miércoles, 31 de octubre de 2018

El asesinato de Europa

Discurso del novelista Michel Houellebecq, autor de la célebre Sumisión, galardonado recientemente en Bruselas con el Premio Oswald Spengler, autor de La decadencia de Occidente.

Aquí en VO.


Y aquí en una tradu exprés:


La gran decadencia de Occidente

"Cuando los periodistas me preguntaron si podían escribir que me había influido Oswald Spengler, respondí que era demasiado simplificador, que sería mejor que yo explicara este punto con más detalle. Éste es el propósito pues de este discurso.
Yo mismo soy miembro del jurado de un premio. La "Fundación 30 Millones de Amigos" es una fundación francesa dedicada a la defensa de la causa animal, que ha creado un premio literario.
Cada año, los miembros del jurado reciben dos tipos de libros: novelas en las que uno de los protagonistas es un animal; y ensayos: ya sea ensayos científicos sobre uno u otro aspecto del comportamiento animal, o bien textos más militantes, por ejemplo, sobre las condiciones de vida de los animales en el sector de la ganadería industrial.
Cada año, los jurados se dan cuenta de que es posible comparar novelas entre sí; que es posible comparar ensayos entre sí. Pero que es imposible comparar una novela con un ensayo; que se trata de entidades estrictamente inconmensurables.
Terminamos tomando la única decisión racional, la de dividir el premio en dos: uno para la ficción, otro para el ensayo.
Se puede decir que Flaubert influyó en los novelistas naturalistas. Se puede decir que Baudelaire influyó en muchos poetas de la segunda mitad del siglo XIX (la influencia también puede ser negativa; en gran medida, Nietzsche es sólo una respuesta a Schopenhauer). En definitiva, las influencias literarias reales se dan entre personas que escriben el mismo tipo de obras. Y desde un punto de vista filosófico, o en materia ensayística, no puede decirse que yo haya hecho gran cosa. Tengo muy pocos textos de ese tipo, y el más largo debe de tener veinte páginas. De hecho, uno podría incluso preguntarse si merezco el Premio Spengler.
La primera respuesta que me viene a la mente es:  más bien no. Alguien como Éric Zemmour, que realmente ha producido extensos y bien documentados ensayos históricos, se lo merecería de una manera mucho más significativa.
Sin embargo, cuando lo pensé más detenidamente, concluí que la respuesta era sí. Y ahí es cuando hay algo realmente misterioso en la novela. Digo" misterioso" aunque yo haya escrito bastantes novelas; pero sí, para mí, el misterio permanece, y todavía no sé cómo lo hacen los novelistas, por mucho que me haya convertido en uno de ellos. Pero el hecho es que aprendemos más sobre la Francia de 1830 leyendo las novelas de Balzac que leyendo a una docena de historiadores, por muy serios, competentes y bien documentados que sean. Y si alguien escribe dentro de cien años: "Sobre el Occidente de finales del siglo XX y principios del XXI, sobre la decadencia que estaba experimentando en ese momento, Houellebecq ofrece un testimonio de gran valor", será un cumplido que aceptaré gustoso.
Así que sí, en ese sentido, sí me siento con derecho a aceptar el Premio Spengler.
Incluso diría que la palabra "decadencia", en mi caso, es casi demasiado suave. Había un documental de la BBC sobre mí, que el director originalmente quería llamar "Suicide of the West". Finalmente creo que la BBC lo encontró demasiado violento,  y al final se cambió el título, pero lo sentí. Encontraba que "El suicidio de Occidente" era un buen resumen de mis libros.
Sin embargo, para mi propia sorpresa, no estuve de acuerdo con el título del penúltimo libro de Éric Zemmour, Le Suicide français. Porque en la historia reciente de Francia hay algo que no es suicidio, sino directamente asesinato. Y el culpable de este asesinato no es difícil de descubrir: es la Unión Europea. En cuanto a los cómplices en Francia, son numerosos.
En resumen: el mundo occidental en su conjunto sin duda se está suicidando, y de hecho mis libros se entienden exactamente de la misma manera en todo el mundo occidental. Pero dentro del mundo occidental, Europa ha elegido un modo particular de suicidio, que incluye el asesinato de las naciones que la componen.
Sobre la cuestión de la influencia, por lo tanto, he respondido en parte, y he respondido la parte de la pregunta que considero más esencial, porque los personajes de una novela, su escritura, son mucho más importantes para mí que las ideas que contiene ésta.
Pero no quiero esquivar la segunda parte de la pregunta, porque con la palabra "influencia" a menudo queremos decir algo más modesto: ¿comparte usted las conclusiones de Spengler? ¿Está de acuerdo con su tipo de razonamiento?
Para resumir mi respuesta muy rápidamente, diría que comparto sus conclusiones, pero no su modo de razonar.
Antes de desarrollarlo, debo hacer un segundo paréntesis, triste pero cierto: no son sólo las civilizaciones declinan, sino también, más obviamente, los individuos. Poco a poco el cerebro se vuelve menos maleable, menos dispuesto a aceptar nuevas ideas. Para que un pensador te influya, no basta con que su pensamiento sea notable; también es necesario que lo hayas leído lo suficientemente joven.
Lo que me lleva a regresar a vuela pluma, a mi biografía intelectual.
Estudié ingeniería agrícola. En mi escuela de ingeniería había pocas autoridades científicas, pero había una: el profesor Valdeyron. No sólo gozaba de gran reputación científica, sino que era un excelente pedagogo. Enseñaba genética de las poblaciones.
Gracias a esta frecuentación con la genética poblacional quedé marcado por ciertas ideas que difieren bastante claramente de la idea general que se tiene del darwinismo.
En primer lugar, la lucha por la vida, la famosa "struggle for life", no tiene la importancia que se le da habitualmente. Lo realmente importante es la lucha por la reproducción. Lo que determina el valor genético de un individuo es un parámetro, no dos; es uno solo: el número de descendientes que genera.
En otras palabras, puedes correr más rápido que los demás, tus garras y dientes pueden ser más afilados que los de los demás: si no produces descendencia alguna, tu valor genético será nulo.
Y el razonamiento "si sobrevives más tiempo que otros, producirás una progenie mayor" es, en el mejor de los casos, aproximado, e incluso completamente falso en el caso (mayoritario) de las especies animales que sólo tienen una temporada de reproducción.
