El filósofo del Procés apelando a los beneméritos cuerpos de los ciudadanos independentistas.
Aquí.
...
Al final, hasta los más sofisticados entienden que todo es un problema de fuerza. La de la razón no basta para desmontar el fanatismo.
Grave cuestión que arroja una sombra de duda sobre la evolución de la especie, tras décadas de optimismo.
jueves, 28 de septiembre de 2017
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Días intranquilos
La doblez de Trapero la ve a la legua un niño chico. Predestinato.
Aquí.
A Estrasburgo quieren ir con un calcetín, a ver si cuela lo del colonialismo y la opresión.
Aquí.
10 a 1 que se admita siquiera a trámite.
Eduardo Mendoza no quiere que le hagan firmar y lo asimilen con los viejos luchadores de izquierdas que alertan contra el 1-0; ha de velar por su negociado de los prodigios.
Aquí.
El referéndum de los kurdos: 92% en favor de la independencia.
Aquí.
Con ellos empezó todo.
Aquí.
A Estrasburgo quieren ir con un calcetín, a ver si cuela lo del colonialismo y la opresión.
Aquí.
10 a 1 que se admita siquiera a trámite.
Eduardo Mendoza no quiere que le hagan firmar y lo asimilen con los viejos luchadores de izquierdas que alertan contra el 1-0; ha de velar por su negociado de los prodigios.
Aquí.
El referéndum de los kurdos: 92% en favor de la independencia.
Aquí.
Con ellos empezó todo.
martes, 26 de septiembre de 2017
Creo que la gente se opondrá
Éramos pocos y parió Trump.
Su declaración, como líder de la primera potencia mundial, es gasolina para las urnas.
Sólo hará falta que alguien eche un cerillo luego.
Aquí.
....
Rajoy en caída libre.
Aquí.
La diplomacia española en sus horas más bajas.
Su declaración, como líder de la primera potencia mundial, es gasolina para las urnas.
Sólo hará falta que alguien eche un cerillo luego.
Aquí.
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Rajoy en caída libre.
Aquí.
La diplomacia española en sus horas más bajas.
Un Sir discípulo de Vives
Aquí.
Resulta reveladora de hasta dónde han llegado las aguas pestilenciales esta carta a sus compatriotas. Y bien está que ponga algunos puntos sobre las íes.
Pero sorprende que detenga el reloj del autogobierno en 2008.
...
Sorprende menos que opine que el demos que haya de decidir sobre Cataluña sea el catalán, siendo él britanico de nación.
Está claro que pase lo que pase el 1 de octubre, los indepes habrán ganado su principal objetivo: que se les tome en serio y forzar una negociación.
Lo cual no ennoblece su causa pero la política es así, una lucha despiadada por la supremacía de un relato, y ésta batalla la llevan ganando desde hace años los desleales.
Resulta reveladora de hasta dónde han llegado las aguas pestilenciales esta carta a sus compatriotas. Y bien está que ponga algunos puntos sobre las íes.
Pero sorprende que detenga el reloj del autogobierno en 2008.
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Sorprende menos que opine que el demos que haya de decidir sobre Cataluña sea el catalán, siendo él britanico de nación.
Está claro que pase lo que pase el 1 de octubre, los indepes habrán ganado su principal objetivo: que se les tome en serio y forzar una negociación.
Lo cual no ennoblece su causa pero la política es así, una lucha despiadada por la supremacía de un relato, y ésta batalla la llevan ganando desde hace años los desleales.
Noli me tangere
Los indepes se superan cada día.
Este manual del perfecto insumiso es la prueba del día.
Sobre todo, "no tocar ningún objeto" que les enseñen los piolines, dando a entender que la cosa va de la RDA, la Stasi y de huellas dactilares y falsas pruebas, cuando lo que hay en marcha es una de sedición a bordo en Technicolor proyectada en todas las cadenas y rotativos internacionales.
Aquí.
Este manual del perfecto insumiso es la prueba del día.
Sobre todo, "no tocar ningún objeto" que les enseñen los piolines, dando a entender que la cosa va de la RDA, la Stasi y de huellas dactilares y falsas pruebas, cuando lo que hay en marcha es una de sedición a bordo en Technicolor proyectada en todas las cadenas y rotativos internacionales.
Aquí.
lunes, 25 de septiembre de 2017
Liberación para los demás
En Libération se publicó esta entrevista a un jurista.
La estrategia de Madrid, políticamente destuctora
Aquí.
Y en tradu exprés...
Para Jean-Pierre Massias, catedrático de Derecho Público de la Universidad de Pau y de Adour, la ofensiva de Madrid para evitar la celebración del referéndum en Cataluña no es sorprendente. De hecho, existe una prohibición legal de secesión y una penalización de la expresión independentista que puede conducir a excesos autoritarios, nos explica el jurista, insistiendo en el necesario establecimiento de negociaciones en el proceso de independencia. También nos ilustra sobre este modo de consulta y los precedentes europeos.
