jueves, 8 de septiembre de 2016

La voz de su pastor

Lo de Pastor empieza a ser alarmante.
Aquí.

Después de su contraperformance cuando la encomienda del rey a Rajoy y la no fijación de un calendario, hoy se permite hacer, tan telenda ella, de perro-pastor-que-muerde a los lobos del PP en contra de toda la oposición.

El problema es que De Guindos no es un ovejo.


En pocas semanas habrá dilapidado su limpia ejecutoria como ministra. Guau, guau.

Saber y poder

Pinilla García analiza la huida hacia delante del independentismo catalán con una bella paradoja, la de Parry: el explorador ártico que avanzaban hacia el norte sobre un tímpano de hielo que derivaba... hacia el sur.
Aquí.

Pinilla contrapone el nacionalismo español, abierto, al catalán, excluyente.


Toda esto está muy puesto en razón, Pero la cuestión no es que en tiempos de globalización el localismo sea retrógrado (en Islandia, Dinamarca o Luxemburgo... o Eslovenia las cosas van razonablemente bien), que lo es, sino que por engañada que esté la gente independentista, hay que saber  y poder desengañarla; y el constitucionalismo no sabe o no puede.

Como Europa no supo ni pudo convencer en el Reino Unido.




Seguir ciego su camino

El CIS pronostica una mayoría absoluta para el PP en Galicia y una moderada caída del PSOE; esperables ambas. Podemos cosecha buenos resultados, si bien allí es imposible un frente anti-PP.
Aquí.

Sin embargo, en el País Vasco (aquí), donde el PNV volvería a ganar con resultados parecidos, ocurriría algo muy preocupante: el PSOE se desmorona, pierde 8 escaños (tenía 16), y el PP baja bastante y pierde 2 escaños (tenía 10). Ambos partidos constitucionalistas sólo representan algo más del 20% de los votos. Y C's no obtiene ni siquiera representación, a pesar de que UpyD renunció a presentarse en el último minuto.

Qué lejos aquel tiempo en que socialista y populares pudieron desalojar a los nacionalista durante una temporada, con Patxi López de Lehendakari.

Los apoyos por PP y PSE perdidos van en gran parte... a Podemos, que, por otro lado, roba también  muchos votos a Bildu. Con 16 escaños disputa incluso la segunda posición a Bildu.

Entre el PNV, Bildu y Podemos, fuerzas todas ellas nacionalistas, independentistas o soberanistas, même combat,  suman casi el 80% de los votos.

Para ser investido, Urkullu puede pactar con quien quiera: socialistas, populares, podemitas o batasunos, según el peaje que quiera pagar. L' embarras du choix.

Más allá de esto, se confirma que en el País Vasco y en Cataluña, PP,  PSOE y C's (sí, también C's en Cataluña, a pesar del espejismo Arrimadas, si sigue la tendencia de las generales que lo relegaron al furgón de cola, junto con el PP) no pintan apenas nada.

En Cataluña, Colau habla ya  habla de usar ese casi 80% "al menos soberanista" como palanca de cambios y como trampolín a la presidencia de la Generalitat.

Los nacionalismos periféricos han logrado pues la victoria aun antes de disputar la batalla final: cerca del 80% del electorado está a favor de planteamientos referendarios en Cataluña y el País Vasco.

El constitucionalismo es un batalla ya perdida. Y en Madrid esto se confirma y conforma con la no conformación de un tripartito PP C's PSOE.

Quien no quiera verlo es que quiere seguir ciego su camino.

La ley no es suficiente para revertir esta situación. Hacen falta otra cosas.






miércoles, 7 de septiembre de 2016

Francia ante el peligro lepenista

Hollande no pasaría a la segunda vuelta en las presidenciales.
Aquí.
Serían Le Pen (siempre, es la candidatura con más apoyos en todas las encuestas) y el candidato de los republicanos (Juppé o Sarkozy) los que se disputarían la presidencia.

