domingo, 3 de julio de 2016

Las tres razones del nuevo Suez

El Brexit (que puede ser para ellos el nuevo Suez), si ha acabado triunfando en las islas británicas, es porque ciertos políticos querían beneficiarse de la desregulación de los mercados sin el corsé bruselense, es decir, por ejemplo, que sus hedge funds podridos puedan seguir campando por sus respetos sin cortapisas.

En materia de emigrantes, querían quedarse sólo con la crema de la crema: los trabajadores más cualificados.

Y, finalmente, querían que la libra sea esa "moneda helicóptero" soñada por Milton Friedmann.

Para ello en el Reino Unido las élites políticas cínicas, populistas y xenófobas han engañado a las clases populares pauperizadas, crédulas y xenófobas.


Independence Day habría sido pues el banderín de enganche.

Lo irónico es que las regiones británicas que más han votado a favor del Brexit, rurales e industriales en declive, son las que reciben más ayudas europeas.

Orgullo, prejuicio y xenofobia.

El hambre y las ganas de comer.










Cuarto de final en bucle

Italia empató ayer ante Italia y cayó derrotada después de la prórroga ante Italia en la tanda de penaltis. Italia abandona el campeonato eliminada por Italia.

Rajoy será investido gracias a los votos de Rajoy y la abstención de Rajoy y bla bla...


sábado, 2 de julio de 2016

Son el 48% centrípeto

Los ingleses favorables a seguir en... el Reino Unido (porque en el fondo es eso, temen que se les marchen ahora Escocia e Irlanda del Norte a Europa) se han manifestado por decenas de miles con banderas europeas en las calles de Londres al grito de: "¡Somos el 48%!...."

En cambio, cuando el 48% de catalanes ha obrado por irse del Reino de España (y de Europa), el 52% restante, al que se le supone un anhelo unionista español (y por ende europeo) se queda tranquilamente en casita, y no pisa las calle condales; y cuando se ponen urnas de las de verdad, este 52% apenas vota al PP y a C's, penúltimo y últimos partidos actualmente en la capital, provincia y región centrífugas.

Nada que añadir, señorías.



El último rapto de Europa

La dimisión de Cameron es también para ganar tiempo. Nadie quiere encabezar en Londres el Gobierno del divorcio. Los favorables al Brexit, porque saben el coste que esto puede suponerles: perder las próximas elecciones.
Los favorables a la permanencia porque en su naturaleza estará el intentar un divorcio de mentirijilla, que molestará a los futuros ex socios europeos sin atraerse las simpatías de escoceses y norirlandeses.



Mientras tanto, Juncker y Schultz dicen que Escocia se ganó el derecho a ser oída en Bruselas, poniendo de los nervios a Rajoy, que se niega a que haya negociaciones con quien no sea el Reino Unido; lo hace por remojar un poco su florida barba ante el envite indepe catalán que ve venir.

Sabe Mister Brey que si Escocia obtiene una pasarela a la UE, se quedará sólo frente al problema catalán.
Europa, al menos la Europa actual, que es una mera cámara de compensación y un negociado de gestión de daños y desperfectos, no es Roma y, si le conviene, sí pagará a traidores.

Las naciones han vuelto a raptar a Europa. Y no harán nada bueno con ella.


La parte del león

Que baje alguien de donde proceda y nos explique por qué El País, que "nunca da putada sin tino", como decía aquél,  tanto en  papel como en digital le dedica la parte del león de su portada a Juan Carlos Monedero; y que el titular sea que Iglesias será presidente la próxima vez.

Aquí.

Lo que no está tampoco nada claro es que en Ferraz vayan pillando de qué va El País.

Camusiano

Julio Llamazares, fino escritor, compara a Rajoy con Berlusconi.
Hombre, hombre...
Aquí.

Pero es cierto que las noticias sobre la corrupción apenas afectan, electoralmente la menos,  a amplias capas de la población del país.
La ampla capa de país que cantó al Dioni.

Con un par. Aquí.

viernes, 1 de julio de 2016

Hoja de reclamaciones

Podemos va a preguntar a las bases las razones de su fracaso.
Aquí.
Una especie de encuesta de (in)satisfacción, como las de Ikea.
Hay que pasar la vida, mientras se ve cómo y con quiénes se encama Rajo y cómo se encarama a la silla curul.

