En dos días electorales ha ocurrido lo impensable: la salida del RU de la UE y la llegada de un clown a la Casa Blanca.
Aquí lo analiza Kamen.
Aparte de ponderar que ha triunfado la no inteligencia, apunta dos asuntos pertinentes: En Estado Unidos, no es que haya ganado Trump sino que ha perdido Clinton, y, sobre todo, oh sorpresa. Obama.
En el Reino Unido no lo dice, pero es obvio: perdieron Cameron y Corbyn, los europeístas, más que ganaron los palurdos xenófobos.
Ahora los antisistema de todo pelaje saben que sí-se-puede.
Basta con conectar con el pueblo y denigrar al establishment.
Hitler, que era visto como un payaso, no ganó por méritos propios, tampoco.
jueves, 17 de noviembre de 2016
Donald Truth
El edito de Riss post trumpazo.
Aquí en tradu exprés.
Americanos über alles
Durante semanas, los medios de comunicación de todo el mundo
nos han advertido de que Donald Trump era racista, misógino, homófobo,
islamófobo, intelectualófobo, latinófobo y muchos otros horrores más. Este
catálogo de taras debería de haber bastado para disuadir a los votantes de darle
su voto. Sólo que sucedió justo lo contrario. Donald Trump es el nuevo
presidente de los Estados Unidos. La elección de este energúmeno es un capítulo
más que añadir al debate sobre la identidad que obsesiona en los últimos años al
mundo occidental. La izquierda americana progresista ha caído en su propia
trampa. Su lucha desde hace décadas por una mayor justicia se ha centrado en categorías
consideradas minoritarias. Minoría negra, minoría hispana, las minorías sexuales, etc. La
obsesión identitaria que recorre todas las derechas del mundo también anida en
la izquierda. Sólo cambia la delimitación de la identidad. En la derecha, la
identidad será la del varón blanco padre de familia. En la izquierda, la
identidad es el inmigrante, la mujer, el homosexual o el negro. Toda concepción
política se basa en diferentes opciones de identidad. Votar por Trump o votar
por Clinton equivalía, sin embargo, a elegir una identidad frente a otra.
Pero Trump ha ido más allá que todo esto. Contrariamente a la creencia
general, Trump no se ha limitado a poner en valor una sola identidad, la del
macho dominante blanco. Al insultar a las mujeres, a los negros, a los latinos
y a los homosexuales, ha obligado a estas categorías a jerarquizar sus
identidades de modo diferente. ¿Eres un negro tonto del culo? Sin duda, pero
eres un estadounidense antes que nada. ¿Eres una pelandusca? Es cierto, pero
una estadounidense ante todo. ¿Eres un latino atontado? Claro, pero un estadounidense,
ante todo. ¿Eres un mariquita? En efecto, pero un estadounidense antes que cualquier otra cosa.
Excepto que reintroduzca la segregación racial, o apruebe una legislación como la de Nuremberg que arianizaría los Estados Unidos, las leyes que Trump promoverá serán leyes para todos los estadounidenses. Como el hombre de derechas de lo más clásico que es, Trump coloca a la nación por encima de todo. Las particularidades individuales deben ceder el paso a la identidad compartida por todos, la identidad norteamericana, la única por la que merece la pena luchar para él.
Excepto que reintroduzca la segregación racial, o apruebe una legislación como la de Nuremberg que arianizaría los Estados Unidos, las leyes que Trump promoverá serán leyes para todos los estadounidenses. Como el hombre de derechas de lo más clásico que es, Trump coloca a la nación por encima de todo. Las particularidades individuales deben ceder el paso a la identidad compartida por todos, la identidad norteamericana, la única por la que merece la pena luchar para él.
De tanto luchar por las minorías, la izquierda estadounidense
ha perdido de vista lo que definía a la
mayoría. Ahora bien, para ganar unas elecciones se requiere de una mayoría, no
de una minoría. La democracia a la carta, hecha a la medida de cada particularismo
cultural, racial o sexual, acaba de saltar por los aires en pleno vuelo. En los
EE.UU., así como en Europa, las izquierdas tendrán que reaprender a pensar para
todos los ciudadanos y determinar lo que los une, aunque individualmente éstos no
tengan mucho que ver entre sí. Una mayoría siempre es más
difícil de definir que una minoría pues, para construirla, hay que reunir a personas
muy diferentes. Hacer tal cosa no es problema con las minorías, ya que, por
definición, en éstas hay un menor número de personas.
