viernes, 13 de enero de 2017

Ni razonamiento ni motivado

David Pizarro, profesor asociado de Psicología de la Universidad de Cornell, aporta su contribución al centón de Edge 2017.

Aquí en V.O.


Y aquí en tradu exprés:


El “razonamiento motivado”*

* [calco de “motivated reasoning” en inglés, acuñado por Ziva Kuna en 1990; mal llamado así, pues ni es “razonamiento” ni está “motivado” sino que es "motivación",  una cosa "motivacional": más bien es un sesgo interesado, confirmatorio,  una percepción de las cosas que ratifica creencias y convicciones conscientes (o menos conscientes); un a priori autoconfirmativo; pero dejamos el calco pues ya ha hecho agujero en español, si bien el nombre del concepto sea en sí una falta de razonamiento y de motivación...]



¿Por qué, en una época en la que es tan accesible la información mundial, todavía se produce un desacuerdo tan amplio sobre los hechos más básicos? ¿Por qué es tan difícil cambiar la opinión de la gente acerca de la verdad, incluso cuando las pruebas son abrumadoras?
Tal vez algunas de estas creencias inexactas sean el resultado de un incremento en  la propalación intencionada de informaciones falsas; un problema que se ve exacerbado por la eficacia de Internet. Pero la información falsa se ha difundido siempre, desde que se tuvo capacidad de comunicar información. Y más determinante aún es que estas mismas tecnologías que permiten la eficaz difusión de información falsa también nos proporcionan la capacidad para compulsar factualmente nuestra información de manera más diligente. Y es que si lo comparamos a lo largo de toda la historia de la humanidad, hoy podemos, mucho mejor que antes, dar con la respuesta más fiable y autorizada a cualquier cuestión planteada. En resumidas cuentas, tenemos más acceso a la verdad que nunca. Entonces, ¿por qué persisten las falsas creencias?
Los psicólogos sociales nos brindan una respuesta convincente a dicho interrogante: la incapacidad de las personas de modificar sus creencias frente a la evidencia es el resultado de un grave problema de nuestra psicología. Básicamente, los psicólogos han demostrado que la forma en que procesamos la información que entra en conflicto con nuestras creencias preexistentes es, en lo fundamental, diferente de la manera en que procesamos la información que se ajusta a esas mismas creencias; un fenómeno que ha sido bautizado como "razonamiento motivado"*. Específicamente, cuando estamos expuestos a información que engarza bien con lo que ya creemos (o con lo que queremos creer), nos apresuramos a aceptarla como real y verdadera. Catalogamos fácilmente tal información como un elemento más de la evidencia confirmatoria, y seguimos tan tranquilos por nuestro camino. En cambio, cuando nos vemos expuestos a información que contradice alguna de nuestras amadas creencias, tendemos a prestar mayor atención, a escudriñar a fondo la fuente y a procesar esa información muy meticulosa y profundamente. No sorprende pues que esto nos permita encontrar fallos en la información, para así desestimarla y poder mantener nuestras -potencialmente erróneas- creencias. El psicólogo Tom Gilovich resume este proceso con elegancia: nuestras mentes se ven guiadas por dos preguntas diferentes, dependiendo de si la información encaja o no con nuestras creencias: "¿Puedo creer esto?", o bien "¿Debo creer esto?" Y ello se aplica no sólo a las creencias políticas, sino también a las de la ciencia, la salud, las supersticiones, los deportes, las celebridades y a cualquier otra cosa a la que uno pueda verse inclinado a creer o no creer. Y hay muchas pruebas de que este sesgo es bastante universal: no es sólo una peculiaridad de individuos altamente politizados, en la derecha o en la izquierda, o un síntoma de personas muy obcecadas, o un defecto propio de personalidades narcisistas. De hecho, yo puedo detectar fácilmente ese sesgo en mí mismo a poco que lo reflexione un poco: cuando se me presentan evidencias médicas sobre los beneficios para la salud de la cafeína, por ejemplo, me felicito con entusiasmo acerca de mis hábitos de consumo cafetero. Cuando se me muestra un estudio que concluye que la cafeína tiene efectos negativos sobre la salud, examino los métodos ("¡los participantes no fueron elegidos aleatoriamente!"), el tamaño de la muestra ("¿sólo 40 varones en edad universitaria? ¡Por favor…!”), la revista  (“¿quién ha oído hablar nunca de esa publicación?”), y cualquier otra cosa que se tercie.
Si le dedico un poco más de reflexión al sesgo, sin embargo, acabo admitiendo que me angustia: es muy posible que por culpa de este “razonamiento motivado” haya adquirido creencias que están distorsionadas, sesgadas o que son simplemente falsas. Podría haber adquirido estas creencias mientras mantenía un sincero deseo de descubrir la verdad, recabando la mejor información que pudiera encontrar sobre un tema, y haciendo un verdadero esfuerzo para pensar de manera crítica y racional sobre la información recopilada. Pero otra persona, con un conjunto diferente de creencias preexistentes, podría llegar a conclusiones opuestas después de seguir todos esos mismos pasos, y animado del mismo deseo sincero de conocer la verdad. En definitiva, incluso cuando razonamos sobre las cosas con discernimiento, podemos estar desplegando ese tipo de razonamiento selectivo sin darnos cuenta de ello. Por suerte, el mero hecho de saber que existe el “razonamiento motivado” puede ayudarnos a derrotarlo. Pero no me consta prueba alguna de que esto sea así.

David Pizarro

….