¿Existen precedentes europeos recientes de territorios que se hayan independizado tras un referéndum?
Sí, Montenegro, que se hizo oficialmente independiente en 2006 después de un referéndum y, antes, los estados post-soviéticos. A menudo, estos eran referendos de validación. Por ejemplo, la independencia de Ucrania fue proclamada por primera vez por el Soviet Supremo antes de ser confirmada por referéndum en 1991. En Cataluña fue también el "Parlament" el que abrió el proceso de independencia.
La justicia española declaró inconstitucional el referéndum catalán. ¿Los referéndums de este tipo generalmente se rigen por la ley?
En el caso de los referendos poscoloniales, se considera que los referéndums de autodeterminación emanan del derecho de los pueblos a la libre determinación. Aquí, no estamos en este tipo de situación en el sentido literal del término. En general, los referéndums de independencia no están previstos por la ley y se organizan de manera diferente en los diferentes Estados. A menudo están prohibidos por la Constitución nacional, que prohíbe cualquier intento de separación. Excepto Etiopía, que establece explícitamente que ciertos territorios pueden separarse. Pero incluso si son contrarios a la Constitución, éste no es el problema: abandonar un país es un cambio de régimen político. Estamos más allá de la aplicación de la Constitución, porque precisamente se quiere salir de ella. Por ello se está desarrollando un derecho de secesión: la Constitución no dice que se puede salir, pero acepta la posibilidad de independencia e intenta organizarla. Esto es lo que Canadá ha hecho con Quebec. Es el tratamiento moderno y democrático de la cuestión de la independencia.
¿Qué tienen en común los territorios que reclaman la independencia y recurren a este modo de consulta?
Tienen una historia nacional particular y una identidad específica, ya que a veces se han unido posteriormente al estado central. Son territorios que quieren dar una dimensión política a su identidad. Finalmente, esta es exactamente la definición de nación. A menudo, y este es el caso de Cataluña o Nueva Caledonia, donde ya existe alguna forma de descentralización, una asamblea local, a veces obtenida, precisamente después de un referéndum.
¿Cuáles son las condiciones para que la convocatoria de un referéndum de este tipo sea considerada "admisible"?
La demanda de independencia debe ser democrática, es decir, sancionada por una votación, pero también pacífica e inequívoca. Es por eso que la pregunta a los votantes es a menudo muy clara y cerrada. La segunda condición es que el proceso debe ser negociado. No podemos unilateralmente declarar la independencia, debemos reflexionar sobre las modalidades de la separación. El trato democrático a la independencia requiere un compromiso. En 2014, por ejemplo, David Cameron negoció con el primer ministro escocés para establecer un proceso de independencia. El tercer criterio es el tiempo: la secesión no debe ocurrir demasiado rápido, se necesitan periodos de transición. No se pueden dar portazos de esa manera.
¿Cómo gestionan los países las veleidades de independencia de sus territorios?
Cada vez más, las democracias organizan pragmáticamente el hecho de que los territorios puedan pedir la independencia. Hay dos opciones: la conciliación o la represión. Si tratamos de oponernos a la independencia, como hace ahora España, acabamos poniendo en marcha un sistema que contradice la democracia. Por ejemplo, Turquía ha sido condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por su supuesta lucha contra el separatismo. Si hacemos de la indivisibilidad un elemento irrevocable, si nos cerramos en banda en la Constitución, corremos el riesgo de ir en contra de la democracia. No podemos tratar estas peticiones de independencia pacíficas como si tratásemos violentos movimientos separatistas, y por ello el gobierno español está en un desfase.
La estrategia de Madrid es políticamente destructiva y contraproducente: los movimientos pro independencia se radicalizan y los independentistas ganan todas las elecciones desde el final del franquismo... lo que demuestra que la transición española no ha sido completa y que el caso de Cataluña debería haber sido solucionado cuando se acabó el franquismo.
Una de las posibles estrategias es darle más autonomía al territorio sin concederle la independencia. El Partido socialista en España hizo una propuesta para crear un sistema federal, y esa podría ser la vía. LA vía del referéndum, a su vez, podría servir para obtener más competencias, más medios, sin necesariamente desembocar en la independencia".
...
¿Propondría lo mismo el catedrático galo para Córcega o Alsacia o Bretaña?
La estrategia de Madrid, políticamente destuctora
Aquí.
Y en tradu exprés...
Para Jean-Pierre Massias, catedrático de Derecho Público de la Universidad de Pau y de Adour, la ofensiva de Madrid para evitar la celebración del referéndum en Cataluña no es sorprendente. De hecho, existe una prohibición legal de secesión y una penalización de la expresión independentista que puede conducir a excesos autoritarios, nos explica el jurista, insistiendo en el necesario establecimiento de negociaciones en el proceso de independencia. También nos ilustra sobre este modo de consulta y los precedentes europeos.
