Cayetana Álvarez muy certera sobre el populismo de izquierda, de derecha y de extremo centro.
Aquí.
¿A qué esperan los hombres y mujeres de lei?
lunes, 28 de noviembre de 2016
El des(encuentro) del siglo
Richard Dawkins en apuros (unos minutos desde el minuto 49 hasta el final de la charla) por culpa de Deepak Chopra, en un encuentro que tuvo lugar en Puebla (México), con miles de personas en la sala. Increíbles pero ciertas ambas cosas.
En VOSE (hay que activar los subtítulos).
Aquí.
En VOSE (hay que activar los subtítulos).
Aquí.
El método populista
Ponderando la victoria de Fillon, correligionario en el PE, el eurodiputado González Pons dice que "hay populismo de extrema derecha y de extrema izquierda...", donde los Desayunos de Sergio Martín.
Olvida que también lo hay de extremo centro, el suyo y el su socio.
Olvida que también lo hay de extremo centro, el suyo y el su socio.
Funerales en la isla inefable
A los funerales de Estado del dictador emérito en Cuba, España manda a un rey jubilado y a un secretario comercial.
Se empieza a notar la presencia de Dastis.
Sin Castro muchos vivirán mejor.
Se empieza a notar la presencia de Dastis.
Sin Castro muchos vivirán mejor.
Fillon el hijón milagroso
Libération analiza por qué el no esperado, el salvado por los pelos, el milagroso, ha llegado.
domingo, 27 de noviembre de 2016
Nihil novum sub sole
Coll sobre el trumpismo triunfante, pleonasmo.
Aquí.
La neutralidad supuesta de Facebook, que canaliza el 60% de la información, no es excusa sino mero reflejo de la mendacidad rampante.
La mentira se combate, hoy como ayer, con una verdad más atractiva que la mentira.
Aquí.
La neutralidad supuesta de Facebook, que canaliza el 60% de la información, no es excusa sino mero reflejo de la mendacidad rampante.
La mentira se combate, hoy como ayer, con una verdad más atractiva que la mentira.
Utra para combatir a ultra
La derecha francesa ha hablado: quieren a Fillon, el ultraliberal y ultracatólico, el más parecido a Le Pen, salvo en temas europeos.
Y la coqueluche de los dragones con escama y malas pulgas, que adoran a Putin y a Al Assad.
Aquí.
Se debilitan mutuamente y dividen a parte de su electorado común.
Aquí.
Este invento de primarias para todos los públicos que se inventó en Francia la izquierda es una especie de primera vuelta presidencial.
De tener el socialismo francés un candidato creíble, es el escenario soñado para colar a su candidato en la segunda vuelta frente a Le Pen.
O la ocasión de oro con que soñaba Emmanuel Macron.
Y la coqueluche de los dragones con escama y malas pulgas, que adoran a Putin y a Al Assad.
Aquí.
Se debilitan mutuamente y dividen a parte de su electorado común.
Aquí.
Este invento de primarias para todos los públicos que se inventó en Francia la izquierda es una especie de primera vuelta presidencial.
De tener el socialismo francés un candidato creíble, es el escenario soñado para colar a su candidato en la segunda vuelta frente a Le Pen.
O la ocasión de oro con que soñaba Emmanuel Macron.
Under Western Eyes
El Sunday Times, en su particular David Castro contra el tío Sam Goliat, titula a 5 columnas: Fidel Castro Scourge of the West dies at 90. Es decir: Muere a los 90 Fidel Castro lacra/plaga/calamidad de Occidente... ¿o bien será la otra acepción: Castro azote/flajelo/etc… de Occidente?
Aquí.
Y subtitula: "El mundo dividido acerca del icono revolucionario que se convirtió en un tirano asesino".
La fascinación que ejerce el personaje en la izquierda y la no-izquierda nacionalista se debe a su antimericanismo visceral (e impostado) y a su virilidad guerrillera (e igualmente impostada), dos virtudes de las que hay que tener para ser alguien con lo que hay que tener.
Aquí.
Y subtitula: "El mundo dividido acerca del icono revolucionario que se convirtió en un tirano asesino".
La fascinación que ejerce el personaje en la izquierda y la no-izquierda nacionalista se debe a su antimericanismo visceral (e impostado) y a su virilidad guerrillera (e igualmente impostada), dos virtudes de las que hay que tener para ser alguien con lo que hay que tener.