Es esta lucha por la reproducción la que explica por qué tantas aves macho tienen un plumaje brillante, un canto melodioso: lo único que les importa es ser vistos por las hembras, fecundar a tantas hembras como sea posible en el poco tiempo (la época de cría) que se les otorga. Si, luego, son avistados por un depredador, no importa. Su misión genética ya ha terminado.
Para las hembras es diferente, porque tienen que sobrevivir no sólo hasta que nazca su descendencia, sino hasta que ésta sea capaz de alimentarse por sí misma. Por lo tanto, en general son más discretas.
El ser humano es un caso muy especial, porque su superioridad tecnológica le ha permitido no sólo no tener depredadores, sino ser un depredador potencial para todas las demás especies. Por eso, en los humanos, la hembra puede permitirse ser más decorativa que el macho.
Obviamente, hay muchas variaciones en este esquema básico, dependiendo de la especie animal, pero todavía hay dos conclusiones en esto que me conciernen.
La primera es que no es sorprendente que la sexualidad juegue un papel importante en mis libros, y finalmente he dejado de disculparme por ello, porque, en efecto, es un tema muy importante.
La segunda es que no es de extrañar que muy pronto diera una enorme importancia a la demografía, que es sólo un caso especial, aplicado a los seres humanos, de la genética de las poblaciones.
Llego pues al segundo punto, en el que la genética de las poblaciones lleva a conclusiones muy diferentes de las que normalmente se asocian al darwinismo.
La mayoría de especies más avanzadas son especies sociales. Y en las especies sociales, los comportamientos de solidaridad y altruismo se convierten en fuertes activos en términos de selección para todo el grupo. La lucha por la vida ha cambiado: no tiene lugar entre individuos, sino entre rebaños o manadas que luchan por el control de los territorios.
Esta emergencia de solidaridad y del altruismo es particularmente evidente entre los carnívoros, que cazan en grupos y luego comparten lo obtenido en la caza. Los lobos, por ejemplo, tienen una táctica de caza notablemente sofisticada; y el sistema de jerarquía dentro del grupo es preciso, la distribución de los productos de la caza no es de ninguna manera igualitaria. Pero también existe un sistema de solidaridad. Los lobos viejos que no pueden cazar no son abandonados por la manada. Por lo tanto, existe un plan de pensiones en los lobos, y es un plan de reparto.
Pero no hay un sistema de jubilación entre los antepasados de las ovejas. En cuanto a las ovejas actuales, no alcanzan, de todos modos, la edad de jubilación.
Si volvemos a la humanidad, es importante destacar que el hombre, al principio, no era un cazador-recolector: era simplemente un recolector. Fue cuando decidió abandonar la selva ecuatorial para aventurarse en la sabana cuando tuvo que empezar a cazar, y comenzó a desarrollar comportamientos solidarios y altruistas, y que se acercó al nivel moral del lobo... sin llegar a alcanzarlo del todo, como tampoco el hombre actual ha alcanzado el nivel moral del perro.
La consecuencia de este segundo punto en mi recorrido intelectual es que mi liberalismo siempre ha sido cuestionable. Aunque me sorprendió muy pronto la indigencia intelectual de Marx y los marxistas, esto no me ha convertido en un verdadero liberal.
Sus trabajos, aunque nunca lo dijo explícitamente, hicieron que Darwin perdiera la fe en un Dios bueno, y sabía que tendrían el mismo efecto en sus lectores. Si a veces él mismo hace demasiado hincapié en la lucha por la vida, en mi opinión se debe a un puro deleite masoquista. Los dos puntos que acabo de mencionar, que relativizan la importancia de la lucha por la vida, están en realidad -hay que subrayarlo- estrictamente en línea con el espíritu más profundo de la obra de Darwin.
Sin embargo, hay un tercer punto más importante, en mi opinión, en el que la genética de las poblaciones se aparta completamente del darwinismo. Es el que trata no ya de la competencia entre individuos de la misma especie, sino de la competencia entre especies.
Esta competición, y es el punto a recordar, no juega prácticamente ningún papel en la evolución animal. Si una especie tiene una larga supervivencia, es muy poco frecuente que sea así porque prevalece sobre otra especie en una competencia por los mismos recursos; es mucho más frecuente que sea porque se ha adaptado a un biotopo en particular donde no tiene ninguna competencia. Aquí, la variedad de métodos es infinita: puede ser vivir en condiciones de temperatura o de aridez extremas, en aguas con una composición química particular, para desarrollar una enzima que permita comer una planta que es veneno para las otras especies. Las modalidades son infinitas, pero la conclusión es la misma: la mejor manera de sobrevivir no es ganar la competición, sino escapar a ella.
Este es un punto que tiene consecuencias metafóricas considerables.
Sobre la riqueza de las naciones: la mejor manera de sobrevivir no es producir lo mismo que los demás, siendo más competitivos; es producir algo que nadie más sabe producir.
A nivel cultural, incluso: si mis libros están destinados a sobrevivir, no será porque sean mejores que los demás, sino porque son diferentes. Un autor que sobrevive es un autor que escribe libros que nadie más puede escribir.
Creo que ya he hablado bastante de la importancia de la genética de las poblaciones en mi formación intelectual. Además, me gustaría hablar, sobre todo, de dos pensadores que me han marcado y que tienen la interesante particularidad de ser radicalmente incompatibles: son Arthur Schopenhauer y Auguste Comte. Arthur Schopenhauer es sin duda el que me resulta más cercano, por el que siento más afecto y al que releo con mayor placer.
Tiene una característica que, todo hay que decirlo, sigue siendo sorprendente, y es que no cree en la Historia. Para él, el hombre sigue siendo esencialmente el mismo a lo largo de los milenios y las civilizaciones son sólo una modalidad de poca importancia.
Es una cuestión de perspectiva. Creo que el punto de vista de Schopenhauer debe ser preservado para ser utilizado de manera complementaria al punto de vista normal, que es obviamente el de que la Historia sí existe.
Cuando nos sumergimos en un escrito de tiempos muy remotos, podemos considerar lo que nos acerca a estos hombres, o lo que nos separa de ellos; es una cuestión de punto de vista.