Trump no es un intelectualoide, pero tampoco es un idiota.
Blanco, negro, amarillo, cetrino, hetero, homo, trans, mujer,
hombre, joven o viejo, los criterios para
la definición de un individuo son tan numerosos que es imposible resumirlos en
uno solo. Éste es el límite de la política para las minorías. Cuanto más se
entra en el detalle de lo que define a un individuo, más características descubrimos que un solo individuo
posee. ¿Hasta dónde puede la política tener en cuenta la singularidad de cada
persona? Casi tendría que fabricarse un sistema político diferente para cada
categoría. Una democracia para los blancos, una para los negros; otra
democracia para los latinos, una democracia para las mujeres, etc. Pero
llegaríamos así a una fragmentación de la sociedad que es, precisamente, lo que
amenaza a Estados Unidos y a las democracias occidentales. Un poquito a la
imagen de esos barrios para ricos que proliferan en Estados Unidos, parapetados
detrás de vallas y monitoreados por cámaras para protegerse de aquellos que no
tienen la misma identidad, es decir, de los pobres.
Trump probablemente no tiene todas estas sutilezas en mente.
No es un intelectualoide, pero tampoco es un idiota. Es un reaccionario, pero
no es todavía un fascista. Trump ha
logrado el tour de force de que gane al mismo tiempo una mayoría y una
minoría.
La mayoría de los blancos y la minoría de los multimillonarios.
La mayoría de los blancos y la minoría de los multimillonarios.
Riss, director de Charlie
Hebdo.
Ici en V.O. moyennant finance.
Análisis redondo
Redondo escaneando el paralelismo Trump/Iglesias/Sanders et alii...
Ok, pero tampoco es Sanders: Iglesias ya es Donald Truth.
Aquí.
El Pueblo vs. El Sistema.
Pescadito para el réprobo
Al final Rajoy manda al ex ministro reprobado (y réprovo) a Peticiones (comisión que no requiere consensuar).
Este pescadito que se le da a Fernández por servicios prestados no sólo es humillante para el sistema (otro escupitajo más en el ojo de Montesquieu) sino que denota la inmensa debilidad del PP: a la primera, Rajoy convocará elecciones.
Aquí.
Este pescadito que se le da a Fernández por servicios prestados no sólo es humillante para el sistema (otro escupitajo más en el ojo de Montesquieu) sino que denota la inmensa debilidad del PP: a la primera, Rajoy convocará elecciones.
Aquí.
Guglio el proxeneta
Google se reposiciona ya y deberá seguir haciéndolo en la era de la posverdad* (el diccionario Oxford lo considera el palabro del año) en temas morales, según Espada: asumiría en cierto modo el buscador que el continente y el contenido y la pasarela son un todo y que existe cierta responsabilidad, siquiera sea objetiva, en vivir de la mentira y su publicidad.
Aquí.
Ciertamente, Google se mueve; pero no por cuestiones morales (pecunia non olet), sino por lo de siempre: la misma guita.
Igual deberá San Guglio redireccionar el negocio, sí; pero nunca por razones morales sino de biempensancia y de maistreamism: pronto el algoritmo arrojará resultados diferentes en la búsqueda según la zona del mundo donde se realice ésta (si es que no ocurre ya hoy).
Google puede permitirse dejar de ganar un poco en publicidad (zurciéndose el hímen) si eso le reporta más en otros celestineos.
Cuando Google ofrezca de verdad "gratis total" su servicio será cuando, en en fondo, habrá que ponerse a temblar, pues estará cobrándose su cuota en los propios contenidos.
Es lo que ocurre cuando de mirón se pasa a macarra.
*
Post-truth (posverdad): "Relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales."
Pero ¿eso no era la mera "creencia" según Ortega, es decir las "ideas que somos"?
Aquí.
Aquí.
Ciertamente, Google se mueve; pero no por cuestiones morales (pecunia non olet), sino por lo de siempre: la misma guita.
Igual deberá San Guglio redireccionar el negocio, sí; pero nunca por razones morales sino de biempensancia y de maistreamism: pronto el algoritmo arrojará resultados diferentes en la búsqueda según la zona del mundo donde se realice ésta (si es que no ocurre ya hoy).
Google puede permitirse dejar de ganar un poco en publicidad (zurciéndose el hímen) si eso le reporta más en otros celestineos.
Cuando Google ofrezca de verdad "gratis total" su servicio será cuando, en en fondo, habrá que ponerse a temblar, pues estará cobrándose su cuota en los propios contenidos.