Mangas verdes a malas horas
Mangas alerta con tiempo, cual sibila, de la hora. Hora grave. Y mala.
Nadie escucha la hora, as usual.
Aquí.
Nadie escucha la hora, as usual.
Aquí.
sábado, 26 de noviembre de 2016
Nous l'avons tant aimée, la révolution (cubaine)
Ya ni los intelectuales latinos son lo que eran...
Aquí.
Aquí.
viernes, 25 de noviembre de 2016
El cerebro en una cubeta
Tim Parks y Riccardo Manzotti charlando sobre la
conciencia, ese concepto que las ciencias intentan capturar y tratar como si fuera
un objeto oscuro del deseo intelectual.
O como si fuera un cerebro en una cubeta.
Aquí va su arranque de charla en V.O. en el New York Review of Books.
Y aquí mi tradu muy exprés:
El desafío de definir la conciencia
¿Es posible poner algo de orden en nuestros pensamientos
sobre la conciencia, la memoria, la percepción, etc.? Apenas pasa un día
sin que haya un artículo sesudo que se pregunte si los ordenadores pueden ser
conscientes, si nuestro universo es algún tipo de simulación, si la mente es
una cualidad única de los seres humanos o bien algo que se extiende a través del universo
como la mantequilla encima del pan. Muchos de nosotros ni siquiera estamos
seguros de lo que opinamos en este negociado, o de si lo que opinamos merece mucho
aval procedente de los filósofos o de los neurocientíficos.
Durante años he estado hablando de estos asuntos casi a diario con Riccardo Manzotti, filósofo, psicólogo
e ingeniero en robótica. Ahora le he pedido que condensemos nuestras
conversaciones en una serie de diálogos centrados en establecer las posiciones
comunes sobre la conciencia, y esbozar algunas alternativas. Por mi parte, me
gustaría añadir algunas reflexiones sobre las implicaciones sociales de las
diversas teorías de lo que pensamos de la conciencia, lo cual es tanto como decir que
lo que pensamos acerca de quién y qué somos inevitablemente tendrá consecuencias
sobre cómo nos relacionamos entre nosotros y con el mundo.
Pero nuestro primer problema será buscar una definición.
Tim Parks
Tim Parks: Riccardo, ¿qué queremos decir cuando
decimos "conciencia"? ¿Estamos hablando de experiencia perceptiva, de
memoria, de pensamiento, de cadenas de pensamiento, o de vida mental en general?
Riccardo Manzotti: Para la mayoría de la gente, la
"conciencia" tendrá varios significados e incluirá conciencia, autoconciencia,
pensamiento hecho lenguaje. Pero para los filósofos y los neurocientíficos el
significado crucial es el de sentir algo; experimentar una sensación, podría
decirse. O el tener una experiencia. Una manera fácil de pensar en ello sería el
dolor. Instintivamente todos estamos de acuerdo en que sentir un dolor es algo
tangible. Es una experiencia. Por eso no nos gusta hacer daño a los animales,
porque tenemos buenas razones para sospechar que sienten lo que les sucede. Y
esta sensación de lo que nos sucede caracteriza nuestra existencia. El término
técnico es "experiencia fenomenológica"; o bien, una vez más: "experiencia
consciente", pero francamente ambas expresiones son un poco redundantes ya
que la experiencia siempre es algo que experimentamos.
Parks: Recuerdo a David Chalmers, un filósofo que sin duda saldrá a colación en algún momento, quien define la conciencia como un flujo interno de imágenes, "una película que se proyecta dentro de la cabeza", y, probablemente, mucha gente estaría de acuerdo con él. Pero tú quieres limitarte a algo más básico.
Manzotti: Una definición como ésa sugiere que sabemos mucho más de lo que en realidad sabemos: que hay imágenes en nuestra cabeza, que discurren en secuencias, que hay una especie de división entre las imágenes y alguien (¿quién?) que observa esas imágenes. Todo esto es muy problemático. La verdad es que no sabemos lo que es la conciencia. Por eso estamos hablando de ella como de un problema. Lo que sí sabemos es que la forma en que experimentamos la realidad, vale decir: el modo en que sentimos las cosas que nos suceden, no coincide, de hecho, con nuestra imagen científica actual del mundo físico.
Parks: ¿En qué sentido?
