viernes, 23 de febrero de 2018
Tractatus
El juez anti estrella Llarena habla en la tele asturiana sobre los rebeldes sin causa.
Aquí.
Si hasta los raperos fronterizos tienen a su disposición una amplia libertad de expresión, qué no tendrá para sí un juez del Reino.
Sobre esto y aquello puede hablar el juez.
Ahora bien: los magistrados sólo deberían hablar a través de sus autos, interlocutorias y sentencias de aquellos asuntos (de los) que conocen.
Y deberían cumplir con la sentencia de Wittgenstein: "De lo que no se puede hablar, mejor callar". ("Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen").
Porque el juez es como la mujer del César. Por lo menos.
Aquí.
Si hasta los raperos fronterizos tienen a su disposición una amplia libertad de expresión, qué no tendrá para sí un juez del Reino.
Sobre esto y aquello puede hablar el juez.
Ahora bien: los magistrados sólo deberían hablar a través de sus autos, interlocutorias y sentencias de aquellos asuntos (de los) que conocen.
Y deberían cumplir con la sentencia de Wittgenstein: "De lo que no se puede hablar, mejor callar". ("Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen").
Porque el juez es como la mujer del César. Por lo menos.
sábado, 17 de febrero de 2018
Regreso gideano
Moratinos sale en tromba en defensa de Zapatero, criticado por su mala mediación en Venezuela.
Aquí.
Un tratado de cinismo: medias verdades, muchas falsedades, prosa buenista, y sobre todo desprecio por la verdad.
No caben equidistancias. Mucha izquierda debería leer a Gide tras su viaje a la URSS y su caída del caballo.
Aquí.
Un tratado de cinismo: medias verdades, muchas falsedades, prosa buenista, y sobre todo desprecio por la verdad.
No caben equidistancias. Mucha izquierda debería leer a Gide tras su viaje a la URSS y su caída del caballo.
viernes, 16 de febrero de 2018
La guerra de las lenguas
Rajoy usa el castellano en la enseñanza en Cataluña como amenaza a los indepes que no se ponen de acuerdo en parir un presidente inimpugnable y para "sorpasar" a Cs, que sigue en su modelo trilingüe, brindis al sol que no contempla la vía del español vehicular sino un 33% par cada idioma.
Una manera de marear la perdiz y dejar que el PP pague el precio de tocar lo intocable en Cataluña: la inmersión, que es más ideológica que lingüísica, y que los altos tribunales no se atreven a anular.
Aquí.
Una manera de marear la perdiz y dejar que el PP pague el precio de tocar lo intocable en Cataluña: la inmersión, que es más ideológica que lingüísica, y que los altos tribunales no se atreven a anular.
Aquí.
miércoles, 14 de febrero de 2018
jueves, 8 de febrero de 2018
Militar o no militar, esa es la cuestión
El profesor Sosa ilustra, de manera interesante, el polémico asunto de la ilegalización de los partidos, con el caso alemán.
Aquí.
En la RFA cupieron y caben ciertas ilegalizaciones. La alemana es una democracia proactiva, militante, que obliga a la adhesión activa de todos los actores. Ello se debe a la historia del país.
...
Importante es el espejo alemán, sin duda.
Sin embargo en pocos países democráticos están prohibidos los partidos de ideología más o menos comunista o neonazi. No así sus actuaciones al margen de la ley, claro.
En España, la democracia, cabe recordarlo, no es "militante".
Esto quiere decir que deben poder ser legales partidos favorables (pongamos aquí a modo de ejemplo, unos cuantos supuestos que no son exhaustivos, ideas algunas de ellas que pueden llegar a ser chocantes) a la abolición de la monarquía, la secesión unilateral de territorios, la nacionalización de toda la banca, la expulsión de extranjeros, o algunas discriminaciones contra la mujer, u otras ideas más o menos variopintas. Para conseguir esos objetivos les bastaría a esos partidos con usar los cauces de reforma legal del ordenamiento.
Así lo dice el máximo intérprete:
...
"Cuantas ideas": entiéndase: siempre que no topen con derechos fundamentales recogidos en las listas de los convenios internacionales que España haya suscrito. La discriminación de la mujer sería tal vez la única idea de la lista antes mencionada a modo de ejemplo que decaería: probablemente no pasaría ese cedazo. O sí: nadie ha llevado aún a Estrasburgo la norma "sálica" española inserta en la CE de prevalencia del varón en la Jefatura del Estado...
Aquí.
En la RFA cupieron y caben ciertas ilegalizaciones. La alemana es una democracia proactiva, militante, que obliga a la adhesión activa de todos los actores. Ello se debe a la historia del país.
