viernes, 15 de enero de 2016

Una doble fascinación

Lo del Chapo y Kate del Castillo fue una historia de fascinación mutua, dice Pérez Reverte.
Al final uno ha vuelto a la cárcel y la otra tendrá que dar cuentas de su fascinación ante la justicia mexicana, manito.
Es la vuelta a la realidad.
La doble fascinación de Sánchez por los independentistas que le pueden dar el poder con su abstención se ha reflejado con el préstamo-con-opción-a.compra de cuatro senadores para que éstos tengan no uno, sino dos grupo parlamentario. ERC y Democràcia i Llibertat (i Estatut d'AutoMANIA), tanto monta, Puigdemont, Montdepuig.
No me gustaría ser uno de los prestados, más que nada por miedo al contagio. Al menos podrían ser rotatorios, como los dos cuperos esquaterizados en Junts pels Pels.

(Recordemos que Podemos no ha podido formar grupo propio en el Senado porque el PSOE no lo ha querido).

Y es que previamente ya habían insinuado los independentistas que harían "cualquier cosa" para evitar un gobierno del PP. Se entiende pues la fascinación de estos a su vez por quien pueda evitarlo.

Una doble fascinación.

Ya puestos a querer llevar el Senado a Barcelona, y este adelanto de 4 senadores, el líder del PSOE, que ni es español, ni obrero, ni socialista (¿qué pensará de todo esto Hollande, un decir?) y apenas un partido, podría proponer que el Congreso se desplazara a Bilbao, a cuenta de los 6 diputados con los que cuenta para su "Todos contra el PP" o "Junts pal pelo al PP".

El problema de todo esto, que tiene su gracia visto desde un punto de vista dada, es que no se columbra la vuelta colectiva a la realidad.

Mientras tanto, en Roma, perdón, en Barcelona, el nuevo jefe de Junts pel Putsch (de Mont) va y le da por hablar en la televisión nacional de su proyecto y declara que si optó por esa fórmula tan y tan imaginativa para prometer el cargo es por no sentirse el representante del Estado en Cataluña; ni viceversa, le ha faltado añadir.
Y que los consellers deberán trabajar con la CUP. No ha dicho con qué trozo de ésta.
Rabos de lagartija.
Y que la hoja de ruta se cumplirá, nolens volens,  pero, pero, perito porompompero, que como no tienen más que el apoyo del 48% de "la bona  gent", habrá que ser pacientes para "arreglar" lo que no se ha obtenido en las urnas.
Pusch-de-mont tiene en efecto look de arreglista. Al menos, los pelos.


No sé si el raro al final seré yo, pero que los constitucionalistas (incluidos los pocos que queden en el PSOE) no se junten para decir, como decía el gran Coluche,  "mais il faut arrêter le délire" me da muy pero que muy mala espina.

Y es que hay mucho hijo de ruta por ahí suelto.