Manzotti: Bueno, considera esto: si no supiéramos que los seres humanos experimentan el mundo y que sienten cosas, ¿podríamos acaso deducirlo de lo que sabemos en neurofisiología? Realmente, no. No hay nada en el comportamiento de las neuronas que apunte a que son diferentes, en relación con la conciencia, por ejemplo, de las células del hígado o de los glóbulos rojos. Son células que hacen lo que las células saben hacen mejor, esto es, mantener un entropía baja que genera flujos de iones como sodio, potasio, cloruro y calcio y liberan neurotransmisores como consecuencia de ello. Todo esto es maravilloso, pero muy alejado del hecho de que yo experimento un color azul claro cuando veo un cielo matutino. Es decir, no es fácil ver cómo la actividad física de las neuronas explica mi experiencia del cielo, y mucho menos cómo explica un proceso como el del pensamiento.
Parks: Por lo tanto, ¿podríamos decir que la conciencia es la palabra que usamos para referirnos al hecho de que, en vez de tener simplemente una actividad fisiológica silente como cualquier otro evento físico -el cielo por la mañana, una nube que tapa el sol-, tenemos una experiencia, tenemos una sensación de ese suceso?
Manzotti: Exactamente. En vez de un mundo en el que simplemente interactuamos con acontecimientos externos -la forma en que una flor se abre al sol o el agua que se congela si hace mucho frío-, tenemos una experiencia de lo que ocurre, del sol, del clima gélido, etc. Esta adición de experiencias (¡y en el futuro podríamos considerar que la experiencia y lo ocurrido forman un todo!) puede ser bastante enigmática en sí misma. Pero es aún más desconcertante que la experiencia se describa generalmente como la experiencia de “algo más”, de algo que no soy yo. Experimento una manzana roja. Tú experimentas una pieza musical. Ruth experimenta un paisaje. ¿Cómo es posible esto si, dejando de lado (por el momento) la mecánica cuántica, nuestra visión tradicional de la naturaleza nos dice que un objeto es lo que es y nada más que eso? William James lo planteó muy claramente cuando se preguntaba: ¿Cómo la habitación en la que estoy sentado puede simultáneamente estar fuera y, por así decir, dentro de mi cabeza, dentro de mi experiencia? Todavía no tenemos respuesta a esta pregunta.
Parks: Por lo tanto, otra manera de verlo sería decir que el hecho de la propia conciencia apunta a una falla en nuestra explicación de la realidad. O al menos supone un gran desafío en cuanto a cómo entendemos la realidad.
Manzotti: Ciertamente. Una vez que hemos definido y colocado todas las piezas del rompecabezas físico -la química, la física, la evolución, la relatividad general, la mecánica cuántica, el ADN, la evolución, el bosón de Higgs, todo- todavía sigue habiendo algo que no encaja: el hecho de que no simplemente hacemos cosas sino que también experimentamos el mundo que nos rodea. La conciencia. Lo que David Chalmers llamó, como es sabido, el problema más duro de roer.
Parks: En otras palabras, la conciencia no es algo que la ciencia actual pudiera predecir.
Manzotti: No. ¿Por qué nuestro comportamiento no es algo que simplemente sucede y sigue su curso de la misma forma en que los planetas siguen sus órbitas? No lo sabemos. Así como los cosmólogos tampoco saben qué es la materia oscura. Todo lo que sabemos es que hay algo que no encaja y muy probablemente esto apunte a algún error profundo en nuestras suposiciones acerca de la realidad. Eso es en lo que deberíamos concentrarnos, en lugar de acudir a metáforas elaboradas y sugerentes como "películas proyectadas en la cabeza".
Parks: Parece que ahora estás definiendo la conciencia por lo que no es, o al menos como una área de incomprensión. Pero ¿puedo forzarte a una definición más concluyente? Quiero decir: ¿estamos hablando de una cosa: de un objeto físico o de un proceso? Supongo que descartamos espíritus y almas...
Manzotti: Hablar de espíritus y almas equivaldría a admitir una derrota, al menos para un científico o un filósofo. La verdad es que no conocemos a priori la naturaleza de la realidad física. Este es un argumento que Bertrand Russell planteó con mucha fuerza en la década de 1920. Cuanto más investigamos lo físico, más variado y complejo se nos aparece. Imagina un enorme rompecabezas en el que todo debe encajar con todo lo demás. Cuando hay algo que parece que no cuadra, le damos la vuelta una y otra vez para ver si podemos encajarlo de alguna manera; pero si no lo logramos, hemos de aceptar que hemos juntado las otras piezas equivocadamente y que tenemos una imagen falsa.