...
Importante es el espejo alemán, sin duda.
Sin embargo en pocos países democráticos están prohibidos los partidos de ideología más o menos comunista o neonazi. No así sus actuaciones al margen de la ley, claro.
En España, la democracia, cabe recordarlo, no es "militante".
Esto quiere decir que deben poder ser legales partidos favorables (pongamos aquí a modo de ejemplo, unos cuantos supuestos que no son exhaustivos, ideas algunas de ellas que pueden llegar a ser chocantes) a la abolición de la monarquía, la secesión unilateral de territorios, la nacionalización de toda la banca, la expulsión de extranjeros, o algunas discriminaciones contra la mujer, u otras ideas más o menos variopintas. Para conseguir esos objetivos les bastaría a esos partidos con usar los cauces de reforma legal del ordenamiento.
Así lo dice el máximo intérprete:
SENTENCIA TC 259/2015, de 2 de diciembre
(BOE núm. 10, de 12 de enero de 2016)
.
Ahora bien, la primacía de la Constitución no debe confundirse con una exigencia de adhesión positiva a la norma fundamental, porque en nuestro ordenamiento constitucional no tiene cabida un modelo de “democracia militante”, esto es, “un modelo en el que se imponga, no ya el respeto, sino la adhesión positiva al ordenamiento y, en primer lugar, a la Constitución” (STC 48/2003, FJ 7; doctrina reiterada, entre otras, en las SSTC 5/2004, de 16 de enero, FJ 17; 235/2007, FJ 4; 12/2008, FJ 6, y 31/2009, de 29 de enero, FJ 13). Este Tribunal ha reconocido que tienen cabida en nuestro ordenamiento constitucional cuantas ideas quieran defenderse y que “no existe un núcleo normativo inaccesible a los procedimientos de reforma constitucional” (entre otras, STC 31/2009, FJ 13).
...
"Cuantas ideas": entiéndase: siempre que no topen con derechos fundamentales recogidos en las listas de los convenios internacionales que España haya suscrito. La discriminación de la mujer sería tal vez la única idea de la lista antes mencionada a modo de ejemplo que decaería: probablemente no pasaría ese cedazo. O sí: nadie ha llevado aún a Estrasburgo la norma "sálica" española inserta en la CE de prevalencia del varón en la Jefatura del Estado...
El único supuesto, de momento, de ilegalización en España se ha centrado en el elemento de la violencia: del fomento de la misma, lógicamente; en nuestro caso, de la no condena de la violencia, como se vio con la ilegalización de Batasuna, que fue avalada, tras muchos debates, hace unos años, por el TEDH.
Ahora bien, para convertir a la española en democracia militante habría que reformar la CE en profundidad en algunos de sus fundamentos.
Paradoja pues: el partido que promueva esa reforma pro militante tendrá que usar los mismos cauces que aquellos partidos que no se adhieran a la actual CE.
martes, 6 de febrero de 2018
Derechos al hecho
El "derecho al hecho", que es el de ir derechos al hecho, (y cómo articularlo) que se propone aquí es una de las ideas más valientes de los últimos años. Intelectual y fácticamente.
lunes, 5 de febrero de 2018
sábado, 3 de febrero de 2018
lunes, 29 de enero de 2018
El excluido
La razón por la que C's habría quedado excluido de las consultas del PP acerca de asunto de la impugnación de la investidura ante el TC (un auto que se ajusta a lo que opina JFL aquí) es que "no cuenta con magistrados en el TC" diferencia del PSOE, según dos tertulianos de TVE 24h (18h 50 minutos).
Nada que añadir, señoría.
Nada que añadir, señoría.
sábado, 27 de enero de 2018
Lo real
CAT, el pepito grillo de la democracia, yendo al fondo del asunto, o al asunto de fondo: es la realidad lo que hay que saber evaluar, para luego actuar. Todo lo imaginativamente que se quiera. Y no "imaginar" la realidad para luego actuar todo lo (supuestamente) pragmáticamente que se pueda.
Aquí.
Aquí.
jueves, 25 de enero de 2018
Españoleando en Estrasburgo
Después del candidato mentiroso compulsivo monolingüe, la homófoba indocumentada aunque viajada y políglota, y que no se estudia sus temas.
Menos puñetas y más codos, señoría. No es magia, es ciencia, que decía la Punset.
Aquí.
Menos puñetas y más codos, señoría. No es magia, es ciencia, que decía la Punset.
Aquí.