Schopenhauer, cuando lee una tragedia de Esquilo o un libro del Antiguo Testamento, lo lee exactamente como si fuera un autor alemán contemporáneo. Esto es muy especial y bastante impresionante.
Antes de hablar de Auguste Comte, me gustaría leer dos citas de Spengler, ambas de El hombre y la técnica.
Un extracto de su prólogo: "Estoy convencido de que sólo es posible comprender el destino del hombre teniendo en cuenta de manera simultánea y comparativa todos los ámbitos de su actividad, sin cometer el error que consiste en convencerse  de que se ha revelado todo iluminando sólo el lado político, religioso o artístico de su existencia".
El hombre y la técnica, aparentemente, es sólo el comienzo de un trabajo mucho más amplio, que pudo haber tenido tal vez el mismo alcance que La decadencia de Occidente, y que desafortunadamente nunca leeremos.
En mi opinión, lo que le llevó a embarcarse en este proyecto fue que, por mucho que en La decadencia de Occidente tuvo en cuenta muchas áreas de la actividad humana, se percató de que no había abordado suficientemente el aspecto técnico de esta actividad que se estaba volviendo tan importante en su época; y esta dominación de la técnica no ha dejado de crecer.
Segunda cita, mucho más corta: "La Historia, hoy como ayer, es la historia de las guerras".
En efecto: estudiar Historia en la escuela es esencialmente estudiar la historia de una sucesión de guerras.
Ahora, consideremos el punto de vista de Auguste Comte, porque es bastante asombroso.
Primero, para Auguste Comte, la historia militar no tiene interés y las guerras son peripecias sin importancia. En un momento dado, por ejemplo, describe a Napoleón como un "fantoche militar".
En segundo lugar, Auguste Comte  en absoluto tiene cuenta todos los ámbitos de la actividad humana. Él toma en consideración uno, y sólo uno: el ámbito religioso. Para juzgar el estado de salud de una sociedad, se refiere únicamente al estado de salud de la religión que la fundamenta y la constituye.
En cuanto a una sociedad sin una religión específica -lo que ahora se llama una sociedad laica-, a Comte le parece obviamente abocada a una vida calamitosa y breve.
Si este punto de vista de Auguste Comte, que puede parecer simple e incluso simplista, me sedujo, no es por la finura de su argumento: es un bulldozer. Tampoco es por la calidad de su escritura: se trata de la escritura de un loco. Se debió a que he tenido la oportunidad de ver, en mi vida privada, que la religión puede cambiar el comportamiento humano -y que es lo único, en realidad, que es capaz de hacerlo, aparte del amor.
Ahora, si miro el estado de Occidente en términos de los dos criterios que mi historia intelectual me ha llevado a considerar fundamentales -demografía y religión- es obvio que estoy llegando a conclusiones exactamente idénticas a las de Spengler: Occidente se encuentra en un estado de decadencia muy avanzado.
Dicho esto, soy más optimista que él; bueno, en realidad, me embarga mayor incertidumbre, es decir, en el fondo sí soy más optimista. Es bastante infrecuente que me sienta más optimista que cualquier otro autor, así que cuando  esto sucede no quiero dejar de subrayarlo.
La razón de mi incertidumbre es que los hechos, cuando se miran de cerca, son extraños.
El último episodio demográfico realmente impresionante en Occidente fue el "baby boom".
Sin embargo, el "baby boom" en Francia comenzó en 1942. Sin duda uno de los años de la historia de Francia en que ésta se sintió más humillada, cuando estuvo más cerca de tocar fondo. Y es entonces cuando, en medio de la derrota, la gente comenzó a engendrar hijos de nuevo.
Se podría decir que fue gracias a las medidas en favor de la familia adoptadas por el régimen de Vichy; pero no es muy convincente. Estas medidas sólo prolongaban las del Frente Popular, tomadas en respuesta a la baja natalidad de los años 30; desde este punto de vista, el régimen de Vichy no hace más que ampliar la política del Frente Popular.
Y el final del "baby boom" en Francia es igual de sorprendente. Comenzó a suceder a mediados de la década de 1960. El primer choque petrolero, la primera crisis, se remonta a 1973. Tampoco había tenido lugar Mayo del 68 con todos sus cuestionamientos. Quizás nunca antes Francia había sido tan optimista, tan felizmente optimista, tan confiada en el progreso universal y permanente, como en 1965; y sin embargo, en 1965, las curvas de nacimientos comenzaron a declinar.
El sentido común sugiere que las personas fabrican niños cuando son optimistas, cuando creen en el futuro. Pero podríamos apoyar más válidamente la idea opuesta, que la gente fabrica niños como se tiran los dados una última vez, como se juega una última carta, cuando estamos convencidos de que la partida está perdida. Se pasa el  relevo a otras manos, sabiendo que les estamos dejando una mala mano, y lo hacemos  por esa misma razón.
La historia de las religiones es igual de sorprendente. Consideremos la situación del Islam a finales del siglo XIX o principios del XX en los países musulmanes tradicionales. Aunque la mayor parte de la población se mantuvo leal a la religión, las élites se separaron de ella rápidamente. El movimiento de occidentalización y secularización progresaba rápidamente; el Islam aparecía como una supervivencia arcaica, destinada a desaparecer en un corto periodo de tiempo. Consideremos lo que es el Islam hoy en día en esos mismos países.
¿Quién puede argumentar seriamente: "Lo que le pasó al Islam nunca le pasará al cristianismo"? La modestia me parece esencial en estos asuntos.
Un auténtico católico diría algo muy irracional. Diría: "Dios proveerá. La mediocridad del Papa actual carece de importancia. En el último momento, Dios nos mandará santos".
Un católico optimista añadiría que puede incluso algunos ya los esté mandando, discretamente, en este mismo momento.
Podría concluir citando uno de los varios insultos de Schopenhauer a Hegel: conozco muchos de ellos, podría encontrar fácilmente la cita exacta. Pero al final prefiero citar a Dostoievski; lo hago de memoria, pero garantizo más o menos  el sentido:
"Podemos decir casi todo lo que queramos sobre la historia universal; podemos, con apariencia de razón, apoyar las tesis más contradictorias. Lo único que no podemos decir -y, en cuanto empezamos a decirlo, lo absurdo de las propias palabras le embarga a uno- es que la historia universal es razonable. La historia universal es todo lo que queramos, excepto  razonable; y esto viene del hecho de que el ser humano es todo lo que queramos excepto un ser razonable".