Lo que parece una catástrofe en primera lectura, es un alivio, porque de pasar a la segunda vuelta, el riesgo de que Le Pen ganase sería alto, porque no es seguro que Hollande lograra el voto del electorado de derecha, como mal menor frente a Le Pen.

Si Hollande no pasa a la segunda vuelta, parece, en cambio, que la izquierda francesa votará siempre por el candidato que no sea Le Pen.

Ahora la cuestión es saber si será el moderado Juppé o el agitado Sarkozy el candidato de los republicanos. El primero estuvo inhabilitado por malversación,  financiación ilegal de su partido; el otro tiene varios escándalos abiertos.

Islamistas en Euskadi

Parece sacado de una novela de Houellebecq, pero no, es real.
Aquí.

Viva la censura

...si es la propia.

Forcadell clama contra la autocensura en el Parlament.

Aquí.

La autocensura en democ
racia(a diferencia de en dictadura) es altamente benéfica y recomendable: abstenerse de hacer lo que sabes que no debes hacer: el respeto a la ley y al principio de igualdad ante la misma.


Pero no nos engañemos, Forcadell lo que pretende es que el Estado haga dejación y deje de poner coto a los intentos nada censurados de los independentistas de llevarse por delante la legalidad.

Forcadell encabeza el motín, porque sabe que no está sola y porque los suyos exponen muy bien sus razones aunque no tenga razón, y porque enfrente no hay buenas razones, por mucha razón que tengan los constitucionalistas.





Con antecedentes

Mena, que fue fiscal jefe en Cataluña, aborda el problema de fondo de la corrupción en el PP y su intento de blanqueo de la mano de C's, y considera que España no puede ser gobernada por un partido con antecedentes penales.
Aquí.

Los parecidos entre el PP y la antigua CiU saltan a la vista. Y no es que el PSOE esté precisamente limpio tampoco de la mácula de la corrupción.

Algún día deberá hacerse el proceso a la financiación ilegal de los partidos, que es la madre del gran cordero de la corrupción.

Y hacer un ley para financiar a los partidos en el sentido de limitar sus presupuestos sólo al dinero público.

martes, 6 de septiembre de 2016

Pujol humanista personalista (y post andorranista)

Sale ahora un escrito antiguo de Jordi Pujol.
Aquí en VO.

Y aquí en tradu exprés.

Tres ámbitos en convulsión. Cataluña, España, Europa.