Es lo que ocurre cuando de mirón se pasa a macarra.
*
Post-truth (posverdad): "Relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales."
Pero ¿eso no era la mera "creencia" según Ortega, es decir las "ideas que somos"?
Aquí.
Un voto un votante
Clinton sigue ganando a Trump en votos populares.
Aquí.
Algo podrido hay en el sistema usamericano.
El sábado en Francia primarias en la derecha.
El voto del señor de Estrasburgo vale lo mismo que el de la señora de Perpiñán.
Lafayette, ¿qué les llevaste?
Aquí.
Algo podrido hay en el sistema usamericano.
El sábado en Francia primarias en la derecha.
El voto del señor de Estrasburgo vale lo mismo que el de la señora de Perpiñán.
Lafayette, ¿qué les llevaste?
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Gestora zurzidora
¿O borradora?
Empiezan las purgas, los que cortaron cabezas ven ahora cortadas las suyas.
Aquí.
Tan viejo como el ir a pie.
Empiezan las purgas, los que cortaron cabezas ven ahora cortadas las suyas.
Aquí.
Tan viejo como el ir a pie.
El tamborín mudo
Dylan no irá a recoger el premio Nobel.
No por compromisos previos, como pretende puerilmente.
Sino porque no tiene discurso.
En todos los sentidos del término.
Les está bien merecido a los académicos suecos con zuecos.
No por compromisos previos, como pretende puerilmente.
Sino porque no tiene discurso.
En todos los sentidos del término.
Les está bien merecido a los académicos suecos con zuecos.
Gato blanco y negro y viejo
Felipe dice que sánchez no puede hablar más de media hora sobre España. Seguramente.
Aquí.
El problema es que España puede hablar más de media hora sobre Felipe; y no precisamente ni siempre bien.
El acoso derribo y lanzada al supuesto moro muerto por parte González sólo puede responder a sondeos internos que coloca a Sánchez en la secretaría más pronto que tarde. Por eso el congreso será muy tarde.
Cosas de la democracia orgánica, perdón: interna
En el nombre del padre
Le Pen inaugura logo (rosa azul), sede (La Escala, ni más ni menos) y eslogan: "En el nombre del pueblo".
Todo a punto para ser la primera en la primera vuelta, y a la espera de dar el trumpazo en la segunda.
Hará bueno a papuchi Jean-Marie.
Ici.
Todo a punto para ser la primera en la primera vuelta, y a la espera de dar el trumpazo en la segunda.
Hará bueno a papuchi Jean-Marie.
Ici.
Loh oho
Ahora el PSOE quiere impedir, desdiciéndose de su blancura, que al réprobo Fernández presida la Comisión de Exteriores.
Bien está, porque Fernández ha hecho méritos más que suficientes para ser apartado de la vida pública.
Lo preocupante es que C's iba también a votar en blanco...
A veces comer trigo tiene que ver los loh cohone.
Si C's sigue así vendrá un trump y tendrá sus ojos.
Y los nuestros, de paso.
Bien está, porque Fernández ha hecho méritos más que suficientes para ser apartado de la vida pública.
Lo preocupante es que C's iba también a votar en blanco...
A veces comer trigo tiene que ver los loh cohone.
Si C's sigue así vendrá un trump y tendrá sus ojos.
Y los nuestros, de paso.
Moneda de mono y los alter creacionistas
En francés, "pagar con moneda de mono" significa apoquinar con moneda falsa y encima burlarse del estafado.
Ici.
Colau tendrá su moneda de mentirijilla, adelantándose así al Donkey-Cat Bank y a la moneda que está pergeñando bajo mandato del economista Junqueras.
Aquí.
El problema no es usar fichas canjeables, sino ver cómo tributa esta falsa divisa y la que les caerá a sus usuarios.
Esto si sigue así desemboca en la autarquía por el carril directo a la Edad Media. Menudo Monkey Business, lástima que no lo lleven al cine los Marx.
Los retroprogresistas consiguen siempre lo más difícil y circense: avanzar retrocediendo.
Devendrán en creacionistas, pero en una variante alter: no es el hombre el que desciende del Dios, qué ordinariez: es el mono es el que desciende del hombre. Y de la hombra.
Ici.
Colau tendrá su moneda de mentirijilla, adelantándose así al Donkey-Cat Bank y a la moneda que está pergeñando bajo mandato del economista Junqueras.
Aquí.
El problema no es usar fichas canjeables, sino ver cómo tributa esta falsa divisa y la que les caerá a sus usuarios.