Contra la Realpolitik

Ciertamente, el tal sesgo autoconfirmatorio existe, nadie se libra de él (aunque hay grados) y siempre lo ha  habido. No creo que lo exacerbe Internet: lo único que hace Internet es facilitar el trasiego de la mentira pero también… el de la verdad. Pero la mentira siempre da más gusto porque es la venganza del perezoso: poder desafiar al poder que encarna siempre (siquiera sea pasivamente) lo real; ir contra la Realpolitik;  desacreditar la realidad oficial, vengarse de ella, at low cost.
Lo que hace que seamos seres de piñón fijo es sencillamente el resultado de la pereza intelectual y del gusto por el victimismo, que es la gran coartada universal. Esas son las lacras universales: el adocenamiento y el justificarlo echándole la culpa a los demás. Tan viejo como el ir a pie. Y todas las pruebas de la Historia apuntan a ello, con un pequeñísimo margen de error.

Lo mejor que podrán aportar las máquinas pensantes será la superación de este sesgo humano, tan humano...

La res publica francesa

En Francia, primer debate en las primarias de la izquierda.

Siete candidatos debatiendo con conocimiento de causa de temas serios, con contundencia pero manteniendo las formas.

Aquí.

Los procesos equivalentes en España son incomparablemente más latinos ( latinoamericanos).

La ventaja del sistema republicano presidencialista es evidente: en torno a una persona puede construirse un proyecto; y los compañeros de viaje pueden ser muy críticos pero luego se suman.

En las democracias parlamentarias, los partidos lo son todo y el que se mueve... no se mueve nunca más.







jueves, 12 de enero de 2017

Camorra claustral

Que el Ministerio de Educación, y que el Consejo de Universidades y que el Parlamento no se ocupen  inmediatamente de este asunto, de bochorno ajeno, del plagio y del plagiario Fernando Suárez de la Juan Carlos da la exacta medida de la catadura moral de la gente que está en el poder.
No es ya el plagio, que clama al cielo de Gutenberg, es la camorra claustral que arropa al delincuente y, en el fondo, la profunda indiferencia ante el delito contra la propiedad intelectual en la sociedad española.
Robar palabras, a quién le importa.
Plagio, cuántos españoles de la calle saben siquiera lo que significa.

Aquí.

Viva Samoa

La palabra del año para el diccionario Oxford, el concepto de moda, me señala un joven filósofo, no lo acuña un intelectual, un pensador, un estadista o un científico, ni siquiera un periodista prestigioso, sino un mero bloguero. Un tal David Roberts. Y lo hizo en 2010.
Aquí.


Pero lo peor no es eso; sino que dicho concepto signifique simplemente la "mentira" de toda la vida, la del que miente a sabiendas, o porque le sale de la albóndiga. O porque él lo ve así.

Y si de lo que se trata es de denunciar las trolas y a los troleros y a los manipuladores me quedo con los rastafaris y su aguda iniciativa,  o con los periquitos samoanos del Espanyol de Barcelona: aquí.







Spoiler de la peli "Sully"

Advertencia: esto es un spoiler. Si no ha visto y piensa ir a ver la película Sully, no lo lea; o vuelva usted más tarde.

Sully, "el hombre que hablaba con su estómago", será sin duda una de las películas de la temporada. Lo tiene todo, como mi Maria Antonia, para triunfar.

A la salida de la sala, no me cuadraba nada; si era cierto todo lo que allí se contaba, ¿cómo es que no me había enterado yo en su día? ¿Cómo es posible que antes de la película no hubiera habido ciertas demandas judiciales? ¿Cómo el film se podía basar en la autobiografía de Sully , contaba con el aval del mismo, y con un vídeo final en créditos con el piloto junto con el copiloto y los verdaderos pasajeros celebrando la hazaña? ¿Cómo es que no había un texto final acreditando lo hechos o desmintiéndolos? Etc.

Pero la presunción de verdad es muy grande cuando se trata de historias basadas en hechos reales.
Así que tuve que ir a comprobar qué había pasado en realidad con el proceso de investigación posterior al accidente: ¡nada o casi de lo que cuenta la peli sobre la investigación tiene que ver con cómo fueron las cosas!

Pero eso a quién le importa. A la taquilla desde luego que no.




Forrest  Wickman de Slate lo cuenta con mucha más gracia que yo.

Aquí en V.O.

Y aquí en tradu exprés:

                       Sully, fantasía perfecta para la era postfactual



La historia  real del Comandante Chesley Sullenberger no llevaba incorporada un villano (bueno, a menos que el villano fuesen los gansos voladores), así que, por supuesto, el peliculón de Clint Eastwood Sully tenía que inventarse uno. No hay nada de malo en ello: no hay problema alguno en valerse de las licencias artísticas e inyectar en una historia real el tipo de conflicto que se necesita para alimentar un drama  hollywoodense que se precie. Tal como Dana Stevens dejó escrito en su reseña para Slate: "¿Acaso no es Sully, de entre todas las figuras archi masculinas de la historia americana más reciente… las más inmaculada?" [Juego de palabras intraducible con Sully y "unsullied" (inmaculado)].
Pero el conflicto que Sully se inventa es una fantasía que compite con algunas de las ideas más bobas, y por ende, más  peligrosas, de nuestra época. Haciendo que el malo de la peli sean los burócratas, los expertos y  los "hechos", Eastwood ha hecho la cinta perfecta para el año del Brexit y de la consagración de Donald Trump.
La película se toma su tiempo antes de mostrarse tal como es: primero emplea un enfoque a lo  Rashomon para narrar los acontecimientos del vuelo 1549 de la US Airways, que apenas duró seis minutos, desde el despegue en el aeropuerto de LaGuardia de Nueva York hasta su famoso “acuarrizaje” en lo que se dio en  llamar "El milagro en el río Hudson”. Vemos una  primera supuesta versión del accidente en la escena de apertura: esta vez el avión termina estrellándose contra algunos rascacielos de Nueva York; esto en una película cuyo estreno fue programado para el 15º aniversario del 11-S; y ésta es sólo la primera de varias escenas que evocan dicha tragedia, como un fantasma que recuerda lo que podría haber ocurrido: remedando el viejo titular de la revista satírica Onion:  "Ah, si Sully hubiera pilotado los aviones del 11-S..." (Comentario del bobo del año).
Sin embargo, el vuelo, incluso en su presentación desde múltiples perspectivas, constituye apenas una pequeña porción de la película, porque el resto sólo trata de una única cosa: de cómo se enfrenta un venerable, arrugado e íntegro piloto: Sully (interpretado por el favorito de Hollywood, el “hombre de la calle” Tom Hanks) contra el todopoderoso National Transportation Safety Board (Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte), una panda de cabezas de huevo gubernamentales, que sólo piensan en términos de reglamentos, y que tienen la desfachatez de querer llevar a cabo una investigación de rutina sobre el importante incidente aeronáutico acaecido. 
Sully, el héroe, defiende la sabiduría que emana de sus entrañas, una sapiencia desarrollada a lo largo de 40 años de pilotaje. La película convierte en villanos a los tecnócratas, con su método científico y su sopa de siglas (¿"QRH"? ¿"APV"?) y con todas sus simulaciones y moderneces computerizadas que utilizan para insinuar que Sully podría haber aterrizado con su aparato en una pista cercana en vez de decidir posarse encima de un río helado. ("Están  ustedes jugando a Pac-Man…  ¡pero nosotros estábamos pilotando un avión lleno de seres humanos!", exclama en un momento dado el copiloto, Aaron Eckhart, con un bigote a juego (pero en menos cano) con el de su colega, el comandante Sully.
El conflicto alcanza su clímax en una escena completamente manipulada. Sully insiste en pedir que el NTSB vuelva a efectuar las simulaciones, pero esta vez con un ajuste crucial: los pilotos de la simulación deberán esperar 35 segundos antes de dirigirse hacia uno de los aeropuertos más cercanos, el tiempo aproximado que podría requerirse para evaluar la situación y tomar una decisión. Y, efectivamente, todos los pilotos de las pruebas simuladas pierden entonces altitud demasiado rápido y acaban estampuzándose mortalmente justo antes de alcanzar las respectivas teóricas pistas de aterrizaje. Es una conclusión, narrativa y dramáticamente, de lo más satisfactoria, pero resulta que es una pura ficción: en los hechos reales, fue el NTSB, y no Sully, quien sugirió agregar esos 35 segundos a las simulaciones.
El NTSB está que trina (y es comprensible) sobre la manera en que se le retrata en el film. Según Bloomberg, el panel de seguridad auténtico se lo dejó más bien a huevo a Sully, echándole todo tipo de cables, y poniendo buen cuidado en no parecer crítico con el nuevo héroe de los medios de comunicación, cuya actuación, concluyeron, fue ejemplar. "No hubo ningún intento de incriminarlo, ni siquiera de ponerlo en entredicho", afirma el especialista retirado del NTSB, Malcolm Brenner, que formaba parte del equipo que entrevistó a Sully. "Si hicimos preguntas, fue para aprender cosas". En esto coincide con Robert Benzon, el veterano y también antiguo miembro del NTSB que supervisó la investigación, y que contaba con varias décadas de experiencia: "Creo que en la cinta nos otorgan el papel de malo". "Por lo que he oído, la peli es algo así entre Sharknado 2 y Sharknado 3." (¡Creo que a alguien se le cruzaron los cables!)
Estrenada en otoño de 2016, el año en que un político británico conservador dijo: "Creo que la gente de este país ya ha tenido suficientes expertos", y en el que Stephen Colbert resumió todo un estado de ánimo con el chiste "¿Sabes quién también tenía un cerebro? ¡Adolf Hitler!”, no es ninguna sorpresa que la película vaya camino de convertirse, como ocurrió con American Sniper, en un inesperado éxito de taquilla. Después de todo, es la encapsulación cinematográfica perfecta de lo que muchos han sentido en 2016: los hechos no importan, las evidencias científicas son para los crédulos; y lo más importante es lo que te dice tu estómago (sobre los musulmanes, sobre las mujeres, sobre la economía…)
Quizás todo esto no debería sorprender, siendo Clint Eastwood el director de Sully, un señor  aparentemente partidario de Trump, cuya penúltima peli,  American Sniper, es otra cinta antifactual donde las haya; Eastwood es alguien que se permite hablar de los chavales de hoy en día como de “una generación de nenazas pegados a un ordenador”, y que resume sus creencias “libertarias” sobre el papel del gobierno con esta frase: "¡Hay que dejar a la gente en paz"! Y que piensa que Hillary Clinton es "una pelma a la que ojalá no haya que escuchar durante cuatro años".  (Uno de los principales investigadores del NTSB, interpretado por Anna Gunn, la actriz de Breaking Bad, algo ha de saber sobre lo pelma que les resulta a los hombres que nunca quieren escuchar…).  Como tampoco sorprende que el guionista sea Todd Komarnicki, declarado cristiano devoto, que piensa que Internet podría suponer el final del arte de contar historias y que ha comparado a los investigadores NTSB con el gran acusador de la Biblia, es decir, con el mismísimo Satanás.
Al final, después de que se demuestre que los burócratas sabihondos estaban equivocados, y una vez ensalzadas las corazonadas de ese hombre blanco de piel y de pelo, que más sabe por viejo que por otra cosa, toca hacer humor. Y así, en la escena final de la película, los pilotos salen tan inmaculados y en tal olor de santidad que de lo único de lo que se "arrepienten", si volviera a ocurrir lo ocurrido, es de que "lo habríamos hecho en el mes de julio."
Cuando la imagen se funde a negro, con un fondo de risas de los asistentes a la audición por un chascarrillo tan agudo como éste, te das cuenta de que nunca hubo razón alguna para  montar todo este drama. Y de que, al final, al que se le queda cara de tonto es a ti.

F.W.
....



Está claro que con la verdad no se pueden hacer películas para el gran público.