Así es como avanza la ciencia. Tenemos momentos de
revolución -Copérnico, Galileo, Newton- en que todas las piezas tienen que ser
reorganizadas, lo que Thomas Kuhn describió con la fórmula célebre: cambios de
paradigma.
No hay ninguna razón por la que debamos abordar el
problema de la conciencia de manera diferente. Hemos de encontrar cómo
encajarlo en nuestra comprensión actual de la realidad, o bien cambiar nuestra
versión de la realidad para que se ajuste a la conciencia. Hasta que no lo
logremos, nos arriesgamos a tener una visión dualista del mundo, como la
sugerida por Descartes: por un lado lo físico, y por el otro, algo como misterioso, llámalo lo espiritual.
Parks: Pero, insisto, ¿deberíamos pensar en la conciencia como una cosa, o como un proceso?
Manzotti: Bien, si el mundo que nos rodea está hecho de cosas, objetos y procesos físicos, es probable que la conciencia sea una de ellos. La gente tiende a mostrarse dubitativa al acercarse a la conciencia y tratarla como un caso especial. Pero no estoy seguro de que esto sea útil. Si es un fenómeno real, y la mayoría de la gente está de acuerdo en que lo es, ¿por qué no debería ser como todos los demás fenómenos físicos, algo hecho de materia y de energía cuya actividad se explica por sus propiedades físicas?
Parks: Entonces, suponiendo que la conciencia sea una cosa, una cosa física o una amalgama de cosas, ¿qué hacemos con la palabra "mental"?
Manzotti: ¡Buena pregunta! En realidad, "mental" no es tan diferente, al menos en lo que respecta a su función, de una palabra como "espiritual". Ninguna de las dos palabras tiene un referente preciso. Me temo que vamos a encontrar muchas palabras como ésta en el transcurso de estas conversaciones. Es como si ciertos términos que usamos tuvieran una licencia especial para operar fuera de las limitaciones del mundo físico. El filósofo Sidney Shoemaker dijo que el concepto de "lo mental" equivale a una especie de desván ontológico. Cualquier cosa que no encaje con nuestra imagen actual de la realidad física se traslada a un contenedor cuyo propósito principal es recoger juntas todas las cosas que no podemos explicar. Es una especie de dualismo latente: tú no dices la palabra "espíritu", pero de hecho estas dividiendo el mundo en dos.
.
Parks: Un contenedor no es algo demasiado halagador,
que digamos. Seguramente cuando hablamos de nuestra vida mental simplemente
estamos pensando en todo lo que hace que los seres humanos sean especiales,
diferentes: nuestros pensamientos, nuestras elucubraciones basadas en el
lenguaje.
Manzotti: Absolutamente. Hay buenas razones para valorar un concepto como "lo mental", porque pone nuestra mente por encima de las limitaciones de la necesidad física. Es una idea reconfortante. Estaríamos por encima de la naturaleza. Seríamos especiales. Tenemos nuestras vidas mentales. Estamos separados del meollo de la materia. Desafortunadamente, no tenemos ninguna justificación científica que alimente dicha creencia; muy probablemente no sea más que otra manifestación de lo que Freud describió como el narcisismo humano, el deseo de creernos al mismo tiempo el centro del universo, pero de alguna manera superiores e incluso separados de la naturaleza que nos rodea.
Qué bien nos viene, cuando no puedes explicar algo,
el poder decir: bueno, eso significa que somos especiales, no somos como el
resto del mundo natural. Pero la ciencia trabaja con el presupuesto de que la
naturaleza es una y que todos los fenómenos deben encajar en el mismo sistema y
obedecer las mismas leyes; de ahí el hecho de que experimentar el mundo, es
decir, la conciencia, haya de ser un fenómeno natural que, como todos los demás
fenómenos naturales, sea físico; quiero decir: hecho de materia y energía.
Parks: Esto nos lleva, creo yo, a la visión dominante de lo que es hoy la conciencia: el internalismo. ¿Puedes explicarlo?
