Se mofa Homs de que el tema catalán es lo que impide que haya hoy Gobierno en España.
Y saca pecho porque todos han querido reunirse con el golpista Puigdemont.
Aquí.
Lo triste del caso es que tiene razón.
lunes, 25 de abril de 2016
Ciudadano B.
El ciudadano Borbón se ha mostrado "interesado" en la confluencia de Podemos e IU.
Aquí.
Nada que añadir, señoría.
Aquí.
Nada que añadir, señoría.
El doctorsito tontiastuto
Santiago González echa su cuarto a espada(s) a cuenta del "momento alma mater" de Pablo Iglesias.
Aquí.
Ya a nadie le escapa que la erudición de Iglesias no le permitiría superar el cedazo de la primera ronda de preguntas de "Saber y Ganar" y que, básicamente, ha oídos campanas y leído la típica literatura secundaria del Rincón del Vago.
Tampoco es que quepa esperar que vuelen a mayor altura los otros líderes, que no son precisamente grandes lumbreras. Pero Iglesias es, de los cuatro, el que más ínfulas tiene en ese sentido.
Sin embargo, gran parte de la aureola de Iglesias no se la dan sus lecturas de contraportadas sino su centenaria alma mater. Este hombre vive de la Complutense y no porque fuese profesor interino seis años en ella. Si hubiera estudiado en una universidad de ésas más recientes de provincias, que han proliferado como setas de primavera, o hecho una FP, no sería el personaje mediático que hoy es. A la gente de a pie le impresiona que Iglesias sea doctor.
De todos modos, ni Suárez ni González ni Aznar ni Zapatero han sido grandes intelectuales. De un líder político se espera otra cosa: inteligencia política.
E Iglesias la tiene, al menos en la oposición y en el manejo de la comunicación, que es la clave hoy en día de la política. En el poder esperemos no tener que comprobarlo nunca.
Y entonces es cuando surge la amarga verdad: qué mal está la universidad española (lo cual queda confirmado por el ránking de universidades mundiales, donde las primeras españolas rondan la posición 200).
De todos modos, en un país en el que se repite, a derecha e izquierda, como un mantra, que "tenemos una de los mejores sistemas sanitarios públicos del mundo, la envidia de todos", no cabe esperar sorpresas.
Pásese el lector por unas urgencias cualesquiera de la SS, saturada. Tercermundismo. Y rece por que no le opere un doctorsito como Iglesias.
Aquí.
Ya a nadie le escapa que la erudición de Iglesias no le permitiría superar el cedazo de la primera ronda de preguntas de "Saber y Ganar" y que, básicamente, ha oídos campanas y leído la típica literatura secundaria del Rincón del Vago.
Tampoco es que quepa esperar que vuelen a mayor altura los otros líderes, que no son precisamente grandes lumbreras. Pero Iglesias es, de los cuatro, el que más ínfulas tiene en ese sentido.
Sin embargo, gran parte de la aureola de Iglesias no se la dan sus lecturas de contraportadas sino su centenaria alma mater. Este hombre vive de la Complutense y no porque fuese profesor interino seis años en ella. Si hubiera estudiado en una universidad de ésas más recientes de provincias, que han proliferado como setas de primavera, o hecho una FP, no sería el personaje mediático que hoy es. A la gente de a pie le impresiona que Iglesias sea doctor.
De todos modos, ni Suárez ni González ni Aznar ni Zapatero han sido grandes intelectuales. De un líder político se espera otra cosa: inteligencia política.
E Iglesias la tiene, al menos en la oposición y en el manejo de la comunicación, que es la clave hoy en día de la política. En el poder esperemos no tener que comprobarlo nunca.
Y entonces es cuando surge la amarga verdad: qué mal está la universidad española (lo cual queda confirmado por el ránking de universidades mundiales, donde las primeras españolas rondan la posición 200).
De todos modos, en un país en el que se repite, a derecha e izquierda, como un mantra, que "tenemos una de los mejores sistemas sanitarios públicos del mundo, la envidia de todos", no cabe esperar sorpresas.
Pásese el lector por unas urgencias cualesquiera de la SS, saturada. Tercermundismo. Y rece por que no le opere un doctorsito como Iglesias.
domingo, 24 de abril de 2016
El candidato-lastre
Análisis de Lucía Méndez, sagaz psoeóloga: aquí.
Crónica de un suicidio anunciado, salvo que el PSOE supere los 90 escaños que tiene ahora, el PP no mejores demasiado, y los salve a ambos la campana de una gran coalición con el PP y C's por "ejercicio de responsabilidad y bla".
Crónica de un suicidio anunciado, salvo que el PSOE supere los 90 escaños que tiene ahora, el PP no mejores demasiado, y los salve a ambos la campana de una gran coalición con el PP y C's por "ejercicio de responsabilidad y bla".
¿Llegar tarde a la historia?
Josep Ramoneda a vueltas con la soberanía de Cataluña mezclando sin ton ni son europeísmo de capa caída y soberanismo fuera de tono.
Aquí.
La frase clave:
"No se trata de negarle al soberanismo catalán un derecho que nadie niega al soberanismo español, por haber llegado tarde a la historia. Se debería explorar la manera de recomponer la ecuación clásica: pueblo soberano más ciudadanía igual a estado, más allá de la cuestión nacional".
El problema es que "más allá de la cuestión nacional" no hay nada. El páramo. La tierra baldía. Y para los que creen en la raza catalana: La Atlántida.
Ramoneda no quiere entender que el soberanismo español es la suma de los soberanismos de todos los españoles, catalanes incluidos. Y que Cataluña no ha perdido nunca el tren de la historia. Al contrario, siempre se ha subido en un vagón de primera de ésta.