¿Existen precedentes europeos recientes de territorios que se hayan independizado tras un referéndum?
Sí, Montenegro, que se hizo oficialmente independiente en 2006 después de un referéndum y, antes, los estados post-soviéticos. A menudo, estos eran referendos de validación. Por ejemplo, la independencia de Ucrania fue proclamada por primera vez por el Soviet Supremo antes de ser confirmada por referéndum en 1991. En Cataluña fue también el "Parlament" el que abrió el proceso de independencia.
La justicia española declaró inconstitucional el referéndum catalán. ¿Los referéndums de este tipo generalmente se rigen por la ley?
En el caso de los referendos poscoloniales, se considera que los referéndums de autodeterminación emanan del derecho de los pueblos a la libre determinación. Aquí, no estamos en este tipo de situación en el sentido literal del término. En general, los referéndums de independencia no están previstos por la ley y se organizan de manera diferente en los diferentes Estados. A menudo están prohibidos por la Constitución nacional, que prohíbe cualquier intento de separación. Excepto Etiopía, que establece explícitamente que ciertos territorios pueden separarse. Pero incluso si son contrarios a la Constitución, éste no es el problema: abandonar un país es un cambio de régimen político. Estamos más allá de la aplicación de la Constitución, porque precisamente se quiere salir de ella. Por ello se está desarrollando un derecho de secesión: la Constitución no dice que se puede salir, pero acepta la posibilidad de independencia e intenta organizarla. Esto es lo que Canadá ha hecho con Quebec. Es el tratamiento moderno y democrático de la cuestión de la independencia.
¿Qué tienen en común los territorios que reclaman la independencia y recurren a este modo de consulta?
Tienen una historia nacional particular y una identidad específica, ya que a veces se han unido posteriormente al estado central. Son territorios que quieren dar una dimensión política a su identidad. Finalmente, esta es exactamente la definición de nación. A menudo, y este es el caso de Cataluña o Nueva Caledonia, donde ya existe alguna forma de descentralización, una asamblea local, a veces obtenida, precisamente después de un referéndum.
¿Cuáles son las condiciones para que la convocatoria de un referéndum de este tipo sea considerada "admisible"?
La demanda de independencia debe ser democrática, es decir, sancionada por una votación, pero también pacífica e inequívoca. Es por eso que la pregunta a los votantes es a menudo muy clara y cerrada. La segunda condición es que el proceso debe ser negociado. No podemos unilateralmente declarar la independencia, debemos reflexionar sobre las modalidades de la separación. El trato democrático a la independencia requiere un compromiso. En 2014, por ejemplo, David Cameron negoció con el primer ministro escocés para establecer un proceso de independencia. El tercer criterio es el tiempo: la secesión no debe ocurrir demasiado rápido, se necesitan periodos de transición. No se pueden dar portazos de esa manera.
¿Cómo gestionan los países las veleidades de independencia de sus territorios?
Cada vez más, las democracias organizan pragmáticamente el hecho de que los territorios puedan pedir la independencia. Hay dos opciones: la conciliación o la represión. Si tratamos de oponernos a la independencia, como hace ahora España, acabamos poniendo en marcha un sistema que contradice la democracia. Por ejemplo, Turquía ha sido condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por su supuesta lucha contra el separatismo. Si hacemos de la indivisibilidad un elemento irrevocable, si nos cerramos en banda en la Constitución, corremos el riesgo de ir en contra de la democracia. No podemos tratar estas peticiones de independencia pacíficas como si tratásemos violentos movimientos separatistas, y por ello el gobierno español está en un desfase.
La estrategia de Madrid es políticamente destructiva y contraproducente: los movimientos pro independencia se radicalizan y los independentistas ganan todas las elecciones desde el final del franquismo... lo que demuestra que la transición española no ha sido completa y que el caso de Cataluña debería haber sido solucionado cuando se acabó el franquismo.
Una de las posibles estrategias es darle más autonomía al territorio sin concederle la independencia. El Partido socialista en España hizo una propuesta para crear un sistema federal, y esa podría ser la vía. LA vía del referéndum, a su vez, podría servir para obtener más competencias, más medios, sin necesariamente desembocar en la independencia".
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¿Propondría lo mismo el catedrático galo para Córcega o Alsacia o Bretaña?
We are also an oppressed people
Votan por la independencia los kurdos (aquí) en medio de grandes dificultades. Y algunos ven un paralelismo con las de los catalanes.
Es la gran jugada del nacionalvictimismo catalán: pero una semejanza de relaciones no es un relación de semejanza, como le gusta recordar a Félix Ovejero.
En este caso el paralelismo es un insulto a los kurdos y a la inteligencia.