Bruselas, 19 de octubre de 2018


***

El naufragio de papel

Bajando y bajando.

Aquí.

sábado, 27 de octubre de 2018

La prueba del algodón andaluz

La prueba del algodón andaluz será  la que tire por tierra (o valide) la nueva doctrina del CIS: de mi capa un par de Tezanos.

Aquí.

Tres gatitos nada lindos

¿Cambiarlo todo en las autonomías para que todo siga igual?

Aquí.


jueves, 25 de octubre de 2018

BHL contra la digitación

La respuesta de BHL a la carta "digitada" de Onfray a Macron.


Aquí en VO.


Y aquí en tradu exprés:


Onfray, el naufragio


Hay que forzarse en leer hasta el final la "carta" abierta de Michel Onfray a Macron: es innoble, pero, ay, sintomática.

Es necesario leer la "carta" a Emmanuel Macron, publicada por Michel Onfray, en su blog, a la vuelta del viaje presidencial a las Antillas, y que fue noticia la semana pasada en las cadenas de noticias y en la Red.
Debemos obligarnos a leer hasta el final, hasta apurar el cáliz, hasta la náusea, todo ese torrente de locuras elegantemente titulado "Carta a Manu sobre la digitación y sus honduras" y en que sólo se habla de "culos", de "fist fucking" y de un Presidente de la República, llamado "cariñito", del que se nos cuenta que es de aquellos a los que les  gusta "metérnosla muy a fondo".
Y si hay que leer esta infamia, si tiene que superarse el asco que le invade a uno ante esta prosa de los bajos fondos, literalmente sucia y degradante, si tiene que ignorarse el primer reflejo, que es el de despreciar tanta vulgaridad, bajeza de alma y de corazón y tantas insinuaciones sórdidas, es porque allí aparece un síntoma, enorme, terrible, que va mucho más allá de la persona del presidente.
Voy a dejar de lado al propio Onfray, al que conozco como si lo hubiera parido y que, desgraciadamente, pude haber parido un poco, porque fue en mi colección, en la editorial Grasset, donde publicó sus primeros libros hace treinta años.
Dejo de lado la pregunta que tortura al editor que, al tratar de rebobinar esta mala película, ya vio una propensión al resentimiento; esa tendencia en él, ya de por sí muy común y popularecha, a subirse a hombros de los gigantes del pensamiento universal para contarle a una audiencia tomada como rehén y bautizada como "el" pueblo: "Platón, Hegel, Freud, las grandes teologías, todo esto no vale un pimiento, no os dejéis intimidar más"; dejo de lado esa forma de servilismo, tal vez, frente a las grandes instituciones culturales que, en su momento, tanto anhelaba él que lo reconocieran.
Pero esto otro no lo dejo de lado: no, esta homofobia; no, esta escatología digna de panfletos de alcantarilla; dejo de lado, sí, la ceguera que me hizo acoger a este hombre sin imaginar ni por un momento que algún día podría, en el fragor del debate político, decirle a un Presidente, o a cualquier otra persona:  "El dedo, podemos ver perfectamente a quién pertenece; pero el culo...  a saber quién lo pone."
Y luego tampoco insisto -pues eso sería honrarle demasiado- en la evolución de un "hedonista" al que vimos primero partidario de Mélenchon, luego cortejado por el Frente Nacional, y luego proponiendo "negociar" con el Isis, y al que imagino hoy, en su nubecilla, feliz por su última gamberrada y dando brincos, no como un cabritillo, sino como un burrazo, repitiendo: "Hago logorreas como Céline.... escribo crudezas como Rabelais... con mi idea fija de un mundo dado a la sodomía generalizada, soy el Sade de nuestro tiempo..."

El verdadero problema, en realidad, es triple.

1. La transgresión de la “ley de hierro” cuando hablamos de de lucha política en democracia: sí a la ira que inspira, no al odio que ciega; sí a la irreverencia y a la sátira, no a la literatura de alcantarilla a tutiplén; atacar las ideas del oponente, incluso del Presidente de la República, por supuesto, y mejor dos veces que una… ¡pero nunca atacar a su persona!... menos aún a su cuerpo o (escrito en el idioma de Onfray) a su "recto ciudadano"…

2. Esta transgresión, sin precedentes hasta donde yo sé, no proviene de una Marine o incluso de un Jean-Marie Le Pen que, comparados a tal avalancha de basura, casi parecen seres que debaten con buen tono y con un vocabulario elevado, sino de un ensayista que una vez se reivindicó como socialista francés y heredero de los maestros del libre pensamiento: ¡oh, pobres almas de Longuet, de Lafargue, de Jaurès...! ¡Oh pobres Diógenes,  Swift,  Voltaire, cómo puede el autor atreverse a alistarlos en su asqueroso ajuste de cuentas!

3. Y por fin está el problema de que, si dejamos pasar esto, si aceptamos sin reaccionar que un polígrafo para redes sociales confunda "consideraciones políticas" -y  lo cito de nuevo- con "variaciones proctológicas", si encontramos normal, o divertida, o "bien empleada", la carta a un Presidente de la República presentado con una "mano y luego todo el brazo en el culo" y "con esa sonrisa radiante que muestra[su] satisfacción", entonces todo el cuerpo social se verá, por contagio, despreciado, manchado y amenazado: es hoy a un presidente al que se pretende desnudar pero mañana cualquiera pagará el pato de esta misma violencia; esta violencia, de momento, es simbólica, pero ¿no es la palabra "simbólica" la misma que usaban los primeros Camisas Negras del fascismo, no menos obsesionadas que Onfray por esta idea de sodomizar al mundo, cuando perseguían a sus oponentes para purgarlos con aceite de ricino?
Se está generando en Internet y en la calle una marabunta contra la gente.
Crece un rumor de caza a las élites, a los hombres de la cultura y el pensamiento, a las minorías étnicas, religiosas y sexuales,  y va en aumento en nuestras sociedades.
Y vemos cómo el grasiento ego de los que llamamos populistas puede acabar vengándose -pero esta vez en la realidad- de aquellos a los que presentan como "populicidas", es decir, como personas que serían, literalmente,  asesinos del pueblo.
Pues bien, lamento ser yo quien deba decirlo, porque hubo un tiempo en que, lo repito, yo mismo le tendí la mano a Michel Onfray: pero es que este llamamiento al asesinato que retumba, que espera su momento y que aglutinará, cuando llegue el momento, todo el odio, todo el racismo y todos los simplismos, es exactamente lo que fomenta un textito de esta clase".

Bernard-Henri Lévy

domingo, 14 de octubre de 2018

La carta fundacional

Antes de la carta  sobre la digitación del post anterior, Onfray había escrito esta primera carta abierta a Macron, que, supuestamente, causó la defenestración de los programas radiofónicos de Onfray.


Aquí en carne y hueso y en V.O.