Esto si sigue así desemboca en la autarquía por el carril directo a la Edad Media. Menudo Monkey Business, lástima que no lo lleven al cine los Marx.
Los retroprogresistas consiguen siempre lo más difícil y circense: avanzar retrocediendo.
Devendrán en creacionistas, pero en una variante alter: no es el hombre el que desciende del Dios, qué ordinariez: es el mono es el que desciende del hombre. Y de la hombra.
martes, 15 de noviembre de 2016
Plutôt rien
Decía Vauvenargues, duque de Clapiers: "es más fácil y con frecuencia más útil decir cosas nuevas que conciliar las que ya han sido dichas...".
En dos semanas y pico cerraré este desaliñado cuaderno de campo, que habrá estado abierto durante un año con el pretexto de la campaña electoral del 20-D. O al menos dejaré de publicar a diario en él. Otras rutinas piden paso.
No habré aclarado nada ni logrado nada útil conciliando las cosas ya dichas; y con la nuevas, más fáciles, según Vauvenargues, ojalá haya logrado al menos entretener a algunos curiosos.
Cocteau, el gran recurso para todas la ocasiones (parece que su cometido en la vida fue parir frases ingeniosas muy superiores a su obra), dijo, plagiando a Leibnitz, ante una decoración muy rebuscada en una casa que le mostraban: pourquoi pas plutôt rien?
Pues eso.
(Hace casi un año el mundo era más joven y pleno de sentido, con rosas en el monte y con buone domeniche.)
En dos semanas y pico cerraré este desaliñado cuaderno de campo, que habrá estado abierto durante un año con el pretexto de la campaña electoral del 20-D. O al menos dejaré de publicar a diario en él. Otras rutinas piden paso.
No habré aclarado nada ni logrado nada útil conciliando las cosas ya dichas; y con la nuevas, más fáciles, según Vauvenargues, ojalá haya logrado al menos entretener a algunos curiosos.
Cocteau, el gran recurso para todas la ocasiones (parece que su cometido en la vida fue parir frases ingeniosas muy superiores a su obra), dijo, plagiando a Leibnitz, ante una decoración muy rebuscada en una casa que le mostraban: pourquoi pas plutôt rien?
Pues eso.
(Hace casi un año el mundo era más joven y pleno de sentido, con rosas en el monte y con buone domeniche.)
El retorno de los brujos
El mejor análisis en español leído hasta ahora sobre los porqués de la victoria de Trump.
Aquí.
Toca todos los temas de fondo y los toca no solo de oído.
La Wikipedia merece capítulo aparte. Su filosofía del conocimiento hace agua por varios costados. Era inevitable que así fuera, y basta con poner la patita en las interioridades para ver que muchos artículos están comisariados por sectarios.
Si la incultura y el contraconocimiento predominan en la calle y la democracia era sólo aquello de hacer normal "arriba" lo que era normal "abajo", ya tenemos la explicación de por qué los populismos van a ir a más y por qué Wikipedia es cada vez más Wikiality.
Y es que el pueblo no es un lugar vacío, como algún retrovanguardista deleuziano pretende; en cambo lo es, o debería serlo, el poder: un lugar donde se turnen las mayorías legítimas en un marco sólido de "check and balances", conroles y contrapesos.
El pueblo, en democracia, como clase social no existe. Ni debe.
Pero como realidad social sí existe. Vaya que sí. Y no vota con la razón sino con la emoción.
Entre los cuatro mil nuevos cargos que va a nombrar Trump, ¿cuántos proceden de los arrabales del pensamiento más anticientífico y teísta, por ejemplo? ¿Cuántos son mera emoción irracional semoviente?
Es el retorno de los brujos, de los que el pueblo siempre espera, diacrónicamente, que salga una verdad de su boca. El problema es que suele salir es una trúcines.
Aquí.
Toca todos los temas de fondo y los toca no solo de oído.
La Wikipedia merece capítulo aparte. Su filosofía del conocimiento hace agua por varios costados. Era inevitable que así fuera, y basta con poner la patita en las interioridades para ver que muchos artículos están comisariados por sectarios.
Si la incultura y el contraconocimiento predominan en la calle y la democracia era sólo aquello de hacer normal "arriba" lo que era normal "abajo", ya tenemos la explicación de por qué los populismos van a ir a más y por qué Wikipedia es cada vez más Wikiality.