Manzotti: el internalismo es el concepto de que, sea lo que sea la conciencia, ésta es algo que debe ocurrir dentro de nuestra cabeza. Es bastante obvio por qué podríamos pensar esto. Tendemos a sentir que nos encontramos donde están actuando nuestros sentidos; por lo tanto, la gente supone que la conciencia está en algún lugar detrás de nuestros ojos y entre nuestros oídos. Esto sin mencionar las muchas razones sociales para identificarnos con nuestros cuerpos, en general, y con nuestras caras, en particular, que son cruciales para la interacción social. Y puesto que, por supuesto, no podemos ver la conciencia de otra persona, sino sólo las manifestaciones de ésta -sonrisas, muecas-, entendemos que la conciencia está oculta dentro de nuestra cabeza, es decir, en el cerebro. Dado que, de nuevo, el cerebro es, con mucho, el más complejo de nuestros órganos, con algo así como 85 mil millones de neuronas, todas ellas con cientos, si no con miles de conexiones con otras neuronas, el cerebro parece un candidato razonable cuando estás buscando algo que no entiendes. O bien así lo parecía cuando sabíamos menos sobre el asunto.
Parks: Sé que tiene fuertes objeciones frente al internalismo y puedo sentir tu impaciencia en expresarlas. Pero primero vamos a establecer exactamente lo que dice y pretende afirmar tal teoría. Por ejemplo, ¿afirma el internalismo que la conciencia es un objeto físico situado en el espacio?
Manzotti: Hay muchas corrientes dentro del internalismo, pero en general, y ciertamente en sus inicios, sí. La idea fue formalizada en la década de 1950 por personas como David Armstrong y J.J.C. Smart. Lanzaron la idea de que la conciencia es una serie de procesos neuronales, o ciertos procesos neuronales. Una vez que habían formado esta hipótesis, perfectamente respetable, un ejército de científicos se dispuso a verificarla empíricamente. Y, de hecho, en los últimos cincuenta años hemos avanzado extraordinariamente en el desarrollo de instrumentos sofisticados para rastrear y explorar el cerebro con toda su actividad eléctrica y química tan fantásticamente intrincada.
Parks: ¿Y?
Manzotti: Bueno, los neurocientíficos ciertamente han encontrado un número ingente de correlatos de la conciencia; es decir, en todo tipo de experiencias sensoriales, han establecido qué partes del cerebro se activan y la naturaleza de tal actividad. Esto es de enorme interés y científicamente muy sólido.
Parks: Me huelo que ahora vendrá un “pero”…
Manzotti: Es que un correlato de la conciencia no es la conciencia. Cuando los científicos buscan el SIDA o el ADN, buscan la cosa en sí, no un mero correlato. Esto es un problema: ¿cómo obtener a partir del correlato neuronal -el hecho de que haya actividad neuronal cuando experimento algo- la propia cosa, la experiencia? Tal como dijo Bertrand Russell, casi como una broma, cuando uno lame un helado de chocolate nada en el cerebro sabe a chocolate. Por supuesto, una experiencia también tiene correlaciones fuera del cerebro: los órganos sensoriales -ojos, oídos, nariz, piel, papilas gustativas-, y eso por no mencionar el objeto en sí que experimentamos: la luz, las ondas sonoras, el helado de chocolate, lo que sea. ¿Por qué privilegiar los correlatos en el cerebro cuando intentamos localizar la conciencia? Por qué…
Parks: ¡Alto aquí! Es suficiente por hoy. Hemos
definido la conciencia como la sensación que acompaña nuestro ser en el mundo.
Hemos examinado muy crudamente el enigma que su existencia plantea para nuestra
comprensión del mundo. Hemos anunciado la visión científica dominante acerca de dónde se localiza la conciencia: en nuestros cerebros. La próxima vez,
quisiera comentar algunas de las afirmaciones del internalismo, sus
implicaciones para nuestra actual visión científica de la realidad y la manera
en que los internalistas han reaccionado a las dificultades halladas para
verificar su teoría. Porque ciertamente no han renunciado a ella. Ni por asomo.
¡Así que prepárate…!
(Continuará, imagino...)
La vía veneciana
...o cómo hacer que ganen siempre los convocantes del referéndum de independencia.
Aquí.
Aquí.
jueves, 24 de noviembre de 2016
La guerra de los Le Pen
El editorial de Riss en Charlie Hebdo, siempre tan lúcido.