Duelo de vértigos

Madina, The Revenant, preparando el aquelarre contra Sánchez y, al mismo tiempo, llenándose la boca con la cifra 169; es decir, empujando a C's para que se escore a la derecha y, sobre todo, apoye a Rajoy,  y así le haga el trabajo sucio los socialistas, que necesitan más que el pan que gobierne el PP para intentar reconstruirse.
Aquí.

En el fondo, lo que busca el PSOE es centrarse y para ello ha de empujar a C's a un acuerdo de legislatura con el PP, en el entendimiento que C's, achuchado por los veteranos y fundadores y soberanos del Partido Citizen al final cederá.

¿Quién tiene más que perder si no coadyuva al PP? ¿C's o el PSOE?
A ver quién tiene más vértigo.



El bréxito de la voluntad

O bien: tanta paz lleven como descanso dejan...

Traducción exprés del último editorial de Charlie Hebdo sobre el Brexit.

¡Fuera los racistas! 

Los británicos han votado por la salida de Europa. Lo más sorprendente en la campaña fue descubrir la existencia en Inglaterra de un discurso clara y abiertamente racista y xenófobo.  Muchos partidarios del “Brexit” no se cortaban ante las cámaras de televisión y declaraban que había demasiados extranjeros y que la inmigración ponía en riesgo su “identidad”. Este discurso del odio, habitualmente en boca de partidos de extrema derecha en Francia o neonazis en Austria, perdía así su dimensión abyecta hasta convertirse en algo audible y aceptable si se pronunciaba en el país de Shakespeare y Newton. Como si, gracias a un truco de magia digno de Harry Potter, el racismo del continente europeo despareciese una vez cruzado el Canal. Y es que durante años nos han venido con el cuento de que allí, en Inglaterra, no había problemas de integración, como en Francia o en Europa; que allí, en Inglaterra, la “comunitarización” era la fórmula idónea para darle a todas las identidades el lugar que deseaban. Que allí, en Inglaterra, los velos, los niqabs, los turbantes y los bombines británicos cohabitaban en las testas en milagrosa armonía, causando la envidia general de todos los países. El éxito del “Brexit” nos revela de golpe y porrazo que todo eso era un camelo. Los ingleses ya no pueden más de los extranjeros. Los ingleses ya no soportan que su “identidad” haga concesiones a la de los recién llegados. La noche del jueves al viernes no saltó por los aires Europa sino más bien el “comunitarismo” anglosajón. Y cuando vemos el éxito del discurso racista de Trump en Estados Unidos, cabe preguntarse si el fracaso del modelo para gestionar los fenómenos migratorios todavía no ha alcanzado su punto culminante.
La mayoría de los ingleses son pues racistas y no quieren ya que sus fronteras se abran a los piojosos que desembarcan, desde sus balsas neumáticas, en las costas de Europa.
Para asustar al elector británico, y a toda Europa, los medios de comunicación insistieron en un desplome de las Bolsas consecutivo al Brexit. Muy pocos destacaron la dimensión inhumana y xenófoba del Brexit. Mientras el racismo no cotice en Bolsa, nunca será considerado un problema. Sólo la especulación da valor a las cosas, pensaban los listillos de la City, que ahora han demostrado no serlo tanto.
En realidad, el derrumbe de las Bolsas nos importa un pito. Primero, porque las Bolsas ya se desplomaron en el pasado solitas sin la ayuda de ningún referéndum. Y, luego, los mercados son tan irracionales que el día de mañana habrá otras catástrofes financieras provocadas exclusivamente por el delirante funcionamiento intrínseco de esos mismos mercados. Para esto no hacía falta ningún “Brexit”.
Durante demasiado tiempo nos hemos negado a admitir la existencia de un racismo made in England. Pensábamos que Inglaterra eran los Sex Pistols, James Bond o los Beatles. Esta visión pintoresca y folclórica que se nos vende en el continente como una postal simpática nos hace olvidar que Inglaterra fue también un país colonizador, dominador y explotador de una multitud de pueblos a lo largo y ancho del mundo, esas “razas inferiores que ignoran la ley”, según dejara dicho Kipling. Un poco como si se presentase a Francia únicamente a través de los impresionistas, los cruasanes y el camembert, para evitar recordar a los torturadores de la guerra de Argelia, los colaboracionistas de Vichy y los terroristas de la OAS. El Brexit nos revela el rostro vergonzoso de Inglaterra.
Nigel Farage, jefe del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), estaba exultante la mañana del recuento de votos, saludando la victoria de la “verdadera gente”, de “la gente honrada”. Según él, el “verdadero pueblo” había hablado. Sin embargo, por mucho que la gente sea la gente, no por ello deja de poder equivocarse. Si las élites dicen a menudo muchas tonterías, los pueblos también las cometen muchas veces. En el Berlín de los años 30 fue el pueblo el que quemaba unos libros porque sus autores eran judíos. En Francia fue también el pueblo el que, durante la Liberación, afeitaba la cabeza a las mujeres que se habían acostado con los alemanes. El pueblo es esas cosas, también, a veces. La votación a favor de la salida de Europa por parte del “pueblo inglés” se inscribe en la línea de estas manifestaciones de odio.
Desde hace años se fustiga la construcción europea, su Comisión y sus incoherencias. Se nos ha repetido que los ingleses estaban hartos de todo ello, a la manera de Boris Johnson cuando, con solemnidad, explicaba que Bruselas imponía el tamaño de los plátanos. Pero las leyes nacionales producen a su vez reglas absurdas e inaplicables que inundan los códigos de leyes. Que las aprueben unos parlamentos nacionales en lugar de un Parlamento Europeo no las convertirá en más eficaces. Ser nacionalista consiste en preferir hacer el gilipollas con los de casa en vez de equivocarse con los de fuera. Los ingleses ya no quieren saber nada más de los de fuera. Ya no quieren saber nada de los extranjeros.
Los escoceses tampoco. Pedirán a su vez irse de este Reino antiguamente Unido. Los ingleses vivirán en una isla cada vez más pequeña. Y puesto que han decidido convertirse de nuevo en extranjeros respecto a los europeos, habrá que taponar el túnel bajo el Canal de la Mancha. Una vez lleguen a Calais se les dará un café caliente y unas mantas, las asociaciones benéficas se ocuparán de ellos y se les acogerá en centros de detención reservados a aquellos extranjeros de los que no querían saber nada. Y se encontrarán como en casa.