Maravillosos días nostálgicos
Mientras algunos intentan examinar desde la barrera antropológica de Bruselas la nostalgia que se ha enseñoreado de algunas regiones, aquí, otros sienten reverdecer una utopía revolucionaria tantos años soñada: aquí, (que no es otra que la caída del franquismo a manos del pueblo que ni pudo ser ni fue).
En Francia una de las radios con más seguidores de todas las edades se llama Radio Nostalgie. Ici.
En Francia una de las radios con más seguidores de todas las edades se llama Radio Nostalgie. Ici.
domingo, 24 de septiembre de 2017
Cameron y su único acierto
Según EP y Metroscopia, 61% de los catalanes cree lo del 1-0 no tendrá validez.
Pero el 82% querría una consulta de secesión pactada con el Estad (Serrat incluido).
Aquí.
Habrá que empezar a reconocer algún día que Cameron hizo todo mal menos una sola cosa en relación con lo que demandaba el parlamento escocés.
Las batallas que no se libran, se pierden.
Y la batalla por la Constitución y la democracia se está perdiendo
No es que nadie las defienda, pues eso no cierto; es que nadie la celebra con alegría y sin complejos.
Y ahí está el mal.
Aquí.
Pero el 82% querría una consulta de secesión pactada con el Estad (Serrat incluido).
Aquí.
Habrá que empezar a reconocer algún día que Cameron hizo todo mal menos una sola cosa en relación con lo que demandaba el parlamento escocés.
Las batallas que no se libran, se pierden.
Y la batalla por la Constitución y la democracia se está perdiendo
No es que nadie las defienda, pues eso no cierto; es que nadie la celebra con alegría y sin complejos.
Y ahí está el mal.
Aquí.
sábado, 23 de septiembre de 2017
Profesional del sentimiento
Junqueras siempre apela a las tripas, y no sólo porque sabe que eso funciona, sino porque está, sin saberlo, bajo "la paradoja del comediante" de Diderot: mimar los sentimientos es toda la técnica del actor; de Junqueras emana la sinceridad del buen actor secundario. Y eso, más que cualquier propagada y agit prop es, en la sociedad del espectáculo en que se han convertidos las democracias, imparable.
Aquí.
Aquí.
viernes, 22 de septiembre de 2017
Catering de campaña & entertainment
Jordi Galves se ha convertido en el cronista pink, punk y pop, en el entertainer de la revolución de los capullos... del clavel.
Aquí.
Aquí.
El desafío de Europa
Por fin una voz francesa clamando en el desierto: ¡es Europa, imbéciles!
Aquí en francés.
Y aquí en tradu exprés:
El desafío lanzado a la democracia española por el separatismo catalán con el referéndum que se quiere celebrar el 1 de octubre afecta a Europa en su conjunto.
El futuro de Europa se juega (de nuevo) en Cataluña
Después de la crisis del euro, la guerra en Ucrania, el Brexit y las derivas de Hungría y Polonia, Europa se enfrenta a una nueva crisis que amenaza la existencia del proyecto de seguridad -física, material, legal y, en cierta medida, social- que es el proyecto comunitario: el desafío lanzado a la democracia española por el separatismo catalán. Frente a la amplia avenida concedida a la presentación de la narrativa separatista en los principales medios de comunicación europeos, frente a la pusilanimidad de las llamadas al "diálogo" o al silencio ensordecedor de las instituciones comunitarias y de los gobiernos de los Estados miembros de la UE, se precisa un esfuerzo pedagógico a diez días de un referéndum ilegal de importancia trascendente.
El relato separatista se basa en un nacionalismo obtuso y excluyente.
Cualquier narrativa nacional es una gesta histórica, y la de Cataluña no carece de hechos de gran calado: a la lejana memoria de unos poderosos condados se añade la más reciente de la gallarda resistencia del pueblo catalán al fascismo durante la Guerra Civil, a la que George Orwell rindió un poderoso homenaje.
Y aunque la región se ha afirmado como el laboratorio de la modernidad industrial, política, social y cultural en España desde la segunda mitad del siglo XIX, debe reconocerse que ello se debe en parte al surgimiento de una conciencia nacional propia, de esencia elitista, como en la mayoría de los nacionalismos, pero socialmente progresista.
La contribución de Cataluña a la transición democrática también habrá sido esencial, y basta con volver a leer las páginas dedicadas por el madrileño Jorge Semprún a su emoción en la primera "Diada" autorizada en 1977 para entender que la recuperación por los catalanes del derecho a su cultura fue una conquista para todos los demócratas españoles.