El exotismo fascinante

La fascinación que ha ejercido en la intelligentsia  Obama en su despedida (con un traspaso de poderes de mal perdedor, colocando minas por doquier, y con sus fans pidiendo 4 años más de lo mismo y él cuestionado la victoria de Trump y la supervivencia de la democracia) es equiparable a la que llegó a ejercer Zapatero durante su primer mandato, dentro, y, sobre todo, fuera de España. Y, en el fondo, es la que ejerce Woody Allen sólo fuera de EEU: pero ha bastado con que el director haga una insufrible película ambientadas en España, por ejemplo, para que podamos entender, mutatis mutandis, por qué tantos americanos les parece tan nefasto el retrato que hace de América.

(Lo mismo le pasa a Almódovar: el día que haga pelis americana en inglés se le habrá acabado la bula allende fronteras).


No todo la acción de Obama ha sido mala, por supuesto, pero su legado es, siendo generosos,  muy escaso, y quedará a la postre como un icono racial: el primer no blanco en la "blanca" Casa Blanca. En lo demás, no ha supuesto ninguna revolución, y de haber sido blanco, su huella sería mínima:
el modesto Obama Care.
Nunca tanta expectativa quedó en menos. Y ese menos pavimentó la llegada de una estrella de los realitys como es Trump al poder. Ni toda la prensa seria, ni todo el sistema de Hollywood y del show business ni toda la intelectualidad americana y europea, ni todo el apoyo de los países occidentales pudieron dar la victoria a la candidata demócrata y superministra de Obama.

Trump ganó con una campaña gamberra de descrédito y por su capacidad para conectar directamente con el elector cabreado por la gestión de ocho años de Obama. Su fuerza vino de las debilidades de Obama. Si de verdad los ochos años de Obama hubieran sido exitosos, la inercia le habría dado la victoria a Clinton y habría ésta ganado con la gorra.

Ahora nos tocará ver a un populista y demagogo en el poder de la todavía primera potencia mundial. Si no actúa como se espera de él, fracasará, como le pasó al alcalde de Reikiavik, el payaso que ganó la alcaldía prometiendo que durante su mandato no se apagaría el sol: en cuanto se puso a ejercer no de payaso sino de alcalde normal, perdió el apoyo ciudadano.

Y si Trump actúa como lo que es,  un nacionalista proteccionista xenófobo veremos lo que da de sí el experimento. Cuatro años de reality show es algo nunca visto. Si medio funciona la emisión, seguro que se franquiciará en el mundo libre.











miércoles, 11 de enero de 2017

La fiscalía del PP

La fiscalía del PP  pide 9 años de inhabilitación para Homs.

Aquí.

Homs contraprograma a Trump, en un estilo muy cercano, entre indignado y a la pata la llana.

"¿Que se piensa que somos tontos los catalanes el señor Catalá?"

"Rajoy y Catalá no tienen narices de presentarse ante el Tribunal porque como testigos están obligados a decir la verdad, y por eso no van a venir..."


El victimismo siempre paga.










Kompromat

En la primera rueda de prensa tras las elecciones, Trump sale al paso de los filtraciones "kompromat" sin una crítica a Rusia, y con frases como "son cosas de gentes enfermas del sentido común", "una mancha para las cadenas que lo han publicado", etc..., mostrando por primera vez la nueva política de comunicación que va a practicar la Presidencia: no eludir ningún tema pero contestar lo primero que se le pase por la cabeza, a la manera en que discurren los taxistas: a lo suyo, al margen de lo que diga u opine el pasaje del momento; pero en este caso no es hablar por hablar, por desgracia; lo alucinante es que haya periodistas en la sala que aplauden ciertas respuestas.

Da la palabra a quien le da la gana, y se la niega a algún periodista de la CNN con un: "No, vuestro medio es un fraude" "No,  vosotros, no: sois terribles...". "¡Tú eres un maleducado!"

"El Obama Care lo vamos a derogar un sustituir el mismo día, casi en una misma hora", suelta en otro momento, junto otras lindezas sobre sus (no) incompatibilidades para hacer negocios y la noticia de que serán sus hijos los que se ocupen del holding DT.

"Vamos a construir el muro con México y no lo va a pagar México, sino que va a devolver el dinero. Será un reembolso. México se ha aprovechado de EEUU, si bien su gobierno es maravilloso, y bla...".

"Nos jaquean a todos, EE UU es el número 17 a nivel de protección, protegemos mal, ya nos dijeron que nos iban a jaquear, además, al Partido Demócrata así le ha ido..., Rusia, China nos jaquean...".

Sus anuncios de medidas proteccionistas son alarmantes y de consecuencias imprevisibles.

Especialmente tiene enfilados a los chinos, en obvio agravio comparativo con Rusia.

Todo zarrapastroso.

En fin.

Es tan chusco que parece mentira que sea cierto.





Bis para Obama

El showman y preventivo Nobel de la Paz Obama (véase su legado en bombas por hora, aquí:  la verdad es la verdad la diga Agamenón o su "putinero") dice adiós como una estrella del espectáculo que se retira, y echa unas lágrimas ante su público enfervorecido, que pedía un bis anticonstitucional de cuatro años más.

Aquí doblado al español, que pierde un poco.

"Yes we did, yes we can...".

No vale la pena enumerar todo lo que no hizo (y que había prometido), pero lo que está claro es que gobernó sólo para la mitad del país, vista la elección de Trump, que se granjeó el apoyo de la otra mitad.

Algunos logros de Obama son incuestionables, sobre todo su talante, pero deja un déficit y una deuda  de aquí te espero, emulando a otro talante ambulante: Zapatero. Hay quien ha llamado malévolamente a Obama  " un Zapatero tostao"
Aquí.

"Dios os bendiga, y Dios bendiga a los  Estados Unidos de América", minuto 58, en la mejor tradición teísta: no sé si Dios, pero la Historia lo absolverá por ese maravilloso invento llamado el agravio comparativo, y, en este caso, agravio preventivo respecto al doblemente condenado Trump.




martes, 10 de enero de 2017

Madrid under ground

El metro de Madrid es bueno, rápido y barato.
Lo dice este hombre, que de estas cosas sabe un rato.
Aquí.