El día que los independentistas catalanes propongan que cualquier español podrá votar la secesión y podría ser ciudadano de la República Catalana, como pasó con Checoslovaquia cuando la partición, al margen de dónde viva cada cual el día de la proclamación y con un plazo de un año para optar por una u otra nacionalidad y renunciando a la otra, ese día habrán dado el primer paso serio en pro de la independencia.
Pero eso paso no lo darán nunca, porque choca de plano con su premisa: la existencia de la raza catalana: una raza que no es biológica, claro, sino pura adhesión al proyecto independentista para todo aquel que viva y trabaje en Cataluña, según la doctrina Pujol.
Esto en la forma; pero, en el fondo, es un esencialismo como la copa de un pino: la idea delirante de que siempre hubo un alma fantasmal catalana que habitaba esa región del noroeste peninsular. Lo cual no sólo da risa porque el sentirse catalán cuenta con poquísimos siglos de acervo, sino porque es desconocer la historia de una región en la que las inmigraciones han sido más abundantes que en ningún otro lugar cercano, y, por tanto, el catalán moderno es, mayoritariamente un inmigrante o hijo de inmigrante del resto de España, que vive en Cataluña.
Y ello sin contar con que Cataluña ha necesitado de la inmigración para prosperar como ninguna otra región de España. Tal vez eso es lo que, inconscientemente, les escuece a los independentistas: que se saben unos criollos.
Aquí.
La frase clave:
"No se trata de negarle al soberanismo catalán un derecho que nadie niega al soberanismo español, por haber llegado tarde a la historia. Se debería explorar la manera de recomponer la ecuación clásica: pueblo soberano más ciudadanía igual a estado, más allá de la cuestión nacional".
El problema es que "más allá de la cuestión nacional" no hay nada. El páramo. La tierra baldía. Y para los que creen en la raza catalana: La Atlántida.
Ramoneda no quiere entender que el soberanismo español es la suma de los soberanismos de todos los españoles, catalanes incluidos. Y que Cataluña no ha perdido nunca el tren de la historia. Al contrario, siempre se ha subido en un vagón de primera de ésta.
El día que los independentistas catalanes propongan que cualquier español podrá votar la secesión y podría ser ciudadano de la República Catalana, como pasó con Checoslovaquia cuando la partición, al margen de dónde viva cada cual el día de la proclamación y con un plazo de un año para optar por una u otra nacionalidad y renunciando a la otra, ese día habrán dado el primer paso serio en pro de la independencia.
Pero eso paso no lo darán nunca, porque choca de plano con su premisa: la existencia de la raza catalana: una raza que no es biológica, claro, sino pura adhesión al proyecto independentista para todo aquel que viva y trabaje en Cataluña, según la doctrina Pujol.
Esto en la forma; pero, en el fondo, es un esencialismo como la copa de un pino: la idea delirante de que siempre hubo un alma fantasmal catalana que habitaba esa región del noroeste peninsular. Lo cual no sólo da risa porque el sentirse catalán cuenta con poquísimos siglos de acervo, sino porque es desconocer la historia de una región en la que las inmigraciones han sido más abundantes que en ningún otro lugar cercano, y, por tanto, el catalán moderno es, mayoritariamente un inmigrante o hijo de inmigrante del resto de España, que vive en Cataluña.
Y ello sin contar con que Cataluña ha necesitado de la inmigración para prosperar como ninguna otra región de España. Tal vez eso es lo que, inconscientemente, les escuece a los independentistas: que se saben unos criollos.
La hueva o el gallino
El director de El Mundo reivindicando el oficio y las bondades de entrevistar al diablo.
Aquí.
La tesis es atractiva y el ejemplo (Hitler en 1923) insuperable.
Y sin embargo...
No está ni mucho menos claro que más entrevistas a Hitler en los años 20 y 30 hubieran evitado ni su subida al poder (por las urnas, no se olvide nunca), ni la Segunda Guerra Mundial.
Tal vez fuese al contrario, ambas cosas podrían haber ocurrido antes.
No es que la ETA esté acabada y por eso apenas se habla de ella. (De hecho, se ha transformado en otra cosa: el Otegisimo, que es la ETA sin armas, su misma ideología pero sin pistolas cargadas y en estado de uso; el discurso de guerra de la ETA, que era un discurso totalitario, sigue siéndolo aunque usurpe ahora la palabra paz y pise moqueta y plató y mítines.) Es que la ETA está acabada porque apenas se habla de ella.
Si mañana la ETA cometiera una masacre, se volvería a hablar de ella y volvería a gozar de excelente salud.
El día que las jaimitadas y el tren de la bruja de Podemos dejen de ir a los titulares y pasen a la sección de Moda, Sociedad o Humor, la achacosa democracia española podrá seguir respirando tranquila, con sólo un pulmón, porque nunca ha dado para más, pero tranquila.
Aquí.
La tesis es atractiva y el ejemplo (Hitler en 1923) insuperable.
Y sin embargo...
No está ni mucho menos claro que más entrevistas a Hitler en los años 20 y 30 hubieran evitado ni su subida al poder (por las urnas, no se olvide nunca), ni la Segunda Guerra Mundial.
Tal vez fuese al contrario, ambas cosas podrían haber ocurrido antes.
No es que la ETA esté acabada y por eso apenas se habla de ella. (De hecho, se ha transformado en otra cosa: el Otegisimo, que es la ETA sin armas, su misma ideología pero sin pistolas cargadas y en estado de uso; el discurso de guerra de la ETA, que era un discurso totalitario, sigue siéndolo aunque usurpe ahora la palabra paz y pise moqueta y plató y mítines.) Es que la ETA está acabada porque apenas se habla de ella.