Y sin embargo, el storytelling hábilmente desplegado por el campo separatista está a mil leguas de ese movimiento cultural democrático, europeo y abierto. En su lugar encontramos, repetidos como un mantra, todos los clichés del nacionalismo más obtuso teñidos de racismo, desprecio de clase, o incluso una forma de supremacismo cultural: por un lado, "nosotros", un pueblo educado, trabajador, progresista, honesto, republicano y europeo. Enfrente, "ellos", una canallesca ibérica retrógrada, perezosa y corrupta, adscrita a una monarquía pauperizada por los escándalos y permanentemente rezagada en el calendario europeo.
A todo esto no sirve de nada oponer la "catalanización", esto es, la europeización de la sociedad española en su conjunto desde la muerte de Franco, ni el hecho de que algunos de los casos de corrupción más sangrantes de los últimos años afecten precisamente al nacionalismo catalán más acendrado, cuya conversión al separatismo coincide con su frecuentación de los tribunales españoles...
En esta historia que suma uno tras otro los hechos alternativos, el "Espanya ens roba" y el activismo de los tribunales españoles en materia de corrupción política son sólo el reflejo ora de una corrupción generalizada ora de una persecución de los patriotas catalanes.
El inmovilismo de Mariano Rajoy no es la causa principal del estancamiento político.
Este relato tiene ciertamente un aliado "objetivo" en la persona de Mariano Rajoy. En el poder desde 2011, el jefe de gobierno, del Partido Popular, ha sobrevivido a los repetidos escándalos que han salpicado su gestión, así como a dos elecciones generales que han conmocionado el bipartidismo español, pero sin lograr hacerle perder la silla de la Moncloa. Su pintoresco estatismo habrá contribuido a acentuar la gravedad de la crisis abierta con Barcelona, al privarle de toda salida política. Por otra parte, es grande la tentación de hacer del recurso de inconstitucionalidad del PP, entonces en la oposición, contra es nuevo Estatut de Cataluña aprobado por referéndum en 2006, el gran pecado que abrió el camino a la secesión unilateral. Pero aparte del hecho de que más del 90% del Estatut fue avalado por el Tribunal Constitucional (14 artículos censurados de 223), los elementos cuestionados se centraron principalmente en el reconocimiento irrebatible de una nación catalana con una primacía lingüística y unos derechos que invadían en gran medida las competencias estatales y que fueron de hecho el casus belli constitucional, incluso en un estado, de facto, federal como el español.
Si muy probablemente fue un error político funesto, el recurso contra el Estatut no legitima en nada al gobierno catalán actual en su precipitada fuga hacia delante al margen de todo marco legal y sin ningún mandato político unívoco.
Todo ello paga el precio de una viva polarización dentro de la sociedad catalana, con toda una generación de hijos de emigrantes que han basado su ascenso social en la promesa de una identidad tipo "muñeca rusa": catalana, española, europea.
El desafío separatista es pues un asunto europeo. Del resultado de esta crisis depende mecánicamente el futuro de Europa en su conjunto.
Que una región pueda ejercer el derecho a la libre determinación unilateralmente, en el contexto del Estado de Derecho, algo propio de los pueblos bajo dominio colonial o imperialista, es el fin de la intangibilidad de las fronteras establecidas con un alto precio de sangre.
Que un solo orden constitucional -húngaro, polaco u hoy español- sea derrocado por la subversión de las normas democráticas en favor de un partido o coalición hegemónica y mesiánica, es el obituario de Europa como un área basada en la separación de poderes y la jerarquía de la norma.
Que un nacionalismo obtuso, excluyente y que articula un relato histórico alternativo triunfe de nuevo hará que el estatus de los hechos (políticos, históricos, jurídicos o sociales) mengüe en favor de las virtudes taumatúrgicas y demiúrgicas del relato al uso para las masas.
Frente a estos riesgos que nuestros gobiernos penan en calibrar, se entiende el dilema que arrostra el gobierno del Partido Popular: entre la impotencia (a falta de una legitimidad absoluta para ejercer todo el rigor de la ley para proteger los derechos de todos los españoles, catalanes incluidos) y la miel sobre hojuelas ofrecida al campo separatista por la imagen de unas urnas y unas papeletas requisadas por la Guardia Civil ...
En este sentido, el derrotismo que despunta en una sociedad dividida y maniatada por su historia de paz civil, frente al carácter irreversible del desafío separatista, es un presagio muy oscuro para Europa".
Maxime Fourest es profesor-investigador en Sciences-Po (OFCE, Cevipof) y especialista en temas europeos.
Aquí en francés.
Y aquí en tradu exprés:
El desafío lanzado a la democracia española por el separatismo catalán con el referéndum que se quiere celebrar el 1 de octubre afecta a Europa en su conjunto.