Jordi Pujol i Soley.
5-10-2015

Un comentario personal. Pero no sólo personal.
Un comentario referido al hecho que me resulta difícil superar el estado de ánimo en que me encuentro. Me estoy esforzando. Trato de resistir la ofensiva de desprestigio que me vuelcan encima. Esto se podrá dilucidar del todo en su momento, pero en cualquier caso desde ahora puedo decir -porque es mi sentimiento íntimo- que no es eso lo que realmente me angustia. El sentimiento de culpabilidad me viene de que, no por codicia, pero sí por miedo, por desidia, por ligereza, por debilidad, he cometido una falta que no debí haber cometido. Que creo que en su momento se reconducirá la cosa.
Pero no es de eso de lo que ahora quiero hablar. Sino de otro aspecto menos personal. Si bien algo personal porque hace referencia a tres ámbitos de acción a los que quería dedicar en gran parte mi vida. Y lo hice. Durante muchos años. Y me ilusionaban. Pero ahora tanto objetiva como subjetivamente se me hace difícil, o imposible, hacerlo. Y no sólo por el estado de ánimo y los problemas personales sino también -y mucho- porque realmente en los tres se ha ido haciendo objetivamente difícil trabajar con ilusión y eficacia. Con entusiasmo y ambición.
Estos tres ámbitos eran Cataluña, España y Europa.
(1)
Mi primera fidelidad fue y es Cataluña. Desde muy joven. Y en todos los ámbitos. Siempre en el marco de un proyecto de país. Tocando muchas teclas, pero todas ellas en el marco de un proyecto. De un proyecto de país. De un país con fuerte conciencia histórica, con una lengua y una cultura a la vez resistentes y creativas, con  determinadas formas de vida muy persistentes.
Por razones demográficas y políticas, y por cómo ha evolucionado la Historia, habría sido lógico que Cataluña se hubiera diluido, que se hubiera despersonalizado. No ha sido así. Aparte de los hechos esenciales de la lengua y la cultura, deben de haber contribuido los que se han llamado "formas de vida". Que haciendo un resumen muy breve e incompleto pueden ser desde la "laboriosidad" que decía Cadalso a finales del siglo XVIII (justo en el momento de la recuperación económica y social del siglo XVIII, como tan bien explica Pierre Vilar) hasta la combinación de cordura, ironía, mesura y continuidad de Ferrater Mora y la aportación decisiva de Vicens Vives, quien sitúa en la "voluntad de ser" el hecho básico de la actitud colectiva catalana. Personalmente yo llego a la toma de conciencia personal de lo que es el país y de la situación en que se encuentra en un momento (los años inmediatamente posteriores a la guerra) difícil y que invita al desaliento. Por diversos motivos y circunstancias -familiares, sociales-,  yo no caí. Y me apunté muy pronto a la tarea de conservación de la memoria y de reconstrucción del país. En una doble línea de agitación y de formulación de proyecto. De proyecto global y, por tanto, poliédrico.
(2)
Ya he dicho que mi primera fidelidad, fue y es Cataluña, la he querido ejercer en dos marcos más amplios. Uno de ellos es España. Yo no he sido independentista salvo un momento fugaz que combinaba la opresión radical del primer franquismo y lo que podríamos llamar la lectura de los versos de Ventura Gassol. De hecho, en 1946 -con dieciséis años- eso ya quedó superado. (Época, por ejemplo, de mi adscripción al grupo Torras i Bages, y poco después de la gran concentración en Montserrat del mes de abril de 1947). Mi activismo catalanista ya incorporaba tanto el hecho español como el europeo. El reconocimiento de Cataluña debía conseguirse en ese doble marco. Y no sólo pasiva o resignadamente sino con iniciativa y compromiso. Con espíritu constructivo. Es decir, no sólo debíamos tener como lema y objetivo lo que yo llamaba "construir Cataluña" sino también -en la medida muy modesta que nos correspondía- contribuir al progreso español y europeo.
Ya he explicado muchas veces cómo desde los años 50 empecé a plantear lo que debía hacer Cataluña en el marco español. No sólo políticamente, sino también en el campo económico y social. Y en el ideológico.
Creo que durante muchos años he podido trabajar en este sentido. En general, modestamente, aunque en determinadas épocas con cierta capacidad de incidencia.
Esto era posible para una Cataluña con su propia identidad reconocida y respetada y con las herramientas y competencias pertinentes. Y una España abierta a esta posibilidad. Y este era nuestro objetivo colectivo. Y el mío personal. Pero ahora ya no lo es.
Desde hace unos años el proyecto político ampliamente mayoritario en España se ha puesto completamente de espaldas, pero no se debe caer en la tentación del "finis Cataloniae" porque el proyecto que hemos defendido tope con dificultades muy grandes.
Que además me afectan personalmente de una manera grave. Ya he dicho de entrada que hacía un comentario personal. Aunque no sólo personal, porque durante muchos años he contribuido de manera importante a la aplicación de un proyecto colectivo que ha propiciado un gran progreso en Cataluña. En todos los órdenes. Y que también durante más de cuarenta años ha contribuido al progreso general español.