Y es que el pueblo no es un lugar vacío, como algún retrovanguardista deleuziano pretende; en cambo lo es, o debería serlo, el poder: un lugar donde se turnen las mayorías legítimas en un marco sólido de "check and balances", conroles y contrapesos.
El pueblo, en democracia, como clase social no existe. Ni debe.
Pero como realidad social sí existe. Vaya que sí. Y no vota con la razón sino con la emoción.
Entre los cuatro mil nuevos cargos que va a nombrar Trump, ¿cuántos proceden de los arrabales del pensamiento más anticientífico y teísta, por ejemplo? ¿Cuántos son mera emoción irracional semoviente?
Es el retorno de los brujos, de los que el pueblo siempre espera, diacrónicamente, que salga una verdad de su boca. El problema es que suele salir es una trúcines.
El arúspice mariano
Alguien tan atildado como Pablo Casado en TVE, a las 9h 52: "Se compara a Trump... con Reagan, que para mí es el mejor presidente norteamericano en el último medio siglo (...) Yo no soy tan pesimista sobre Trump".
lunes, 14 de noviembre de 2016
The monkeys and the half-pence
¿Trump hará un gabinete a su imagen y semejanza?
De momento coloca a su derecha a Bannon, antisemita y sexista, un agitado(r) de la extremísima.
¿Pondrá de vice a Pence el creacionista?
Veamos preventivamente qué opina Dawkins aquí (minuto 2) sobre el monosabio Pence y sus teorías antediluvianas.
De momento coloca a su derecha a Bannon, antisemita y sexista, un agitado(r) de la extremísima.
¿Pondrá de vice a Pence el creacionista?
Veamos preventivamente qué opina Dawkins aquí (minuto 2) sobre el monosabio Pence y sus teorías antediluvianas.
Los colaboracionistas del terror
El edito de Charlie, cuando se cumple un año de lo del Bataclan.
Nada que añadir, comme d'habitude.
Aquí en tradu exprés.
Especie en vías de extinción
Contrariamente a la creencia popular, Francia no es un país de tradición cristiana. Francia es una nación de tradición colaboracionista. Los colaboracionistas más infames se encuentran siempre en las filas de los intelectuales. Estos son los peores, porque están más preparados que nadie para entender los resortes ocultos de la arbitrariedad; y, por el contrario, obran por hacerlos más oscuros y aún más difíciles de combatir. Los dos años transcurridos nos han hecho redescubrir el nauseabundo hedor de la Francia de entre 1940 y 1944. El olor de la cobardía, del oportunismo, del chaqueteo y de la colaboración con el terror.
Nada que añadir, comme d'habitude.
Aquí en tradu exprés.
Especie en vías de extinción
Un año después, ¿qué queda de lo del Bataclan? Después de la
matanza del 13 de noviembre de 2015, muchas voces proclamaron que nada ni nadie iba a
cambiarles su estilo de vida. Un año más tarde, esta frase se ha vuelto menos
frecuente porque, en realidad, nuestro estilo de vida ha cambiado; vaya que si lo ha hecho.
Hemos aprendido a mirar a nuestro alrededor en la calle, a informar de paquetes
sospechosos, a memorizar las caras de tipos poco de fiar y, durante los conciertos, a identificar dónde
se encuentran las salidas de emergencia. Por si las moscas.
El Bataclan volverá a abrir. Como Charlie Hebdo pocas semanas después del 7 de enero: había que seguir a toda costa para que los
fascistas que nos querían con la cabeza gacha no se salieran con la suya.
Pero estos atentados han causado otros daños, aparte de los
causados en una sala de espectáculos o en la de redacción de una revista. Hay un
lugar devastado por el terrorismo y respecto en el que no piensa inmediatamente el
público en general: el pequeño mundo de los intelectuales. Las víctimas de esta
guerra de ideas no fueron ni enterrados ni se vieron amputados, pero sí insultados,
desacreditados, vilipendiados. Desde hace casi dos años, los debates sobre el terrorismo islamista concitan una violencia y un odio cada vez
más palpables.