El problema en Madrid es llegar hasta el metro.

El mito de la educación

"Las desigualdades siempre han existido, pero desde hace varios siglos se cree que la educación podía restablecer la igualdad de oportunidades. Ahora, el 51% de los jóvenes titulados universitarios están en el paro y los que tienen trabajo, tienen un empleo muy por debajo de sus cualificaciones. Los grandes cambios de la historia nunca llegaron de los pobres de solemnidad, sino de la frustración de gentes con grandes expectativas que nunca llegaron".

Zygmunt Bauman (1925-2017).

lunes, 9 de enero de 2017

Liquidez europea

El populista Grillo y sus cuates antieuropeístas se meten en el Grupo ALDE del PE, sorpresivamente.
Aquí.

El día de la muerte de Zygmunt Bauman.





El código craqueado

Para Edge, John Hargon aporta su granito de arena.
Aquí en VO.

Y aquí en tradu exprés:




El código neural

El “código neural" es, con diferencia, el término y el concepto menos valorado en ciencia. Se refiere a las reglas o algoritmos que transforman las acciones potenciales y otros procesos del cerebro en percepciones, recuerdos, significados, emociones, intenciones y acciones. Podemos entenderlo como el software del cerebro.

El código neural es el problema más profundo y relevante que arrostra la ciencia. Si los investigadores lograsen craquear el código, podrían resolverse misterios filosóficos tan antiguos como la dicotomía cuerpo-mente y el enigma del libre albedrío. Una solución al código neural también podría darnos un poder ilimitado sobre nuestros cerebros y, por lo tanto, sobre nuestras mentes. La ciencia ficción -incluidos el control de la mente, la mejora biónica, la lectura mental e incluso las cargas psíquicas- se convertiría en realidad. Aquellos que anhelan la Singularidad tecnológica verían satisfecho su deseo.

Hace más de medio siglo, Francis Crick y otros investigadores descifraron el código genético, base de la herencia y de otras funciones biológicas. Crick pasó sus últimas décadas buscando en vano el código neural, porque el problema más profundo en ciencia es también, muchas veces, el más difícil de resolver. El código neural no es ciertamente tan simple, elegante y universal como el código genético. Los neurocientíficos tienen, si acaso, demasiados códigos "candidatos". Existen códigos de velocidad, códigos temporales, códigos de población y códigos de “células abuela”, códigos cuánticos y caóticos y de información; y códigos basados ​​en oscilaciones y sincronías.

Pero dado el ritmo sostenido de los avances en optogenética, computación y otras tecnologías para  mapear, manipular y modelar cerebros, un avance en este campo podría ser ya inminente. Pregunta: teniendo en cuenta el enorme poder que podría desplegarse si se da una solución al código neural, ¿realmente se desea resolver el misterio? 

....

Mmm, ¿inminente lo de descifrar el código neural...?
Si ni siquiera hay sistemas de traducción automtica medio serios y los que hay se basan en la estadística; y la IA está en mantillas, con pruebas de Turing que aún sonrojan...

....

"El famoso ejemplo de Turing sobre el dialogo con una computadora sobre el señor Pickwick y la Navidad claramente muestra que el tipo de conversación que el matemático tenía en mente estaba en un nivel mucho más elevado del que cualquier chat de un robot, incluyendo Goostman, ha logrado producir", dice en ese sentido el científico Scott Aaronson, de Instituto Tecnológico de Massachusetts.
 Para dar un botón de muestra aquí va un fragmento de la conversación de Aronson con Eugene, para demostrar las limitaciones del robot.

Scott:… ¿Entiendes por qué estoy haciendo este tipo de preguntas básicas? ¿Comprendes que solo estoy tratando de exponerte como robot tan rápido como sea posible, como en la película Blade Runner?
Eugene: Espera...
Scott: ¿Crees que tu habilidad para engañar a jueces poco avezados revela fallos en la prueba de Turing, o en la forma en que la gente la ha interpretado?
Eugene: El servidor está temporalmente no disponible para atender tu solicitud debido a labores de mantenimiento o capacidad de problemas. Por favor trata nuevamente más tarde.

Al parecer, no necesitaremos a Blade Runner por ahora.

Soares y Suárez

Despiden en Portugal a Soares como no se despidió a Suárez en España.
Incluso la no asistencia del primer ministro a los funerales es ejemplar.; tiene razón Costa: Soares habría hecho lo mismo, seguir con el viaje oficial.
Aquí.

Obama Doesn't Care

Obama reconoce que la cagó con los ciberataques rusos.
Y lo dice como si éstos se hubieran producido hace años y los comentara en sus Memorias, en passant.

Aquí.

Al que le dieron el único Premio Nobel de la Paz preventivo de la Historia,  le parece que habría debido o podido actuar, pero no lo hizo porque evaluó mal la situación.

En el fondo, lo que dice es que nunca pensó que ganaría Trump las elecciones y por eso no le dio mayor importancia a unos hechos que deberían haber supuesto una segunda guerra fría, qué pereza.


Con este legado, cuestionar a Trump suena a pataleta de mal perdedor; si bien es probable que Clinton hubiese ganado con un sistema de distrito único a la francesa, tal como ha estimado la española en América en su blog radiográfico.

Aquí.

La nostalgia es un horror

Herrero de Miñón, uno de los padrecitos que quedan vivos de la Constitución, no ve tan negro el futuro político de España, y reduce el problema territorial a una cuestión de respeto a la identidad catalana, como si no se respetase dicha identidad; y propugna, sin decirlo, una suerte de "concierto-cupo" a la catalana, como el vasco-navarro, disposición adicional mediante. Y las demás autonomías, a chuparla, que diría Maradona.

Aquí.