Pero ahora mi capacidad de hacer una contribución positiva ya no existe. Confío en que otros lo harán. Y lo deseo.
(3)
Empecé este escrito el 5 de octubre de 2015. Lo continué a mediados de mes. Y hoy -3 de noviembre- lo retomo a raíz del texto de una entrevista en La Vanguardia del día 27 a un profesor de Oxford -John Gray- que añade leña al fuego de las preocupaciones que empecé a exponer referidas a Cataluña y a España. (Pero faltaba el comentario sobre Europa).
El titular de la entrevista ya es bastante inquietante para un europeísta como yo. Para un patriota europeo como yo. "El proyecto europeo y el euro se desintegran".
Y yo soy especialmente sensible a esto porque ya hace algún tiempo que contemplo con preocupación la evolución europea. Y lo tengo escrito. Y porque coincido con algunas de las críticas de John Gray.
Pero me rebelo frente a la idea de una ineluctable decadencia europea.
Porque creo en los valores de Europa. Y porque no es casual, por ejemplo, que tanta gente de todo el mundo quiera ser europea.
Que quieran ser de la UE. Mucho más que de cualquier otro continente, gran país o gran civilización. Más incluso que los USA, al menos en aspectos muy importantes.
Como lo que dice el Profesor Gray invita al pesimismo me pongo preventivamente la venda en la herida y adelanto que sigo teniendo fe en Europa. Después diré por qué. Pero de momento cuento lo que dice el Profesor Gray.
Dice que está en marcha el proceso de desintegración europeo. Y da a entender que éste no se detendrá, o que es muy difícil que lo pueda hacer. Porque la UE se ha hecho demasiado grande y es demasiado rígida. Porque hay demasiado desequilibrio interno, por otra parte muy difícil de eliminar. Y porque Europa ya no es ni probablemente sea ya un actor mundial.  Y porque Europa no tiene capacidad para resolver el problema de la inmigración. Y porque Europa va camino de convertirse en "débil, desordenada e introvertida, con muchos gobiernos débiles, una política opaca y un resurgimiento poderoso de la derecha radical". Y concluye que estamos "en un callejón sin salida".
 Todo esto dicho por un hombre serio. O sea que no es moco de pavo. Pero yo quiero creer que lo que decíamos -y yo personalmente con especial énfasis- de que la UE había sido una historia de éxito sigue siendo verdad. Ahora amenazada, pero todavía real.
Todo el mundo quiere ser europeo porque Europa y la UE combinan mejor que ninguna otra sociedad el nivel de vida, el bienestar social (Estado del Bienestar) y la libertad política y de pensamiento. Todo ello fruto de un patrimonio cultural y espiritual, humanista, de alta calidad. El mismo Gray habla de Montaigne "y de unos cuantos más", dice. Pero es que son muchos más. Y vienen del pensamiento griego y de la idea cívica de Roma y de los valores del cristianismo. Todo esto dicho sin infravalorar otras culturas y civilizaciones, pero sin olvidar nuestros valores. Que vienen de muy lejos, pero que después han continuado con las grandes reformas religiosas y con el enciclopedismo y la Declaración de los Derechos  Humanos.
Y con las formulaciones ideológicas y políticas que han conducido al Estado del Bienestar. Que han conducido a que una gran multitud en todo el mundo, si puede elegir, elige ser europea y no de otros continentes. No de otras culturas y de otros sistemas.
O sea que Europa es un valor universal. Es un referente de alcance universal. Esto hace más necesario y urgente que supere su crisis. O sus crisis. Porque tiene más de una. Económica y financiera, política y social, de desconcierto frente a la globalización, de ideas y de valores. Pero la multiplicidad de crisis debe tener un origen común. O al menos habrá interconexión entre todas ellas. Habrá algún lugar o algún mecanismo que, bien utilizado, tal vez podría ayudar a recomponer el conjunto de ideas, valores y actitudes que podrían hacer de Europa algo menos discursivo y más operativo, más sincero y menos teatral, más responsable y menos evasivo. Más valiente.
Todo ello requiere inteligencia y competencia, pero también una voluntad colectiva pactada de sentido de responsabilidad, y de buena fe, y también de percepción del peligro.
Podría ser que para hacer esto fuera necesario un liderazgo reforzado. En el terreno político. Pero también, y mucho, en lo ideológico y cultural, y si la palabra no causara miedo deberíamos decir en el terreno espiritual. Porque ahora lo ejerce demasiado en solitario Alemania. Y honestamente hay que aceptar que en buena parte esto es así porque todo el mundo se escabulle. Como hace unos meses editorializó The Economist,  Alemania es, a día de hoy, en Europa, "the reluctant hegemon". El hegemónico o jefe de filas reticente. Que lo es; o lo finge, al menos en parte, a la fuerza.
¿Se vislumbra por alguna parte que estas condiciones se empiecen a dar? No del todo. Pero el espíritu europeo es una mezcla de actitud prometeica y de esperanza cristiana. Y de humanismo personalista. Unos ingredientes sólidos y creativos. Que pueden hacer posible la reacción.