El club de los tocones
Una serie de gentlemen se reunía desde hace años para toquetear mujeres.
Aquí.
Cualquiera de ellos podría toquetear y más, previo pago, en bilateral o pequeño grupo en aparté.
Pero estos querían toquetearlas en privado y en un gran grupo.
La democracia, siendo como es el gobierno de la opinión pública no tolerará que se sepa lo que ocurría en el club de los tocones.
Ha tenido que ser una outsider la que lo denuncie. No una camarera. Para mayor regocijo de Meryl Streep.
Aquí.
Cualquiera de ellos podría toquetear y más, previo pago, en bilateral o pequeño grupo en aparté.
Pero estos querían toquetearlas en privado y en un gran grupo.
La democracia, siendo como es el gobierno de la opinión pública no tolerará que se sepa lo que ocurría en el club de los tocones.
Ha tenido que ser una outsider la que lo denuncie. No una camarera. Para mayor regocijo de Meryl Streep.
domingo, 21 de enero de 2018
Dando Cobos
Hablar idiomas, contrariamente a lo que pretende la leyenda urbana, no hace a nadie más inteligente.
No hablarlos, tampoco.
Aquí.
No hablarlos, tampoco.
Aquí.
lunes, 15 de enero de 2018
De nuevo Deneuve
Catherine Deneue puntualiza.
Aquí.
Y aquí en tradu exprés de lo publicado en Libération:
Catherine Deneuve:"Nada en el texto pretende que el acoso tenga nada bueno; de lo contrario yo no lo habría firmado".
Una semana después de firmar la tribuna que aboga por "la libertad de importunar" para preservar la "libertad sexual", la actriz asume el texto, al tiempo que se distancia de algunas de las firmantes. Y pide disculpas a las víctimas de agresiones que pudieran haberse sentido dolidas.
Catherine Deneuve nos envió este texto en forma de carta, tras una entrevista telefónica el viernes pasado. La habíamos contactado porque queríamos oír su voz, saber si estaba de acuerdo con la totalidad de la tribuna firmada, y saber cómo reaccionaba a las palabras de unas y otras; en definitiva, para que aclarase su postura.
LA CARTA:
"En efecto, firmé la petición titulada Le Monde, "Defendemos una libertad...", una petición que generó muchas reacciones y que requiere aclaraciones.
Sí, amo la libertad. No me gusta esta característica de nuestro tiempo en el que todo el mundo se siente autorizado para juzgar, arbitrar, condenar. Una época en la que las simples denuncias en las redes sociales conducen al castigo, a la dimisión, y a veces, y a menudo, al linchamiento mediático. Un actor puede ser borrado digitalmente de una película, el director de una importante institución neoyorquina puede verse obligado a dimitir por haber tocado un trasero hace treinta años, sin que medie ningún tipo de procedimiento judicial. No disculpo nada. No me pronuncio sobre la culpabilidad de estos hombres porque no estoy cualificada para ello. Y pocos lo están.
No, no me gustan esos efectos de jauría, demasiado comunes hoy en día. De ahí mis reservas, desde octubre, al hashtag "Balance ton porc" [Denuncia a tu cerdo].
No soy tan ingenua como para no saber que son muchos más los hombres que incurren en estos comportamientos que las mujeres. Pero ¿por qué este hashtag no puede verse como una invitación a la denuncia? ¿Quién puede asegurarme que no habrá manipulación o golpes bajos? ¿Que no habrá ningún suicidio de inocentes? Debemos vivir juntos, sin "cerdos"o "zorras", y confieso que este texto "Defendemos una libertad..." me pareció vigoroso, por mucho que no sea totalmente perfecto.
Sí, firmé la petición y, sin embargo, creo que hoy me resulta absolutamente necesario mostrar mi desacuerdo con la forma en que algunas de la firmantes se conceden individualmente el derecho a prodigarse en los medios de comunicación, lo cual distorsiona el espíritu mismo del texto. Decir en una cadena de televisión que se puede disfrutar de una violación es peor que escupir a la cara de todas las que han sufrido este crimen. Estas palabras dan a entender, a quienes están acostumbrados a usar la fuerza o a utilizar la sexualidad para destruir, que lo que hacen no es tan grave, ya que pudiera ser que la víctima gozase con ello. Cuando se firma un manifiesto que involucra a otras personas, hay que saber comportarse y evitar embarcarse en su propia incontinencia verbal. Esto es indigno. Y, evidentemente, nada en el texto pretende que el acoso tenga nada bueno; de lo contrario yo no lo habría firmado.