Riss, director de Charlie Hebdo.

Monterrosiana

Cuando despertamos del 26-J, Iceta seguía... aquí.

Pucherazo austriaco

Por irregularidades en el recuento de la segunda vuelta, se repetirán las elecciones a la Presidencia de Austria.
Aquí.
Se verá así el efecto del Brexit, entre autres.
Se abre una ventana esperanza no para Podemos, sino para Rajoy.


Divorcio a la inglesa

Santiago Muñoz Machado argumentando con gran finura que el Reino Unido no se irá de la UE aunque se quiera ir, porque sencillamente no puede irse debido a que su realidad política y jurídica está entretejida con la fibras de los tratados internacionales europeos.
Aquí.
Soslaya sin embargo el hecho principal: si el Reino Unido no se va,  al Reino Unido se le va a echar a patadas y con escarnio ejemplarizante, para disuadir toda nueva aventura antieuropeísta entre los socios.

De momento, no ha pasado ni una semana y Cameron ya no se sienta en el Consejo Europeo, que se reúne a 27,  ya no hay Comisario británico ni se le va a sustituir, y pronto no habrá jueces ni eurodiputados británicos.

No parece que el Reino Unido pueda demorar su salida a todos los efectos durante mucho tiempo.
Otra cosa es que intente negociar las mejores condiciones del divorcio, pero el que se marcha siempre se lleva la peor parte.

El caso escocés sólo podrá resolverse internamente y con un nuevo referéndum para irse del Reino (des)Unido, por la misma razón: los Estados miembros no pueden aceptar que una región, por muy autónoma que sea, tenga una personalidad propia distinta a la del Estado al que pertenece. Mientras Escocia no sea un Estado independiente no es nada.

La política se acabará imponiendo a la juridicidad.



jueves, 30 de junio de 2016

Sondeando al sondeador

Mini entrevista a Manuel Mostaza, jefe de operaciones de Sigma Dos.

1. ¿Por qué tanta gente dice que la participación ha bajado y es la peor de la historial electoral reciente? Los datos, sin contar el voto procedente del extranjero (CERA) son: 20-D: 69,76% y el 26-J: 69,84%. Aquí. Es decir que el domingo pasado hubo un poco más de participación. Además el voto CERA será superior en esta ocasión pues ya sabemos que la solicitud de voto rogado se ha duplicado...

Mostaza: Creo que se comparan peras con manzanas. El dato que se da el domingo en la aplicación [se refiere a los datos de la Wikipedia basados en el Ministerio del Interior] es sin meter el CERA, pero luego los datos se dan en comparación con el CERA, por eso  sale esa diferencia. 

