Redondo redondeando una posible jugada redonda. O no.
Aquí.
sábado, 27 de agosto de 2016
Donde digo digo digo pastor
Ana Pastor, que fue din duda alguna, la mejor ministra del gobierno Rajoy, no empieza con buen pie su aventura pastoral en el Congreso.
Si su comparecencia para dar cuenta de la aceptación de la encomienda real del candidato rajoy brey fue del todo esperpéntica, su decisión de ordenar el debate de investidura no le va a la zaga: fija el mismo horario que su partido criticó amargamente en un escrito cuando era sánchez castejón el candidato.
Es lo que se llama una coherencia a prueba de bomba.
El debate no necesita de una velada de reflexión tras la previsible intervención del jefe de la pastora. Más bien ésta debería entonar el "pastores a Belén, pastores..." para las terceras.
Sobre todo porque esta vez, y contrariamente a lo que cree Rajoy, en su sapiencia carpetovetónica gallega, los catalanes, aunque sepan, no van a "hacer cosas."
Si su comparecencia para dar cuenta de la aceptación de la encomienda real del candidato rajoy brey fue del todo esperpéntica, su decisión de ordenar el debate de investidura no le va a la zaga: fija el mismo horario que su partido criticó amargamente en un escrito cuando era sánchez castejón el candidato.
Es lo que se llama una coherencia a prueba de bomba.
El debate no necesita de una velada de reflexión tras la previsible intervención del jefe de la pastora. Más bien ésta debería entonar el "pastores a Belén, pastores..." para las terceras.
Sobre todo porque esta vez, y contrariamente a lo que cree Rajoy, en su sapiencia carpetovetónica gallega, los catalanes, aunque sepan, no van a "hacer cosas."
El candidato rajoy brey mariano
¿Rajoy cambia de estrategia?
Aquí.
No es tan seguro: no hablar con la prensa o hablar todo el rato con la prensa (para no decir nada), es en el fondo lo mismo.
Aquí.
Lo único que indica es que él es el candidato rajoy brey, mariano, y que ya está en campaña electoral*; la JEC deberá intervenir cuanto antes y poner coto a esta practica.
* Se nota, también, porque le dice amén a todo a Rivera, pues sabe que nada de lo que comprometa tiene futuro alguno.
Aquí.
No es tan seguro: no hablar con la prensa o hablar todo el rato con la prensa (para no decir nada), es en el fondo lo mismo.
Aquí.
Lo único que indica es que él es el candidato rajoy brey, mariano, y que ya está en campaña electoral*; la JEC deberá intervenir cuanto antes y poner coto a esta practica.
* Se nota, también, porque le dice amén a todo a Rivera, pues sabe que nada de lo que comprometa tiene futuro alguno.
viernes, 26 de agosto de 2016
Por la laicidad, la Democracia y la liberación de las ocultadas
El Conseil d`État de Francia ha anulado las prohibiciones municipales en contra del burkini.
Aquí.
No ha entendido la raíz del problema: no se trata de prohibir una manera de vestir sino una ideología que atenta contra todo un catálogo de derechos fundamentales y, en definitiva, contra la de Democracia y la igualdad "real" entre los hombres y las mujeres.
Que la izquierda francesa, salvo Manuel Valls, no lo vea es preocupante; que no lo vean algunas mujeres supuestamente "liberadas", dramático.
Aquí.
No ha entendido la raíz del problema: no se trata de prohibir una manera de vestir sino una ideología que atenta contra todo un catálogo de derechos fundamentales y, en definitiva, contra la de Democracia y la igualdad "real" entre los hombres y las mujeres.
Que la izquierda francesa, salvo Manuel Valls, no lo vea es preocupante; que no lo vean algunas mujeres supuestamente "liberadas", dramático.
El acorazado Otekin sólo en VOSE
Quieren ahora acorazar el nombre de Otegi, el profeta de "los nuevos tiempos".
Cien personalidades (sic) apoyan el texto salido de la pluma de Sastre.
Lo mejor es el "otra vez más", en amarillo: el eterno agravio, el victimismo profesionalizado, la razón de ser de todo independentista que se precie.
Aquí.
A los lectores de estas líneas queremos llamar la atención sobre un grave problema que afecta a la calidad de la democracia en este lugar y en este momento: Se trata de que se está procediendo a un serio atentado, otra vez más, a los principios mismos de la democracia, al intentarse impedir que Arnaldo Otegi, a quien -entre a otros muchos- la apertura de nuevos tiempos en este país tanto debe, ocupe, por medio de las urnas, un puesto de alta responsabilidad en el futuro. Nosotros invitamos a quienes pueden hacerlo a que acoracen su nombre contra este gran atropello, y manifiesten la legitimidad de su candidatura a la más alta magistratura de este país. ¡Por el derecho de Arnaldo Otegi a presentar su candidatura! ¡Demos la debida fuerza a este mensaje!
En la versión en inglés el traductor, en un ataque de dignidad, se ha negado a traducir lo del "acorazamiento".
We want to attract the attention of these lines readers to a serious problem affecting the quality of democracy in this place and at this time. The problem is that, once again, a serious attack against the principles of democracy is being undertaken, with the attempt to hinder Arnaldo Otegi; to whom -among many others- the arrival of a new time to this country owes so much; from holding, through the ballots, a high office in his future. We invite those who are able to do it, to add their name against this outrage and express to the highest judicial office in this country the legitimacy of Arnaldo Otegi's candidacy. For Arnaldo Otegi's right to stand as a candidate! Lets strengthen this message!
En la versión en euskera, hasta donde alcanzo, tampoco sale la ocurrencia (des)sastriana, siendo Sastre el autor de la versión original.