Si mañana la ETA cometiera una masacre, se volvería a hablar de ella y volvería a gozar de excelente salud.
El día que las jaimitadas y el tren de la bruja de Podemos dejen de ir a los titulares y pasen a la sección de Moda, Sociedad o Humor, la achacosa democracia española podrá seguir respirando tranquila, con sólo un pulmón, porque nunca ha dado para más, pero tranquila.
sábado, 23 de abril de 2016
Los que pueden
León Gross, destaca lo que a este bloguero le parece evidente: Podemos vive de, por y para los medios de comunicación.
Aquí.
Su falsa dialéctica con la prensa forma parte de una estrategia hasta ahora exitosa: "Somos los malqueridos de los medios, porque decimos las verdades del barquero, lo que "la gente" piensa (pobre gente) y no puede expresar. Somos la voz del pueblo".
Al presentar a los medios como un elemento más al servicio de los poderes fácticos, Podemos consigue hacer verosímil ante grandes capas de la población una visión infantiloide de la realidad: todos los políticos son una casta, todos los Borbones son iguales, toda la judicatura está al servicio del poder, toda Bruselas está dominada por Merkel, y todos los yanquis, pues mejor... go home.
Para ellos, según convenga, PP y C's es lo mismo, PSOE y C's es lo mismo (o PP y PSOE es lo mismo: eso lo dijo durante meses y lo volverá a decir en cuanto pueda), etc. Todo es lo mismo menos ellos, que son "lo otro, lo diferente, lo fetén; ellos, que son los que "pueden" (modificar el estado de cosas).
Para rematar la faena, un PSOE en plena automoribundia, le dice a Podemos que el 70% de sus propuestas son compartibles; y hasta los nacionalistas radicales le bailan el agua, por aquello de el enemigo de mi enemigo es mi amigo...
No es de extrañar tampoco que IU se deje fagocitar por la moda juvenil de Podemos. Nunca estarán más cerca del poder que con los podemitas.
Podemos, gracias a los medios, está ocupando un espacio potencialmente enorme que abarca a toda la izquierda, a grandes zonas del nacionalismo y a ciertos sectores moderados pero muy deseos de cambios que, por su naturaleza, deberían ser coto privado de Ciudadanos.
El espectro por donde Podemos se desparrama es abrumador.
Sólo el predio del PP les está vedado. Lo saben y les encanta. Y el PP también.
La falta de un frente constitucionalista o de un gobierno de concentración "a palos" tutelado, como el que propugna Francesc de Carreras, puede llevar a Podemos a la Moncloa, no ésta sino la vez siguiente.
Aquí.
Su falsa dialéctica con la prensa forma parte de una estrategia hasta ahora exitosa: "Somos los malqueridos de los medios, porque decimos las verdades del barquero, lo que "la gente" piensa (pobre gente) y no puede expresar. Somos la voz del pueblo".
Al presentar a los medios como un elemento más al servicio de los poderes fácticos, Podemos consigue hacer verosímil ante grandes capas de la población una visión infantiloide de la realidad: todos los políticos son una casta, todos los Borbones son iguales, toda la judicatura está al servicio del poder, toda Bruselas está dominada por Merkel, y todos los yanquis, pues mejor... go home.
Para ellos, según convenga, PP y C's es lo mismo, PSOE y C's es lo mismo (o PP y PSOE es lo mismo: eso lo dijo durante meses y lo volverá a decir en cuanto pueda), etc. Todo es lo mismo menos ellos, que son "lo otro, lo diferente, lo fetén; ellos, que son los que "pueden" (modificar el estado de cosas).
Para rematar la faena, un PSOE en plena automoribundia, le dice a Podemos que el 70% de sus propuestas son compartibles; y hasta los nacionalistas radicales le bailan el agua, por aquello de el enemigo de mi enemigo es mi amigo...
No es de extrañar tampoco que IU se deje fagocitar por la moda juvenil de Podemos. Nunca estarán más cerca del poder que con los podemitas.
Podemos, gracias a los medios, está ocupando un espacio potencialmente enorme que abarca a toda la izquierda, a grandes zonas del nacionalismo y a ciertos sectores moderados pero muy deseos de cambios que, por su naturaleza, deberían ser coto privado de Ciudadanos.
El espectro por donde Podemos se desparrama es abrumador.
Sólo el predio del PP les está vedado. Lo saben y les encanta. Y el PP también.
La falta de un frente constitucionalista o de un gobierno de concentración "a palos" tutelado, como el que propugna Francesc de Carreras, puede llevar a Podemos a la Moncloa, no ésta sino la vez siguiente.
Dos rombos
He aquí el guión de la obrita de los titiriteros que les llevó a la cárcel; ahora están pendientes de juicio. Incomprensible. La ficción no debe judicializarse.
Desde luego no es una obra para horario y público infantil. Es de dos rombos, por alguna escena explícita.
Pero en lo demás, sin ser Dario Fo, es una metáfora, algo esquemática pero válida, de cómo se suicida implícitamente un Estado de derecho.
Recomendable por pedagógica.
Desde luego no es una obra para horario y público infantil. Es de dos rombos, por alguna escena explícita.
Pero en lo demás, sin ser Dario Fo, es una metáfora, algo esquemática pero válida, de cómo se suicida implícitamente un Estado de derecho.
Recomendable por pedagógica.
Poco después del pistoletazo de salida, los artistas
advierten: "Respetable público, con ustedes la última obra de Títeres
desde Abajo, una obra no acta para todos los públicos, es más, yo diría que es
antipedagógica".