La americanización de la política francesa (y europea, añado yo) nada bueno ha de traer.
Habrá en Francia una segunda vuelta entre Marine Le Pen... ¿y su papito?, se pregunta el director del diario satírico (que sigue haciendo de Pepito Grillo, y que dure...)
¿Le Pen vs. Fillon?
Espero que Macron no lo permita.
Aquí en VO.
Y aquí mi tradu exprés.
La americanización de la política francesa (y europea, añado yo) nada bueno ha de traer.
Habrá en Francia una segunda vuelta entre Marine Le Pen... ¿y su papito?, se pregunta el director del diario satírico (que sigue haciendo de Pepito Grillo, y que dure...)
¿Le Pen vs. Fillon?
Espero que Macron no lo permita.
Aquí en VO.
Y aquí mi tradu exprés.
Fillon en la Casa Blanca
En política, no hace falta gran cosa para convertirse en
alguien. Después de su primer debate televisado con Nixon en 1960, Kennedy
encabezó los sondeos. Ese día, Nixon estaba enfermo, se había negado a que lo
maquillasen y se pasó el rato secándose la cara ante las cámaras, mientras
Kennedy parecía mucho más a gusto en la pantalla. El guapo JFK sedujo más a los
espectadores que un Nixon con mala cara. Sin embargo, las encuestas de los
estadounidenses que habían escuchado el debate sólo por la radio, sin verles
las caras a los candidatos, dieron a Nixon ganador. Debería hacerse lo mismo
con los candidatos en cada elección presidencial. Mirarlos un poco menos y
escucharlos un poco más. Los norteamericanos tal vez hayan mirado demasiado a
Trump pero no lo han escuchado suficientemente.
En este pequeño mundo de los medios, no hace falta gran cosa
para convertirse en alguien: un poco de buena pinta, dos o tres frases bien
traídas, y uno tiene la oportunidad de
medrar en los sondeos. La facilidad con que los medios de comunicación le dan a
uno importancia, si sabe cómo hablarles, le da a las elecciones hechuras de concurso
televisivo. Las imágenes de Trump después del anuncio de su victoria se
parecían a las de un programa de tele-realidad en la noche de la final. Pálido,
avanzó hacia las cámaras, sin una sonrisa, sin ningún tipo de expresión, o
quizás sólo la de la incomodidad. Detrás de esta máscara de dignidad que su
nuevo cargo le obligaba a llevar, parecía decirse: "¿En qué mierda me he
metido?". Como un vendedor que ha vendido enciclopedias durante años sin
haberlas ni siquiera hojeado, Trump había ganado un concurso que, probablemente,
nunca esperó ganar. La facilidad con que el más listillo puede acceder a los
más altos cargos es simplemente flipante. ¿De qué sirven las elecciones
primarias si permiten elegir a semejantes energúmenos?
En Estados Unidos, los partidos políticos se parecen a estantes
de supermercado. Se puede encontrar de todo. Entre los republicanos, los más
moderados (que en Francia tendrían cabida en el partido del centrista Bayrou)
se codean con xenófobo-racistas y anti-abortistas que militarían en el Front National. Entre los
demócratas, los partidarios del anticapitalista Bernie Sanders coexisten con empresarios que financiaron a Hillary Clinton.
Para poder presentar a un solo candidato
en una única vuelta en las elecciones presidenciales, el pragmatismo americano
sacrifica todas las diferencias ideológicas. En Estados Unidos, las primarias
son como la primera vuelta de las elecciones presidenciales; y las organizan
internamente los propios partidos políticos.
¿Por qué Francia se ha convertido a las elecciones
primarias, cuando ya existe una primera vuelta que sirve para designar a los dos
finalistas de la segunda vuelta? Pues porque Francia es un país de gallitos de
corral donde cada candidato piensa que es un Napoleón y un De Gaulle y cree encarnar por sí
solo a la nación entera. Es difícil poner freno a las tendencias irreprimibles
de los políticos franceses, siempre convencidos de tener razón en contra de
todos, como De Gaulle en 1940. En Francia, las primarias se asemejan a una
comparecencia ante un juez de menores que trate de llevar por el buen camino a
adolescentes que se comportan como jefes de pandilla. En estas primarias de la
Derecha el debate de ideas ha sido modesto, ya que los candidatos tenían más o
menos el mismo programa. Sus diferencias ideológicas ante las cámaras han parecido
sobreactuadas, porque si mañana la Derecha vuelve al Elíseo, casi todos tendrán
cabida en Matignon alrededor de la mesa del Consejo de Ministros. En el fondo,
las primarias sólo sirven en Francia para resolver problemas de ego.