Lerro hauen irakurleei hemen eta orain demokraziaren kalitateari eragiten dion arazo larri baten berri eman nahi diegu: Herri honetan agertoki berriak irekitzearren – beste askoren artean- ekarpen funtsezkoa egin duen Arnaldo Otegik hautetsontzien bidez etorkizuneko kargu bat har dezan ekiditeko saioa, beste behin ere, demokraziaren oinarrizko baloreei eginiko erasoa da. Beraz, aukera duten guztiei honako gonbidapena egiten diegu: eraso larri honen aurka bat egin dezatela eta hautagaitza honen zilegitasuna adierazi diezaietela herri hontako erakunde gorenei. Arnaldo Otegik bere hautagaitza aurkezteko eskubidearen defentsan. Eman diezaiogun bultzada mezu honi!
Cien personalidades (sic) apoyan el texto salido de la pluma de Sastre.
Lo mejor es el "otra vez más", en amarillo: el eterno agravio, el victimismo profesionalizado, la razón de ser de todo independentista que se precie.
Aquí.
A los lectores de estas líneas queremos llamar la atención sobre un grave problema que afecta a la calidad de la democracia en este lugar y en este momento: Se trata de que se está procediendo a un serio atentado, otra vez más, a los principios mismos de la democracia, al intentarse impedir que Arnaldo Otegi, a quien -entre a otros muchos- la apertura de nuevos tiempos en este país tanto debe, ocupe, por medio de las urnas, un puesto de alta responsabilidad en el futuro. Nosotros invitamos a quienes pueden hacerlo a que acoracen su nombre contra este gran atropello, y manifiesten la legitimidad de su candidatura a la más alta magistratura de este país. ¡Por el derecho de Arnaldo Otegi a presentar su candidatura! ¡Demos la debida fuerza a este mensaje!
En la versión en inglés el traductor, en un ataque de dignidad, se ha negado a traducir lo del "acorazamiento".
We want to attract the attention of these lines readers to a serious problem affecting the quality of democracy in this place and at this time. The problem is that, once again, a serious attack against the principles of democracy is being undertaken, with the attempt to hinder Arnaldo Otegi; to whom -among many others- the arrival of a new time to this country owes so much; from holding, through the ballots, a high office in his future. We invite those who are able to do it, to add their name against this outrage and express to the highest judicial office in this country the legitimacy of Arnaldo Otegi's candidacy. For Arnaldo Otegi's right to stand as a candidate! Lets strengthen this message!
En la versión en euskera, hasta donde alcanzo, tampoco sale la ocurrencia (des)sastriana, siendo Sastre el autor de la versión original.
Lerro hauen irakurleei hemen eta orain demokraziaren kalitateari eragiten dion arazo larri baten berri eman nahi diegu: Herri honetan agertoki berriak irekitzearren – beste askoren artean- ekarpen funtsezkoa egin duen Arnaldo Otegik hautetsontzien bidez etorkizuneko kargu bat har dezan ekiditeko saioa, beste behin ere, demokraziaren oinarrizko baloreei eginiko erasoa da. Beraz, aukera duten guztiei honako gonbidapena egiten diegu: eraso larri honen aurka bat egin dezatela eta hautagaitza honen zilegitasuna adierazi diezaietela herri hontako erakunde gorenei. Arnaldo Otegik bere hautagaitza aurkezteko eskubidearen defentsan. Eman diezaiogun bultzada mezu honi!
El burkini no es una fashion
El burkinismo no es una fashion procedente de Burkina Faso.
Ni una moda rompedora en las playas de Europa o del Norte de África o de Oriente Próximo.
No hace falta que lo digan mujeres musulmanas marroquíes, que también.
Aquí.
Tener que argumentar, a estas alturas, que el uso del burkini no tiene nada que ver con la libertad vestimentaria de cualquier ser humano en democracia provoca cierto sonrojo.
Pero lo haré, o al menos lo intentaré.
El burkini es un símbolo político de adscripción a una ideología concreta llamada "islamismo".
Y tiene que ver (por desgracia para la mayoría de los que la practican, con mayor o menor obediencia y devoción, más activa o más pasivamente, más cultural o más moralmente) con una religión monoteísta llamada el Islam (o la fe musulmana basada en el Corán), que lleva unos cuantos años (unas tres décadas largas) siendo secuestrada por ciertas corrientes políticas e individuos de poder en determinadas partes del planeta (que todos podríamos ubicar en un mapa geográfico virgen) y que está proliferando también fuera de esos lugares, y también en Occidente.
El islamismo es un movimiento político que básicamente propugna que la religión musulmana y, en especial, la interpretación que de ella hacen estos ideólogos, invada todos los ámbitos: el personal, el familiar, el social, el civil y el político. Es una dictadura. Así de claro.
El islamismo es el principal enemigo de la religión musulmana. Y uno de los peores enemigos de la libertad y la dignidad humanas. Que la izquierda multiculti y cierta derecha asimilada no lo quiera ver sólo agrava el problema y no hace sino dar alas al populismo trumpista, lepeniano y orbanista
El islamismo persigue a las personas en su identidad más personal, quiere acabar con la individualidad de todo ser humano, esa individualidad que es lo único que nos hace a todos libres e iguales. Y se ceba especialmente en las mujeres.
Llevar burkini es un acto político "objetivo" de propaganda de una ideología claramente no democrática ni respetuosa con los derechos básicos de las personas. Las palabras: "sumisión (no sólo sexual) de la mujer al hombre" resumen bastante bien la quintaesencia de la filosofía que anida en esa ideología política.
Y eso es así, diga lo que diga, pretenda lo que pretenda y sienta lo que sienta la portadora de un burkini, de un velo integral o de cualquier atuendo que cosifique a la mujer con arreglo a una ideología de sumisión al varón; ideología que halla su fundamento, lo torticeramente que se quiera, en una religión concreta.
El Derecho, el ordenamiento jurídico, la Ley, en los países democráticos, debería legislar sobre esta materia de manera objetiva, y trazar los límites de la libertad de expresión frente a una ideología contraria a la Democracia y a los derechos humanos, como es el la ideología que difunde el islamismo.
