera votación importante en la era política de la post-verdad: la apática campaña en favor de la permanencia había tratado de luchar contra las fantasías con hechos, pero rápidamente se encontró con que la moneda de uso factual había sufrido una importante devaluación.

Los hechos preocupantes y los preocupados expertos, en el campo de los partidarios de la permanencia, fueron descalificados como meros elementos integrantes del  “proyecto del miedo" y rápidamente neutralizados con "hechos" de signo contrario: si noventa y nueve expertos aseguraban que la economía se derrumbaría  y uno solo estaba en desacuerdo con esto, la BBC nos contaba que cada lado tenía una visión diferente de la situación. (Este es un error de consecuencias desastrosas que termina ocultando la verdad; y que recuerda algunos informes en su día sobre el cambio climático). Michael Gove declaró en Sky News que "la gente de este país está harta ya de expertos". También comparó a diez economistas premios Nobel que habían firmado  una carta anti-Brexit con científicos nazis afectos a Hitler.

Durante meses, la prensa euroescéptica saludaba a bombo y platillo cualquier declaración dudosa así como desautorizaba toda advertencia de los expertos, llenando las portadas con innumerables titulares anti emigrantes al efecto, muchos de los cuales eran corregidos posteriormente pero siempre en letra muy pequeña. Una semana antes de la votación -ese día, Nigel Farage dio a conocer su incendiario cartel del "Breaking Point”  [Punto de ruptura], y la diputada Laborista Jo Cox, que había luchado sin descanso en favor los refugiados, fue asesinada a tiros-, la portada del Daily Mail mostraba una imagen de emigrantes en la trasera de un camión que entraban en el Reino Unido, con el titular de: "Somos de Europa: ¡déjennos entrar!".  Al día siguiente, el Mail y el Sun, que también llevaban la noticia en sus ediciones, se vieron obligados a reconocer que los polizones eran, en realidad, ciudadanos de Irak y de Kuwait.

La indiferencia descarada ante los hechos no se ha detenido ni siquiera después del referéndum: solo el pasado fin de semana, la fugaz candidata conservadora Andrea Leadsom, recién salida de su papel protagonista en la campaña en favor de la salida, ilustró el poder menguante de los elementos probatorios. Después de contarle al Times que ser madre haría de ella una mejor Primera Ministra que su rival, Theresa May, se rasgó las vestiduras al grito de "¡periodismo sensacionalista!" y acusó al periódico de haber tergiversado sus palabras, a pesar de que había dicho eso literalmente, tal como se comprobó luego en la grabación. Leadsom es una política de la era de la post-verdad, incluso cuando se trata de sus propias verdades.
Cuando un hecho empieza a parecerse a lo que uno percibe como cierto, se hace muy difícil que alguien pueda explicar la diferencia entre los hechos que son verdad y los "hechos" que no lo son. Los que idearon la campaña en favor de la salida era muy conscientes de tal cosa y sacaron pleno provecho de ello, sabedores de que la Autoridad de Normas Publicitarias no tiene potestad alguna para controlar las afirmaciones políticas. Pocos días después de la votación, Arron Banks, el mayor donante del UKIP y el principal proveedor de fondos de la campaña en favor de abandonar la EU dijo a The Guardian que los suyos supieron en todo momento que los hechos no ganarían. "Se adoptó un enfoque al estilo de los medios norteamericanos", declaró Banks. "Lo que dijeron al principio fue: 'Los datos no funcionan', y eso es lo que pasó. La campaña en favor de la permanencia se basó en hechos, hechos y solo hechos. Y esto, simplemente, no funciona. Tienes que conectar con la gente emocionalmente. Así se explica el éxito de Trump".

No es de extrañar pues que algunas personas se sorprendieran después al descubrir que el Brexit podría tener graves consecuencias y muy pocos de los beneficios prometidos. Cuando "los hechos no funcionan" y los votantes no confían en los medios de comunicación, cada cual cree en su propia "verdad"; y los resultados, como acabamos de ver, pueden ser devastadores.

¿Cómo pudimos acabar aquí?  ¿Y cómo vamos a solucionarlo?


Veinticinco años después de que la primera página web subiera al ciberespacio queda claro que estamos viviendo un periodo de transición vertiginosa. Durante los 500 años después de Gutenberg, la forma dominante de la información fue la página impresa: el conocimiento se impartía principalmente en un formato fijo, lo que animaba a los lectores a creer en verdades duraderas y bien establecidas.
Ahora estamos atrapados en una serie de confusas batallas que enfrentan a fuerzas opuestas: unas batallas entre la verdad y la falsedad, el hecho y el rumor, la bondad y la crueldad; entre los pocos y los muchos, los conectados y los alienados; entre la plataforma abierta de la red tal como la concibieron sus arquitectos y los recintos cerrados de Facebook y demás redes sociales; o entre un público informado y una muchedumbre muy mal orientada.

Lo que es común a todas estas batallas -y lo que hace que su resolución sea un asunto urgente- es que entrañan por igual una mengua de estatus respecto al concepto de verdad. Esto no quiere decir que no haya verdades. Simplemente significa, como nos ha dejado muy claro este año, que no podemos ponernos de acuerdo en lo que sean tales verdades; y que cuando no hay consenso acerca de la verdad y no hay manera de lograrlo, entonces no tarda en aparecer el caos.

Cada vez más, lo que se considera un hecho no es más que una opinión de alguien que la siente como verdadera; la tecnología ha hecho que sea muy fácil que estos "hechos" puedan circular con una velocidad y un alcance que eran inimaginables en la era de Gutenberg (o incluso hace una década). Una turbia historia como la de Cameron con el cerdo aparece en un tabloide por la mañana y al mediodía ya circula por doquier en las redes sociales y se convierte en fuente de información digna de confianza en todo el planeta. Esto puede parecer un asunto menor, pero sus consecuencias son gigantescas.