Aquí en tradu exprés:


Carta abierta al Presidente

Su Alteza,
Su Excelencia,
Su Serenísima,
Mi querido Manu,
Mi Rey,

   La prensa ha informado recientemente de que designaste a un don nadie para representar a la nación en Los Ángeles. Su único título de nobleza diplomática, dicen las malas lenguas, los celosos y los envidiosos, sería un libro hagiográfico sobre tu campaña presidencial. Aparte de este hecho de armas tan poco conocido, pues nadie conoce el título de la obra, ni el de las otras obras del mismo autor, la pluma del susodicho es, en realidad, una de las que se encuentran en las partes menos nobles de la profesión: la rabadilla, porque es la que más a menudo descubre la posición de sumisión inherente a la función de las gentes de la república de las letras: la prosternación. De Sartre a BHL [Bernard-Henry Lévy] con Sarko (después de Mao), de Aragon a André Glucskmann con el mismo Sarko (después de Mao también), de Drieu la Rochelle a Sollers con Balladur (también después de Mao), de Brasillach a Kristeva con  el presidente búlgaro Jivkov (también después de Mao), los últimos cien años no han carecido de escritores talentosos.... ¡en rodilleo político!
    Philippe Besson entra en esta vieja categoría de mayordomo de pluma, pero ahora sabemos de qué plumaje está hecho este jovenzuelo. Este tipo de pluma no es la más talentosa, pero es de las más vendidas: estoy hablando del hombre, no del autor...
   Manu, nosotros entendemos que tú, que amas tanto el mundo de las letras, quieras los mimos de los escritores más capaces de marcar el siglo y entrar en la colección de La Pléiade cuando vuelvas a ser banquero. Pues si este siglo debe ser marcado por ti, no importa que también se vea marcado por Besson el pequeño (no confundir con Besson el grande, el escritor Patrick, ni con Besson campeona de atletismo, Colette, ni siquiera con Eric, el traidor que pasó de Ségolène [Royale] a Sarkozy en medio de la campaña presidencial, ni siquiera con Minimoy, Luc [alusión a un serie infantil, Los Minomoys, del cineasta y escritor Luc Besson]). 
   Antes de ser adulador, Besson el pequeño fue director de recursos humanos de Laurence Parisot, ama y señora del MEDEF [patronal francesa], pero también autora de guiones de películas para televisión y, por lo tanto, caballero de las Artes y las Letras. Estamos de acuerdo, todo esto legitima la afirmación de Arlette Chabot, que ya estaba haciendo editorialismo político en televisión cuando ésta era en blanco y negro y sólo tenía una cadena. Valiente, audaz, resistente, rebelde, insumisa, doña Arlette no tuvo miedo de afirmar en uno de los medios de comunicación que todo esto era habitual: ¿Acaso Napoleón no había nombrado a Chateaubriand en su tiempo y De Gaulle a Romain Gary? Es verdad, es verdad.... Arlette, querida Arlette, a ti que ya tienes los rangos de caballero y oficial de la Legión de Honor, ¡te prometo el siguiente rango más alto en breve! Si aún no se ha hecho realidad, porque bien mereces tener tu servilletero, y pronto serás invitada a la mesa de nuestro gran Mamamouchi con el casarealista Stéphane Bern y los hermanos Bogdanov,  eminentes miembros correspondientes de la NASA francesa. 
   Su Excelencia, Su Serenidad, Mi Rey, Su Alteza, Mi querido Manu:  sin embargo, para que esta misión de amiguismo llegara a buen puerto era necesario que tomaras la decisión de un decreto que modificara las reglas para el nombramiento de diplomáticos, de modo que ya no fuera el Quai d'Orsay el que tuviera la última palabra, sino el gobierno, es decir, sólo tú, como todo el mundo sabe. Eso es lo que las lenguas viperinas llaman tu ordeno y mando... El decreto permite ahora recompensar a los que no son funcionarios, siempre y cuando hayan sido serviles. Bern embajador ante la emperatriz Sissi o los Bogdanov nombrados para el mismo puesto en Marte, gracias a ti ahora ya es posible... ¡Francia  está volviendo a ser "great again"!
   Me he enterado de que, al mismo tiempo,  has hecho posible esto otro, gracias a tu ordeno y mando: la Sra. Agnès Saal fue nombrada por una orden publicada en el Diario Oficial "alta funcionaria para la igualdad, la diversidad y la prevención de la discriminación, bajo la dirección del Secretario General del Ministerio de Cultura". Éste es un gran puesto, ¡y tan moral además! Un hermoso juguete emblemático de la corrección política de nuestro tiempo.
    Recordemos un poco el currículum vitae de la afortunada dama a la que recompensas. Esta señora se había dado a conocer por sus gastos de taxi, más de 40.000 euretes, y esto en gran parte en beneficio de sus hijos, cuando era directora general del Centre Pompidou y presidenta del INA, un organismo que conoces muy bien, ¿no es así? Por estas malversaciones, fue condenada a seis meses de suspensión sin sueldo (probablemente según los principios de lo que ahora se puede llamar la jurisprudencia Benalla...), luego a tres meses de cárcel con suspensión de la pena, y a una doble multa. En el verano de 2016 fue reintegrada disimuladamente en el Ministerio de Cultura (cuidado con los nombramientos de verano...) como responsable de proyectos en la Secretaría General con vistas a la finalización de la labelización AFNOR sobre igualdad profesional y diversidad. 
   También hay que reseñar que, según Mediapart, la misma Sra. Saal, tan bien recompensada -se pregunta uno por qué- aparecería también "en la muy limitada lista de altos funcionarios, que, por orden del Primer Ministro de 3 de agosto de 2018, fueron incluidos a partir del 1 de enero de 2018, es decir, con carácter retroactivo, en el cuadro de ascenso al escalafón especial del grado de administrador general". En otras palabras, esto significa que, durante las vacaciones del Rey en Brégançon, este procedimiento, que no forma parte de la promoción tradicional sino de una voluntad política expresa, permitió a la susodicha beneficiarse de un aumento de su salario de 6.138 euros al año, incluida la subvención por residencia en París, es decir, un total de casi 74.000 euros de salario anual. Además, hay un subsidio adicional que aumenta la jubilación para los funcionarios públicos en un 10% aproximadamente. ¡Cuando amas, mi querido Manu, no es en vano... y se nota!