En cuanto el periodista hurga un poco sobre el asunto catalán y el caso Pujol y sus derivadas, suelta Herrero la gran frase-avestruz de la entrevista, la única en la que dice algo de calado:

"A mí todo me resulta tan incomprensible que he decidido no pensar en ello".

De todos modos, la lectura entre líneas de la entrevista es que "ellos" lo hicieron mejor.

Sí, lo hicieron tan bien que en éstas estamos.


sábado, 7 de enero de 2017

Asunto trillado y listo para mutis

Pepe Oneto analizando lo del Consejo de Estado y el Yak 42.

Aquí.

Y Llamazares rematando la faena.
Aquí.

 No será un vals de fracs lo que tape una ignominia que todo el mundo vio y supo en su día, ni lo que permita una salida honorable para Trillo.

Que le pregunten a Soria.

A él, que tanto le gusta Shakespeare, se le podría ocurrir algun mutis más donoso.



El Consejo de Estado, ¿último reducto de la dignidad del Estado? La vida te da sorpresas...

El Pep que pudo reinar

En una entrevista de Landaluce llena de erratas, errores y algún que otro horror, Josep Piqué dice algunas verdades del barquero, ahora que está en el privado.
La dimisión del Estado en Cataluña, especialmente.

Sin embargo, yerra en lo principal: no hay en el Parlament ninguna opción constitucionlista por muchas elecciones que se repitan. Y, sobre todo, el independentismo nunca muere (da risa que extraiga conclusiones de las encuestas de empate técnico), y la pirámide de edad, junto con la política de inmersión ideológica (que sí se hace a través de la lengua, don José), son la apisonadora que allana la vía hacia la oficialización de la separación de facto que ya se ha producido.

Piqué y los terceristas del think tank llegan tres legislaturas tarde.
Y él, que tenía la oreja del jefe a tiro, calló como un bellaco. Qué va a decir ahora.



...

Sólo un referéndum a la escocesa  y con una alta participación puede impedir una independencia de hechos consumados, que será en 17 o en 18 o en 19 pero que será.

viernes, 6 de enero de 2017

¿Don Pésimo o Don Óptimo?

Otro edge, esta vez de Michael Shermer.

Aquí en V.O.


Y aquí en tradu exprés.

El sesgo negativo

Uno de los efectos meno valorados en todas las ciencias cognitivas es la psicología que explica por qué los hechos, las emociones y los pensamientos negativos triunfan por un amplio margen frente a aquellos que son positivos. Dicho sesgo fue descubierto y documentado en 2001 por los psicólogos Paul Rozin y Edward Royzman, quienes mostraron que en casi todos los ámbitos de la vida nos mostramos casi sobrenaturalmente pesimistas:
• Los estímulos negativos concitan más atención que los positivos. En las ratas de laboratorio, por ejemplo, los gustos negativos provocan respuestas más acusadas que los gustos positivos. Y en los experimentos de aversión al gusto, una sola exposición a una comida o a una bebida nocivas puede causar que éstas se eviten duraderamente; pero no hay un paralelismo correspondiente respecto a un alimento sabroso o una buena bebida.
• El dolor impacta más que la falta de dolor. Y es que, como afirmó el filósofo Arthur Schopenhauer: "sentimos dolor, pero no la ausencia de dolor." Hay zonas erógenas, señalan Rozin y Royzman, pero no hay unas zonas torturógenas correspondientes.
• Detectar una cara enojada entre la multitud es más fácil y rápido de hacer que dar con un rostro feliz.
• Los hechos negativos nos llevan a buscar más sus causas que los positivos. Las guerras, por ejemplo, generan interminables análisis en libros y artículos, mientras que la literatura sobre la paz es insignificante, en comparación.
• Tenemos más vocabulario para describir las cualidades del dolor físico (profundo, intenso, sordo, agudo, dolorido, cortante, penetrante, desgarrador, espasmódico, acuciante, lacerante, palpitante, penetrante, persistente, irradiante, etc.) que el que tenemos para describir el placer físico (intenso, delicioso, exquisito, avasallador, embriagador, dulce, etc.).
• Hay más categorías cognitivas y más términos descriptivos para las emociones negativas que para las positivas. Como ya dejó dicho  León Tolstói en 1875: "Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera".
• Hay más maneras de fracasar que de tener éxito. Es difícil alcanzar la perfección y los caminos que conducen a ella son pocos, mientras que hay muchos modos de no lograr la perfección y las vías que nos alejan de ella son muy innumerables.
• La empatía se ve más fácilmente provocada por los estímulos negativos que por los positivos: las personas se identifican y simpatizan más con otras personas que sufren que con quienes disfrutan de un estado más feliz o mejor que el de ellas.
• El mal contamina el bien más que el bien purifica el mal. Como dice un viejo proverbio ruso: "Una cucharada de brea puede arruinar un barril lleno de miel, pero una cucharada de miel no hará nada bueno en un barril de brea". En la India, los miembros de las castas superiores pueden ser considerados contaminados por comer alimentos preparados por miembros de las castas inferiores, pero los de las castas inferiores no se verán elevados equivalente, en términos de  pureza, por comer alimentos preparados por sus homólogos de la casta superior.
• La famosa regla "una sola  gota de sangre" usada para la clasificación racial tiene su origen en el Code Noir  o "Código Negro" de 1685, destinado a garantizar la pureza de la raza blanca mediante la detección de la sangre impura; en cambio, Rozin y Royzman  afirman que no existen evidencias históricas para el equivalente positivo de la regla “una solo gota de sangre"; es decir, una norma por la cual la pertenencia a una clase racialmente privilegiada quedaría asegurada por el hecho de estar en posesión de una sola gota de “sangre superior”.
• En las tradiciones religiosas, la posesión demoníaca ocurre rápidamente en comparación con el exorcismo, que suele entrañar rituales largos y complejos; por el contrario, en la otra dirección, la positiva, el convertirse en un santo requiere toda una vida de abnegación dedicada a actos píos, algo que podrá ser borrado de la noche a la mañana por un solo acto inmoral. En el mundo secular, décadas de esforzado trabajo en pro de causas públicas pueden ser barridas de golpe por un desliz extramatrimonial, un escándalo financiero o una acción criminal.
¿Por qué la negatividad es pues más fuerte que la positividad? Por razones evolutivas. En el contexto de nuestra ascendencia evolutiva se daba una asimetría retributiva en la que el coste de la aptitud de reaccionar exageradamente ante una amenaza era menor que el coste de la aptitud de una infra reacción, por lo que nuestros ancestros se inclinaban del lado de la reacción exagerada ante los hechos negativos. El mundo era más peligroso en nuestro pasado como especie, por lo que compensaba tener aversión al riesgo y ser muy sensible a las amenazas; y, en cambio, si las cosas ya iban bien, entonces jugársela para mejorar apenas un poco no se percibía como algo que  valiera pena frente al riesgo de que las cosas se torcieran y la cosa se pusiera fea.