Mi conclusión de extranjero profesional: la participación del 26-J será bastante superior a la del 20-D, desmintiendo la supuesta gran abstención y el castigo que esto supondría a algunos partidos. El mito de que al PP le beneficia una baja participación es un mito; y que a Podemos o Ciudadanos, la alta, idem.


2.  ¿Se puede saber el trasvase de votos de un partido a otros o a la abstención con cierta fiabilidad?

Mostaza:  Sí, se puede saber, como señalas, con una cierta fiabilidad. Para ello necesitamos un estudio postelectoral, que hará el CIS en breve y que cada instituto irá haciendo. La clave para esto es el estudio postelectoral.

Mi conclusión de extranjero profesional: Sí se puede saber el trasvase con cierta fiabilidad, y, por tanto, no tiene sentido especular hasta poder saberlo.


3. ¿Qué credibilidad le das a esta extrapolación sobre qué habría ocurrido el 20-D  de haberse presentado la coalición Unidos Podemos, si se comprara con lo ocurrido este 26-J? (En esa proyección "retrospectiva" del 26-J comparándolo con un hipotético 20-D en que hubiera participado Unidos Podemos: el PP habría "ganado" 21 escaños, PSOE "habría perdido" sólo 3, Ciudadanos sólo 4 y... Unidos Podemos en cambio  habría perdido muchos más, 14 escaños..)

Mostaza: Estos ejercicios son vistosos desde el punto de vista periodístico pero no estoy seguro de su valor real. Si hubieran ido juntos Podemos e IU nunca sabremos qué resultado hubieran sacado, esa suma tan matemática no funciona siempre: habría habido votantes que no hubieran votado a esa confluencia en diciembre como parece que los ha habido ahora, y al revés, podían haber sacado votos de la abstención. Nunca lo sabremos. 

Mi conclusión de extranjero profesional: No es nada fiable esa "retroproyección". No se sabe cómo habría votado el electorado a una lista Unidos Podemos, y , además, se soslaya el hecho fundamental de que el voto del domingo pasado está muy influido por el bloqueo de seis meses de negociaciones que no dieron un Gobierno.


En la hora grave, barajar

Sigue la presión malaya de la intelligentsia liberal sobre C's para que apoye a Rajoy.
Rivera ha basado su campaña en el veto a Rajoy como encarnación de los dos males principales de España: inmovilismo y corrupción. Es cierto que se equivocó fomentando motines en el Bounty de Génova, pero los 3,2 millones que votaron a Rivera, no lo votaron para apoyar a Rajoy, pues para eso habrían votado a Rajoy directamente.
No puede ahora decir  Rivera que se equivocó  con él sus votantes. Sobre todo porque no se equivocó. De haber anunciado que iba a apoyar a Rajoy, Rivera y C's no tendrían tal vez ya ni grupo parlamentario; y PSOE y Podemos  probablemente sumarían diez escaños más cada uno.
No es C's el que debe facilitar la investidura de Rajoy con su voto a favor, sino el PSOE con su abstención. Y si el PSOE se abstuviera, tal vez C's podría sumarse a esa abstención, por mor del pacto primaveral que les unió a los socialistas un par de días y poco más. Pero nunca debería votar C's a favor de Rajoy y convertirse en el aliado de legislatura de un PP que dista mucho de querer regenerarse. No sólo porque eso convertiría a C's en un partido muerto para el futuro (nunca un partido liberal  ha superado al partido grande, conservador o socialista, al que sirve de bisagra),  o como mucho en una mera marca blanca del PP, obligándolo a presentarse luego en coalición con el PP, si no quisiera desaparecer del mapa; sino porque además apoyar a Rajoy sería abortar la única salida a medio plazo al populismo que seguirá creciendo en España y Europa en los próximos tiempos.

El PP, no se olvide, es puro populismo, puras promesas incumplidas, puro cortoplacismo.

¿Se imaginan a Rivera de vicepresidente o de ministro de asuntos sociales de un gobierno de coalición teniendo que aguantar las velas pecadoras de un PP judicializado, un palo de gallinero?

C's debe obrar por el bien común, así como el PSOE y el bien común exige hoy que permitan gobernar a Rajoy pero que sean al mismo tiempo el máximo censor de las políticas del PP, y eso sólo se puede hacer desde fuera.

España sólo se regenerará si Rivera y Sánchez le hacen la pinza a Rajoy desde el primer día de su mandato.
De lo contrario, la oposición la ejercerá Podemos, que en un año o dos podrá volver a intentar el asalto al poder a poco que haya una nueva recesión o Europa entra ya definitivamente en barrena.