   Françoise Nyssen, recordémoslo para los millones de franceses que aún no lo saben, es Ministra de Cultura. Ella es la que le puso música a la melodía que el presidente le silbaba al oído. Ante el estallido que el nombramiento de la Sra. Saal generó, legítimamente, la Ministra nos hace la siguiente declaración en las redes sociales: "He nombrado a la Sra. Agnès Saal (deletreo: S. A. A.  L, porque podríamos escribirlo mal... [Saal se pronuncia como “sale", sucio, en francés]), alta funcionaria para la igualdad y la diversidad. Hice de esta causa una prioridad tan pronto como entré en el Ministerio de Cultura. La calidad de su compromiso y trabajo al servicio de estos valores fundamentales debería guiar los comentarios de hoy". No sabemos cuál es la "causa" en cuestión: ¿la Sra. Saal o los famosos valores tomados como rehenes aquí?
    Pero Françoise Nyssen es también la editora que, a sabiendas, eludió dos veces a las autoridades fiscales al no declarar ninguna ampliación significativa del espacio de su empresa; una vez en Arles, la sede de su editorial, otra vez en París. El Canard enchaîné, que levantó la liebre, cifró la fortuna ahorrada con esa doble jugada... ¡Cuántas ayudas para vivienda supondría esa cantidad para todos aquellos estudiantes poco adinerados...!
   Dios los cría y ellos se juntan, así que era normal que, bajo tu autoridad, bajo tus órdenes, según tu deseo, según tu anhelo, según tu voluntad, mi Príncipe, mi Rey, mi gran Mamamouchi, el vicio recompense al vicio. En poco más de un año, desde Richard Ferrand hasta Alexandre Benalla, pasando por esta señora Saal, ¡nos llevas acostumbrando tanto!
    ¿Sabes, mi querido Manu, que las cajeras que utilizaron unos cupones de descuento de un par de euros que andaban sueltos por las cajas registradoras, o los empleados de los grandes almacenes que se comían alguna fruta de las estanterías, fueron despedidos sin contemplaciones, sin compensaciones, sin puertas giratorias pagadas por los contribuyentes y sin la posibilidad de encontrar un trabajo altamente remunerado con sus beneficios de función aparejados (probablemente un cochazo con chófer...)?
   También me enteré de que tu buen amigo Benalla ha protagonizado unos encantadores desmanes después de los que le conocimos el verano pasado. Pero el incendio se apagó muy bien, ciertamente no con el agua de la piscina que te hiciste construir en Brégançon, no para ti, oh no, por supuesto, sino por altruismo para los hijos del personal de la residencia real, seguro que sí... 
   Bajo custodia policial, la Policía quería registrar la casa de tu querido amigo Benalla. En particular, quería acceder a su caja fuerte. Obligada por ley a no entrar en el apartamento antes de la hora legal, la Policía puso precintos por la noche y esperó a la mañana siguiente. ¡Pero la caja fuerte fue vaciada por la noche! Vaya brazo largo que gastan los compañeros de Benalla, ya que desde la comisaría de Policía se pudo llegar a una caja fuerte en un domicilio en mitad de la noche... Las cuatro armas que se suponía que estaban allí ya no estaban: tres pistolas y un rifle, para un hombre con sólo dos manos, es mucho... Su esposa tenía las llaves, él dijo que ella estaba en el extranjero: en realidad, estaba escondida en el distrito XVI de París. Es cierto que, para muchos franceses, este barrio rico equivale a un país extranjero. 
   Su Excelencia, Su Serenísima, Mi Rey, Su Alteza, Mi querido Manu, me parece que es mejor ser tu cortesano que ser un jubilado amputado de pensión, es mejor ser un plumilla genuflexo en lugar de un escritor en pie, es mejor ser un alto funcionario de izquierdas que mete mano en las arcas del Estado para financiar el transporte de sus hijos en lugar de un estudiante al que le robas de su bolsillo cinco euros de la ayuda de vivienda,  y ser un golpeador de manifestantes con brazalete de policía y una acreditación del Elíseo que un sindicalista defensor de la legislación laboral.  
   Su Excelencia, Su Serenidad, Mi Rey, Su Alteza, Mi querido Manu, me gustaría que me amaras por tres razones. La primera: para ser nombrado sin  mérito ni competencia algunos cónsul de las provincias y regiones francesas en el distrito VI de París, o incluso el XVI: tu puedes, lo sé, sólo con quererlo; la segunda: para permitir que mi vieja madre, que no posee permiso de conducir y que tiene ochenta y cuatro años, tenga un taxi gratuito a cualquier hora del día o de la noche para ir a las visitas médicas a media hora de su casa, todo pagado con el dinero de los contribuyentes: tú puedes, lo sé, sólo con quererlo; la tercera: para tener un montón de armas en mi casa, pero también y sobre todo, para poder golpear a la gente que no me gusta, llevando un casco en la cabeza, repartiendo porrazos y teniendo a los cuerpos del CRS o la Policía como tapadera para mis pequeñas actuaciones: tú puedes, lo sé, simplemente con quererlo.
   Por favor, Su Excelencia, Su Serenidad, Mi Rey, Su Alteza, Mi querido Manu: quiérelo. Prometo que si lo haces yo me prosternaré también, mostrando las plumas de mi culo a los transeúntes, diciendo cosas buenas de ti en artículos, conferencias y libros; te lo juro, iré a las cadenas del servicio público y a las radios para certificar, como Arlette Chabot, que a Napoleón, De Gaulle y a ti no os separa ni el grosor de un papel de fumar;  Joffrin [director del diario Libération] no me reconocerá, puede que también me ame como una vez amó a Bernard Tapie y a Philippe de Villiers. También podría escribir una biografía de Stéphane Bern con un prefacio de tu santa, Brigitte ex-Trogneux, o escribir una tesis sobre física cuántica con tus amigos los hermanos Bogdanov como directores de la misma. Podría incluso dedicar un seminario sobre literatura comparada a la obra de Philippe Besson, que pondría en perspectiva con la obra de James Joyce. Por favor, tú puedes, eres mi Rey. Vivo en la Place de la Résistance, en Caen, házmelo saber.
   Por favor, Su Excelencia, Su Serenidad, Mi Rey, Su Alteza, Mi querido Manu, Mi cariñito, recibe la expresión de mi más cortés consideración. Viva la República, viva Francia, pero sobre todo: ¡Viva tú!