La bruja es el primer protagonista en aparecer en
escena. Ocupa una casa que no es suya. Es, según el guión, "una de esas
mujeres que sólo se acuestan con quien les apetece y cuando les apetece".
Aquella que no acepta "una relación como Dios manda", explican con
ironía.
EL CONFLICTO CON EL
PROPIETARIO
Don Cristóbal es el propietario del piso y allí se
presenta. Le exige dinero, pero ésta se niega a dárselo. Cuando la amenaza, le
pide más. No hay más dinero y Don Cristóbal se lamenta: "Qué asco de
pobres".
En ese momento, el propietario viola a la bruja -de
forma no explícita según explica el guión- y la deja embarazada. Ella se
defiende y acaba matándolo.
Cuando la bruja se da cuenta de que está embarazada,
se clava un cuchillo en la tripa. El bebé nace, pero a ella le asusta su
llanto. En este punto, aparece en escena una monja que intenta robarle a la
criatura. La pelea termina con la muerte de la religiosa.
LA POLICÍA CONTRA LOS OCUPAS:
APARECE LA BANDERA
Avisada del asesinato, un policía se presenta en la
casa ocupada por la bruja. La deja inconsciente y para justificar su detención
le coloca una bandera de "Alka ETA" entre los brazos. Así la
fotografía.
Suena la radio. Se informa de una operación antiterrorista
y de la detención de la bruja.
En el juicio se dicta pena de muerte para ella. Pero
la horca se atasca y cuando el juez coloca su cabeza para explicar a los
operarios cómo funciona, la bruja tira de la cuerda y asesina al magistrado.
La obra termina con una pelea monumental entre la
bruja y varios policías que intentan reducirla sin éxito.
Regla de tres
Sigma Dos para El Mundo.
Aquí.
Parece la encuesta una cosa (esto es, que PP y C's rozarían hoy la mayoría absoluta) pero no lo es; bastaría una mera regla de tres, tomando como base la última encuesta que el mismo Sigma Dos hiciera el 14 de diciembre (aquí), unos días antes de las elecciones, y su cotejo con los resultados del 20-D y hacer la traslación de esta encuesta de hoy a lo que pudiera ser el 26-J.
En la encuesta del 14 de diciembre, Sigma Dos, en horquilla alta:
le daba 62-69 escaños a C's; y obtuvo 40. (-29!!!)
le daba 114-119 al PP; y obtuvo 123. (+ 4)
le daba 76-81 al PSOE; y obtuvo 90. (-9!!!)
le daba 56-60 a Podemos; y obtuvo 69 (+ 9!!!)
le daba 3-5 a IU; y fueron 2. (-3)
Así las cosas, y tras la regla de tres mencionada: el tándem PP+C's podría estar hoy más lejos de la mayoría absoluta que el trío IU-Podemos-PSOE.
Aquí.
Parece la encuesta una cosa (esto es, que PP y C's rozarían hoy la mayoría absoluta) pero no lo es; bastaría una mera regla de tres, tomando como base la última encuesta que el mismo Sigma Dos hiciera el 14 de diciembre (aquí), unos días antes de las elecciones, y su cotejo con los resultados del 20-D y hacer la traslación de esta encuesta de hoy a lo que pudiera ser el 26-J.
En la encuesta del 14 de diciembre, Sigma Dos, en horquilla alta:
le daba 62-69 escaños a C's; y obtuvo 40. (-29!!!)
le daba 114-119 al PP; y obtuvo 123. (+ 4)
le daba 76-81 al PSOE; y obtuvo 90. (-9!!!)
le daba 56-60 a Podemos; y obtuvo 69 (+ 9!!!)
le daba 3-5 a IU; y fueron 2. (-3)
Así las cosas, y tras la regla de tres mencionada: el tándem PP+C's podría estar hoy más lejos de la mayoría absoluta que el trío IU-Podemos-PSOE.
viernes, 22 de abril de 2016
El adicto
Iglesias insiste en decir que Otegi es un hombre de paz (pensando en las elecciones del País Vasco y una alianza postelectoral) el mismo día que pide perdón por haberse ciscado en la prensa libre.
Aquí.
Así desvía la atención en ambos temas, lo uno tapando lo otro.
Una vez más, logra estar en el foco, día tras día, chute tras chute.
Su querencia a los medios es ya patológica. Pura adicción.
Aquí.
Así desvía la atención en ambos temas, lo uno tapando lo otro.
Una vez más, logra estar en el foco, día tras día, chute tras chute.
Su querencia a los medios es ya patológica. Pura adicción.
El futuro está en los viejos
Sutilísimo análisis de Iván Redondo sobre la mercadotecnia electoral en España: aquí.
No son los jóvenes, son los viejos los que pudieron haber dado el Gobierno al PSOE.
Por lo demás propone un brillante obviedad: pocos temas de campaña y claritos: ésa es la clave, nos dice Redondo.
El personal votante lo agradecerá.
No son los jóvenes, son los viejos los que pudieron haber dado el Gobierno al PSOE.
Por lo demás propone un brillante obviedad: pocos temas de campaña y claritos: ésa es la clave, nos dice Redondo.
El personal votante lo agradecerá.
El hijo faltón
Pablo Iglesias reconoce que se equivocó "personalizando" su crítica en un "redactor" (léase: un mercenario).
Y que son los lectores que deben juzgar, u otros profesionales. Y bla.
La reacción unánime de la prensa ante la salvajada de ayer (citó seis veces al periodista) le ha hecho recapacitar pensando que necesita a la prensa como el pan.
La mera idea de que los medios lo boicoteen le ha hecho dar marcha atrás.