Y es en Cataluña donde Rivera y C's deben resucitar políticamente porque Cataluña es con diferencia el principal problema que hay en España dese hace cinco años: denunciado como el que más el independentismo delictivo desde su atalaya más limpia: Arrimadas.
Fue la defensa de España en territorio comanche lo que propulsó a C's en toda España, y es en territorio comanche donde deben volver a su ser.




miércoles, 29 de junio de 2016

Prevaricador vocacional

Le han cortado la cabeza al antifrau en el Parlament con el voto en contra solo del PP. ¿Cosas de los Hermanos Fernández y Fernández  o, más probablemente, una medida anti tirar de frazada, con el visto bueno necesario del jefe Brey?

Ya se verá y lo dirán los tribunales si prevaricó, pero es indudable, al escuchar o leer las conversaciones que el empatizador De Alfonso sostenía con el ministro, que le embargaba  una inmarscesible vocación de prevaricar.

Era un soldado no al servicio de España sino de servicio en las cloacas.

Aquí.

Un millón de firmas ya

Para:
La reforma de la ley electoral y que deje de ser inícua.
Una nueva ley de educación consensuada por los partidos constitucionalistas.
Cerrar el modelo autonómico y el reparto de las competencias entre Estado y CC.AA.
Reformar la justicia y que ésta sea independiente del poder político.

Una ILP que sume no medio sino un millón de votos tramitada en el Congreso para que los ciudadanos españoles se sientan libres e iguales.

Y sin esperar a que se forme un Gobierno.




Ad hominem

Ante la hora grave, los padres fundadores de Ciudadanos abogan por que Rivera levante el veto personal a Rajoy, ese veto que en estos momentos creen que aherroja la situación política y de la que hacen altamente responsable a la formación naranja (en este bajonazo para ella en el que, por otro lado, a C's le toca replantearse su mensaje y hasta su lugar en el mundo).
Aquí.

Rivera quiere y debe sentarse a negociar con PP y PSOE un programa reformista de máximos, no de mínimos. La reforma de la ley electoral es innegociable. No puede ser que el valor de los votos varíe como lo hace, beneficiando a los grandes partidos y a las pequeñas listas regionales.
Una ley de educación como la fallida de Gabilondo no puede demorarse.
Cerrar el modelo autonómico es inexcusable.
Y reformar la justicia para que sea independiente del poder político es la madre del cordero.
Estos cuatro puntos han de ir a misa.

Hablan los padres fundadores de la necesidad de un frente constitucional... y no seré yo quien lo cuestione.
Sin embargo, no a cualquier precio. Sólo si el PP y el PSOE se purgan previamente.
Y si no aceptan las cuatro grandes reformas, C's debería desvincularse de pactos de gobernabilidad, no sólo por su propia supervivencia, sino por el bien de todos.

Que el pueblo español haya preferido en un 33% lo malo conocido del rajoyismo ante lo malo por conocer de las izquierdas que andan descabezadas no basta para exigirle a C's que apoye activamente con su voto a Rajoy y sus políticas continuistas o sólo cosméticamente reformistas.

El problema es lo bastante de fondo como para exigir cambios también de fondo. Y Rajoy y su ciudad de los muchachos sucios no puede ser el reformador que necesita España, porque ellos son parte del problema español, si no su principal causa.
En esto acierta Rivera.

Se ve a diario. Hoy, sin ir más lejos,  el PPC es la única fuerza que acaba de votar en contra de la destitución del antifrau  con vocación de prevaricador en el Parlament. Y lo hace sobre todo para que no tire de la manta y no tener que cesar inmediatamente después al Ministro de las Cloacas Fernández.
Con esto está todo dicho.

Otra cosa es dejar a Rajoy que gobierne durante un periodo de transición hasta que el PSOE se regenere y el propio PP prepare el postrajoyismo, por mera cuestión de relevo generacional.

Pero para todo ello es el PSOE el que debe retratarse, pues es el otro corresponsable de todo lo malo que nos ha llevado a esta quiebra profunda del país. Y a la aparición de Podemos, dicho sea de paso.

Es el PSOE el que debe decidir si se abstiene y deja gobernar a Rajoy.
No Ciudadanos, que no puede ni debe ser el costalero de un partido contra el que van a arremeter PSOE y Podemos en los próximos años de legislatura. No debe aceptar que se mutualicen las bofetadas.
Si lo hiciera, C's desparecería como les pasó a los partidos liberales o centristas en Reino Unido, Alemania, y en las siguientes elecciones pagaría su complicidad con el PP.

