El 68% del 53% (es decir uno de cada tres, más o menos) de todos los afiliados que se han tomado la molestia de ir a votar, quieren que Convergència cambie de nombre.
Creen que muerto el nombre, muerta la rabia.
Aquí.
14 mil militantes han decidido refundarse para que el partido vuelva a ser el pal de paller del catalanismo ahora ya irreversiblemente independentista.
Puro batasunismo onomástico.