Michel Onfray

Posdata: besos a la Reina.

Posdata II: Me he enterado de que Brigitte y tú fuisteis a hacer jet-ski acuático a tope cuando estuvisteis en Brégançon, en una zona prohibida para la navegación y el fondeo, y que navegasteis mucho y mojasteis más. Esta reserva marina protegida no debe ser perturbada por ningún vehículo a motor. Sin embargo, estaban tus dos motos acuáticas y tu gran yate con 150 caballos de potencia... quién sabe si tal vez prestado por Nicolas Hulot, porque sabemos que, al igual que tú, es un ecologista que colecciona vehículos motorizados. Proteger el medio marino y preservar la biodiversidad en las aguas del Parque Nacional de Port-Cros, para ti que fumas glifosato todas las mañanas a la hora del desayuno, carece de la menor importancia, ¿a que así?




jueves, 11 de octubre de 2018

Por derecho en el ojo

El filosófo Michel Onfray publica esta carta abierta a Macron, a quien hace responsable de que le hayan quitado el programa radiofónico de la radio pública en que daba sus charlas filosóficas.

(La cartita deja en travesura de monaguillo lo que la biempensancia hispana le afea a algún primer Espada).


Aquí la carta en VO y un poco de contexto.

Aquí en tradu exprés.


"Carta a Manu sobre la digitación y sus honduras"

"Su Alteza,
Su Excelencia,
Su Serenísima,
Mi Manu querido,
Mi Rey,
Pero también:
Mi cariñito,
Me permito toda estas familiaridades, mi querido Manu, porque recientemente circulan unas fotos tuyas por todas partes en la Red en las que se te ve en las Antillas abrazando a un hermoso negrata, bodybuildeado en la cárcel, rezumando sudor tropical, cosa que parecía deleitarte bien hasta el fondo, si me permites la expresión... Tu sonrisa dichosa muestra, ciertamente, que tu dilección se vuelca más fácilmente en quien adereza con una peineta el selfie contigo... que en esos intelectuales que no tienen la buena fortuna de complacerte porque no te cortejan. Verdaderamente, parece que sólo te agradan aquellos que te hacen saber su amor de una manera que no se presta a confusión:  hay que abrazarte  a cuerpo gentil para agradarte, hay que limpiarse el sudor en tu camisa blanca, y hay pasar más tiempo en el gimnasio que en las bibliotecas. Por lo tanto, entiendo que el filósofo Etienne Balibar, con quien dices que escribiste una tesis universitaria sobre Maquiavelo, apenas se acuerde de ti. Probablemente su cuerpo no luce lo suficientemente sudoroso y, en cambio, él te resulte demasiado talludito e intelectual para tus gustos.
Aquellos que quieran mejorar un poco su cultura, cosa que siempre viene bien en estos tiempos aciagos, conviene que consulten la enciclopedia en línea Wikipedia, ¡alegría…  un día es un día! La Wiki francesa nos ilustra acerca del significado de peineta: "El dedo corazón levantado rodeado de los otros dedos doblados evoca un falo, y el resto de la mano, un escroto". Para quien no domine todas estas sutilezas léxicas,  es simplemente lo que se conoce como un  "que te den por culo". El dedo, podemos ver perfectamente  a quién pertenece; pero el culo...  a saber quién lo pone,  ¡si me permites la expresión! ¿Lo pones tú personalmente? En tal, es asunto tuyo, pero no nos montes un numerito: un Presidente no debería hacer según qué cosa, como decía aquél [alusión al libro de François Hollande "Un Président ne devrait pas dire ça" (Un Presidente no debería decir estas cosas), que ayudó a precipitar su caída] ... ¿O es que este culo tal vez sea el nuestro, dado que encarnas la soberanía popular? ¿Es acaso el de Francia, cuyo cuerpo místico encarnas tú? Quién sabe... Pero esta vez la cosa nos toca de cerca. Has de entender que podamos no disfrutar de esta intromisión en nuestra intimidad sin consentimiento. Pregúntale a la Sra. Schiappa, Secretaria de Estado para la igualdad: ésta es la definición legal de violación.
Cualquiera que sea el fundamento y el de su dueño, realmente es una falta de tacto -nunca mejor dicho- hacia la República el dejarse dar de esta manera y enarbolar esa sonrisa radiante que atestigua tu satisfacción. Tal gusto forma parte de tu vida privada, que es la del primer cuerpo del rey, mortal y natural, y no debería afectar a tu segundo cuerpo, que es el político y republicano. Esta sonrisa es la misma que paseabas por la escalinata del Elíseo el día de la “Fiesta de la música” rodeado de un grupo de individuos a los que también les gusta mucho ese sutil lenguaje digitalo-gestual. No podrá decirse que vas embozado. Sólo los idiotas pueden fingir que te escondes. Tú eres de los que les gusta meterte hasta el fondo, para decirlo claramente y con palabras  que no deben escandalizarte, ya que te pone el asunto cuando se expresa con un gesto. Poner o no poner,  meter o no meter, ésta es la cuestión...
Pues bien, has resuelto a las claras la cuestión: desde hace algún tiempo demuestras, en efecto, que a ti o a tus servicios no os preocupa mucho la legalidad (y ya no me refiero a la moralidad, pues ahora sabemos en qué estima tienes ninguna moral....), me refiero, repito, a la legalidad. Desde este punto de vista, hay que ver cómo nos la metes... 
En primer lugar, un primer dedito, se produjo esa sorprendente evaporación de tus beneficios como banquero de Rothschild: en efecto, parece que eliminaste hábilmente esta considerable cantidad de tu declaración de patrimonio antes de las elecciones presidenciales. ¿Y adónde fueron a parar los cinco millones de euros que fuiste acumulando como banquero durante ocho años y que nadie ha logrado rastrear? (fuente: "Cinco millones de euros en ocho años, ¿dónde está el dinero, Emmanuel Macron?" en Économie Matin de 16 de febrero de 2017  Cinco millones, son muchos  billetes de cinco pavos que tú le estás robando a los bolsillos de los estudiantes que reciben la ayuda personalizada para vivienda (APL).
En segundo lugar, segundo dedito, esa noche de recaudación de fondos en Las Vegas que hizo posible, mediante facturas de Havas-Business, que el proveedor de servicios de ese evento, aparentemente realizado sin licitación, y por lo tanto de forma ilegal, generara márgenes considerables, decenas de miles de euros, para el candidato que eras entonces. ¿Quién estaba organizando ese tipo de fiesta poco legal? Muriel Pénicaud, tu actual Ministra de Trabajo (fuente: "Viaje de Macron  a Las Vegas: la fiesta carísima  organizada por Havas", en Le Parisien del 8 de julio de 2017). Fillon cayó por tres trajes: esa única fiesta te habría permitido comprar abrigos y pantalones para todo tu gobierno y sus equipos durante muchos años. Sin embargo, esta no fue la única fiesta que permitió que algunos fueran generosos contigo.
