domingo, 4 de diciembre de 2016

Penitenziategi!

¿Esta noche un nazi en Viena y pasado mañana un clown en Roma?
El fin de Europa se cerca.
Penitenziategi!

Una vida normal

Zoé Valdés por fin ha hablado. Que callen ya las plañideras norcoreanoccidentales.

Aquí.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Secretos a voces

El juez Zamarriego amenaza a El Mundo con graves sanciones si publica lo que surge del consorcio europeo EIC en lo tocante al Football Leaks. Este juez vive en otra galaxia: la información hoy en día es global.  Si en España no se publica la información, da igual: la noticia se está ya publicando en toda Europa, donde a este juez encelador no lo conocen, ni ganas. Y eso significa que la red en español se h hecho eco de ello por la relevancia de Ronaldo, Mourinho y otros balompédicos supuestos defraudadores.

El Mundo debería explorar las posibilidades de demandar al juez por coacciones.

Sólo en las dictaduras se prohíbe la información de los secretos a voces.

Si el origen de la filtración es ilítico corresponde al damnificado argüirlo, intentar probarlo y esperar a que se saquen las conclusiones pertinentes durante el procedimiento, no al Zamarriego de turno con carácter cautelar en prevención de no se sabe qué.

Todo esto es tan ridículo como prohibir las encuestas 48 h antes de las elecciones para que el personal las tenga que seguir vía andorra.

"Esto es fútbol" decía el genial Cruyff.
Pues eso.

Aquí.

La nostalgia es un error

El edito de Charlie, en el que compara a Fillon con Fidel.
Hum, las comparaciones siempre son odiosas, si bien algo de eso hay.
Pero Fillon no es un serial killer como el otro.


Aquí en V.O.

Aquí en tradu exprés.


Fidel Fillon

Un ser se apaga, y otro prende. La semana en que el mundo descubre la existencia de François Fillon, Fidel Castro se nos va. Con él "se paga una página de la historia del siglo XX" nos machacan desde los periódicos: la década de los 60, los cochazos americanos, Kennedy, Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles, Jruschov en la tribuna de la ONU y su zapato... Los ingredientes perfectos para una película de Oliver Stone, que deleitará a todos los gandules a los que les cuesta leer un libro de historia real sobre el asunto.
La muerte de Fidel Castro nos interpela: ¿Quién tomará el relevo de la revolución? ¿Acaso François Fillon dejará su dulce campiña para conquistar una por una las principales ciudades del país, como hicieron Castro y sus "barbudos" de Sierra Maestra en ruta hacia La Habana? Cada cual tiene los revolucionarios que puede permitirse. Pues hoy en día las únicas revoluciones que se nos proponen son las revoluciones reaccionarias. Ya no es el futuro brillante lo que enardece a las multitudes, sino el pasado glorioso o supuestamente tal. Fillon es el Fidel Castro del pasado. Quiere echar de Francia a los sindicatos, a los funcionarios, a los contestatarios, igual que Castro quería echar de Cuba a la mafia y a los tugurios estadounidenses. 
Fidel Fillon dirigirá con mano de hierro las reformas que suprimirán el impuesto a las grandes fortunas, obligarán a los asalariados a trabajar más tiempo y expulsarán a los agricultores de sus tierras para construir en ellas aeropuertos que no servirán para nada.
Fillon nació en el lugar equivocado y en el momento erróneo. Si hubiera nacido en Cuba, habría dirigido implacablemente la represión contra los enemigos de la Revolución. Si hubiera nacido en la URSS, habría hecho trabajar hasta la muerte a los trabajadores estajanovistas para cumplir con los objetivos de producción establecidos por el Comité Central. Si hubiera nacido en China, habría proclamado la revolución cultural para limpiar las universidades de intelectuales demasiado progresistas.

La Francia de Fillon quiere circular de nuevo en Renault 16.

Fillon fantasea con ser el hombre de la ruptura: pero como los últimos revolucionarios ya no existen, se contenta con las sobras. ¿Por qué Fillon admira tanto a Vladimir Putin? Tal vez porque ambos viven en la nostalgia. La de la Unión Soviética y el KGB, en el caso de Putin; la de la Francia que iba a misa todos los domingos, en el de Fillon.
Cuánto camino hemos recorrido: Pompidou era un experto en poesía, Mitterrand estaba enamorado de la literatura y Chirac era un especialista en temas asiáticos. Después, las cosas se degradaron. Sarkozy  era un mero aficionado a los relojes de muñeca; y de Hollande no se sabe nada. Si resulta elegido, Fillon será el primer presidente francés apasionado por los tubos de escape de Las 24 horas de Le Mans. La Francia de Fillon quiere volver a circular en Matra, en Citroen DS, en Renault 16, como en las películas francesas de la década de los 70, en que los coches de la Policía aún aullaban en plan "pin-po-pin-po...". Nos podemos reír de Trump y de su sala de estar chapada en oro, decorada junto a su esposa importada por paquetería exprés de los países del Este. Pero la Francia de Fillon olerá al escay de los asientos de los coches setenteros que provocaba vómitos en la chiquillería a la vuelta de vacaciones. Dan náuseas las dos cosas.
Con Fillon,  ha vuelto la Francia reaccionaria y tiene toda la intención del mundo de alzarse frente a la Francia de la diversidad, de las “banlieues” y todo el que lleve una gorra ladeado en la testa. La elección de los votantes ya no es entre un programa de izquierdas y otro de derechas, sino entre dos estampados de papel de pared para decorar nuestras vidas: uno con un tractor en primer plano y una iglesia en lontananza; o bien otro con bloques de viviendas suburbanas y jóvenes en los portales pegados a sus iPhones. La derecha tiene fantasías de una Francia eterna, mientras que la izquierda se masturba la mente con la Francia de la diversidad.
Al elegir a su candidato, la derecha ha desvelado al mismo tiempo su programa. La izquierda tendrá que ponerse a ello. Pero anda tan dividida en casi todos los temas (economía, seguridad, laicismo...) que tendría que celebrase al menos diez primaria para poner un poco de orden en esta algarabía ideológica. 
Castro lo comprendió perfectamente: un líder, un programa, un partido. La derecha acaba de nombrar a su Líder Máximo. Le toca ahora a la izquierda escoger a su Comandante.