He sido actriz desde que tenía 17 años. Podría decir, por supuesto, que he sido testigo de situaciones más que poco delicadas, o que sé, por otras actrices, que hay cineastas que han abusado de su poder con cobardía. Pero simplemente no me corresponde a mí hablar en nombre de mis compañeras. Lo que crea situaciones traumáticas e insostenibles es siempre el poder, la posición jerárquica o una forma de control. La trampa actúa cuando se hace imposible decir NO sin poner en riesgo el trabajo, o supone sufrir humillaciones o sarcasmos degradantes. Así que creo que la solución vendrá de la educación a nuestros hijos e hijas. Pero también posiblemente de los protocolos en las empresas que hagan que, si hay acoso, deban ponerse en marcha inmediatamente las correspondientes denuncias. Yo creo en la justicia.
En definitiva, firmé el texto por una razón que, en mi opinión, es esencial: el peligro de la limpieza en las artes. ¿Vamos a quemar a Sade en la colección de La Pléiade? ¿Acusar a Leonardo da Vinci de artista pedófilo y borrar sus pinturas? ¿Descolgar los Gauguin de los museos? ¿Destruir los dibujos de Egon Schiele? ¿Prohibir los discos de Phil Spector? Este clima de censura me deja sin palabras y preocupada por el futuro de nuestras sociedades.
A veces me han criticado por no ser feminista. ¿Tengo que recordar que fui una de las 343 "zorras", con Marguerite Duras y Françoise Sagan, que firmaron el manifiesto "Yo tuve un aborto", escrito por Simone de Beauvoir? El aborto estaba penado con encarcelamiento en aquella época. Por eso me gustaría decirles a los conservadores, racistas y tradicionalistas de toda jaez a los que les ha parecido estratégico brindarme su apoyo que yo no me engaño. Ellos no tendrán ni mi gratitud ni mi amistad, antes al contrario. Soy una mujer libre y lo seguiré siendo. Saludo fraternalmente a todas las víctimas de actos odiosos que se puedan haber sentido agredidas por esta tribuna que apareció en Le Monde: es a ellas y sólo a ellas a quienes pido disculpas.
Atentamente,
Catherine Deneuve"
....
Más claro, el agua.
Aquí.
Y aquí en tradu exprés de lo publicado en Libération:
Catherine Deneuve:"Nada en el texto pretende que el acoso tenga nada bueno; de lo contrario yo no lo habría firmado".
Una semana después de firmar la tribuna que aboga por "la libertad de importunar" para preservar la "libertad sexual", la actriz asume el texto, al tiempo que se distancia de algunas de las firmantes. Y pide disculpas a las víctimas de agresiones que pudieran haberse sentido dolidas.
Catherine Deneuve nos envió este texto en forma de carta, tras una entrevista telefónica el viernes pasado. La habíamos contactado porque queríamos oír su voz, saber si estaba de acuerdo con la totalidad de la tribuna firmada, y saber cómo reaccionaba a las palabras de unas y otras; en definitiva, para que aclarase su postura.
LA CARTA:
"En efecto, firmé la petición titulada Le Monde, "Defendemos una libertad...", una petición que generó muchas reacciones y que requiere aclaraciones.
Sí, amo la libertad. No me gusta esta característica de nuestro tiempo en el que todo el mundo se siente autorizado para juzgar, arbitrar, condenar. Una época en la que las simples denuncias en las redes sociales conducen al castigo, a la dimisión, y a veces, y a menudo, al linchamiento mediático. Un actor puede ser borrado digitalmente de una película, el director de una importante institución neoyorquina puede verse obligado a dimitir por haber tocado un trasero hace treinta años, sin que medie ningún tipo de procedimiento judicial. No disculpo nada. No me pronuncio sobre la culpabilidad de estos hombres porque no estoy cualificada para ello. Y pocos lo están.
No, no me gustan esos efectos de jauría, demasiado comunes hoy en día. De ahí mis reservas, desde octubre, al hashtag "Balance ton porc" [Denuncia a tu cerdo].
No soy tan ingenua como para no saber que son muchos más los hombres que incurren en estos comportamientos que las mujeres. Pero ¿por qué este hashtag no puede verse como una invitación a la denuncia? ¿Quién puede asegurarme que no habrá manipulación o golpes bajos? ¿Que no habrá ningún suicidio de inocentes? Debemos vivir juntos, sin "cerdos"o "zorras", y confieso que este texto "Defendemos una libertad..." me pareció vigoroso, por mucho que no sea totalmente perfecto.