Hay que impedir que las nietas sean menos libres que lo fueron sus abuelas, al menos en las democracias, ya que en las dictaduras es otro cantar: primero habría que coadyuvar a que desaparezcan, lo cual es cuento largo y no entra en este post de campo.
Pero todo el mundo ha de saber que Democracia es también la libertad de NO poder llevar burkini (entre otras muchas cosas).
Es fundamental para poder seguir la senda del progreso humano luchar contra el fundamentalismo islamista. Fundamental.
El burkinismo es el rostro visible y más "obscenamente destapado" del fascismo, hoy.
Ni una moda rompedora en las playas de Europa o del Norte de África o de Oriente Próximo.
No hace falta que lo digan mujeres musulmanas marroquíes, que también.
Aquí.
Tener que argumentar, a estas alturas, que el uso del burkini no tiene nada que ver con la libertad vestimentaria de cualquier ser humano en democracia provoca cierto sonrojo.
El burkini es un símbolo político de adscripción a una ideología concreta llamada "islamismo".
Y tiene que ver (por desgracia para la mayoría de los que la practican, con mayor o menor obediencia y devoción, más activa o más pasivamente, más cultural o más moralmente) con una religión monoteísta llamada el Islam (o la fe musulmana basada en el Corán), que lleva unos cuantos años (unas tres décadas largas) siendo secuestrada por ciertas corrientes políticas e individuos de poder en determinadas partes del planeta (que todos podríamos ubicar en un mapa geográfico virgen) y que está proliferando también fuera de esos lugares, y también en Occidente.
El islamismo es un movimiento político que básicamente propugna que la religión musulmana y, en especial, la interpretación que de ella hacen estos ideólogos, invada todos los ámbitos: el personal, el familiar, el social, el civil y el político. Es una dictadura. Así de claro.
El islamismo es el principal enemigo de la religión musulmana. Y uno de los peores enemigos de la libertad y la dignidad humanas. Que la izquierda multiculti y cierta derecha asimilada no lo quiera ver sólo agrava el problema y no hace sino dar alas al populismo trumpista, lepeniano y orbanista
El islamismo persigue a las personas en su identidad más personal, quiere acabar con la individualidad de todo ser humano, esa individualidad que es lo único que nos hace a todos libres e iguales. Y se ceba especialmente en las mujeres.
Llevar burkini es un acto político "objetivo" de propaganda de una ideología claramente no democrática ni respetuosa con los derechos básicos de las personas. Las palabras: "sumisión (no sólo sexual) de la mujer al hombre" resumen bastante bien la quintaesencia de la filosofía que anida en esa ideología política.
Y eso es así, diga lo que diga, pretenda lo que pretenda y sienta lo que sienta la portadora de un burkini, de un velo integral o de cualquier atuendo que cosifique a la mujer con arreglo a una ideología de sumisión al varón; ideología que halla su fundamento, lo torticeramente que se quiera, en una religión concreta.
El Derecho, el ordenamiento jurídico, la Ley, en los países democráticos, debería legislar sobre esta materia de manera objetiva, y trazar los límites de la libertad de expresión frente a una ideología contraria a la Democracia y a los derechos humanos, como es el la ideología que difunde el islamismo.
Hay que impedir que las nietas sean menos libres que lo fueron sus abuelas, al menos en las democracias, ya que en las dictaduras es otro cantar: primero habría que coadyuvar a que desaparezcan, lo cual es cuento largo y no entra en este post de campo.
Pero todo el mundo ha de saber que Democracia es también la libertad de NO poder llevar burkini (entre otras muchas cosas).
Es fundamental para poder seguir la senda del progreso humano luchar contra el fundamentalismo islamista. Fundamental.
El burkinismo es el rostro visible y más "obscenamente destapado" del fascismo, hoy.
Las gordas en Navidad por favor
La prueba de la puerilización política que se vive en España es el debate sobre lo grave que sería que unas nuevas y repetidas elecciones se celebrasen el día de Navidad. Un sacrilegio o una provocación para algunos, hasta el punto que se especula con que Rajoy habría buscado justamente esa fecha para meter presión a sus rivales (y deseados cooperadores necesarios).
Como si lo sustancial fuera que las elecciones cayeran en esa fecha, y no por qué han de repetirse por tercera vez unas elecciones: la falta de voluntad de negociar y el sólo vetar por parte de la mayoría de los actores políticos. Hasta Coalición Canaria, tan moderanisma y pactista, vetaba ayer ciertos aspectos del pacto PP-C's para poder prestar su concurso.
Aquí el catedrático Carreras aportando su contribución y abogando ¡por reformas legislativas!, que necesitan, por cierto, de un consenso que,es de lo van más cojas precisamente las fuerza políticas.
A mí en cambio me parece una fecha muy adecuada el día de Navidad, entre otras cosas porque es un día en que mucha gente se queda en su sitio (mucho más loco sería un día de agosto, por ejemplo) y, sobre todo, porque la ocasión daría un ambientazo a la fecha; y viceversa. Qué mejor para repolitizar la vida familiar, y por ende civil, que tanto lo necesita.
Y los que viajan por Navidades siempre puede votar por correo, como siempre se ha hecho.
No creo que muchos ciudadanos designados para estar en las mesas electorales se lo tomasen a mal, tampoco, por razones conocidas de cuñadismo y suegrismo rampantes y acechantes.
No creo, sinceramente, que un publicista hubiera dado con una mejor fecha para unas elecciones tan importantes, tan gordas como éstas, la de a ver si a la tercera va la vencida.
Y además no creo que después de estas elecciones navideñas hubiera unas cuartas, "por falta de ignorancia", que decía Cantiflas.
Como si lo sustancial fuera que las elecciones cayeran en esa fecha, y no por qué han de repetirse por tercera vez unas elecciones: la falta de voluntad de negociar y el sólo vetar por parte de la mayoría de los actores políticos. Hasta Coalición Canaria, tan moderanisma y pactista, vetaba ayer ciertos aspectos del pacto PP-C's para poder prestar su concurso.