Sabe que él es hijo de los medios, y como todo buen hijo que se precie, puede insultar a los padres y que luego conviene pedirles perdón.
Aquí.
Y que son los lectores que deben juzgar, u otros profesionales. Y bla.
La reacción unánime de la prensa ante la salvajada de ayer (citó seis veces al periodista) le ha hecho recapacitar pensando que necesita a la prensa como el pan.
La mera idea de que los medios lo boicoteen le ha hecho dar marcha atrás.
Sabe que él es hijo de los medios, y como todo buen hijo que se precie, puede insultar a los padres y que luego conviene pedirles perdón.
Aquí.
Agravio comparativo
Carolina Bescansa, de Podemos, dice esto:
"la gente sabe que no se trata a Podemos [en los medios] de la misma manera que al resto de las fuerzas políticas".
En efecto, lo tratan mucho mejor.
"la gente sabe que no se trata a Podemos [en los medios] de la misma manera que al resto de las fuerzas políticas".
En efecto, lo tratan mucho mejor.
Psicoanálisis de salón
Iglesias es el gran masturbador, para retomar el título del cuadro de Dalí.
Aquí.
Su provocaciones, porque lo de ayer fue mera provocación, empiezan a ser patafísicas, paranoico-críticas. Infantiles.
Aquí.
Su provocaciones, porque lo de ayer fue mera provocación, empiezan a ser patafísicas, paranoico-críticas. Infantiles.
¿El fin de las ideologías?
El marxismo científico sigue siendo, ay, el mejor instrumento de análisis de las fuerzas que operan en la sociedad. El poder es la relación de fuerzas en torno al capital.Con todos los elementos nuevos derivados de la globalización y de las nuevas tecnologías que se quiera. Con todos los matices que queramos aplicar.
Pero, hoy como ayer, la lucha por el poder está en la relación de fuerzas entre el capital (y su afán de multiplicarse) y la capacidad de la mano de obra, de los trabajadores, de los profesionales, de obtener sueldos dignos para vivir; y que esté activo, al menos un poco, el ascensor social.
La gente, toda la gente, quiere vivir mejor. Y que sus hijos vivan mejor que los padres.
Es tan legitimo como inevitable.
Pero el liberalismo capitalista, con todas sus imperfecciones, es el menos malo de los sistemas, al menos para el mayor número de gente, una vez fracasados a lo largo de la Historia todos los intentos colectivistas.
Durante 20 años largos, entre los 70 y los 90 y pico, funcionó un invento en Escandinavia y en otros lugares de Europa, que se llamaba: socialdemocracia; era una cierta redistribución social de la riqueza en una economía de mercada de tipo liberal. Funcionó razonablemente bien. Escuelas, universidades, hospitales y carreteras y trenes funcionaban razonablemente bien, que es lo importante, en el fondo.
Pero un buen día el sistema dejó de funcionar. No se sabe todavía por qué, las razones de fondo; pero dejó de funcionar. ¿Porque la gente dejó de querer pagar muchos impuestos para sostener ese sistema que garantizaba cierta igualdad?
¿Por aburrimiento? ¿Porque lo daban todo por hecho y por dado? ¿Porque la caída de la URSS dejó de ejercer el efecto benéfico: temer que viene el coco que nos comerá?
Nadie lo sabe con certeza.
Y desde entonces, desde los 90, la izquierda y la derecha andan como pollos sin cabeza, y los electores dando bandazos. Es la posmodernidad, también en política. La gran confusión y el todo vale. La falta de valores y de tradiciones críticas y de perspectiva histórica.
En Europa, en los últimos lustros, ha habido muchos partidos de derecha que han subido impuestos, y otros de izquierda que los han bajado. Partidos de centro que hacían cosas de izquierda o de derechas. Ya no sirven esas categorías, la Historia las ha desmentido.
Pero es un hecho que el capital está peor distribuido hoy en esos países que practicaron la socialdemocracia.
Tal vez la socialdemocracia fue simplemente el gobierno de las clases medias.
Y por eso surgen o resurgen desde hace años los movimientos xenófobos, los populismos a izquierda y derecha, y los nacionalismos, y los repliegues identitarios y el antieuropeísmo y el islamismo radical.
En el resto del mundo, hay muchas dictaduras todavía, o falsas democracias, a cuya población pauperizada todo esto le suena a problemas de ricos. Pero sueñan con tener un día ese tipo de problemas.
Era mas fácil antes, cuando la gente votaba según su extracto social, condiciones de vida, niveles de renta. Cuando la ideologías representaban a sectores de la sociedad. Pero todo esto se acabó.
En España, hoy un pobre puede votar al PP y un rico a Podemos. Y los que están entre los ricos y los pobres pueden votar a cualquiera. El cinturón rojo y proletario de Barcelona votó a Ciudadanos en septiembre, después de votar socialista durante décadas...
Deberían publicarse los resultados electorales correlados con los niveles de renta de los votantes para acabar con los clichés sectarios.
Ese día se acabaría la política basada en ideologías.
Los partidos podrían limitarse a mandar por correo a cada hogar su sistema recaudatorio y sus presupuestos generales: cuántos impuestos pienso cobrar y en qué partidas y sectores voy a emplear esos impuestos.
Y ay del que en el poder se aparte de su programa. No debería volver a obtener un un solo voto nunca más.
Pero, hoy como ayer, la lucha por el poder está en la relación de fuerzas entre el capital (y su afán de multiplicarse) y la capacidad de la mano de obra, de los trabajadores, de los profesionales, de obtener sueldos dignos para vivir; y que esté activo, al menos un poco, el ascensor social.
La gente, toda la gente, quiere vivir mejor. Y que sus hijos vivan mejor que los padres.