En la era digital es más fácil que nunca publicar información falsa que rápidamente se comparte y se toma por verdadera.

Tal como Peter Chippindale y Chris Horrie escribieron en su libro Stick It Up Your Punter! [¡Que no te levanten a tu cliente!], su historia del periódico The Sun, “…la Verdad es una mera declaración que cada periódico publica por su cuenta y riesgo". Por lo general, hay varias verdades contradictorias acerca de determinado asunto, pero en la era de la imprenta las palabras recogidas en una página fijaban las cosas, fueran éstas ciertas o no. Antes, toda información se sentía como verdadera, al menos hasta el día siguiente, que aportaba una  actualización o la corrección de la misma; pero todos compartíamos una visión común de los hechos.

Esta “verdad” establecida se solía transmitir de arriba abajo: era una verdad compartida y muy a menudo fijada por el establishment. Dicho dispositivo no carecía de defectos: demasiada prensa adolecía de un sesgo favorable hacia el statu quo y mostraba un respeto reverencial ante la autoridad, y era inconcebiblemente difícil para la gente del común desafiar al poder de la prensa. Ahora la gente desconfía de mucho de lo que se le presenta como hechos, en particular si los hechos en cuestión resultan incómodos o están desincronizados con los propios puntos de vista;  y si bien parte de esta desconfianza está fuera de lugar, otra no lo está tanto.

En la era digital resulta más fácil que nunca publicar informaciones falsas que, rápidamente, se comparten y se toman por verdaderas, como vemos a menudo en situaciones de emergencia, cuando la noticia se está difundiendo en directo. Para coger un ejemplo entre muchos otros, durante los ataques terroristas en noviembre de 2015 en París, se propalaron rápidamente rumores en los medios sociales de que el Louvre y el Centro Pompidou habían sido objeto de atentados, y de que François Hollande había sufrido un derrame cerebral. Se necesitan servicios informativos fiables para desacreditar ese tipo de cuento chino.

A veces rumores como estos se extienden por pánico; a veces por mala idea, y, en ocasiones, por una manipulación deliberada, casos éstos en los cuales una corporación o un régimen pagan a gente para transmitir tal o cual mensaje. Cualquiera que sea el motivo, las falsedades y los hechos ahora se propagan de la misma manera, a través de lo que los especialistas llaman "cascadas de información". Tal como apunta la jurista y experta en acoso en Internet Danielle Citron: “las personas tienen interés en saber lo que los demás piensan, incluso si esa información es falsa, engañosa o incompleta, porque creen que con ello se enterarán de algo valioso." Este ciclo se repite una y otra vez, y antes de que uno se percate, la cascada adquiere un impulso ya imparable. Uno comparte el post de un amigo en Facebook, tal vez para mostrar afinidad o coincidencia o, simplemente, para indicar que uno “está en el ajo", y  así aumenta la visibilidad de su mensaje frente a los demás.


Los algoritmos como los que impulsan los “muros de noticias” de Facebook están diseñados para darnos más de lo que se supone que queremos: lo que significa que la versión del mundo que nos encontramos todos los días en nuestro propio tráfico personal ha sido cocinada de forma invisible para reforzar nuestras creencias preexistentes. Cuando Eli Pariser, el cofundador de Upworthy, acuñó el término "filtro burbuja" en 2011 estaba hablando de cómo la red personalizada -y en particular la función de búsqueda personalizada de Google, que hace  que no haya dos búsquedas de Google iguales- conduce a que tengamos menos probabilidades tanto de estar expuestos a la información que nos cuestione o que amplíe nuestra visión del mundo como de toparnos con hechos que refuten la información falsa que otros han compartido.

La tesis de Pariser en ese momento era que los que dirigen las plataformas de los medios sociales deberían garantizar que "sus algoritmos prioricen unas visiones compensatorias y las noticias que sean importantes, y no sólo el material más popular o el más autovalidante". Pero en menos de cinco años, gracias al increíble poder de algunas plataformas sociales, el “filtro burbuja” descrito por Pariser se ha intensificado mucho.

El día después del referéndum sobre la UE, en un mensaje de Facebook el internauta y activista británico y fundador de mySociety, Tom Steinberg, nos brindó un claro ejemplo del poder del “filtro burbuja”  y las graves consecuencias cívicas que ello puede entrañar en un mundo donde la información fluye en gran medida a través de las redes sociales

    "Estoy buscando activamente a través de Facebook a personas que celebren la victoria del Brexit, pero el filtro burbuja es TAN fuerte, y se extiende TANTO en este momento, en cosas como la búsqueda personalizada de Facebook, que no puedo encontrar a nadie que sea feliz  a pesar de que más de la mitad de la gente de este país debe de estar claramente jubilosa hoy y a pesar del hecho de que estoy buscando activamente dentro lo que están diciendo”.

    “Este problema de la cámara de eco es ahora TAN grave y TAN crónico que sólo puedo rogarle a mis amigos que trabajan para Facebook y otros importantes medios de comunicación social y tecnológicos que les digan a sus jefes que no poner coto a este problema ahora equivale a apoyar activamente y financiar el desgarre del tejido de nuestras sociedades... Estamos creando países donde una mitad no sabe nada en absoluto sobre la otra mitad”.


Sin embargo, pedir a las empresas de tecnología que "hagan algo" acerca del “filtro burbuja” presupone que es un problema que se puede solucionar fácilmente y no algo que se cuece en unas redes sociales que parecen diseñadas para darle a uno y a sus amigos lo que desean ver.