Ya el día 23 de enero de 2015, en el plató de Canal +, Edwy Plenel declaraba: "No
creo que, en el debate público, se pueda tomar todo a broma. A los dibujantes,
los defiendo, los apoyo, pero el odio no puede tener como excusa el humor y la
burla es condenable cuando ataca a las personas y las identidades". Fue el
pitido inicial de una campaña para desacreditar a las víctimas de Charlie Hebdo y
hacerlas responsables de su suerte por haber publicado las dichosas caricaturas. A continuación, nos tocó sufrir los desvaríos
de Emmanuel Todd, quien difamaba a los manifestantes el 11 de enero, a los que
califica de zombis reaccionarios y catolicuchos de raza blanca. Pero después de
lo del Bataclan, otras explicaciones fueron improvisadas con el fin de hacer
ilegibles las verdaderas causas de los atentados. Los terroristas se convertían
así en pobrecitos desnortados en una sociedad capitalista de hombres blancos dominantes y
neocolonialistas. Luego le llegó el turno a la explicación psiquiátrica según la
cual a los asesinos no les funcionaba bien la cabeza.
Cada seis meses aparecía una nueva teoría tan enrevesada como la anterior para
mantener vivas las operaciones estratégicas de diversión, como la del radicalismo que habría revestido los ropajes del Islam para
expresar una violencia primigenia y legítima presente en cada generación.
Cualquier persona puede imaginar la explicación que más le plazca: no será ni más descabellada ni menos deshonesta
que todo lo que han escritos estos estafadores desde hace dos años. Pues
uno tiene derecho a escribir lo que quiera sobre los atentados, e incluso derecho a equivocarse. Pero cuando, después de
dos años, se sigue escuchando este chamuyado de echadoras de cartas, se tiende a ser menos indulgente. La verdad que nadie quiere reconocer es que, un
año después de lo del Bataclan, a los que continúan buscando explicaciones (que,
en realidad, son meras excusas) no les desagrada ver que se ha logrado el objetivo de los ataques: desestabilizar
a la sociedad francesa. Debajo de las lágrimas de cocodrilo y las condenas para
la galería, los asesinos suscitan admiración en estos intelectuales-colaboracionistas para quienes aquéllos tuvieron el coraje de matar a dibujantes y a periodistas a
los que éstos despreciaban, de asesinar a policías instrumentos de la represión
policial... "que se lo merecían", de masacrar durante un concierto a un público-consumista-aborregado, de
aplastar a esos espectadores demasiado chovinistas que no deberían haber ido a
ver los fuegos artificiales el día de la fiesta nacional o de degollar a un
viejo sacerdote proveedor de valores demasiado cristianos. Al igual que en
relación con Charlie Hebdo, acusado
de ser el artífice de su propia desgracia, estos ideólogos creen que las
víctimas de todos estos ataques se merecían un poquito lo que les sucedió.
Francia es un país con tradición de colaboracionismo.
Contrariamente a la creencia popular, Francia no es un país de tradición cristiana. Francia es una nación de tradición colaboracionista. Los colaboracionistas más infames se encuentran siempre en las filas de los intelectuales. Estos son los peores, porque están más preparados que nadie para entender los resortes ocultos de la arbitrariedad; y, por el contrario, obran por hacerlos más oscuros y aún más difíciles de combatir. Los dos años transcurridos nos han hecho redescubrir el nauseabundo hedor de la Francia de entre 1940 y 1944. El olor de la cobardía, del oportunismo, del chaqueteo y de la colaboración con el terror.
La descomposición ideológica de la izquierda no ha sido
causada exclusivamente por los políticos, como está tan de moda proclamar cuando se
acerca un año de elecciones. Una parte de la izquierda intelectual ha jugado un
papel quizás aún más destacado a la
hora de asaltar la laicidad y, simultáneamente,
amordazar toda crítica contra las religiones y el Islam.
Dejemos lo más divertido para el final y escuchemos a Michel
Serres: "Miremos los números y las estadísticas de frente: el terrorismo es la
última causa de muerte en el mundo. Los homicidios están disminuyendo. El
tabaco, los accidentes de tráfico o incluso los delitos relacionados con la
libertad de portar armas matan a más gente que el terrorismo. Los ciudadanos
contemporáneos tienen una probabilidad entre diez millones de morir por culpa del
terrorismo, ¡cuando tienen una entre 700 000 de ser aplastados por un asteroide...!".
A este ritmo, estadísticamente, el intelectual francés de izquierdas tiene mil millones más de probabilidades de desaparecer de la faz de la tierra que las nutrias o los
escarabajos peloteros.
Riss in Charlie
Hebdo
Ici en VO payante.
La guerre est finie
Putin es adulado por la Rusia profunda, y Trump dice cosas tan elementales como éstas: "Retirarnos de Europa nos ahorraría cientos de millones que más valdría emplear en otras cosas.
La guerra fría ha acabado por fin... pero la ha ganado los otros.
La guerra fría ha acabado por fin... pero la ha ganado los otros.
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