El futuro de Europa se juega (de nuevo) en Cataluña
Después de la crisis del euro, la guerra en Ucrania, el Brexit y las derivas de Hungría y Polonia, Europa se enfrenta a una nueva crisis que amenaza la existencia del proyecto de seguridad -física, material, legal y, en cierta medida, social- que es el proyecto comunitario: el desafío lanzado a la democracia española por el separatismo catalán. Frente a la amplia avenida concedida a la presentación de la narrativa separatista en los principales medios de comunicación europeos, frente a la pusilanimidad de las llamadas al "diálogo" o al silencio ensordecedor de las instituciones comunitarias y de los gobiernos de los Estados miembros de la UE, se precisa un esfuerzo pedagógico a diez días de un referéndum ilegal de importancia trascendente.
El relato separatista se basa en un nacionalismo obtuso y excluyente.
Cualquier narrativa nacional es una gesta histórica, y la de Cataluña no carece de hechos de gran calado: a la lejana memoria de unos poderosos condados se añade la más reciente de la gallarda resistencia del pueblo catalán al fascismo durante la Guerra Civil, a la que George Orwell rindió un poderoso homenaje.
Y aunque la región se ha afirmado como el laboratorio de la modernidad industrial, política, social y cultural en España desde la segunda mitad del siglo XIX, debe reconocerse que ello se debe en parte al surgimiento de una conciencia nacional propia, de esencia elitista, como en la mayoría de los nacionalismos, pero socialmente progresista.
La contribución de Cataluña a la transición democrática también habrá sido esencial, y basta con volver a leer las páginas dedicadas por el madrileño Jorge Semprún a su emoción en la primera "Diada" autorizada en 1977 para entender que la recuperación por los catalanes del derecho a su cultura fue una conquista para todos los demócratas españoles.
Y sin embargo, el storytelling hábilmente desplegado por el campo separatista está a mil leguas de ese movimiento cultural democrático, europeo y abierto. En su lugar encontramos, repetidos como un mantra, todos los clichés del nacionalismo más obtuso teñidos de racismo, desprecio de clase, o incluso una forma de supremacismo cultural: por un lado, "nosotros", un pueblo educado, trabajador, progresista, honesto, republicano y europeo. Enfrente, "ellos", una canallesca ibérica retrógrada, perezosa y corrupta, adscrita a una monarquía pauperizada por los escándalos y permanentemente rezagada en el calendario europeo.
A todo esto no sirve de nada oponer la "catalanización", esto es, la europeización de la sociedad española en su conjunto desde la muerte de Franco, ni el hecho de que algunos de los casos de corrupción más sangrantes de los últimos años afecten precisamente al nacionalismo catalán más acendrado, cuya conversión al separatismo coincide con su frecuentación de los tribunales españoles...
En esta historia que suma uno tras otro los hechos alternativos, el "Espanya ens roba" y el activismo de los tribunales españoles en materia de corrupción política son sólo el reflejo ora de una corrupción generalizada ora de una persecución de los patriotas catalanes.
El inmovilismo de Mariano Rajoy no es la causa principal del estancamiento político.
Este relato tiene ciertamente un aliado "objetivo" en la persona de Mariano Rajoy. En el poder desde 2011, el jefe de gobierno, del Partido Popular, ha sobrevivido a los repetidos escándalos que han salpicado su gestión, así como a dos elecciones generales que han conmocionado el bipartidismo español, pero sin lograr hacerle perder la silla de la Moncloa. Su pintoresco estatismo habrá contribuido a acentuar la gravedad de la crisis abierta con Barcelona, al privarle de toda salida política. Por otra parte, es grande la tentación de hacer del recurso de inconstitucionalidad del PP, entonces en la oposición, contra es nuevo Estatut de Cataluña aprobado por referéndum en 2006, el gran pecado que abrió el camino a la secesión unilateral. Pero aparte del hecho de que más del 90% del Estatut fue avalado por el Tribunal Constitucional (14 artículos censurados de 223), los elementos cuestionados se centraron principalmente en el reconocimiento irrebatible de una nación catalana con una primacía lingüística y unos derechos que invadían en gran medida las competencias estatales y que fueron de hecho el casus belli constitucional, incluso en un estado, de facto, federal como el español.
Si muy probablemente fue un error político funesto, el recurso contra el Estatut no legitima en nada al gobierno catalán actual en su precipitada fuga hacia delante al margen de todo marco legal y sin ningún mandato político unívoco.
Todo ello paga el precio de una viva polarización dentro de la sociedad catalana, con toda una generación de hijos de emigrantes que han basado su ascenso social en la promesa de una identidad tipo "muñeca rusa": catalana, española, europea.
El desafío separatista es pues un asunto europeo. Del resultado de esta crisis depende mecánicamente el futuro de Europa en su conjunto.
Que una región pueda ejercer el derecho a la libre determinación unilateralmente, en el contexto del Estado de Derecho, algo propio de los pueblos bajo dominio colonial o imperialista, es el fin de la intangibilidad de las fronteras establecidas con un alto precio de sangre.