(El artículo es de octubre de 2015, antes de las dos elecciones generales españolas del 20-D yel 26-J y el Brexit del 23 de junio de 2016).


Soria vuelve a dimitir

Soria ha dimitido de su cargo en el BM; le honra.

Carlos Cuesta clama aquí contra la demagogia de los partidos en este asunto, al ser el cargo por concurso y, por lo que parece, objetivo y no discrecional.
El problema es que no se ha publicado la relación de candidatos y sus méritos; y, sobre todo, aun admitiendo que Soria tuviera la mejor puntuación, no deja de ser el suyo un cargo de representación de España en un organismo internacional.
Y si Soria tuvo que dimitir como ministro por mentir; y además,  según Montoro "porque no se puede estar en un paraíso fiscal y en el gobierno", mutatis mutandis...

Parce obvio que el nombramiento de Soria era totalmente inadecuado en fondo y forma.

Si a Cuesta le parece bien que Soria esté en el Banco Mundial, al resto de los españoles, no. Tenga o no derecho a presentarse al cargo.

La candidatura debe ser apoyada por el ministerio, y por tanto por el gobierno.
Soria no nos habría representado.

Pudor por el otro

Azúa proponiendo dar más circulación al vocablo "alipori" a cuenta de la desinvestidura o la embestidura o lo que sea que presenciamos en el Congreso los otros días.
Aquí.

Es cuento largo lo del origen de la palabra y sus variantes
Aquí y acá.



Felipe de Borbón y Andana

El pitorreo empieza a ser general con el no-gobierno español.

Hasta el Independent dice que el rey ha fracasado.
Aquí.  Alistair Dawber escribe: 

“Muchos creían que el joven y popular rey Felipe sería capaz de acabar con el punto muerto, pero también ha fracasado”.

Debería introducirse una ILP en el Congreso, con medio o un millón de firmas, proponiendo a un independiente como jefe del Gobierno ya el que el monarca se llama a andana.

Por ejemplo una independiente: Carmen Iglesias.


La fiscal mandó parar

La fiscal general avisa a los sedicentes independentistas.
Aquí.
Por fin, y más vale tarde que nunca, si bien ya es demasiado tarde: qué más querrían los indepes que ver a Forcadell entre rejas o inhabilitada. Menuda propaganda internacional.



No los voten, bótenlos

Tanto Sánchez como Rajoy son dos procrastinadores. El uno, presidente crónico, el otro jefe de la oposición mientras dure y se pueda. Se basan en sus votantes que, a pesar de todo,  los votan. Casi 8 y 5 y medio millones respectivamente.
Así las cosas, no hay nada que hacer. Son ellos dos los principales problemas políticos en España.
Si sus partidos no los botan con b, tendrán que ser los ciudadanos.


El antiborboneo wagneriano

El profesor Sosa Wagner encara al timorato Borbón con sus responsabilidades ante el bloqueo político y le pide que lo rompa con el mazo de la Constitución: que eso no es borboneo, Majestad, que eso es constitucionalismo...


Aquí.

Pero no caerá esa breva de un formador regio para un gobierno de concentración y provisional: ni siquiera el monarca ha sido capaz de reunirse al mismo tiempo con varios de los líderes para hacerles ver la necesidad de pactar una salida al juego diabólico de vetos cruzados, cuando tenía margen de sobra para haberlo hecho. Tanta prudencia roza la inoperancia.