Facebook, que sólo se puso en marcha en 2004, cuenta ahora con 1 600 millones de usuarios en todo el mundo. Se ha convertido en la principal forma para la gente de obtener noticias en Internet y, de hecho, dicha predominancia se produce bajo formas que hubieran sido imposibles de imaginar en la época de los periódicos. Tal como escribe Emily Bell: "Los medios sociales no sólo se han tragado al periodismo, sino que se lo han tragado todo. Se han tragado las campañas políticas, los sistemas bancarios, las historias personales, la industria del ocio, la venta minorista, incluso al Gobierno y la seguridad".

Bell, directora del Tow Centre for Digital Journalism de la Universidad de Columbia -y miembro del consejo del Scott Trust, dueño del Guardian- ha descrito el impacto sísmico causado por los medios sociales respecto al periodismo: "Nuestro ecosistema de noticias ha cambiado más drásticamente en los últimos cinco años", escribió el pasado mes de marzo, "de lo que quizás en cualquier otro momento de los últimos quinientos años." El futuro de la prensa se está poniendo “en manos de unos cuantos, que ahora controlan el destino de muchos". Los nuevos editores de prensa han perdido el control sobre la distribución de sus noticias que, ahora, para muchos lectores "pasan por el cedazo de algoritmos y plataformas que son opacos e impredecibles". Esto significa que las empresas que hay detrás de los medios sociales se han convertido en abrumadoramente poderosas a la hora de determinar lo que se lee y enormemente rentables gracias a la monetización del trabajo ajeno. Tal y como destaca la propia Bell: "Hay mayor concentración de poder en este sentido de la que hubo nunca en el pasado".

Las publicaciones supervisadas por editores en muchos casos se han visto sustituidas por un flujo de informaciones elegidas por amigos, familiares y contactos, y procesadas por algoritmos secretos. La vieja idea de una amplísima red abierta -donde los hipervínculos creaban de un sitio a otro todo un entramado no jerárquico y descentralizado de información– ha quedado suplantada en gran medida por unas plataformas diseñadas para maximizar el tiempo del usuario en las mismas; y algunas de éstas (como Instagram y Snapchat) no permiten siquiera enlaces externos.

Mucha gente, de hecho, y especialmente los adolescentes, pasan cada vez más tiempo en las aplicaciones de “chats cerrados”, que permiten a los miembros crear grupos para compartir mensajes privados; seguramente porque los jóvenes, que son más propensos a sufrir ciberacoso, buscan espacios sociales de mayor protección. Pero el espacio acotado de una aplicación de chat es un “silo” aun más restrictivo que el jardín amurallado de Facebook u otras redes sociales. 


Tal como escribió el bloguero y pionero iraní Hossein Derakhshan, encarcelado en Teherán durante seis años por su actividad en la red, en The Guardian a principios de este año: "la diversidad que la red había previsto originalmente" ha dado paso a "la centralización de la información” dentro de un grupo selecto de redes sociales, y el resultado final es "hacer a todos menos potentes en relación con el Gobierno y con las corporaciones".

Por supuesto, Facebook no decide qué se lee -al menos no en el sentido tradicional de la toma de decisiones- ni tampoco dicta qué noticias han de elaborar las empresas. Pero cuando una plataforma se convierte en la fuente dominante a la hora de acceder a la  información, las empresas de noticias a menudo adaptan su propio trabajo a las exigencias de este nuevo medio. (La prueba más evidente de la influencia de Facebook sobre el periodismo es el pánico que acompaña cualquier cambio en el algoritmo de noticias que amenace con reducir las páginas visitadas encaminadas a las empresas editoras.)

En los últimos años, muchas empresas periodísticas se han alejado por sí mismas del periodismo de interés público para acercarse a las “noticias basura” en búsqueda de más visitas para sus páginas y con la vana esperanza de atraer más clics y publicidad (o más inversión); pero al igual que la comida basura, uno se odia a sí mismo cuando se ha atiborrado de ella. La manifestación más extrema de este fenómeno ha sido la creación de granjas de noticias falsas, que atraen el tráfico con falsas noticias que están diseñadas para parecerse a noticias reales, y, por lo tanto, son ampliamente compartidas en las redes sociales. Pero el mismo principio se aplica a las noticias que resultan engañosas o sensacionalistas y mendaces, incluso si éstas no se han creado originalmente para engañar: la nueva unidad de valor para muchas empresas periodísticas es la viralidad, en lugar de la verdad o la calidad.

Por supuesto, los periodistas han hecho cosas mal en el pasado, ya sea por error o prejuicio o, a veces, de forma intencionada. (Freddie Starr, probablemente, no se comió un hámster, por ejemplo.) Por lo tanto, sería un error pensar que se trata de un nuevo fenómeno de la era digital. Pero lo que es nuevo y significativo es que hoy en día los rumores y las mentiras se leen tan ampliamente como si fueran hechos contrastados y, a menudo, aún más, ya que son más salvajes que la realidad y más interesantes a la hora de ser compartidos. El cinismo de este enfoque lo expresó abiertamente Neetzan Zimmerman, antiguo empleado de Gawker como especialista en historias virales con alto tráfico. "Hoy en día no es importante si una historia es real", dijo en 2014. Daba a entender que los datos se han acabado,  que son una reliquia de la era de la imprenta, cuando los lectores no tenían otra opción. Y continuó diciendo: "Si una persona no está compartiendo una noticia, en su esencia, ésta no es una noticia."