Aquí el catedrático Carreras aportando su contribución y abogando ¡por reformas legislativas!, que necesitan, por cierto, de un consenso que,es de lo van más cojas precisamente las fuerza políticas.
A mí en cambio me parece una fecha muy adecuada el día de Navidad, entre otras cosas porque es un día en que mucha gente se queda en su sitio (mucho más loco sería un día de agosto, por ejemplo) y, sobre todo, porque la ocasión daría un ambientazo a la fecha; y viceversa. Qué mejor para repolitizar la vida familiar, y por ende civil, que tanto lo necesita.
Y los que viajan por Navidades siempre puede votar por correo, como siempre se ha hecho.
No creo que muchos ciudadanos designados para estar en las mesas electorales se lo tomasen a mal, tampoco, por razones conocidas de cuñadismo y suegrismo rampantes y acechantes.
No creo, sinceramente, que un publicista hubiera dado con una mejor fecha para unas elecciones tan importantes, tan gordas como éstas, la de a ver si a la tercera va la vencida.
Y además no creo que después de estas elecciones navideñas hubiera unas cuartas, "por falta de ignorancia", que decía Cantiflas.
jueves, 25 de agosto de 2016
¿Contra qué Cat?
¿Contra Cataluña? ¿Contra Catalunya? (Y no le dan ni una regalía a Arcadio).
Aquí.
La expo con el Franco ecuestre decapitado va a traer una cola de cometa chino XXL.
El día en que se aborde con serenidad y ciencia en el "principat" todo este asunto del franquismo y Cataluña, habrá concluido la Transición de verdad.
Lo más probable es que ese día nunca llegue, pues las nuevas naciones (y las viejas) necesitan del humus esencialista de la mentira y del mito para ser.
Para ser en contra de.
Todas buscan su batalla del campo de los mirlos.
Aquí.
La expo con el Franco ecuestre decapitado va a traer una cola de cometa chino XXL.
El día en que se aborde con serenidad y ciencia en el "principat" todo este asunto del franquismo y Cataluña, habrá concluido la Transición de verdad.
Lo más probable es que ese día nunca llegue, pues las nuevas naciones (y las viejas) necesitan del humus esencialista de la mentira y del mito para ser.
Para ser en contra de.
Todas buscan su batalla del campo de los mirlos.
Grimegia
A los ciudadanistas se les acaba, dicen, la paciencia por la tomadura de pelo pepera.
El pacto ahora me lo quito, ahora me lo pongo.
¿Qué esperaban del ADN del escorpión en mitad del río cruzado?
Girauta pide "por favor" que el PP le permita votar por Rajoy el martes, en horario socialista de matinée; o cuando sea.
Aquí.
Empieza a ser patética tanta extra broma, tanta grimegia.
El pacto ahora me lo quito, ahora me lo pongo.
¿Qué esperaban del ADN del escorpión en mitad del río cruzado?
Girauta pide "por favor" que el PP le permita votar por Rajoy el martes, en horario socialista de matinée; o cuando sea.
Aquí.
Empieza a ser patética tanta extra broma, tanta grimegia.
Partit dels Socialistes (Obrers) de Catalunya
En el PSC andan a la greña con que si un plan B o un vía canadiense o un jamón federal con chorreras; más que nada para tener algo a lo que hincarle el diente el once de septiembre.
Aquí.
Los estragos del independentismo se llevarán por delante al socialismo obrero catalán; bueno, a lo poco que queda de él.
Aquí.
Los estragos del independentismo se llevarán por delante al socialismo obrero catalán; bueno, a lo poco que queda de él.
United Colors of Otegi
Un@s dicen que si Otegi puede o no presentarse lo han de decidir los vascos con y en las urnas. Que lo contrario sería cargarse la democracia, secuestrarla, saltársela. Hablan de horizontalidad. Será horizonte de kilómetro cero.
Espada, el desfacedor de falacias, la desmonta, as usual.
El terrorismo, como la guerra, no es sino otro modo de hacer política.
Aquí.
Los Otegistas y sus aliados activos o pasivos deberían tal vez plantearse organizar una consulta participativa a la catalana, a lo 9-N, con urnas reciclables de cartón: y obtener resultados parejos: 90 y mucho pico % por y para Otegi; participación del 30 y poco pico %. Así se harían un selfie estupendo, que es por lo que se pirra todo nacionalismo emergente.
Con todo, lo más obsceno de todo este chou son los colorines con que se está publicitando todavía, y hasta que se cumplan las decisiones de la JEC, la "marca" Otegi en la cartelería y demás mercadotecnia: un híbrido de los colores corporativos de Google y de United Colors of Benetton. Los colores de la diversidad y de la vida.
Con lo bien que le habría ido el negro riguroso de luto.
Elegante, además, e ideal para daltónicos.
Espada, el desfacedor de falacias, la desmonta, as usual.
El terrorismo, como la guerra, no es sino otro modo de hacer política.
Aquí.
Los Otegistas y sus aliados activos o pasivos deberían tal vez plantearse organizar una consulta participativa a la catalana, a lo 9-N, con urnas reciclables de cartón: y obtener resultados parejos: 90 y mucho pico % por y para Otegi; participación del 30 y poco pico %. Así se harían un selfie estupendo, que es por lo que se pirra todo nacionalismo emergente.
Con todo, lo más obsceno de todo este chou son los colorines con que se está publicitando todavía, y hasta que se cumplan las decisiones de la JEC, la "marca" Otegi en la cartelería y demás mercadotecnia: un híbrido de los colores corporativos de Google y de United Colors of Benetton. Los colores de la diversidad y de la vida.
Con lo bien que le habría ido el negro riguroso de luto.
Elegante, además, e ideal para daltónicos.
Por qué somos ya postfactuales...
...y encima nos refocilamos en ello.
Más madera en la guerra contra la fanta-política...