Sí, firmé la petición y, sin embargo, creo que hoy me resulta absolutamente necesario mostrar mi desacuerdo con la forma en que algunas de la firmantes se conceden individualmente el derecho a prodigarse en los medios de comunicación, lo cual distorsiona el espíritu mismo del texto. Decir en una cadena de televisión que se puede disfrutar de una violación es peor que escupir a la cara de todas las que han sufrido este crimen. Estas palabras dan a entender, a quienes están acostumbrados a usar la fuerza o a utilizar la sexualidad para destruir, que lo que hacen no es tan grave, ya que pudiera ser que la víctima gozase con ello. Cuando se firma un manifiesto que involucra a otras personas, hay que saber comportarse y evitar embarcarse en su propia incontinencia verbal. Esto es indigno. Y, evidentemente, nada en el texto pretende que el acoso tenga nada bueno; de lo contrario yo no lo habría firmado.
He sido actriz desde que tenía 17 años. Podría decir, por supuesto, que he sido testigo de situaciones más que poco delicadas, o que sé, por otras actrices, que hay cineastas que han abusado de su poder con cobardía. Pero simplemente no me corresponde a mí hablar en nombre de mis compañeras. Lo que crea situaciones traumáticas e insostenibles es siempre el poder, la posición jerárquica o una forma de control. La trampa actúa cuando se hace imposible decir NO sin poner en riesgo el trabajo, o supone sufrir humillaciones o sarcasmos degradantes. Así que creo que la solución vendrá de la educación a nuestros hijos e hijas. Pero también posiblemente de los protocolos en las empresas que hagan que, si hay acoso, deban ponerse en marcha inmediatamente las correspondientes denuncias. Yo creo en la justicia.
En definitiva, firmé el texto por una razón que, en mi opinión, es esencial: el peligro de la limpieza en las artes. ¿Vamos a quemar a Sade en la colección de La Pléiade? ¿Acusar a Leonardo da Vinci de artista pedófilo y borrar sus pinturas? ¿Descolgar los Gauguin de los museos? ¿Destruir los dibujos de Egon Schiele? ¿Prohibir los discos de Phil Spector? Este clima de censura me deja sin palabras y preocupada por el futuro de nuestras sociedades.
A veces me han criticado por no ser feminista. ¿Tengo que recordar que fui una de las 343 "zorras", con Marguerite Duras y Françoise Sagan, que firmaron el manifiesto "Yo tuve un aborto", escrito por Simone de Beauvoir? El aborto estaba penado con encarcelamiento en aquella época. Por eso me gustaría decirles a los conservadores, racistas y tradicionalistas de toda jaez a los que les ha parecido estratégico brindarme su apoyo que yo no me engaño. Ellos no tendrán ni mi gratitud ni mi amistad, antes al contrario. Soy una mujer libre y lo seguiré siendo. Saludo fraternalmente a todas las víctimas de actos odiosos que se puedan haber sentido agredidas por esta tribuna que apareció en Le Monde: es a ellas y sólo a ellas a quienes pido disculpas.
Atentamente,
Catherine Deneuve"
....
Más claro, el agua.
viernes, 12 de enero de 2018
miércoles, 10 de enero de 2018
Está bien pero
La esperada y airada reacción de las mujeres francesas a las otras mujeres francesas.
Aquí en VO.
Aquí en tradu exprés.
Los cerdos y sus aliad@s tiene razón de preocuparse.
Aquí en VO.
Aquí en tradu exprés.
Los cerdos y sus aliad@s tiene razón de preocuparse.
Un texto que no cuela. El martes 9 de enero, 100 mujeres
firmaron una tribuna publicada en Le Monde donde defienden la "libertad de
importunar"después de lo que llaman una "campaña de delación"
dirigida a hombres acusados de acoso sexual en la estela del asunto Weinstein.
Un texto escrito por varias autoras de renombre, entre las que destacan
Catherine Millet y Catherine Robbe-Grillet, y firmado por personalidades como
la actriz Catherine Deneuve y la periodista Elisabeth Lévy, que defiende, entre
otras cosas, la "libertad de importunar" de los ligones frente a las
"delaciones públicas y acusaciones a individuos (...) puestos en el mismo
nivel que los agresores sexuales".
Esta tribuna hizo reaccionar a la activista feminista
Caroline De Haas, quien a su vez escribió una tribuna, co-firmada por unas 30
activistas feministas, para denunciar lo que ella considera "#Metoo estaba
bien, pero...".