Que un solo orden constitucional -húngaro, polaco u hoy español- sea derrocado por la subversión de las normas democráticas en favor de un partido o coalición hegemónica y mesiánica, es el obituario de Europa como un área basada en la separación de poderes y la jerarquía de la norma.
Que un nacionalismo obtuso, excluyente y que articula un relato histórico alternativo triunfe de nuevo hará que el estatus de los hechos (políticos, históricos, jurídicos o sociales) mengüe en favor de las virtudes taumatúrgicas y demiúrgicas del relato al uso para las masas.
Frente a estos riesgos que nuestros gobiernos penan en calibrar, se entiende el dilema que arrostra el gobierno del Partido Popular: entre la impotencia (a falta de una legitimidad absoluta para ejercer todo el rigor de la ley para proteger los derechos de todos los españoles, catalanes incluidos) y la miel sobre hojuelas ofrecida al campo separatista por la imagen de unas urnas y unas papeletas requisadas por la Guardia Civil ...
En este sentido, el derrotismo que despunta en una sociedad dividida y maniatada por su historia de paz civil, frente al carácter irreversible del desafío separatista, es un presagio muy oscuro para Europa".
Maxime Fourest es profesor-investigador en Sciences-Po (OFCE, Cevipof) y especialista en temas europeos.
jueves, 21 de septiembre de 2017
El jugador número 13
Un juez nada estrella, y con un ejecutoria con claroscuros, lleva meses agazapado en el secreto de su sumario, y ayer asestó un buen golpe al golpe, saliendo casi como un espontáneo desde la banda sin pasar siquiera por el banquillo.
Aquí.
No fue el Gobierno, ni la fiscalía los que actuaron ayer. Fue ese juez catalán que le ha robado el vedetismo al TSJC y que apunta a los no aforados.
El partido llega al descanso, después de no tener la posesión del balón, con un inesperado 1 a 0 para el Gobierno.
Pero los partidos se juegan hasta el último minuto; y muchas veces se ganan o se empatan en los minutos de descuento. Y con nuevos jugadores de refresco en la cancha.
...
Y el partido se juega en Madrid también, con una probable moción de censura Iglesias & Sánchez & nacionalistas.
De momento una neoconstituyente en Zaragoza...
Aquí.
No fue el Gobierno, ni la fiscalía los que actuaron ayer. Fue ese juez catalán que le ha robado el vedetismo al TSJC y que apunta a los no aforados.
El partido llega al descanso, después de no tener la posesión del balón, con un inesperado 1 a 0 para el Gobierno.
Pero los partidos se juegan hasta el último minuto; y muchas veces se ganan o se empatan en los minutos de descuento. Y con nuevos jugadores de refresco en la cancha.
...
Y el partido se juega en Madrid también, con una probable moción de censura Iglesias & Sánchez & nacionalistas.
De momento una neoconstituyente en Zaragoza...
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Claridad canadiense
Un buen resumen de la vía canadiense para la secesión.
Aquí.
Un ley de claridad después de dos referéndums (1980 y 1995) perdido el de 1995 por poco por los secesionistas.
Aquí.
Un ley de claridad después de dos referéndums (1980 y 1995) perdido el de 1995 por poco por los secesionistas.
El día antes del día después
Y llegaron los romanos...
Romano Prodi encabeza una postura como poco equidistante en el cata-carajal.
...
Detiene la GC a 12 miembros de la Generalitat, en un acelerón a diez días vista para impedir la celebración de la consulta suspendida.
A ver la repuesta de la comunidad internacional a esto, elemento tan clave como la participación el 1-0, para que unos ganen y otros pierdan el relato, que es lo que cuenta.
...
En la calles frente a las consejerías registradas ahora mismo los indepes se manifiestan con estos cánticos: "¿Dónde están las papeletas, dónde están los Coscubielas...?"
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Detiene la GC a 12 miembros de la Generalitat, en un acelerón a diez días vista para impedir la celebración de la consulta suspendida.
A ver la repuesta de la comunidad internacional a esto, elemento tan clave como la participación el 1-0, para que unos ganen y otros pierdan el relato, que es lo que cuenta.
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En la calles frente a las consejerías registradas ahora mismo los indepes se manifiestan con estos cánticos: "¿Dónde están las papeletas, dónde están los Coscubielas...?"
martes, 19 de septiembre de 2017
Ciudadanos sorteados
Estos días de manifiestos varios, éste de debajo de unos juristas catalanes frente a los que quieren sortear el Estado de derecho.
Y de paso la denuncia de los ciudadanos "sorteados".
Aquí.