Por qué somos "postfact"
Más madera en la guerra contra la fanta-política...
Por qué somos "postfact"
por Peter Pomerantsev en la revista Granta (número de agosto de 2016)
En V.O. aquí: https://granta.com/why-were-post-fact/
Y aquí debajo una tradu exprés:
Mientras su ejército se anexionaba con un total descaro Crimea, Vladimir Putin apareció en televisión y, con una sonrisa burlona, le dijo al mundo que no había soldados rusos en Ucrania. No estaba tanto mintiendo como diciendo que la verdad no importa. Y cuando Donald Trump se inventa hechos a su antojo y afirma que vio a miles de musulmanes en Nueva Jersey vitoreando la caída de las torres gemelas, o que el gobierno mexicano envía a propósito a los "malos" inmigrantes a los EE.UU., y los organismos de verificación de datos consideran que el 78 % de las declaraciones de Trump son falsas, pero él sigue siendo candidato a la presidencia, entonces parece más claro que el agua que los hechos ya no importan mucho en la tierra de los hombres libres. Cuando la campaña del Brexit anuncia 'Vamos a darle a nuestro Sistema Nacional de Salud (NHS) los 350 millones de libras que la UE nos birla cada semana' y, tras ganar el referéndum, esa reivindicación apenas provoca un encogimiento de hombros por parte de un líder del Brexit, que lo tilda de mero “fallo”, mientras que otro correligionrio lo justifica como "eso era una mera aspiración", está claro que estamos viviendo en un mundo postfactual; o postverídico . No es simplemente un mundo donde los políticos y los medios de comunicación mienten -siempre han mentido- sino que es un mundo en el que no importa si se dice la verdad o no.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Se debe a la tecnología? ¿A la globalización económica? ¿Al final de la Historia de la filosofía? Hay una especie de alegría adolescente en sacudirse el peso de los hechos, esos pesados símbolos de la educación y de la autoridad, recordatorios de nuestro lugar y limitaciones en el mundo; pero ¿por qué está produciendo esta rebelión ahora mismo?
Muchos culpan de ello a la tecnología. En vez iniciar una nueva época de búsqueda de la verdad, la era de la información permite que se difundan mentiras en lo que los "techies" llaman "fuegos digitales incontrolados". Y para cuando un fact-checker pilla una mentira, otras muchas miles ya han sido ya creadas, y la proliferación de las “cascadas de desinformación” hace que la irrealidad se habrá paso imparable. Lo único que importa es que la mentira se puede cliquear, y lo determinante es que alimente los prejuicios existentes en la gente. Los algoritmos desarrollados por empresas como Google y Facebook se basan en las búsquedas y en los clics anteriores, por lo que con cada búsqueda y cada clic uno no ve sino confirmados sus propios prejuicios. Las redes sociales, principal fuente de noticias para la mayoría de los estadounidenses hoy en día, nos introducen en cámaras de resonancia de personas con mentalidad similar, y nos alimentan sólo con las cosas que nos hacen sentir mejor, sean éstas verdaderas o no.
También la tecnología podría tener influencias más sutiles en nuestra relación con la verdad. Pero los nuevos medios de comunicación, con sus miles de pantallas y reproducciones , hacen de la realidad algo tan fragmentado que ésta se vuelve inasible, empujándonos hacia (o permitiéndonos huir) a realidades virtuales y fantasiosas. La fragmentación, combinada con las desorientaciones propias de la globalización, deja a la gente anhelando un pasado más seguro; y genera nostalgia. "El siglo XXI no se caracteriza por la búsqueda de lo novedoso” escribió la fallecida filóloga ruso-estadounidense Svetlana Boym, “sino por la proliferación de nostalgias:. nacionalistas nostálgicos y cosmopolitas nostálgicos, ambientalistas nostálgicos y nostálgicos urbafílicos (amantes de las ciudades) intercambian fuego de píxeles en la blogosfera”. Así, los ejércitos de trolls de Putin venden en la Red sueños de un Imperio Ruso y de una Unión Soviética redivivos; Trump tuitea: “Hagamos grande América otra vez”; los partidarios del Brexit sueñan con una Inglaterra perdida en Facebook; mientras que las “snuff movies” virales del ISIS glorifican un Califato mítico. La “nostalgia restauradora”, argumenta Boym, se esfuerza en reconstruir la patria perdida con “determinación paranoica”, y piensa en sí misma en términos de "la verdad y la tradición"; se obsesiona con los grandes símbolos y “renuncia al pensamiento crítico en aras de los lazos afectivos . . . En casos extremos, puede crear una patria fantasma, por la cual uno está dispuesto a morir o a matar. La nostalgia no reflexiva pueden engendrar monstruos”.