El auge de este enfoque nos indica que estamos en medio de un cambio fundamental en los valores del periodismo, un cambio hacia el consumismo. En lugar de fortalecer los lazos sociales, o la creación de un público informado, o la idea de la noticia como un bien ciudadano y una necesidad democrática, se crean bandas organizadas que propagan falsedades de consumo instantáneo que encajan con los puntos de vista de cada quien, reforzando las creencias de cada cual; y ahondando en las opiniones compartidas en lugar de hacerlo en los hechos probados.

Pero el problema es que el modelo de negocio de la mayoría de los medios digitales se basa en los clics. Los medios de comunicación de todo el mundo han llegado a un punto frenético y febril, de puro atracón de publicaciones, con el fin de rebañar los peniques y los centavos de la publicidad digital. (Pero no hay mucha publicidad que llevarse a la boca: en el primer trimestre de 2016, 85 centavos de cada dólar gastado en los EE.UU. en publicidad online fue a parar a Google y Facebook. Dicha cantidad se la solían llevar antes las empresas periodísticas).


En el servicio de noticias para teléfonos, todas las informaciones tienen el mismo aspecto, provengan de una fuente creíble o no. Y, cada vez más, las fuentes en principio fiables también están publicando informaciones falsas, engañosas o deliberadamente peregrinas. "Clickbait es el rey, por lo que las redacciones dan a imprimir de modo acrítico algunas de las peores cosas que circulan por ahí, lo que acaba dotando de legitimidad a lo que es puro bullshit", declaró Brooke Binkowski, editor de la página de desmentidos de rumores Snopes, en una entrevista en The Guardian del mes de abril. "No todas las salas de redacción son así, pero muchas de ellas sí."

Sin embargo, deberíamos tener cuidado en no descartar nada porque tiene un atractivo título como cebo para clics: los titulares atractivos son una buena cosa si conducen al lector a un periodismo de calidad, tanto si es serio como si es de entretenimiento. Considero que lo que distingue el buen periodismo del malo es la cantidad de trabajo que supone: el periodismo que más se valora es aquel del que puede decirse que alguien ha aportado un montón de trabajo,  en el que se puede sentir el esfuerzo que se ha empleado, en tareas grandes o pequeñas, importantes o de mero entretenimiento. Es el reverso del llamado "churnalism" [refritismo o perioreciclado: versión libre del traductor]: el reciclaje sin fin de historias escritas por otros para obtener más clics.

El modelo de publicidad digital no discrimina hoy entre lo cierto y lo no cierto, sino sólo entre lo grande y lo pequeño. Como escribió el reportero político estadounidense David Weigel a raíz de una mixtificación que se convirtió en un éxito viral en 2013: " El 'Ojo con lo demasiado bueno para querer comprobarlo' solía ser una advertencia a los editores de periódicos para que no se abalanzasen sobre las historias tipo bullshit. Ahora es un modelo de negocio en sí".

Una industria de publicación de noticias que persigue con desesperación cada clic barato no da la imagen precisamente de una industria en posición de fuerza y, de hecho, el negocio de la publicación de noticias está en crisis. El cambio a la publicación digital ha supuesto un cambio emocionante para el mundo del periodismo -tal como dije en mi ponencia para el ciclo de conferencias que lleva el nombre de Arthur Norman Smith que organiza la Universidad de Melbourne, en su edición de 2013, y que titulé The Rise of the Reader [El lector en auge]-: ha provocado "el rediseño de una nueva e importante relación de los periodistas con nuestro público, la forma en que pensamos sobre nuestros lectores, nuestra percepción del papel que hemos de tener en la sociedad, nuestro estatus… ". Esto significa que hemos encontrado nuevas maneras de conseguir historias: procedentes de nuestro propio público, o a partir de datos, o con origen en los medios de comunicación social… Se nos han dado nuevas formas de contar historias con las tecnologías interactivas y, ahora, con la realidad virtual. Se nos han dado nuevas formas de distribuir nuestro periodismo, de encontrar nuevos lectores en lugares insospechados; y se nos han dado nuevas formas de interactuar con nuestro público, abriéndonos a desafíos y debates.

Pero mientras las posibilidades del periodismo se han fortalecido gracias al desarrollo digital de los últimos años, el modelo de negocio está bajo graves amenazas porque no importa la cantidad de clics que se obtengan, pues nunca serán suficientes. Y si se quiere cobrar a los lectores para poder acceder al buen periodismo se tendrá que arrostrar el gran reto de persuadir al consumidor digital, que está acostumbrado a obtener información gratuita, de que tendrá que rascarse el bolsillo.

Los editores de noticias de todo el mundo están asistiendo a la dramática caída de los beneficios y de los ingresos. Si se quiere una clara ilustración de la nueva realidad de los medios digitales convendrá valorar los resultados financieros del primer trimestre anunciados por el New York Times y Facebook a principios de este año, publicados con una semana de diferencia. The New York Times reconoció que sus beneficios anuales habían caído un 13%, hasta los 51,5 millones de dólares, unos resultados más boyantes que los de la mayor parte de la industria editorial, pero que no por ello dejan de suponer un sustancial descenso. Facebook, por su parte, anunció que sus ingresos netos se habían triplicado en el mismo periodo hasta alcanzar  una cifra bastante sorprendente de 1 510 millones de dólares.