El tercer dedo, ya de presidente, es el asunto Benalla. Todos tuvieron la oportunidad, durante la telenovela del verano que desbordó hasta el primer día de clase, de ver cuánto y cómo cubriste a quien te cubre. Entre mentiras, estrategias de comunicación, cortinas de humo, intoxicación, desinformación, instrumentalización, quién es el listo ahora que pueda saber dónde está la verdad. En este asunto, me quedo con una. Es un asunto dentro del asunto. Cuando tu protegido estuvo detenido en dependencias policiales, la Policía no pudo realizar el registro de su casa debido a… la legalidad: no interviene por la noche. ¿Cómo es posible que un equipo pudiese acudir  a casa de Benalla para abrir su caja fuerte y hacer desaparecer todo el contenido, incluidas las armas de fuego? ¿Quién dio la orden, y a quién, para que se cometiera este desmán que obstaculiza el buen funcionamiento de la justicia? ¿Y quién lo protagonizó? Deberíamos preguntarle al ya ex ministro del Interior Gérard Collomb y preguntarle si esto tiene algo que ver con su reciente dimisión... Nadie se va a tragar que ese falso robo pudo haberse ocurrido en ese momento, en ese lugar, en esa parte del apartamento de un hombre al que proteges contra viento y marea, ¡sin que algo sepas tú de todo esto! ¿Qué hay entre tú y él para que se destruyan las pruebas de todo lo que no encaja en este asunto?  ¿De qué deditos y ahondamientos simbólicos, o no, estamos hablando aquí? (Fuente: Asunto Benalla. Compañera no encontrada, caja fuerte desaparecida... persisten las dudas", en Ouest-France del 23 de agosto de 2018).
Ya que estamos hablando de hurtos y robos, agreguemos otro delito, será el cuarto dedito, y pronto completaremos la manita. Todo el mundo sabe ya que la estrategia de comunicación del Sr. Benalla, que tanto incomodaba al ministro Collomb (y te juro que nadie tiene que ver Collomb con mis deditos y mis ahondamientos...) la llevaba la Reina Mimi. [alusión a que el apellido del ex ministro  Collomb suena parecido a "colon"... intestinal]
¿Pero quién es Mimi? Dejemos que sea la editorial Grasset, que pronto publicará una biografía no autorizada del personaje, la que nos los cuente. Aquí va la contraportada del libro en cuestión: "La llaman 'Mimi'. Michèle Marchand, la papisa de los paparazzi, la guardiana de los rumores, de los secretos políticos y comerciales. Coleccionaba exclusivas sobre los poderosos pero entendió que lo más útil era no venderlas. Poseerlas le basta y le sobra. E irse de la lengua, cuando convenga. No tiene título oficial, pero "Mimi" va al Elíseo todos los jueves. Su agencia de noticias, Bestimage, tiene los derechos exclusivos de la imagen de la Primera Dama y de las imágenes privadas de la pareja Macron (¡sic!). Un maná. Y algo inédito. Nunca antes una pareja presidencial había concedido acceso privilegiado a un "vendedora de fotos". ¿Cómo se hizo Mimi con el control de los secretos de París? ¿Por qué se le conceden tantos privilegios? ¿Qué sabe y qué calla? Es difícil investigar a esta poderosa y temida mujer. Sus amigos  callan y los que le deben algo…  tienen miedo". Y esto otro, que tiene su aquél: "Garagista, dueña de un club nocturno, casada con atracadores y luego con un policía, campeona de esquí, reina de la prensa popular.... antes de llegar al corazón del poder. La vida de Mimi es un enigma y da vértigo."
Entendemos que ese vértigo se contagie a otros. Por eso, curiosamente, uno de los apartamentos de los periodistas autores del libro fue objeto de un robo. ¿Quién lo hizo? Sólo tú lo sabes, me parece a mí. O el Sr. Collomb, que recientemente ha puesto pies  pies en polvorosa... ¡cual salteador de caminos! No sé por qué, pero tengo la sensación de que el equipo de cacos que se trabajó la caja fuerte de Benalla también trabajaba para uno de los biógrafos de la ahora famosa Mimi (fuente: "Unos de los biógrafos de 'Mimi' Marchand objeto de un robo misterioso) en L'Obs del 26 de septiembre de 2018).
Para mi demostración, y sé que me entenderás, necesito un quinto dedito. Y así podremos hablar claramente de un "Fist Fucking" o, en otras palabras, para aquellos que se sentirían tan confundidos por esta expresión formulada en la lengua de Shakespeare como por las sutilezas léxicas del cuerpo humano, y aquí va mi propia traducción libre: "La mano, y luego el brazo entero por el culo". Me disculparás por todas estas variaciones proctológicas, pero eres tú quien me obliga a hacerlo, después de haber empezado en las Antillas...
En varias ocasiones, el que te sirve de Benalla para tus discursos, Sylvain Faure, ha hecho saber que no te gustan ciertos intelectuales, ¡y un servidor entre ellos! Se dijo, durante un tiempo, que se crearía una especie de "célula de respuesta" para hacer frente a las "nauseabundas" ideas, por supuesto, de esas personas de las que yo formaba y formo parte. Nuestro Sylvain se había entonces sacado de la chistera los nombres de Michel Serres y de Pierre Nora: querías savia nueva y rejuvenecer la sociedad francesa: estos dos académicos suman 174 tacos, todo un éxito. (fuente: "El deber de memoria de Macron", en Le Parisien del 11 de junio de 2017).
Todo el mundo pudo ver que eras capaz de cambiar la ley para recompensar a Philippe Besson, que es para ti lo que Heidegger fue para Hitler, Sartre para Stalin, Sollers para Mao y luego para el antiguo primer ministro Balladur... Decidiste hacer votar un texto que  permite crear una veintena de puestos adicionales de cónsul general, para  funcionarios y no funcionarios, con el fin de hacer posible que tu amigo pueda recibir su juguetito a cargo de las arcas  de la República. (fuente: "El decreto que permite a Philippe Besson ser nombrado cónsul en Los Ángeles", en Le Parisien del 30 de agosto de 2018).
Un hombre que es capaz de saltarse la ley para recompensar a un intelectual que le..., que le, digamos, que le… canta sus méritos, no tendría que esforzarse mucho para que se supiera cuánto le gustaría que este otro filósofo, que no le gusta, dejara de tener el privilegio de que sus cursos fueran retransmitidos por la radio del servicio público. ¡Lo digo por decir, eh!
Después de la evasión fiscal, tres dedos; los robos, dos dedos; y  la promoción de un amigo como anverso de una medalla cuyo reverso es el desalojo de un enemigo: cinco dedos, y ya salen las cuentas: la mano enterita al fondo, y el brazo a punto después ...
Hace un año que Su Alteza, Su Excelencia, Su Serenísima, Mi querido Manu, Mi Rey, pero también Mi cariñito... estás en el poder. Y nos deleitas cada semana con nuevas aventuras. Te quedan cuatro años de reinado.
Tengo buenas noticias para ti: como tengo más tiempo desde que te has pasado mis clases en la Universidad Popular  por tu recto ciudadano, estoy encantado de poder anunciarte que te escribiré más a menudo de lo que pensaba cuando te escribí mi primera carta. Esta nueva perspectiva me contagia tu sonrisa... pero por otras razones: ¡y estoy encantado!
 Sabemos que el sabio señala la luna y el tonto mira el dedo: por mi parte, me comprometo firmemente a compartir equitativamente luna y dedo.
Salut Manu"

Es decir: que lo pases bonito, Manu...



Michel Onfay. en la Wiki hispana.