La huida a las tecno-fantasías se nutre de la incertidumbre económica y social. Si todos los hechos coinciden en decir que uno no tiene ningún futuro económico, entonces, ¿para qué quiere nadie saber nada de los hechos? Si uno vive en un mundo donde un pequeño acontecimiento en China conduce a la pérdida de calidad de vida en Lyon; donde el Gobierno de cada país parece no tener control sobre lo que está pasando; entonces, la confianza en las viejas instituciones con autoridad -políticos, académicos, medios de comunicación- se tuerce, lo cual lleva, por ejemplo, a que el líder del Brexit Michael Gove afirme que los británicos "ya han tenido bastante de tanto experto", o a las broncas de Trump a los medios de comunicación, a los que tacha de "lamestream' (paticojos o irrelevantes), o al florecimiento de sitios web de noticias alternativas. Paradójicamente, las personas que no confían en los medios de comunicación "mainstream", según muestra un estudio de la Universidad Northeastern, son más propensas a tragarse la desinformación. "Sorprendentemente, los consumidores de noticias alternativas, que son los usuarios que tratan de evitar la “manipulación de masas” de los medios de comunicación generalistas, son los que más se presta a dejarse inocular de afirmaciones falsas". [1]
Mientras su ejército se anexionaba con un total descaro Crimea, Vladimir Putin apareció en televisión y, con una sonrisa burlona, le dijo al mundo que no había soldados rusos en Ucrania. No estaba tanto mintiendo como diciendo que la verdad no importa. Y cuando Donald Trump se inventa hechos a su antojo y afirma que vio a miles de musulmanes en Nueva Jersey vitoreando la caída de las torres gemelas, o que el gobierno mexicano envía a propósito a los "malos" inmigrantes a los EE.UU., y los organismos de verificación de datos consideran que el 78 % de las declaraciones de Trump son falsas, pero él sigue siendo candidato a la presidencia, entonces parece más claro que el agua que los hechos ya no importan mucho en la tierra de los hombres libres. Cuando la campaña del Brexit anuncia 'Vamos a darle a nuestro Sistema Nacional de Salud (NHS) los 350 millones de libras que la UE nos birla cada semana' y, tras ganar el referéndum, esa reivindicación apenas provoca un encogimiento de hombros por parte de un líder del Brexit, que lo tilda de mero “fallo”, mientras que otro correligionrio lo justifica como "eso era una mera aspiración", está claro que estamos viviendo en un mundo postfactual; o postverídico . No es simplemente un mundo donde los políticos y los medios de comunicación mienten -siempre han mentido- sino que es un mundo en el que no importa si se dice la verdad o no.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Se debe a la tecnología? ¿A la globalización económica? ¿Al final de la Historia de la filosofía? Hay una especie de alegría adolescente en sacudirse el peso de los hechos, esos pesados símbolos de la educación y de la autoridad, recordatorios de nuestro lugar y limitaciones en el mundo; pero ¿por qué está produciendo esta rebelión ahora mismo?
Muchos culpan de ello a la tecnología. En vez iniciar una nueva época de búsqueda de la verdad, la era de la información permite que se difundan mentiras en lo que los "techies" llaman "fuegos digitales incontrolados". Y para cuando un fact-checker pilla una mentira, otras muchas miles ya han sido ya creadas, y la proliferación de las “cascadas de desinformación” hace que la irrealidad se habrá paso imparable. Lo único que importa es que la mentira se puede cliquear, y lo determinante es que alimente los prejuicios existentes en la gente. Los algoritmos desarrollados por empresas como Google y Facebook se basan en las búsquedas y en los clics anteriores, por lo que con cada búsqueda y cada clic uno no ve sino confirmados sus propios prejuicios. Las redes sociales, principal fuente de noticias para la mayoría de los estadounidenses hoy en día, nos introducen en cámaras de resonancia de personas con mentalidad similar, y nos alimentan sólo con las cosas que nos hacen sentir mejor, sean éstas verdaderas o no.
También la tecnología podría tener influencias más sutiles en nuestra relación con la verdad. Pero los nuevos medios de comunicación, con sus miles de pantallas y reproducciones , hacen de la realidad algo tan fragmentado que ésta se vuelve inasible, empujándonos hacia (o permitiéndonos huir) a realidades virtuales y fantasiosas. La fragmentación, combinada con las desorientaciones propias de la globalización, deja a la gente anhelando un pasado más seguro; y genera nostalgia. "El siglo XXI no se caracteriza por la búsqueda de lo novedoso” escribió la fallecida filóloga ruso-estadounidense Svetlana Boym, “sino por la proliferación de nostalgias:. nacionalistas nostálgicos y cosmopolitas nostálgicos, ambientalistas nostálgicos y nostálgicos urbafílicos (amantes de las ciudades) intercambian fuego de píxeles en la blogosfera”. Así, los ejércitos de trolls de Putin venden en la Red sueños de un Imperio Ruso y de una Unión Soviética redivivos; Trump tuitea: “Hagamos grande América otra vez”; los partidarios del Brexit sueñan con una Inglaterra perdida en Facebook; mientras que las “snuff movies” virales del ISIS glorifican un Califato mítico. La “nostalgia restauradora”, argumenta Boym, se esfuerza en reconstruir la patria perdida con “determinación paranoica”, y piensa en sí misma en términos de "la verdad y la tradición"; se obsesiona con los grandes símbolos y “renuncia al pensamiento crítico en aras de los lazos afectivos . . . En casos extremos, puede crear una patria fantasma, por la cual uno está dispuesto a morir o a matar. La nostalgia no reflexiva pueden engendrar monstruos”.
La huida a las tecno-fantasías se nutre de la incertidumbre económica y social. Si todos los hechos coinciden en decir que uno no tiene ningún futuro económico, entonces, ¿para qué quiere nadie saber nada de los hechos? Si uno vive en un mundo donde un pequeño acontecimiento en China conduce a la pérdida de calidad de vida en Lyon; donde el Gobierno de cada país parece no tener control sobre lo que está pasando; entonces, la confianza en las viejas instituciones con autoridad -políticos, académicos, medios de comunicación- se tuerce, lo cual lleva, por ejemplo, a que el líder del Brexit Michael Gove afirme que los británicos "ya han tenido bastante de tanto experto", o a las broncas de Trump a los medios de comunicación, a los que tacha de "lamestream' (paticojos o irrelevantes), o al florecimiento de sitios web de noticias alternativas. Paradójicamente, las personas que no confían en los medios de comunicación "mainstream", según muestra un estudio de la Universidad Northeastern, son más propensas a tragarse la desinformación. "Sorprendentemente, los consumidores de noticias alternativas, que son los usuarios que tratan de evitar la “manipulación de masas” de los medios de comunicación generalistas, son los que más se presta a dejarse inocular de afirmaciones falsas". [1]
El sano escepticismo acaba
en una búsqueda de conspiraciones descabelladas. La televisión controlada por
el Kremlin de Putin ve conspiraciones estadounidenses debajo de cada piedra;
Trump especula con que el 11-S fue una acción “interna”; y parte de la campaña
del Brexit puso a Gran Bretaña en el punto de mira de un complot
germano-franco-europeo.