Muchos periodistas han perdido sus puestos de trabajo en la última década. El número de periodistas en el Reino Unido se redujo, entre 2001 y 2010, hasta quedar sólo un tercio de ellos; las redacciones en Estados Unidos disminuyeron  en una cantidad similar entre 2006 y 2013. En Australia hubo una reducción del 20% de personal periodístico sólo entre 2012 y 2014. A principios de este año, en el Guardian anunciamos que necesitábamos perder 100 puestos en la plantilla de la redacción. En marzo, The Independent dejó de existir como periódico impreso. Desde el año 2005, según una investigación de Press Gazette, el número de cabeceras  locales en el Reino Unido se ha reducido en 181: de nuevo, no debido a un problema con el periodismo, sino debido a un problema con la financiación del mismo.

Pero el que los periodistas pierdan sus puestos de trabajo no es simplemente un problema para los periodistas: tiene un efecto negativo asimismo sobre la cultura en general. Tal como advirtió el filósofo alemán Jürgen Habermas allá por 2007: "Cuando la reorganización y la reducción de costes en este núcleo principal amenaza los tradicionales estándares periodísticos, se está golpeando el corazón mismo de la esfera pública política. Y es que sin el flujo de información obtenida a través de una completa y profunda investigación, y sin el estimulo de argumentos basados en un conocimiento que no resulta barato, la comunicación pública pierde su vitalidad discursiva. Los medios de comunicación dejarían entonces de resistir frente a las tendencias populistas, y ya no podrán cumplir la función que debería corresponderles en el contexto de un estado de Derecho democrático".

Tal vez, entonces, el foco de la industria periodística tendrá que orientarse hacia la innovación comercial: cómo rescatar la financiación del periodismo, que es lo que está en peligro. El periodismo ha vivido innovaciones espectaculares en las últimas dos décadas digitales pero los modelos de negocios, no. En palabras de mi colega Mary Hamilton, editora ejecutiva  “sección lectores” del Guardian: "Hemos transformado todo en nuestro periodismo pero no lo suficiente en nuestro negocio."

El impacto en el periodismo de la crisis del modelo de negocio consiste en que, de tanto ir detrás de los clics baratos a expensas de la exactitud y la veracidad, las empresas de noticias socavan su razón misma de existir: descubrir  cosas y decirles a los lectores la verdad; informar, informar e informar.

Muchas salas de redacción están en peligro de perder lo que más importa en el periodismo: los hechos valiosos, la labor cívica del reportero, el trabajo de los que recorren las calles, de los que criban las bases de datos, de los que hacen desafiantes preguntas y trabajan duro para descubrir lo que alguien no quiere que se sepa. En verdad, el periodismo de interés público es exigente, y hay más necesidad de él que nunca. Ayuda a que los poderosos sean honrados; ayuda a las personas a encontrar sentido al mundo y su lugar en éste. Los hechos y la información contrastada son esenciales para el funcionamiento de la Democracia;  y la era digital lo ha hecho, si cabe, incluso más palmario.

Pero no hay que permitir que el caos del presente arroje sobre el pasado una luz color de rosa,  según ha podido verse en el modo en que se resolvió una tragedia que se había convertido en una de las páginas más negras de la historia del periodismo británico. A finales del pasado mes de abril, una investigación de dos años de duración dictaminó que las 96 personas que fallecieron en el desastre de Hillsborough en 1989 habían sido víctimas de un homicidio involuntario y no habían contribuido a la peligrosa situación que se dio en el campo de fútbol. La sentencia puso punto final a una incansable campaña de 27 años llevada a cabo por las familias de las víctimas, cuya causa fue objeto de seguimiento periodístico durante dos décadas, con gran pormenor y sensibilidad, por parte del periodista del Guardian David Conn. Su periodismo ayudó a descubrir la verdad acerca de lo que ocurrió en Hillsborough, y el posterior encubrimiento por parte de la Policía: un  ejemplo clásico de un reportero que obliga a los poderosos a rendir cuentas en beneficio de los menos poderosos.


Las familias estuvieron haciendo campaña  casi tres décadas debido a una mentira puesta en circulación por The Sun. El editor del tabloide, conocido como partidario de la derecha más agresiva, Kelvin MacKenzie, había culpado a los aficionados por el desastre ocurrido en las gradas, insinuando que habrían entrado por la fuerza en el campo sin entradas, algo que más tarde se reveló falso. Según la historia del diario The Sun que escribieron en su libro Horrie y Chippindale, MacKenzie impuso su visión por encima de la del propio reportero y colocó las palabras "LA VERDAD" en portada, pretendiendo decir así que los aficionados del Liverpool estaban ebrios, que limpiaron los bolsillos de las víctimas, que dieron puñetazos y patadas a los policías y orinaron sobre ellos, y que gritaron que querían sexo con una víctima fallecida. Según las palabas de un oficial de alto rango del cuerpo de Policía, "los aficionados actuaron como animales". Este relato, según Chippindale y Horrie, es la "clásica calumnia", carente de la más mínima evidencia al efecto, pero que "justamente encajaba con la fórmula de MacKenzie: hacer de altavoz a los prejuicios peores y más ignorantes que puedan darse en todo el país".

Es difícil imaginar que pudiese producirse ahora otro caso como el de Hillsborough: si 96 personas murieran aplastadas enfrente de 53 000 teléfonos inteligentes, con fotografías y relatos de testigos inundando las redes sociales, ¿habría tomado tanto tiempo el que la verdad aflorara? Hoy en día, la Policía -o Kelvin MacKenzie- no habrían sido capaces de mentir tan descaradamente y durante tantos años.