Es tan legitimo como inevitable.
Pero el liberalismo capitalista, con todas sus imperfecciones, es el menos malo de los sistemas, al menos para el mayor número de gente, una vez fracasados a lo largo de la Historia todos los intentos colectivistas.
Durante 20 años largos, entre los 70 y los 90 y pico, funcionó un invento en Escandinavia y en otros lugares de Europa, que se llamaba: socialdemocracia; era una cierta redistribución social de la riqueza en una economía de mercada de tipo liberal. Funcionó razonablemente bien. Escuelas, universidades, hospitales y carreteras y trenes funcionaban razonablemente bien, que es lo importante, en el fondo.
Pero un buen día el sistema dejó de funcionar. No se sabe todavía por qué, las razones de fondo; pero dejó de funcionar. ¿Porque la gente dejó de querer pagar muchos impuestos para sostener ese sistema que garantizaba cierta igualdad?
¿Por aburrimiento? ¿Porque lo daban todo por hecho y por dado? ¿Porque la caída de la URSS dejó de ejercer el efecto benéfico: temer que viene el coco que nos comerá?
Nadie lo sabe con certeza.
Y desde entonces, desde los 90, la izquierda y la derecha andan como pollos sin cabeza, y los electores dando bandazos. Es la posmodernidad, también en política. La gran confusión y el todo vale. La falta de valores y de tradiciones críticas y de perspectiva histórica.
En Europa, en los últimos lustros, ha habido muchos partidos de derecha que han subido impuestos, y otros de izquierda que los han bajado. Partidos de centro que hacían cosas de izquierda o de derechas. Ya no sirven esas categorías, la Historia las ha desmentido.
Pero es un hecho que el capital está peor distribuido hoy en esos países que practicaron la socialdemocracia.
Tal vez la socialdemocracia fue simplemente el gobierno de las clases medias.
Y por eso surgen o resurgen desde hace años los movimientos xenófobos, los populismos a izquierda y derecha, y los nacionalismos, y los repliegues identitarios y el antieuropeísmo y el islamismo radical.
En el resto del mundo, hay muchas dictaduras todavía, o falsas democracias, a cuya población pauperizada todo esto le suena a problemas de ricos. Pero sueñan con tener un día ese tipo de problemas.
Era mas fácil antes, cuando la gente votaba según su extracto social, condiciones de vida, niveles de renta. Cuando la ideologías representaban a sectores de la sociedad. Pero todo esto se acabó.
En España, hoy un pobre puede votar al PP y un rico a Podemos. Y los que están entre los ricos y los pobres pueden votar a cualquiera. El cinturón rojo y proletario de Barcelona votó a Ciudadanos en septiembre, después de votar socialista durante décadas...
Deberían publicarse los resultados electorales correlados con los niveles de renta de los votantes para acabar con los clichés sectarios.
Ese día se acabaría la política basada en ideologías.
Los partidos podrían limitarse a mandar por correo a cada hogar su sistema recaudatorio y sus presupuestos generales: cuántos impuestos pienso cobrar y en qué partidas y sectores voy a emplear esos impuestos.
Y ay del que en el poder se aparte de su programa. No debería volver a obtener un un solo voto nunca más.
Madera de Cela
Se estrecha el círculo en torno a Barberá.
Aquí.
El PP anda nervioso, no tanto por unas imputaciones que puede tardar en sustanciarse, como por la mala imagen, el goteo de malas noticias que está minando su campaña electoral.
Disparan cada vez más cerca. Ayer Soria, hoy Barberá. ¿Y mañana?
Maravilla la capacidad de aguante de Rajoy, homenaje encubierto a su paisano Cela en su centenario. El que resiste, gana. Cada día Rajoy resiste mejor. Sólo una imputación a su persona podría impedir que sea quien gane les elecciones. Solo le falta el Nobel para ser como Cela. Y una palangana.
Aquí.
El PP anda nervioso, no tanto por unas imputaciones que puede tardar en sustanciarse, como por la mala imagen, el goteo de malas noticias que está minando su campaña electoral.
Disparan cada vez más cerca. Ayer Soria, hoy Barberá. ¿Y mañana?
Maravilla la capacidad de aguante de Rajoy, homenaje encubierto a su paisano Cela en su centenario. El que resiste, gana. Cada día Rajoy resiste mejor. Sólo una imputación a su persona podría impedir que sea quien gane les elecciones. Solo le falta el Nobel para ser como Cela. Y una palangana.
Sí lo puede
Política retroficción.
Y lo que te rondaré morena.
Aquí.
Podemos lo puede.
Un partido que hace un par de años ni existía.
Un partido que chulea a la prensa.
No se entiende que gente seria como la de IU se suicide en una coalición con un fuerza populista iconoclasta y antisistema más cercana al Front National de Francia que a otra cosa.
¿Por qué IU no se acerca al PSOE para alcanzar 7 millones de votos para hacer políticas razonables y reformistas? Misterios de la izquierda.
Y lo que te rondaré morena.
Aquí.
Podemos lo puede.
Un partido que hace un par de años ni existía.
Un partido que chulea a la prensa.
No se entiende que gente seria como la de IU se suicide en una coalición con un fuerza populista iconoclasta y antisistema más cercana al Front National de Francia que a otra cosa.
¿Por qué IU no se acerca al PSOE para alcanzar 7 millones de votos para hacer políticas razonables y reformistas? Misterios de la izquierda.
jueves, 21 de abril de 2016
Jaimito Iglesias en su hábitat
Pablo Iglesias gana tocando todos los palos. Como un macarra profesional.