Cada vez que los derechos de las mujeres progresan y las
conciencias despiertan, surge la resistencia. En general, toma la forma de un
"es verdad, sí, pero...". El 9
de enero, se nos a ofrecido un "#Metoo estaba bien, pero...". No hay
nada realmente nuevo en los argumentos utilizados. Estos se encuentra en el texto
publicado en Le Monde, así como en el trabajo en torno a la cafetera o en las
comidas familiares. Este tribuna es un poco el colega molesto o el cuñado
cansino que no entiende lo que está pasando.
"Podríamos ir demasiado lejos", dicen. Tan pronto
como la igualdad avanza, incluso en medio milímetro, las bellas almas nos
alertan inmediatamente de que corremos el riesgo de caer en excesos. Exceso es
lo que nos rodea. Es el mundo en que vivimos. En Francia, cientos de miles de
mujeres son acosadas cada día. Decenas de miles sufren agresiones sexuales. Y
cientos, violaciones. Todos los días. La caricatura, está aquí.
"No podemosya
decir nada", dicen. Como si
el hecho de que nuestra sociedad tolere -un poco- menos que antes el discurso
sexista, como el discurso racista u homófobo, fuera un problema. "Vaya,
era mucho mejor cuando se podía llamar a las mujeres zorras tranquilitas,
¿eh?" No. Era mucho peor. El lenguaje influye en el comportamiento humano:
aceptar los insultos contra las mujeres es de hecho permitir la violencia. El
dominio de nuestra lengua es un signo de que nuestra sociedad progresa.
"Es puritanismo", dicen. Hacer que las feministas
parezcan unas estrechas, o incluso unas
mal folladas: la originalidad de la tribuna es... desconcertante. La violencia
afecta a las mujeres. A todas. Pesa en nuestras mentes, cuerpos, placeres y
sexualidades. ¿Cómo imaginar ni por un momento una sociedad liberada en la que
las mujeres dispongan libre y plenamente de su cuerpo y de su sexualidad cuando
más de una de cada dos dice que ha sufrido violencia sexual?
"No se pueda ya coquetear", dicen. Las firmantes
mezclan deliberadamente una relación seductora basada en el respeto y el placer
con la violencia. Mezclarlo todo es muy práctico. Esto permite poner todo en el
mismo saco. Básicamente, si el acoso o la agresión es sólo "flirteo
pesado", no es tan grave. Las firmantes se equivocan. No es una diferencia
de grado entre el flirteo y el acoso, sino una diferencia de naturaleza. La
violencia no es "seducción aumentada". Por un lado, consideramos al otro
como nuestro igual, respetando nuestros deseos, sean cuales sean. Por otra
parte, como objeto a disposición, sin consideración de los propios deseos o
consentimiento.
"Es responsabilidad de las mujeres", dicen. Las
firmantes hablan sobre la educación a las niñas para que no se sientan
intimidadas. Por lo tanto, se identifica a las mujeres como responsables de no
ser agredidas. ¿Cuándo se planteará la cuestión de la responsabilidad de los
hombres de no violar o agredir? ¿Y qué
pasa con la educación de los niños?
Las mujeres son seres humanos. Como los demás. Merecemos
respeto. Tenemos el derecho fundamental a no ser insultadas, silbadas,
agredidas, violadas. Tenemos un derecho fundamental a vivir nuestras vidas con
seguridad. En Francia, Estados Unidos, Senegal, Tailandia o Brasil: no es el
caso hoy en día. En ninguna parte.
Muchos de ellas se muestran prestas a denunciar el sexismo
cuando procede de hombres de los barrios populares. Pero la mano en el culo,
cuando es ejercida por los hombres de su propio mundillo, es, según ellas, un
"derecho a importunar". Esta extraña ambivalencia permitirá apreciar
su apego al feminismo del que afirman ser defensoras.
Con este texto, intentan cerrar la losa de plomo que hemos
empezado a levantar. No lo van a lograr. Somos víctimas de la violencia. No
estamos avergonzados. Estamos de pie. Fuerte. Entusiastas. Determinadas.
Acabaremos con la violencia sexistas y de género.
¿Los cerdos y sus aliad@s se preocupan? Es normal. Su viejo
mundo está desapareciendo. Muy despacio -demasiado despacio- pero
inexorablemente. Algunas reminiscencias polvorientas no cambiarán nada, incluso
publicadas en Le Monde.