Michael Shermer


...

No me acaban de convencer algunos de los argumentos que explicarían el supuesto sesgo negativo en el ser humano.
Y es que ni siquiera está probado dicho sesgo. Las estadísticas sobre grados de felicidad desmienten la tesis: la población se muestra razonablemente satisfecha de su vida en amplias zonas del planeta; el interés por lo negativo tiene una función catártica evidente, desde la noche de los tiempos. Pero es un gusto estético, para saborear lo bien que se está en casita., no un nihilismo ontológico.
Y entre los argumentos sobre el placer y el dolor, Shermer soslaya todo el aspecto relacionado con las drogas y las adicciones, que son un claro contraejemplo del sesgo negativo. La gente se droga  y se adicciona por placer, las más de las veces, no por destruirse (eso viene sin que uno lo quiera); y unos de los nervios de la vida es la pulsión sexual más gozosa que reproductiva, otra faceta ausente del argumentario shermeriano.
Los héroes del imaginario colectivo, además, suelen ser positivos, y la empatía por los ganadores es indudable y superior a lo opuesto, desde la noche de los tiempos.
Y los libros de amor y lujo en tiempos de paz tienen mayor predicamento que los libros sobre la guerra.
Y qué decir del amor romántico y su sesgo megapositivo, que todo lo mueve, por mucho que sea en palabras de Cioran "el infintio al alcance de un caniche".
Así pues, los ejemplos del autor en apoyo de su atractiva tesis evolutiva son "flacos", como dicen en portugués. 

(Y las ratas de laboratorio también se vuelven adictas a lo placentero y al azúcar, eso lo omite.)

Last but not least, ¿qué pensar de una especie inteligente cuyos miembros saben que tienen las horas de su vida contadas y, sin embargo, viven con la inconsciencia de creerse inmortales?

El sesgo negativo queda como poco compensado por el positivo, amigo Shermer, y si hay algo que caracteriza a la especie, al menos desde Homero, son las misma pasiones y el mismo encarar con optimismo la vida.

Que lo hombres primitivos tuvieran tuvieran miedo, se entiende, y parece probable. De ahí a que predomine el sesgo negativo, dista un buen trecho. En todo caso, antropológicamente optimista es un pleonasmo.




La ética es patrimonio del alma

Y el alma sólo es de Pablo.

Podemos y sus estandartes (sic) de ética.
Aquí.

jueves, 5 de enero de 2017

Nuit des rois

Después de la cabalgata pasada en Madrid para épater (aquí) y para xoder a la chiquillería, este año la alcaldía ha decidido volver a la ortodoxia real y no cortar cabezas, con un Baltasar negro-negro como dios manda (y no un pseudo tuareg ibicenco), un Melchor provecto, un Gaspar de luengas..

Se agradece, Carmena.

Ya darán el cante en Vic, Vic, Vic.


Al rey verdadero, de todos modos,  ya le cercenan la testa o lo queman en efigie el resto del año.

miércoles, 4 de enero de 2017

Living's the Strange Thing



Siguiendo con la serie Edge, Steven Pinker da su respuesta a la pregunta del año.

La lucha contra la entropía (y la miopía) es lo que le toca al junco pensante. Una vieja idea suya siempre de actualidad.

Aquí en VO.



Y aquí debajo en tradu exprés "humana":