AL SERVICIO DE LAS LIBERTADES
Los juristas que suscribimos, apelando a la larga tradición jurídica catalana, que honramos, caracterizada históricamente por el rigor científico de su discurso, llamamos la atención de la sociedad catalana sobre las siguientes cuestiones: 1º. No hay auténtica democracia fuera del Estado de Derecho y del imperio de la ley. El marco jurídico establecido en los Estados de Derecho evoluciona y debe evolucionar pacíficamente, dentro del ámbito previsto, cambiando y adecuando su ordenamiento en función de los signos de los tiempos y las necesidades básicas de los ciudadanos, en los que reside con carácter exclusivo la soberanía del Estado, al igual que en todas las democracias de nuestro entorno. 2º. Resulta preocupante constatar cómo últimamente, en especial desde algunos medios y sectores, se vienen utilizando en el debate público términos y conceptos jurídicos sin el mínimo rigor exigible. 3º. Cuestionar los fundamentos del Estado de Derecho, menospreciando a los órganos encargados de aplicar las leyes, sea mediante sus resoluciones de carácter jurisdiccional como a través de aquellas emanadas del máximo intérprete de la Constitución, no es nunca una opción lícita ni legítima. Ello supone, además, poner en peligro nuestro sistema de derechos y libertades nacido con el pacto constitucional, fruto del esfuerzo y compromiso de todos. 4º. La plena garantía de los derechos y libertades de los ciudadanos, en el marco de la Unión Europea, únicamente es posible desde el respeto al ordenamiento jurídico de la Unión y de sus Estados miembros. En el marco de la construcción europea no caben posturas unilaterales ni maximalistas; ni tampoco cabe postular o intentar legitimar la transgresión del marco jurídico vigente. 5º. En consecuencia, debemos exigir que el debate público recupere, en primer lugar, el rigor jurídico perdido; y, en segundo lugar, que se desarrolle en el marco del necesario respeto a las leyes y a las decisiones de los tribunales encargados de hacerlas cumplir, garantes de nuestra convivencia pacífica y de los derechos y libertades de todos.
Amén.
Y de paso la denuncia de los ciudadanos "sorteados".
Aquí.
AL SERVICIO DE LAS LIBERTADES
Los juristas que suscribimos, apelando a la larga tradición jurídica catalana, que honramos, caracterizada históricamente por el rigor científico de su discurso, llamamos la atención de la sociedad catalana sobre las siguientes cuestiones: 1º. No hay auténtica democracia fuera del Estado de Derecho y del imperio de la ley. El marco jurídico establecido en los Estados de Derecho evoluciona y debe evolucionar pacíficamente, dentro del ámbito previsto, cambiando y adecuando su ordenamiento en función de los signos de los tiempos y las necesidades básicas de los ciudadanos, en los que reside con carácter exclusivo la soberanía del Estado, al igual que en todas las democracias de nuestro entorno. 2º. Resulta preocupante constatar cómo últimamente, en especial desde algunos medios y sectores, se vienen utilizando en el debate público términos y conceptos jurídicos sin el mínimo rigor exigible. 3º. Cuestionar los fundamentos del Estado de Derecho, menospreciando a los órganos encargados de aplicar las leyes, sea mediante sus resoluciones de carácter jurisdiccional como a través de aquellas emanadas del máximo intérprete de la Constitución, no es nunca una opción lícita ni legítima. Ello supone, además, poner en peligro nuestro sistema de derechos y libertades nacido con el pacto constitucional, fruto del esfuerzo y compromiso de todos. 4º. La plena garantía de los derechos y libertades de los ciudadanos, en el marco de la Unión Europea, únicamente es posible desde el respeto al ordenamiento jurídico de la Unión y de sus Estados miembros. En el marco de la construcción europea no caben posturas unilaterales ni maximalistas; ni tampoco cabe postular o intentar legitimar la transgresión del marco jurídico vigente. 5º. En consecuencia, debemos exigir que el debate público recupere, en primer lugar, el rigor jurídico perdido; y, en segundo lugar, que se desarrolle en el marco del necesario respeto a las leyes y a las decisiones de los tribunales encargados de hacerlas cumplir, garantes de nuestra convivencia pacífica y de los derechos y libertades de todos.
Amén.
Ocho autoseñalados
234 profesores españoles firman un manifiesto puesto en razón que pide al gobierno que use la fuerza de la misma contra el 1 a 0 que le quiere meter el independentismo al consticucionalismo por toda la escuadra.
Aquí.
Solo 8 abajofirmantes, ay, de universidades catalanas, que así se señalan y, al hacerlo, señalan con elegancia a sus colegas "catalanes", in absentia,shame on them.
...
1300 científicos "catalanes" o cuasi apoyan el Sí (a ver quién es el guapo que no).
Aquí.
"Science sans conscience n' est que ruine de l'âme".
Aquí.
Solo 8 abajofirmantes, ay, de universidades catalanas, que así se señalan y, al hacerlo, señalan con elegancia a sus colegas "catalanes", in absentia,shame on them.
...
1300 científicos "catalanes" o cuasi apoyan el Sí (a ver quién es el guapo que no).
Aquí.
"Science sans conscience n' est que ruine de l'âme".
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