Firman esta Tribuna: Adama Bah, activista afrofeminista y
antirracista, Marie-Noëlle Bas, presidenta de las "Perras
guardianas", Lauren Bastide, periodista, Fatima Benomar, portavoz de
"Effronté.es", Anaïs Bourdet, fundadora de "Paye ta Shnek",
activista feminista; Sophie Busson, activista feminista; Marie Cervetti,
directora de la FIT y activista feminista; Pauline Chabbert, activista
feminista; Madeline Da Silva, activista feminista; Caroline De Haas, activista
feminista.,
Basma Fadhloun, militante féminista, Giulia Foïs, periodista,
Clara Gonzales, militante feminista, Leila H. de " Check tes
privilèges", Clémence Helfter, feminista y sindical, Carole Henrion,
feminista activista, Anne-Charlotte Jelty, feminista activista, Andréa Lecat,
feminista activista, Claire Ludwig, activista feminista y encargada de
comunicaciones, Maeril, ilustradora y feminista activista.
Chloé Marty, trabajadora social y feminista, Angela Muller,
activista feminista, Selma Muzet Herrström, activista feminista, Michel Easter,
activista feminista, Ndella Paye, activista afrofeminista y antirracista, Chloé
Ponce-Voiron, activista feminista, directora teatral, actriz y directora de
cine, Claire Poursin, Copresidenta de Effronté.es,
Sophie Rambert,
activista feminista, Noémie Renard, animadora del sitio web Antisexisme.net y
activista feminista, Rose de Saint-Jean, activista feminista, Laure Salmona,
cofundadora de "Feministas contra el acoso cibernético" y activista
feminista, Muriel Salmona, psiquiatra, presidenta de la asociación "Mémoire
traumatique et victimologie" y activista feminista, Nicole Stefan,
activista feminista, Mélanie Suhas, activista feminista, Monique Taureau,
activista feminista, Clémentine Vagne, activista feminista, En Avant Tout (s),
Stop harcèlement de rue.
...
¿Quién confunde qué con qué?
...
¿Quién confunde qué con qué?
martes, 9 de enero de 2018
Cien valientas
Se ha publicado en Francia una tribuna-manifiesto escrita por mujeres relevantes que se oponen a la ola de puritanismo reaccionario surgido a raíz del asunto Weinsten & sus nauseabundos acólitos abusadores.
Aquí en VO con contexto.
Aquí la tradu exprés de la tribuna de las valientes, a las que ya les llueven palos supuestamente "feministas".
Aquí en VO con contexto.
Aquí la tradu exprés de la tribuna de las valientes, a las que ya les llueven palos supuestamente "feministas".
Tribuna
"Defendemos la libertad de importunar, indispensable
para la libertad sexual"
La violación es un
crimen. Pero el coqueteo insistente o torpe no es un delito, ni la galantería
una agresión machista.
Como resultado del caso Weinstein, se ha producido una toma
de conciencia legítima de la violencia sexual contra las mujeres, particularmente
en el lugar de trabajo, donde algunos hombres abusan de su poder. Era algo
necesario. Pero esta liberación de la palabra está ahora volviéndose en su
contrario: se nos insta a hablar correctamente, a callar lo que enoja, ¡y
aquellas que se niegan a obedecer tales mandamientos son vistas como cómplices
traidoras!
Es típico del puritanismo el tomar prestado, en nombre de un
bien supuestamente general, argumentos en pro de la protección de las mujeres y
su emancipación para encadenarlas mejor
a la condición de víctimas eternas, de pobrecitas bajo la influencia de los
demoníacos falócratas, como en los buenos viejos tiempos de la brujería.
Delaciones y acusaciones
De hecho, #metoo ha provocado en la prensa y en las redes
sociales una campaña de denuncias públicas y acusaciones de personas que, sin
tener la oportunidad de responder o defenderse, han sido puestas al mismo nivel
que los abusadores sexuales. Esta justicia expeditiva ya ha provocado sus víctimas, hombres castigados en
el ejercicio de su profesión, obligados a dimitir, etc., mientras que su culpa
se reduce a haber tocado una rodilla, tratado de robar un beso, hablado de
cosas "íntimas" en una cena profesional o haber enviado mensajes con
connotaciones sexuales a una mujer cuya atracción no era recíproca.
Esta fiebre por enviar a los "cerdos" al matadero,
lejos de ayudar a las mujeres a empoderarse, sirve en realidad los intereses de
los enemigos de la libertad sexual, de los extremistas religiosos, de los
peores reaccionarios y de aquellos que creen, en nombre de una concepción
sustancial del bien y de la moralidad victoriana que la acompaña, que las
mujeres son seres "aparte", menores con rostros de adulto que
requieren ser protegidas.