La verdad es una lucha. Requiere trabajar duro. Pero la lucha vale la pena: los valores tradicionales que sustentan las noticias son importantes y merecen ser defendidos. La revolución digital ha hecho que los periodistas -con razón, en mi opinión– se sientan más responsables ante su público. Y como nos demuestra la historia de Hillsborough, los antiguos medios eran ciertamente capaces de orquestar las más terribles patrañas, y éstas podían tardar años en ser desenmascaradas. Algunas de las viejas jerarquías vieron socavado su poder sin ningún tipo de miramientos, lo cual ha propiciado debates más abiertos y un cuestionamiento más sólido de  las antiguas élites cuyos intereses a menudo prevalecían en  los medios de comunicación. Pero esta era de la información incesante e inmediata –pero de verdades inciertas– puede resultar de lo más agobiante. Vamos de bellaquería en bellaquería, pero se nos olvida al poco cada una de ellas: cada tarde se celebra el día del juicio final.

    El desafío del periodismo hoy es establecer qué papel han de desempeñar las empresas periodísticas en el discurso público

Al mismo tiempo, la igualación del panorama de la información ha hecho brotar nuevos torrentes de racismo y sexismo y nuevos instrumentos para promover la humillación y el acoso, así como ha alumbrado un mundo en el que prevalecen los argumentos más altisonantes y zafios. Es  éste un clima que ha demostrado ser particularmente hostil para con las mujeres y las personas de color, dejando al descubierto que las desigualdades del mundo físico se reproducen con idéntica facilidad en el ciberespacio. The Guardian no es inmune a todo ello, razón por la cual una de mis primeras iniciativas como directora ha sido lanzar el proyecto “The Web We Want” [La red que queremos], para combatir contra toda una cultura general de abusos en la red y para preguntarnos de qué modo nosotros, como institución, podemos fomentar un debate  civil de mejor calidad en Internet.

Por encima de todo, el reto para el periodismo de hoy no es simplemente la innovación tecnológica o la creación de nuevos modelos de negocio. Conviene establecer qué función desempeñan aún las empresas periodísticas en un discurso público que se ha fragmentado hasta lo indecible y que ha quedado desestabilizado en sus fundamentos. Las asombrosas noticias políticas del pasado año -incluido el voto del Brexit y la emergencia de Donald Trump como candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos- no son meras derivadas de un populismo redivivo o una revuelta protagonizada por las víctimas del capitalismo mundial.

El ascenso de Donald Trump es un síntoma del creciente debilitamiento de los medios de comunicación, según Zeynep Tufekci.

Tal como argumentaba el académico Zeynep Tufekci en un ensayo publicado a principios de este año, el auge de Trump "en realidad es un síntoma de la creciente debilidad de los medios de comunicación, sobre todo en cuanto al control de los límites de lo que es aceptable decir". (Algo similar podría argumentarse respecto a la campaña del Brexit). Según él, "durante décadas los periodistas de los principales medios de comunicación actuaron como controladores que enjuiciaban qué ideas merecían  ser debatidas públicamente y cuáles  se consideraban demasiado radicales". El debilitamiento de estos controladores de acceso es algo tan positivo como negativo; ofrece sus oportunidades y entraña sus peligros.

Una enseñanza del pasado es que los antiguos controladores también podían causar grandes daños, y que se mostraban  a menudo intratables a la hora de dar cabida a cuestiones que consideraban alejados de la corriente principal del consenso político. Pero sin algún tipo de consenso es difícil que logre  afianzarse la verdad. La decadencia de estos controladores le ha dado cancha a Trump para suscitar temas que anteriormente eran tabú, como los costes de un régimen de libre comercio mundial, que benefician más a las grandes empresas que al  trabajador de a pie, por ejemplo,  una cuestión que las élites estadounidenses y gran parte de los medios de comunicación habían soslayado durante demasiado tiempo; y al mismo tiempo y  de la manera más obvia han permitido que se abrieran paso las infamantes mentiras de Trump.

Cuando el estado de ánimo imperante es anti élite y anti autoridad, la confianza en las grandes instituciones, incluidos los medios de comunicación, comienza a desmoronarse.

Creo que vale la pena luchar por una cultura periodística fuerte. Así ha de ser un modelo de negocio que sirva y premie a las empresas que colocan la búsqueda de la verdad en el centro de toda su actividad; empresas que obren por  la creación de un público informado y activo y que tengan en su punto de mira a los poderosos, y que no quieren que su público sea una panda  de gente reaccionaria y mal informada y que ataca a los más vulnerables. Debemos celebrar y fomentar los valores tradicionales del periodismo: informar, comprobar, recabar testimonios presenciales, procurar descubrir con seriedad lo que realmente ha sucedido.

Tenemos el privilegio de vivir en una época en que podemos utilizar muchas nuevas tecnologías, y contar con la ayuda de nuestro público para ello. Pero también hay que lidiar con las cuestiones básicas de la cultura digital, y ser conscientes de que el paso de la imprenta a los medios digitales no solo es un cambio de tecnología. También debemos arrostrar las nuevas dinámicas de poder que estos cambios han generado. La tecnología y los medios de comunicación no existen de forma aislada, sino que ayudan a configurar la sociedad, al igual que se ven configurados por ésta. Eso significa comprometerse con las personas como actores cívicos, como ciudadanos, como iguales. Se trata en definitiva de la capacidad de rendir cuentas, de luchar por un espacio público y de asumir la responsabilidad de hacer posible un mundo en el que queramos vivir.

(Tradu exprés con la ayuda de P. Jacas)

Arde Troya y su caballo

El consejero de Justicia de la Generalitat, erre que erre, ante la flagrante provocación de la Generalitat y de medio Parlament.
Aquí.
Dice que lo de la independencia es un clamor popular, un tema que está que arde, y que sólo se arreglará con política y que, por otro lado, el TC no es un órgano judicial  tipo bombero apagafuegos que pueda suplir las actuaciones de los tribunales ordinarios.
,
Tiene razón en ambas cosas: uno, que el asuntillo es de juzgado de guardia, y dos: que es una cuestión sólo política.