Riss, director de Charlie Hebdo.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Jabalíes

No es estúpido, pero supérenlo y punto, dice este canadiense estudioso de la cosa.


D'Ors: "Leo la receta del jabalí con salsa 'Cójase un jabalí, adóbese con...' Pero ¿cómo se coge un jabalí?"

20 años sí es nada

Recordando al profesor Jáuregui y la reedición de su libro-maestro, ayer Arsuaga y Ribera y Tamames tocaron el "hard problem" de la conciencia y del libre alberío.

El mismo libro que hace 20 años Dawkins, E.O. Wilson, Marvin Harris, Pinillos et alii presentaron en la misma Fundación Areces en un simposio que no se grabó, grave error.

Aquí.

Fin de partie

Hollande en su mejor decisión de todo su mandato.
Aquí.

Para que no gane la reacción, la inacción debe morir.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Sí pasa nada

...como decía mi hijo.
Richard Dawkins charlando con Lawrence Kraus de esa nada que sí pasa.

Con subtítulos en español: aquí.

martes, 29 de noviembre de 2016

Antitorticeros

Dawkins, Bricmont, Espada, Blumner, Giménez Barbat y otros en su cruzada laica.
Por el camino menos torticero, siempre, en pos de la importante verdad (con minúscula) de la ciencia.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Libre, sé; iguales... (no puede ser)

Cayetana Álvarez muy certera sobre el populismo de izquierda, de derecha y de extremo centro.
Aquí.
¿A qué esperan los hombres y mujeres de lei?

El des(encuentro) del siglo

Richard Dawkins en apuros (unos minutos desde el minuto 49 hasta el final de la charla) por culpa de Deepak Chopra, en un encuentro que tuvo lugar en Puebla (México), con miles de personas en la sala. Increíbles pero ciertas ambas cosas.
En VOSE (hay que activar los subtítulos).
Aquí.

El método populista

Ponderando la victoria de Fillon, correligionario en el PE, el eurodiputado González Pons dice que "hay populismo de extrema derecha y de extrema izquierda...", donde los Desayunos de Sergio Martín.

Olvida que también lo hay de extremo centro, el suyo y el su socio.


Funerales en la isla inefable

A los funerales de Estado del dictador emérito en Cuba, España manda a un rey jubilado y a un secretario comercial.
Se empieza a notar la presencia de Dastis.

Sin Castro muchos vivirán mejor.

Fillon el hijón milagroso

Libération analiza por qué el no esperado, el salvado por los pelos, el milagroso,  ha llegado.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Nihil novum sub sole

Coll sobre el trumpismo triunfante, pleonasmo.
Aquí.
La neutralidad supuesta de Facebook, que canaliza el 60% de la información, no es excusa sino mero reflejo de la mendacidad rampante.

La mentira se combate, hoy como ayer, con una verdad más atractiva que la mentira.

Utra para combatir a ultra

La derecha francesa ha hablado: quieren a Fillon, el ultraliberal y ultracatólico, el más parecido a Le Pen, salvo en temas europeos.

Y la coqueluche de los dragones con escama y malas pulgas, que adoran a Putin y a Al Assad.
Aquí.

 Se debilitan mutuamente y dividen a parte de su electorado común.
Aquí.
Este invento de primarias para todos los públicos que se inventó en Francia la izquierda es una especie de primera vuelta presidencial.


De tener el socialismo francés un candidato creíble, es el escenario soñado para colar a su candidato en la segunda vuelta frente a Le Pen.

O la ocasión de oro con que soñaba Emmanuel Macron.

Under Western Eyes

El Sunday Times, en su particular David Castro contra el tío Sam Goliat, titula a 5 columnas: Fidel Castro Scourge of the West dies at 90. Es decir: Muere a los 90 Fidel Castro lacra/plaga/calamidad de Occidente... ¿o bien será la otra acepción: Castro azote/flajelo/etc… de Occidente?
Aquí.

Y subtitula: "El mundo dividido acerca del icono revolucionario que se convirtió en un tirano asesino".

La fascinación que ejerce el personaje en la izquierda y la no-izquierda nacionalista se debe a su antimericanismo visceral (e impostado) y a su virilidad guerrillera (e igualmente impostada), dos virtudes de las que hay que tener para ser alguien con lo que hay que tener.




Mangas verdes a malas horas

Mangas alerta con tiempo, cual sibila, de la hora. Hora grave. Y mala.
Nadie escucha la hora, as usual.

Aquí.