"No hay información
objetiva", afirman los jefes de las
redes de propaganda de Putin, Dmitry Kiselev y Margarita Simonyan, cuando se
les pidió que explicaran los principios
editoriales que permiten que las teorías de la conspiración se presenten igual
de válidas que una investigación basada en pruebas. El canal internacional del
Kremlin, Russia Today, pretende dar un punto de
vista "alternativo", pero en la práctica esto significa que el editor
de una revista marginal de extrema derecha sea tan creíble, en su papel de
tertuliano, como un académico universitario, haciendo que una mentira sea tan
digna de ser retransmitida por la tele como pueda serlo un hecho. Donald Trump
juega a algo similar cuando invoca rumores sin pies ni cabeza como si fueran
opiniones razonables, opiniones “alternativas”, o fomenta cosas tales como que
Obama es musulmán y que su rival Ted Cruz tiene un pasaporte canadiense escondid; siempre, eso sí, con la advertencia-coartada del: "Hay mucha gente que lo comenta. . . "[2]
Esta equiparación entre la verdad y la falsedad procede (y se beneficia) de un relativismo y de un tardío post-modernismo de lo más invasivo, que, en los últimos treinta años, ha saltado del mundo académico al de los medios de comunicación y a todos los demás ámbitos. Esta escuela de pensamiento ha hecho suya la máxima de Nietzsche según la cual no hay hechos sino sólo interpretaciones: cada versión de los hechos no sería más que un relato en el que las mentiras pueden quedar justificadas como "un punto de vista alternativo" o "una opinión" ya que "todo es relativo" y "cada uno tiene su propia verdad" (y en Internet realmente eso es así) .
Maurizio Ferraris, uno de los fundadores del movimiento Nuovo Realismo y uno de los críticos más convincentes de la postmodernidad, sostiene que estamos viendo la culminación de más de dos siglos de pensamiento. La razón de ser de la Ilustración era hacer posible el análisis del mundo, desgajando el derecho a definir la realidad de la autoridad divina para dárselo a la razón individual. El "pienso luego existo" de Descartes trasladó la sede del conocimiento a la mente humana. Pero si lo único que se puede conocer es la propia mente, entonces, como dijo Schopenhauer, "el mundo es mi representación". A finales del siglo XX, los posmodernos fueron más allá, afirmando que "no existe nada fuera del texto", y que todas nuestras ideas sobre el mundo proceden de los modelos del poder que se nos imponen. Esto nos ha llevado a un silogismo, que Ferraris sintetiza así: "Como toda realidad se construye con el conocimiento, y el conocimiento es construido por el poder, ergo toda realidad se construye desde el poder. Por lo tanto, la realidad es una construcción del poder, lo cual la hace tan detestable (si por "poder" se entiende el poder que nos domina) como maleable (si por "poder" queremos decir "nuestro poder").
El postmodernismo primero se presentó como algo emancipador, una forma de liberar a la gente de los relatos opresivos a los que había sido sometida. Pero, como señala Ferrari, "el advenimiento del populismo mediático proporcionó el mejor ejemplo de un adiós a la realidad que no ha sido en absoluto emancipador". Si la realidad es infinitamente maleable, en tal caso Berlusconi, quien tanto influyó en Putin, puede argumentar con razón: "¿No te das cuenta de que algo no existe -una idea, un político o un producto- a menos que salga en la tele?" [3]. En tal caso, también, la administración Bush podría legitimar una guerra basada en información errónea. "Cuando actuamos, nosotros creamos nuestra propia realidad', le dijo al New York Times un cualificado asesor de Bush (se cree que fue Karl Rove) en la cita en que se centra Ferraris; "y mientras está usted estudiando esa realidad -juiciosamente, como usted lo hará-, nosotros vamos a actuar de nuevo, creando nuevas realidades “.
Para colmo de males, al decir que todo conocimiento es poder (opresor), el postmodernismo echó por tierra cualquier argumento en contra del poder. En su lugar postuló que "dado que la razón y el intelecto son formas de dominación, la liberación deberá hallarse en los sentimientos y el cuerpo, que son, de por sí, revolucionarios". El rechazo de todo argumento basado en hechos y su sustitución por las emociones se convierte en un bien en sí mismo. Podemos escuchar el eco político de todo ello en el pensamiento de Arron Banks, financiador de la campaña “Salgamos de la UE”: "La campaña en favor de la permanencia presentaba hechos, hechos y sólo hechos . Y esto, simplemente, no funciona. Tienes que conectar con la gente emocionalmente. Éste es el éxito de Trump". Ferraris ve el origen del problema en la respuesta de los filósofos ante el auge de la ciencia en el siglo XVIII. A medida que la ciencia se hizo cargo de la interpretación de la realidad, la filosofía se tornó más anti-realista, con el fin de retener un ámbito en el que todavía poder desempeñar un papel.
Cuando intento dar sentido al mundo en que crecí y en el que vivo -un mundo enmarcado en mi caso por Rusia, la Unión Europea, el Reino Unido y los EE.UU.- no necesito retrotraerme muy lejos para encontrar un momento en que los hechos sí importaban. Recuerdo que los hechos parecían ser enormemente importantes durante la Guerra Fría. Tanto los comunistas soviéticos como los capitalistas de las democracias occidentales se basaban en hechos para demostrar que su ideología tenía razón. Los comunistas, sobre todo, hacían trampas, pero al final perdieron porque no lograron hacer valer sus tesis por más tiempo. Cuando les pillaron mintiendo, reaccionaron con indignación. Y es que en aquellos tiempos era importante ser considerado como alguien preciso.
¿Por qué eran importantes para ambos lados los hechos? Porque los dos proyectos estaban tratando, al menos oficialmente, de probar una idea de progreso racional. La ideología, el relato y el uso de los hechos tenían que ir pues de la mano. Por otra parte, tal como me comentó el empresario de medios y activista Tony Curzon Price: durante una guerra, el liderazgo y la autoridad son importantes para mantenerse a salvo. Se mira hacia a los líderes en busca de hechos; y los líderes los hacen recaer sobre ti.