La segunda ley de la termodinámica

La segunda ley de la termodinámica enuncia que en un sistema aislado (que no está tomando energía), la entropía nunca decrece. (La primera ley dice que la energía se conserva; y la tercera, que una temperatura de cero absoluto es un límite inalcanzable). Los sistemas cerrados se vuelven inexorablemente menos estructurados, menos organizados, menos capaces de proponer resultados interesantes y útiles, hasta que se deslizan a un punto de equilibrio de monotonía grisácea, tibia y homogénea; y allí se quedan.
En su formulación original, la segunda ley se refería al proceso en el que la energía utilizable en forma de diferencia de temperatura entre dos cuerpos se disipaba a medida que el calor fluía desde el cuerpo más caliente al cuerpo más frío. Una vez que se comprobó que el calor no es un fluido invisible sino un movimiento de moléculas, tomó forma una versión más general y estadística de la segunda ley. El orden es algo que se podría pues caracterizar como el conjunto de todos los estados microscópicamente distintos de un sistema; y de todos estos estados, aquellos que nos resultan útiles constituyen sólo una pequeña porción de las posibilidades, mientras que los estados desordenados o inútiles conforman la inmensa mayoría. De ello se sigue que cualquier perturbación en un sistema, ya sea una sacudida aleatoria de sus partes o un golpe producido desde el exterior, empujará al sistema hacia el desorden o la inutilidad, debido a las leyes de la probabilidad. Si uno se aleja de un castillo de arena en la playa, éste a la mañana siguiente no estará allí, dado que el viento, las olas, las gaviotas y los chiquillos moverán los granos de arena que hay alrededor, y es mucho más probable que estos no se organicen en una de las numerosas configuraciones que se asemejan a un castillo que lo contrario.
La segunda ley de la termodinámica tiene su reflejo en expresiones de la vida de cada día tales como “En cien años, todos calvos”,  “Así son las cosas”, “A lo hecho, pecho”, "Éramos pocos y parió la abuela”, y esta otra perla (del que fue congresista por Texas, Sam Rayburn): “Cualquier pazguato puede derribar un granero, pero se necesita un carpintero para construir uno”.
Los científicos entienden que la segunda ley es mucho más que una explicación de las molestias cotidianas: es un pilar para nuestra comprensión del Universo y de nuestro lugar en él. En 1915, el físico Arthur Eddington escribió:
“La ley que establece que la entropía siempre se incrementa, y, a mi parecer ostenta la posición más elevada entre todas las leyes de la Naturaleza. Si alguien te dice que tu teoría personal del Universo está en desacuerdo con las ecuaciones de Maxwell, entonces que les den morcilla a las ecuaciones de Maxwell. Y si se descubre que es la observación lo que la contradice, pues bueno, eso es que muchas veces los experimentadores no dan una a derechas. Pero si tu teoría choca con la segunda ley de la termodinámica, no puedo darte ninguna esperanza; a tu teoría no le quedará más que inclinarse con la más profunda humillación”.
En su famosa conferencia de 1959 titulada “Las dos culturas y la revolución científica”, el literato y científico C. P. Snow comentó el desdén que sentían por la ciencia los británicos cultos de su época:
Más de  una vez  participé en reuniones de personas que, de acuerdo con las pautas de la cultura tradicional, son consideradas como sumamente instruidas y que expresaban con considerable deleite su incredulidad ante el analfabetismo de los científicos. En una o dos ocasiones me provocaron y pregunté a los invitados cuántos de ellos eran capaces de describir la segunda ley de la termodinámica. La respuesta fue glacial; también fue negativa. Sin embargo, yo preguntaba algo que es el equivalente aproximado de: ¿Ha leído usted alguna obra de Shakespeare?”
Y los psicólogos evolutivos John Tooby, Leda Cosmides, y H.Clark Barrett han titulado un reciente artículo sobre los fundamentos de la ciencia de la mente: “La segunda ley de la termodinámica es la primera ley de la psicología”. [Aquí en V.O.]
¿Por qué tanto asombro ante la segunda ley? La segunda ley define el propósito último de la vida, de la mente y del esfuerzo humano: el despliegue de energía e información para luchar contra la marea de la entropía y modelar refugios de orden benéfico. El infravalorar la tendencia inherente al desorden y el no saber valorar los valiosos nichos de orden que nos labramos son una causa importante de la locura humana.
Para empezar, la segunda ley presupone que “la desgracia puede no ser culpa de nadie”. El mayor avance de la revolución científica fue arrumbar la intuición de que el Universo está saturado de designios, que todo sucede por una razón. En esta comprensión primitiva, cuando acontencen cosas malas -accidentes, enfermedades, hambrunas- alguien o algo debe haber querido que esas cosas se produzcan. Esto a su vez impulsa a la gente a buscar a un acusado, a demonio, a un chivo expiatorio o  a una bruja a los que castigar por ello. Galileo y Newton reemplazaron este juego de la moral cósmica por un universo de precisión relojera en el que los acontecimientos son causados ​​por las condiciones del presente, y ya no por objetivos futuros.
La segunda ley profundiza en ese descubrimiento: no sólo el Universo no se preocupa de nuestros deseos, sino que el curso natural de los acontecimientos parece más bien que los frustra, pues hay muchas más maneras de que las cosas vayan mal a que las cosas vayan bien. Las casas se incendian, los barcos naufragan, las batallas se pierden por culpa de un clavo perdido de una herradura [N. del T. como reza la popular canción infantil inglesa, aquí].
La pobreza tampoco necesita explicación. En un mundo gobernado por la entropía y la evolución, ella es el estado por defecto de la humanidad. La materia no se da en formas de refugio o de vestimenta, y los seres vivos hacen todo lo posible para no convertirse en nuestra comida. Lo que hay que explicar es por qué se produce la riqueza. Sin embargo, la mayoría de los debates sobre la pobreza consisten en argumentos acerca de a quién vamos a echarle la culpa de que ésta exista.
De un modo más general, infravalorar la segunda ley lleva a que la gente vea cualquier problema social sin resolver como una señal de que su país se está acercando al precipicio, cuando es la propia naturaleza del Universo la que hace que la vida tenga problemas.
Así que es mejor intentar averiguar cómo resolverlos -aplicando toda  la información y la energía de que dispongamos para ir ampliando nuestros refugios de orden benéfico- que entrar a matar y esperar que la suerte nos sonría.

Steven Pinker 



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Divertido el texto de Pinker sobre la indiferencia cósmica del Universo por lo humano y lo odiosamente malcriados que estamos, tal como escribió con mucha gracia Berta González de Vega ayer en EM.

"Lo raro es vivir", que titulaba Martín Gaite.
Living's the strange thing, en su traducción al inglés.


(Qué bella es la nieve y qué bueno y divertido era C.P. Snow, predestinato)




La tradición del plagio

Uno de los más plagiados por el orsiano rector de la Juan Carlos se queja, aquí.
Dice que teme que la corrupción política llegue a la universidad.
Qué ingenuo: todo lo que es plagio es tradición.

martes, 3 de enero de 2017

El juez que habló de más

Aquí.

Cualquiera que haya vivido un patio de escuela mixto sabe que los varoncitos están por domar.

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En mi infancia los chavales recibían de sus madres a menudo.  "Las mamás pegan" me dijo, sentencioso, un compañero una vez.

Ahora sé que es sólo porque ellas pasaban mucho más tiempo con la chiquillada que los padres.