Se pide a los hombres
que se autoflagelen o que encuentren, en las profundidades de su conciencia
retrospectiva, un "mal comportamiento" que podrían haber tenido hace
diez, veinte o treinta años y del cual deberían arrepentirse. La confesión
pública, la incursión de los autoproclamados fiscales en la esfera privada es
lo que crea un clima de sociedad totalitaria.
La ola purificadora parece no conocer límites. Aquí, un
desnudo de Egon Schiele es censurado en un póster; allí, se pide retirar una
pintura de Balthus de un museo porque sería una apología de la pedofilia; en la
confusión del hombre con su obra, se pide la prohibición de la retrospectiva de
Roman Polanski en la Filmoteca y se consigue un aplazamiento de la dedicada a
Jean-Claude Brisseau. Un académico juzga la película Blow-Up de Michelangelo Antonioni como "misógina" e
"inaceptable". A la luz de este revisionismo, John Ford (Centauros del desierto) e incluso
Nicolas Poussin (El rapto de las sabinas)
peligran.
Algunos editores ya nos piden a algunas de nosotras que
hagamos que nuestros personajes masculinos sean menos "sexistas", que
hablemos de sexualidad y amor con menos exceso, o que hagamos más evidentes los
"traumas sufridos por los personajes femeninos". Al borde de lo
ridículo, un proyecto de ley en Suecia quiere imponer a cualquier candidato a
mantener relaciones sexuales un consentimiento explícitamente notificado. Un
poco más y dos adultos que quieran tener relaciones sexuales tendrán que
cumplimentar un documento de antemano, usando una "app" en su
teléfono, en el que se enumerarán debidamente las prácticas que aceptan y las
que rechazan.
Libertad indispensable de poder ofender
El filósofo Ruwen Ogien defendía una libertad de ofender
indispensable para la creación artística. Del mismo modo, nosotras defendemos
una libertad para importunar, algo esencial para la libertad sexual. Hoy
estamos lo suficientemente informadas como para admitir que el impulso sexual
es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente
lúcidas como para no confundir coqueteo torpe con agresión sexual.
Ante todo, somos conscientes de que la persona humana no es
un monolito: una mujer puede, el mismo día, dirigir un equipo profesional y
disfrutar por ser objeto sexual de un hombre, sin ser una "zorra" o
una vil cómplice del patriarcado; puede velar por que su sueldo sea igual al de
un hombre, pero puede no quedar traumatizada para siempre por un “rozador” en
el metro, incluso si esto se considera delito. Puede considerarlo como la
expresión de una extrema miseria sexual, o incluso como un no-acontecimiento.
Como mujeres, no nos reconocemos en este feminismo que, más
allá de la denuncia de los abusos de poder, adopta el rostro del odio al hombre
y a la sexualidad. Creemos que la libertad de decir no a una proposición sexual
no debe ir desligada de la libertad de importunar. Y consideramos que debemos
ser capaces de responder a esta libertad de importunar de otro modo que no sea
encerrándonos en el papel de presa.
Para aquellas de nosotras que hemos elegido tener descendencia,
creemos que tiene más sentido criar a nuestras hijas para que estén lo
suficientemente informadas y conscientes para poder vivir la vida plenamente
sin dejarse intimidar y sin sentirse culpables.
Los accidentes que pueden afectar al cuerpo de una mujer no
necesariamente han de afectar su dignidad, y no deberían, por muy duros que
sean, convertirla en víctima perpetua. Porque no se nos puede reducir a nuestro
cuerpo. Nuestra libertad interior es inviolable. Y esta libertad, que tanto
valoramos, no está exenta de riesgos y responsabilidades.
Las autoras de este texto son Sarah Chiche (escritora,
psicóloga clínica y psicoanalista), Catherine Millet (crítica de arte,
escritora), Catherine Robbe-Grillet (actriz y escritora), Peggy Sastre (autora,
periodista y traductora) y Abnousse Shalmani (escritora y periodista).
Se suman también a este tribuna: Kathy Alliou (comisaria
museística), Marie-Laure Bernadac (comisaria general honoraria de museos),
Stéphanie Blake (autora infantil), Ingrid Caven (actriz y cantante), Catherine
Deneuve (actriz), Gloria Friedmann (artista), Cécile Guilbert (escritora),
Brigitte Jaques-Wajeman (directora teatral), Claudine Junien (genetista),
Brigitte Lahaie (actriz y presentadora de radio), Elisabeth Lévy (editora de la
revista Causeur), Joëlle Losfeld
(editora), Sophie de Menthon (presidenta del movimiento ETHIC), Marie Sellier
(autora, Presidenta de la Société des
gens de lettres).
...
Y cien "valientas" mujeres relevantes más.
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