Elevar al TC el asunto es una manera cobarde de eludir la decisión política que debería tomarse a nivel político.
La soberanía de un país no puede depender de una sentencia de un tribunal, por alto que sea éste.

Una vez de acuerdo las partes, procede que la Cortes adopten las medidas correspondientes, instadas por el Gobierno.

No cabe temer a la legalidad democrática, de hecho ese temor es lo que da alas a los que hacen de la mentira su caballo de Troya.




viernes, 29 de julio de 2016

Very blue. mister brey, very deep indeed

Según Iván Redondo, el colaborador que usa más la calculadora pero también el que escribe con más erratas del periódico,  Rajoy Brey está jugando la investidura como Deep Blue.
Aquí.
Very deep indeed.
Se resume el análisis a que tanto el PSOE como C's les acojonan unas terceras elecciones, así que según esto unos cuantos de los primeros se irán al baño y los segundos acordarán un programa con Brey.
Deep Blue sólo sabía ganar al ajedrez, o como decía aquel otro sabio: "jugar al ajedrez sólo desarrolla la inteligencia para jugar al ajedrez".


Nada que añadir, maestro.

La leyenda de Joan Antoni

Al final, solución falsamente salomónica: se queda la estatua de Samaranch pero sin Samaranch.
Que el artista se preste al enjuague deja claro el nivel moral del mismo y su relación con la clientela.
Los herederos de Samaranch deberían retirar la obra.
Aquí.


Esencia

Ha tenido que ser un extranjero, y qué extranjero, el que lo vea o al menos lo diga,
Aquí,
Es la esencia, estúpidos.



jueves, 28 de julio de 2016

Ejem, brey

La venganza es un plato que se sirve frío.
Aquí.
El hecho más probable es que mariano rajoy brey deba ir a la investidura a cuerpo gentil y en minúsculas, pediguando la abstención que él le negara a Sánchez  en invierno y, además, sin sumar a otro partido grande; apenas con la abstención perdonavidas de C's como única baza.
Eso es lo que que él llama "la voluntad del pueblo español".
Ejem, brey.

El cartero de la ciencia

Decía George Steiner que él no era más que el mensajero de los artistas, algo así como "el cartero de Pablo Neruda".
Pablo Jáuregui ha sido el pionero-cartero de la ciencia durante casi tres lustros en la prensa escrita española.
Hoy se despide: aquí.

Adiós al mensajero, pero queda su mensaje.







Rasputinada

Pablo Iglesias ha sido denunciado por Mariló Montero a cuenta de su pillada en Telegram, que no ha desmentido (pide disculpas, eso sí, si ha molestado...) y que, por tanto, doy por verdadera. Iglesias le dice a su cuate Monedero que a Mariló "la azotaría hasta que sangrase". Una expresión y una imagen que ni en clave irónica tiene gracia.
Aquí.
Iglesias se define en la misma conversación  como "un marxista algo perverso convertido en un psicópata".
Dice Montero que Iglesias es más bien un "psicópata carismático", según le ha comentado un especialista.

Montero ha hecho santamente en denunciar al agresor verbal. Iglesias es un representante político de 6 millones de personas, el tercer partido de España, y no puede permitirse que su perversidad privada respecto de un personaje público permanezca impune.

El manto de silencio sobre el caso es despreciable.




Ea

Rajoy se ha decidido a aceptar el encargo del rey.
De presentarse a la investidura, ya se verá, pues su barba está en remojo permanente desde que el mismo hizo naufragar el pacto de los 200 abrazos.


De todos modos, Rajoy no suma sin la complicidad del PSOE,  cosa que parece inalcanzable.
Aquí.

Y es que Rajoy en el fondo (y en la superficie) no sólo considera que sus casi 8 millones de votos de hoy son más importantes que los 8, 5 millones de votos de PSOE y C's de hoy; sino que también son más importantes que los 9 millones de ayer —los del invierno pasado— de PSOE y C's.

Ea.

Terceras elecciones para jubilar al líder del partido imputado con la sede embargada.

Troquelando Madrid

En Madrid serán 200 las calles con cambio de nombre.
Reescribir la Historia en el callejero es propio de regímenes soviético ha dicho Esperanza Aguirre.
Aquí.

En el fondo, todo revisionismo es un esencialismo. Quieren ganar la guerra civil en los nombres, cuando ya la habían ganado de todos modos, porque hace décadas que el franquismo está intelectualmente desacreditado. De hecho lo está desde los años 50, cuando Ridruejo mutó. Gerardo Diego provocaba sonrisas misericordiosas en los manuales de literatura ya en los años 60.
Son pues casi 60 años gloriosos para el izquierdismo intelectual. El nuevo callejero sólo marca el inicio de la decadencia, la institucionalización del nuevo régimen intello y un resucitar del guerracivilismo.

Por prudencia y por buena administración linotípica deberían, en las nuevas placas, dejar en letra pequeña debajo de la nueva tipografía la antigua denominación. Para cuando gire la tortilla y para facilitar la tarea a los troqueladores.







Sondando trasvases

Empiezan las postelectorales y su sondar (más que sondear) los trasvases de votos.

Aquí.

19% de ex votos de IU fueron al PSOE,( y 6% de ex Podemos y 5% de ex C's)
19% de ex votos de C's fueron al PP.

Estos son los dos movimientos más conspicuos.



El PSOE puede pues crecer por la izquierda más que por el centro.Y el PP puede seguir recuperando voto de C's.