Si C's quiere algún día sustituir al PP no puede ser su socio.
Es elemental y lo vería un niño chico.

Dejar gobernar a Rajoy y dejar de fomentar golpes de Estado en el PP, sí es preciso.  Porque el estilo es importante en política.
Y dejar que Rajoy haga lo que pueda por sí mismo.
Pero para ello con la abstención va que chuta.
Pero gobernar con Rajoy, no.
Eso que lo haga el PSOE, como penitencia a lo mal que lo ha hecho hoy como ayer.

En resumen: claro que es un veto personal a Rajoy, porque es un veto programático a todo lo que Rajoy representa y encarna su persona: un partido pillao que diría Fernández Díaz: esto es, judicializado con su sede embargada y bajo fianza. Como Convergència.

Debería C's hasta retirase de sus pactos en Andalucía y Madrid, de paso, con los dos partidos grandes. Que pacten PP y PSOE y apechen con estos años que son hijos de sus torpezas.

Ser el centro y querer regenerar la vida política pasa por una larga travesía del desierto; la que debería empezar a andar  desde hoy Ciudadanos.

Ciudadanos sin ángel

Desde el 26-J, el partido Ciudadanos es el último partido con representación en Cataluña no sólo en escaños sino ahora también en votos, superado incluso por el PP, el del cabeza de lista del Ministro de las cloacas Fernández, un tipo cuyo ángel negro no se llamaba Marcelo sino que se apellidaba Alfonso.

Los constitucionalistas, desechado el PSC, por razones ontológicas, se han refugiado en el PP catalán, que sube en sufragio.
 Del 27-S donde fueron elegidos principal partido de la oposición hasta este 26 -J, de un verano a otro, el mundo y sus gentes habrán cambiado un poco, pero no tanto. Serán ellos, los Ciudadanos, los que han cambiado. Y no para bien.

Viejo muere el periódico

Los diarios nacionales o se provincializan o se globalizan, pero si se quedan en un entremedias digital, morirán como viejo muere el cisne, after many a summer...

Perpiñán Belfast

Es de admirar el silencio  que mantienen  los independentistas catalanes en torno al Brexit y la dramática fractura de una sociedad traumatizada. Ni un comentario oficial, o sólo tópicos que no comprometen.
Nada de alabar el Brexit ni el Independence Day.
Ni siquiera un algo de "pero miren cómo se les ha dejado votar, miren qué democrático fue en eso el RU y la UE..." De too eso, no na ni na.

El paralelismo sin embargo es perfecto: los partidarios del Brexit han querido emanciparse de una superestructura llamada UE, que supuestamente les asfixiaba, al grito de "Bruselas nos roba".
Los partidarios de la secesión de Cataluña quieren emanciparse de una superestructura llamada Reino de España, que  supuestamente les asfixia, al grito de "Madrid nos roba".
Se me dirá que los secesionistas escoceses también querían emanciparse de una superestructura llamada Reino Unido, que supuestamente los asfixiaba, al grito de "Londres nos roba"...
Pero eso no contradice, antes al contrario, lo primero: los catalanes son tanto los escoces del Reino Unido  que quieren salir por patas como los ingleses de la Europa Unida que acaban de hacer un corte de mangas a todos los europeos.
Y por eso calla hoy la élite indepe, presa como está de una contradicción irresoluble en que se hace fatalmente soluble: pues congratularse del Brexit sería reconocer que su europeísmo es de boquilla, y que su ideario está más cerca de la xenofobia de Farage que de las faldas a cuadros del Brave Heart de las Highlands, que era un bruto de mucho cuidado pero que tiene hoy un halo épico gracias al celuloide y a los gritos de Mel Gibson, otro pedazo de demócrata, por cierto.


Los indepes sueñan de un Españexit convocado por un Vox africanista  y ganado por los euroescépticos españoles en un  futuro cercano para poder decir: "en Cataluña no ganó el no a Europa, así que queremos separarnos de España para seguir siendo europeos".
Pero es una fantasía erótica tan remota y poblada de flamencos fascistoides, padanos con peto tirolés o húngaros cruzflechados en celo que prefieren soñar con que Artur Mas acabará en la cárcel por el 9-N y se convertirá así en el nuevo Michael Collins del siglo XXI en Europa. De momento, como Irlanda, ya tienen su propia Cataluña del Norte y su capital del mundo: Perpiñán.