Él y su partido viven de la prensa, hagan lo que hagan, y lo saben. Por ello se permiten hacer alardes a diario ante ella, pues saben que siempre serán portada; la prensa busca desesperadamente titulares. En esto tiene razón Iglesias. Cómo la ha calado.
Y, hoy, en la Universidad, su hábitat, desinhibido, Iglesias ha recordado sus tiempos de libertad de enseñanza, donde se ganó el mote de "elhijoputa" suspendiendo por razones ideológicas, y se ha desmelenado: dónde mejor que en la Universidad, que es una corrala de befa y mofa, y haciendo escarnio a cuenta de un periodista y de una conversación privada con él. Repugnante.
Jugando con un derecho constitucional como es el de la información. Marcando territorio. Como un macarra que no quiere que le alboroten sus putas.
El público asistente al acto, por puesto, encantado, entregado. Burlarse de la prensa de papel sienta muy bien a la muchachada nui, que sólo lee digitales. O está en redes. Son los clientes ideales del macarrismo de Iglesias.
Pero esta vez, el gremio de las suripantas ha dicho que hasta aquí llegaron las aguas, y algunos y algunas se han levantado y lo han plantado.
El problema es que en vez de hacerlo de un modo coherente, sindical y hasta sindicado (dejando de informar sobre este partido, haciendo un boicot coordinado durante la precampaña) la espantá ha sido un puro brindis al sol. Mañana volverá la prensa a hacerle, como cada día, la campaña a Podemos; esta tarde-noche la propia noticia puntuaba ya en el casillero de Iglesias. Que hablen, aunque sea para mal...
No hay periódico, en todo el arco ideológico, que no le otorgue a Podemos mucho más espacio del que le corresponde por sus 69 diputados. Es el niño mimado de la prensa. Y el niño mimado hace jaimitadas, como era de esperar.
De eso viven, de la sobrerepresentación. Y de la sobreactuación. De sus jaimitadas. De sus macarradas.
Él y su partido viven de la prensa, hagan lo que hagan, y lo saben. Por ello se permiten hacer alardes a diario ante ella, pues saben que siempre serán portada; la prensa busca desesperadamente titulares. En esto tiene razón Iglesias. Cómo la ha calado.
Y, hoy, en la Universidad, su hábitat, desinhibido, Iglesias ha recordado sus tiempos de libertad de enseñanza, donde se ganó el mote de "elhijoputa" suspendiendo por razones ideológicas, y se ha desmelenado: dónde mejor que en la Universidad, que es una corrala de befa y mofa, y haciendo escarnio a cuenta de un periodista y de una conversación privada con él. Repugnante.
Jugando con un derecho constitucional como es el de la información. Marcando territorio. Como un macarra que no quiere que le alboroten sus putas.
El público asistente al acto, por puesto, encantado, entregado. Burlarse de la prensa de papel sienta muy bien a la muchachada nui, que sólo lee digitales. O está en redes. Son los clientes ideales del macarrismo de Iglesias.
Pero esta vez, el gremio de las suripantas ha dicho que hasta aquí llegaron las aguas, y algunos y algunas se han levantado y lo han plantado.
El problema es que en vez de hacerlo de un modo coherente, sindical y hasta sindicado (dejando de informar sobre este partido, haciendo un boicot coordinado durante la precampaña) la espantá ha sido un puro brindis al sol. Mañana volverá la prensa a hacerle, como cada día, la campaña a Podemos; esta tarde-noche la propia noticia puntuaba ya en el casillero de Iglesias. Que hablen, aunque sea para mal...
No hay periódico, en todo el arco ideológico, que no le otorgue a Podemos mucho más espacio del que le corresponde por sus 69 diputados. Es el niño mimado de la prensa. Y el niño mimado hace jaimitadas, como era de esperar.
De eso viven, de la sobrerepresentación. Y de la sobreactuación. De sus jaimitadas. De sus macarradas.
Por encima de la refriega
Albert Rivera, en vísperas de ir a ver al rey, ha sido el más valiente y el más al quite. Viene a decir: procede encarar los hechos, que reflejan la historia de un fracaso negociador flagrante. No lo hemos sabido hacer mejor, los vetos cruzados se han impuesto, demos los Grandes Líderes un paso al lado...
Que venga pues un independiente de consenso (a montar un gobierno a palos).
Aquí.
Su propuesta es que los líderes de los tres partidos constitucionalistas encajen en carne propia la incapacidad de investir a un gobierno y se pongan de acuerdo en que un gabinete de concentración encabezado por un independiente y formado con gentes y técnicos del espectro PP PSOE y C's . Un proyecto que fuera conllevable por un número suficiente de diputados, en primera o segunda vuelta, en torno a un programa de mínimos, asuntos corrientitos y una legislatura corta para reformar la Constitución pero sólo en lo que sea de consenso. Luego, referéndum de la reconciliación. Y Cataluña ante su dilema: aprobar o no la nueva Constitución.
Y en un par de años nuevas elecciones.
Lástima no haber coronado la brillante propuesta con una lista abierta de algunos nombres au-dessus de la mêlée.
A ver si el Borbón recoge el guante, y mete el gol a puerta vacía gracias a la asistencia de oro que le ha brindado hoy Rivera. Dos palabras suyas bastarían: un nombre y un apellido de consenso, un "formador" de gobierno.
Y a ver el guapo que le afea al rey ese nombre.
Los partidos se tendrían que morder la lengua al ver la enorme aceptación que la iniciativa tendría entre la ciudadanía.
Pero ya han salido raudos los voceros del PP y PSOE ha abuchear la propuesta. Hablan de tecnocracia peyorativamente, de "mariomontismo": cuando eso es más bien un piropo. O de que Rivera sea el primero en retirarse, a ver si tiene valor.