C's perdió 19% de votos que se fueron al PP, como decimos, pero los votos nuevos que ganó lo son de modo homogéneo, procedentes casi por igual de las demás formaciones, afirmando que es el partido de centro que puede crecer a ambos lados del espectro.

Y Unidos Podemos debería crecer sobre la base de la abstención.

Resumiendo:

PP puede crecer a costa de C's.
PSOE a costa de Unidos Podemos.
C's puede crecer siguiendo en el centro.
Y Unidos Podemos debe basar su relanzamiento en la abstención.



Afine fino entre afines

Ayer el Parlamento catalán se puso al margen del estado de Derecho.
Y el PP sigue negociando, demorando, un grupo propio en el Congreso al margen del reglamento para el partido catalán sedicente. Pero por lo de ayer, hoy lo demora, para que se note menos el juego de manos entre villanos.

Que los afines afinen entre sí de una vez y que Rajoy, el que todo lo demora, gobierne con los secesionistas en minoría a cambio de dinamitar el Estado, sin que se note.


Urgen unas terceras elecciones pero plebiscitarias: demoracia rajoyana  o república,

miércoles, 27 de julio de 2016

El rito de la objetividad

En los Países Bajos, hasta hace poco, la corona nombraba a un formador o mediador para conformar una mayoría de Gobierno entre diversas fuerzas políticas, dado el sistema electoral holandés, que aboca a pactos y coaliciones.
Solía ser una personalidad au-dessus de la mêlée.
Se le llamaba al trámite "el rito de objetividad".

Aquí.

En España, la Constitución no excluye tal posibilidad en el marco del artículo 90, pero el temor de que el Borbón borbonee es tan grande que no parece que el rey español pueda hacer uso de ese mecanismo.

Lástima, porque nos ahorraría unas terceras elecciones.

martes, 26 de julio de 2016

Disco rayado

La juez Freire imputa al PP por el borrado de los discos duros de ¨Bárcenas (aquí).
Concretamente dice que "la información fue destruida a conciencia mediante el sistema de borrado más drástico, el de sobreescritura de 35 pasadas y rayado hasta su destrucción física".

Sólo les faltó rebozarlos en cal viva.


Y a esta monada de partido le han votado casi 8 millones de personas, muchas porquevenía el coco.
Y tenemos que oír como un disco rayado, incluso por boca de mentes pensantes, que son la única opción de Gobierno, y que: o ellos o el caos.

España se merece un Gobierno y una intelligentsia que no hagan 35 pasadas por el mismo surco.

Los votantes de PSOE y C's suman juntos más de medio millón de votos más que el PP. Si se presentaran en una misma lista  con los 200 abracitos superarían casi seguro al PP también en escaños.


Terceras elecciones o formador a la belga.





Una de coño y otra de chava

Ahora resulta que Colau instigó a la vate catalana Dolors Miquel a que leyera el coño-padre-nuestro-dánosle-hoy.

La poetisa se queja amargamente de que después de llevarla al huerto (no el de Getsemaní), la dejara a la estacada,  y que saliera"en defensa del facha" (sic). Así,  "el facha", en singular. Como se decía en defensa del cristiano y frente al infiel.

Aquí.

A Colau y a su circo de los muchachos les va mucho la marcha provocadora: ahora, para compensar, tras una de cal, otra de arena: una de coño divino y otra de chava encanallado: este año el pregonero es el gran cronista de la Barcelona charnega, el cantor de la  barretxa: el cervantino Javier Pérez Andújar (aquí su wiki).


Soldados de Saladino

El asesinato en Normandía del cura octagenario reviste ya la estética y la ética de las andanzas de Saladino en sus luchas contra el cristiano, ahora en versión selfie.
Aquello de Marx y la Historia como tragedia y luego como farsa; y luego como sketch macabro.

Aquí.

Investir o embestir

Sigue el pressing a Rivera para que aúpe a Rajoy, líder de un partido corrupto y con la sede embargada, y con una espada de Damocles judicial que pende permanentemente sobre su testa... y que ahora, última gracieta, negocia bajo cuerda con los independentistas.

Como Rivera sabe que no hay precedentes de partido bisagra de centro o liberal que haya sobrevivido a un tándem con los conservadores en Europa en los últimos 70 años, hace muy santamente en abstenerse técnicamente con la boca chica y hasta con un mohín de desprecio (el del sentido de Estado), y poner al PSOE ante su espejo: o se abstiene como ellos e inviste a Rajoy, o no se abstiene y entonces embiste a Rajoy, y se arriesga a que el toro lo cornee y lo convierta en un pelele tipo PASOK.


De todos modos, una lista conjunta PSOE-C's con el programa de los doscientos abrazos sería un lista ganadora en invierno, en la que ya deberían de estar trabajando liberales y socialistas.
Por si aca.






Metiendo frisa

Este libro demuestra lo que ya se sabía: que detrás del Grupo Prisa no hay moral ni principios.
Aquí.

Seguro que al editor o a alguien le entró la prisa o la frisa de poner este bodrio tóxico en el mercado.

María Frisa. Anotemos su nombre, por si acaba de ministra cuando vuelva Zapatero.

80 galardones nacionales e internacionales (sic) la avalan.

Aquí.

lunes, 25 de julio de 2016

Flor de lis de vertedero

El rey de la basura asegura en esta entrevista que financió a Convergència y a Unió. Por separado.
Que en tu cubo de basura derecho no se sepa lo que ocurre en el izquierdo,
Dice que su labor es principalmente la de servir a los pueblos de Cataluña. Sactamente.

Aquí.

El tipo confunde israelitas e israelíes, pero seguro que distinguirá mejor entre euros y las antiguas pesetas.