Porque, ¿quién se atrevería en el Congreso a no investir a un candidato (mejor una candidata, por múltiples razones) nombrado por el rey con todo un gabinete de independientes constitucionalistas salidos de gran parte del arco ideológico?

Cierto que a los partidos no les gustaría la idea, entre otras cosas porque pondría de manifiesto su poquedad e inutilidad, pero ni PP ni PSOE ni C's se atreverían a votar NO a ese candidato independiente y a su equipo... porque sería tanto como votar NO a la monarquía.

Manuel Conthe, sin embargo, se pregunta si Rajoy es un republicano que se ignora.
Aquí.
Hombre, hombre, todo es posible: en la entrada anterior lo trataba yo de punk.










lunes, 5 de septiembre de 2016

Rajoy el punk

Rajoy pretende que la opinión pública se crea que él no sabía nada del nombramiento de su amigo Soria como director ejecutivo en el Banco Mundial; más aún, pretende hacer creer que no conocía siquiera la existencia del cargo en cuestión, y, que, por tanto, ni Soria ni Guindos le dijeron nada de nada. Que es un mero acto administrativo, sin más.

Tanta ceguera no puede ser más que una provocación por parte de Rajoy; o terceras elecciones y la voy a petar; o por lo que me queda me cago dentro y dejo a Soria bien colocado.

El punkismo de Rajoy es un síntoma más del clima irracional en el que vive España.




Otros 170

Otra posible coalición de 170.
Nada descabellada, por cierto, según vayan las gallegas y las vascas, pues en frente anti Rajoy tiene mucho predicamento (y lo del ex ministro Soria es veneno para la taquilla).
Aquí.

El mudito

El rey no quiere organizar nuevas consultas en Zarzuela, para dejar así a los partidos que se entiendan entre sí.
Aquí.

Es decir, que se ha adaptado pues perfectamente al ambiente y, lo peor, a un sistema abocado a la nada o a la repetición de elecciones.

Nada en la Constitución impide que el monarca convoque a los líderes en reuniones conjuntas, con dos o tres o cuatro líderes.

Nada en la Constitución impide que el monarca nombre a un formador de Gobierno que no sea un líder de partido. Incluso a alguien que no haya sido votado en la urnas.

Teme que lo acusen de borbonear; pero eso no sería borbonear sino actuar conforme a la ley y al papel moderador que le corresponde a la Corona.

Pero no hay más mudo que quien no quiere hablar.




El comité federal andante

Sánchez dice "yo soy un comité federal andante"; ha convocado ya, en efecto, siete. Y afirma que ha cumplido siempre con sus mandatos.
Lo triste es que dice la verdad.

Un nuevo 9-N

La CUP apoyará a Puigdemont a cambio de referéndum en junio de 2017.
Aquí.

Vamos a un nuevo 9-N, nolens volens.

La ley de los lei

La ciudadana Álvarez ha escrito un texto que debería estudiarse y debatirse en todas las escuelas y universidades de Occidente, tal es su limpieza argumentativa y su elegancia en la exposición.

Otros intelectuales, como Amin Maalouf en  Las identidades asesinas de 1999 (aquí una reseña muy analítica en español) ya habían abordado la cuestión; o el antropólogo Clifford Geertz, que desarrolló a lo largo de su carrera el concepto de "identidades culturales dinámicas". Y Judih Rich Harris, con un enfoque antropo-psicológico (aquí), que indaga en la raízes de la individualidad y la identidad, en el yo y el ellos.

Pero la vuelta de tuerca de Álvarez es esta:
Nos dice que contra el esencialismo de la identidad, sólo caben los valores democráticos superiores.
Contra el culto a las diferencias culturales e identitarias, el acervo común ilustrado. 
Contra la tiranía de las pertenencias reduccionistas: la comunidad del discernimiento.
Contra los adoradores de la ley del más fuerte, contra los sin ley: la ley.

La ley de los lei (de los libres e iguales)