En estas primarias, Fillon no tenía mucho más que aportar que
sus competidores. Pero no poseía sus puntos débiles. No era tan veterano como Juppé, no estaba tan
expuesto como Sarkozy. Bastó con que
hiciera dos o tres intervenciones decididas durante los debates televisivos
para seducir a los votantes. En octubre de 2002, con motivo del debate en torno a la semana laboral de las
35 horas, Fillon habló de "la responsabilidad del Frente Popular en el
hundimiento de la nación", retomando un argumento usado por el régimen de
Vichy durante el proceso de Riom de 1942 en el que se acusó a la Izquierda de
la derrota de 1940 ante los nazis.
Marine Le Pen tiene hoy motivos de preocupación. Si la Izquierda
no sale de su marasmo, podría tener que luchar, en la segunda vuelta, con un
hombre que habría podido ser su padre.
Riss, director de Charlie-Hebdo.
El juicio de Dios
La familia de Barberá no quiere más que el juicio de Dios ahora que la justicia del hombre ya no podrá alcanzarla...
Aquí.
El cuñado acierta en que opera hoy en día la inversión de la carga de la prueba; y ello es propio de los jacobinos citoyens de extremo centro, ay. y su culto a la Razón y a la presunción de culpabilidad.
Aquí.
El cuñado acierta en que opera hoy en día la inversión de la carga de la prueba; y ello es propio de los jacobinos citoyens de extremo centro, ay. y su culto a la Razón y a la presunción de culpabilidad.
El suicidio de Rita y otras muertes
Quedará no sólo como el año del infarto de Rita, la suicidada de la sociedad, sino el del triunfo allende & aquende los mares del populismo y de la muerte del demos, (espacio,ay, vacío, cuando es el poder el que debiera serlo).
Aquí.
Aquí.
Otros mundos
¿El universo nos mira?
En un bello artículo, este Bachiller de los de antes pone de manifiestos dos cosas: que el cambio climático no es una patraña y que el primo ingeniero de Rajoy no tiene ni idea; y que la vida en el cosmos, de existir, nos pillaría un poco lejos, y que más vale ocuparse de la vida en la Tierra.
Aquí.
Pues como dijo el primer marido de Gala, Paul Éluard, "Hay otros mundos, pero están en éste".
En un bello artículo, este Bachiller de los de antes pone de manifiestos dos cosas: que el cambio climático no es una patraña y que el primo ingeniero de Rajoy no tiene ni idea; y que la vida en el cosmos, de existir, nos pillaría un poco lejos, y que más vale ocuparse de la vida en la Tierra.
Aquí.
Pues como dijo el primer marido de Gala, Paul Éluard, "Hay otros mundos, pero están en éste".
Todo el poder a los federados
Dos millones más de votos a Clinton aconsejan a revisar bien los recuentos en ciertos Estados oscilantes. Aquí.
En los 13 Estados oscilantes, sin embargo, la ventaja de Trump casi es de un millón de votos.
De todos modos, el mundo académico se inquieta de posibles acciones de hackers extranjeros en los votos electrónicos.
Aquí.
No se pierde nada en compulsar los datos.
Ahora, lo que está claro es que el sistema electoral usamericano del Colegio Electoral es obsoleto, injusto y predemocrático, pues otorga más peso a los Estados que a los ciudadanos; disuade de votar en los Estados no oscilantes y genera un índice de abstención sencillamente monstruoso para el primer mundo.
En los 13 Estados oscilantes, sin embargo, la ventaja de Trump casi es de un millón de votos.
De todos modos, el mundo académico se inquieta de posibles acciones de hackers extranjeros en los votos electrónicos.
Aquí.
No se pierde nada en compulsar los datos.
Ahora, lo que está claro es que el sistema electoral usamericano del Colegio Electoral es obsoleto, injusto y predemocrático, pues otorga más peso a los Estados que a los ciudadanos; disuade de votar en los Estados no oscilantes y genera un índice de abstención sencillamente monstruoso para el primer mundo.
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Ciudadanos más allá de toda sospecha
Ciudadanos más allá de toda sospecha
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