Y es que han entendido que Rivera no sólo ha dado en la diana, sino que ese gobierno de independientes sería una gobierno con la filosofía de Ciudadanos, de centro, reformista, europeísta, y la mejor plataforma de los naranjas de cara a la siguientes elecciones.
Sólo Podemos ha sabido leer la propuesta de Rivera entendiendo que hoy que toca darla por buena: la idea es válida, alegan, pero no a lo Monti: el formador ha de ser aceptable también por parte de ellos. No son tontos ni nada. Y cómo se agarran al terreno.
Que venga pues un independiente de consenso (a montar un gobierno a palos).
Aquí.
Su propuesta es que los líderes de los tres partidos constitucionalistas encajen en carne propia la incapacidad de investir a un gobierno y se pongan de acuerdo en que un gabinete de concentración encabezado por un independiente y formado con gentes y técnicos del espectro PP PSOE y C's . Un proyecto que fuera conllevable por un número suficiente de diputados, en primera o segunda vuelta, en torno a un programa de mínimos, asuntos corrientitos y una legislatura corta para reformar la Constitución pero sólo en lo que sea de consenso. Luego, referéndum de la reconciliación. Y Cataluña ante su dilema: aprobar o no la nueva Constitución.
Y en un par de años nuevas elecciones.
Lástima no haber coronado la brillante propuesta con una lista abierta de algunos nombres au-dessus de la mêlée.
A ver si el Borbón recoge el guante, y mete el gol a puerta vacía gracias a la asistencia de oro que le ha brindado hoy Rivera. Dos palabras suyas bastarían: un nombre y un apellido de consenso, un "formador" de gobierno.
Y a ver el guapo que le afea al rey ese nombre.
Los partidos se tendrían que morder la lengua al ver la enorme aceptación que la iniciativa tendría entre la ciudadanía.
Pero ya han salido raudos los voceros del PP y PSOE ha abuchear la propuesta. Hablan de tecnocracia peyorativamente, de "mariomontismo": cuando eso es más bien un piropo. O de que Rivera sea el primero en retirarse, a ver si tiene valor.
Y es que han entendido que Rivera no sólo ha dado en la diana, sino que ese gobierno de independientes sería una gobierno con la filosofía de Ciudadanos, de centro, reformista, europeísta, y la mejor plataforma de los naranjas de cara a la siguientes elecciones.
Sólo Podemos ha sabido leer la propuesta de Rivera entendiendo que hoy que toca darla por buena: la idea es válida, alegan, pero no a lo Monti: el formador ha de ser aceptable también por parte de ellos. No son tontos ni nada. Y cómo se agarran al terreno.
En plan malayo
A Ibarretxe, hace un par de lustros, cuando llevó su plan puertorriqueño al Congreso, se le vino a decir que "sin violencia se puede hablar de todo". Y eso que en dichos tiempos la ETA ejercía la violencia a pleno régimen.
Y con esa violencia arreciando se habló de todo. Pero el proyecto naufragó en la tribuna y en la votación; y ello marcó un punto de inflexión hacia la sensatez en el PNV, que duró unos años.
Hace dos, una propuesta de referéndum unilateral, bajo forma de suspensión temporal de un precepto de la Constitución, se paseó por el Congreso, en plan La Cubana, con una actuación estelar e inolvidable de Marta Rovira, colideresa de ERC. Pero el sentido común esta vez no prosperó desde entonces hasta acá. Esa votación y debate fueron a todas luces insuficientes. Y la función continuó con sus faroles, con consulta fantasma incluida y una elecciones plebiscitarias que aún colean, todo al margen de la ley.
Ayer, por fin, Rajoy le regaló en Moncloa un Quijote, segunda parte, a Puigdemont, el líder de los independentistas. Dos años tarde. En el descuento de la segunda parte.
Al rebelde hay que regalarle libros, una y otra vez, y llevarlo a votaciones que sólo pueda perder. Tantas veces como haga falta. Un debate sobre el tema catalán cada tres meses en el Congreso habría sido muy oportuno. Muy aburrido, pero muy oportuno.
La bota o gota malaya democrática.
La soberanía nacional compartida se merecía esto y más.
Ante los golpistas, la ley. Toda la ley, pero nada más que la ley. El aburrimiento virtuoso de la ley.
Y con esa violencia arreciando se habló de todo. Pero el proyecto naufragó en la tribuna y en la votación; y ello marcó un punto de inflexión hacia la sensatez en el PNV, que duró unos años.
Hace dos, una propuesta de referéndum unilateral, bajo forma de suspensión temporal de un precepto de la Constitución, se paseó por el Congreso, en plan La Cubana, con una actuación estelar e inolvidable de Marta Rovira, colideresa de ERC. Pero el sentido común esta vez no prosperó desde entonces hasta acá. Esa votación y debate fueron a todas luces insuficientes. Y la función continuó con sus faroles, con consulta fantasma incluida y una elecciones plebiscitarias que aún colean, todo al margen de la ley.
Ayer, por fin, Rajoy le regaló en Moncloa un Quijote, segunda parte, a Puigdemont, el líder de los independentistas. Dos años tarde. En el descuento de la segunda parte.
Al rebelde hay que regalarle libros, una y otra vez, y llevarlo a votaciones que sólo pueda perder. Tantas veces como haga falta. Un debate sobre el tema catalán cada tres meses en el Congreso habría sido muy oportuno. Muy aburrido, pero muy oportuno.
La bota o gota malaya democrática.
La soberanía nacional compartida se merecía esto y más.
Ante los golpistas, la ley. Toda la ley, pero nada más que la ley. El aburrimiento virtuoso de la ley.
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