Luego llegó la década de los 90. No hubo más progreso por el que luchar, nada que debiera probarse. Los datos se alejaron de los relatos políticos. Esto tuvo su lado bueno: fue un tiempo de hedonismo y éxtasis, un aturdimiento que nos permitía ignorar los hechos de nuestras cuentas bancarias y endeudarnos tanto como quisiéramos . Sin hechos ni ideas, los nuevos amos de la política fueron los asesores de los partidos políticos y los politólogos. En Rusia, las tradiciones zaristas y de la KGB que han conformado movimientos políticos “títeres” se han entremezclado con triquiñuelas propias de relaciones públicas occidentales para crear una democracia-acorazado-Potemkin en la que el Kremlin manipula todos los relatos y a todos los actores políticos, desde la extrema izquierda a la extrema derecha. Esto comenzó en 1996, cuando se utilizaron partidos falsos y falsas noticias para salvar al presidente Yeltsin; y la cosa proliferó hasta convertirse en un modelo de "política virtual" imitado en toda Eurasia (el asesor de Trump, Paul Manafort, trabajó en el entorno del Kremlin en 2005 para ayudar Putin a moldear al aspirante a presidente Yanukovich en Ucrania). En el Reino Unido la tendencia se plasmó en la meteórica carrera de Alastair Campbell, un portavoz de prensa, que no era un cargo electo, considerado tan influyente que la sátira política más aguda del momento de él “el interino del poder” en el país. En los EE.UU. todo comenzó con la primera Guerra del Golfo, a la que Baudrillard describió como una pura invención de los medios de comunicación; y con todo el jolgorio montado por Bill Clinton. Luego hubo la segunda Guerra del Golfo y la ya legendaria cita de Rove de "somos nosotros los que creamos la realidad".
Pero a pesar de todo su cinismo, los asesores políticos y politólogos todavía estaban tratando, en ese momento, de crear una remedo de verdad. Sus relatos tenían vocación de ser coherentes, incluso si andaban algo escasos de hechos. Cuando la realidad les alcanzó -la opinión pública siguió tragando en Moscú, pero estallaron las mentiras sobre Irak y la bolsa se derrumbó-, la reacción fue la de cargar más la suerte y negar que los hechos importaran en absoluto; y en hacer un fetiche del hecho de dejar de preocuparse por los hechos . Esto reporta muchos beneficiosa los gobernantes; pero también es un alivio para los votantes. Putin no necesita hacer valer una historia más convincente: sólo tiene que dejar claro que todo el mundo miente, socavar la superioridad moral de sus enemigos y convencer al pueblo de que no hay alternativa a él. "Cuando Putin miente descaradamente quiere que Occidente diga que él miente”, nos cuenta el politólogo búlgaro Ivan Krastev, “pues así puede apuntar al otro y decirle: pero vosotros también mentís". Y es que si todo el mundo miente, todo vale; , ya sea en la vida personal de cada cual o a efectos de invadir un país extranjero.
Es ésta una (funesta) alegría. Ahora puedes darle rienda suelta a cuqalquier la locura que sientas ; y está bien que así sea. Lo que busca Trump es dignificar el placer de escupir bazofia, la alegría de la emoción pura,y, a menudo, alimentar la ira, todo ello sin ningún sentido.
Y un público que ya se ha pasado toda una década prescindiendo de los hechos ahora puede dejarse arrastrar por una liberación completa y anárquica de toda forma de coherencia.
Esta equiparación entre la verdad y la falsedad procede (y se beneficia) de un relativismo y de un tardío post-modernismo de lo más invasivo, que, en los últimos treinta años, ha saltado del mundo académico al de los medios de comunicación y a todos los demás ámbitos. Esta escuela de pensamiento ha hecho suya la máxima de Nietzsche según la cual no hay hechos sino sólo interpretaciones: cada versión de los hechos no sería más que un relato en el que las mentiras pueden quedar justificadas como "un punto de vista alternativo" o "una opinión" ya que "todo es relativo" y "cada uno tiene su propia verdad" (y en Internet realmente eso es así) .
Maurizio Ferraris, uno de los fundadores del movimiento Nuovo Realismo y uno de los críticos más convincentes de la postmodernidad, sostiene que estamos viendo la culminación de más de dos siglos de pensamiento. La razón de ser de la Ilustración era hacer posible el análisis del mundo, desgajando el derecho a definir la realidad de la autoridad divina para dárselo a la razón individual. El "pienso luego existo" de Descartes trasladó la sede del conocimiento a la mente humana. Pero si lo único que se puede conocer es la propia mente, entonces, como dijo Schopenhauer, "el mundo es mi representación". A finales del siglo XX, los posmodernos fueron más allá, afirmando que "no existe nada fuera del texto", y que todas nuestras ideas sobre el mundo proceden de los modelos del poder que se nos imponen. Esto nos ha llevado a un silogismo, que Ferraris sintetiza así: "Como toda realidad se construye con el conocimiento, y el conocimiento es construido por el poder, ergo toda realidad se construye desde el poder. Por lo tanto, la realidad es una construcción del poder, lo cual la hace tan detestable (si por "poder" se entiende el poder que nos domina) como maleable (si por "poder" queremos decir "nuestro poder").
El postmodernismo primero se presentó como algo emancipador, una forma de liberar a la gente de los relatos opresivos a los que había sido sometida. Pero, como señala Ferrari, "el advenimiento del populismo mediático proporcionó el mejor ejemplo de un adiós a la realidad que no ha sido en absoluto emancipador". Si la realidad es infinitamente maleable, en tal caso Berlusconi, quien tanto influyó en Putin, puede argumentar con razón: "¿No te das cuenta de que algo no existe -una idea, un político o un producto- a menos que salga en la tele?" [3]. En tal caso, también, la administración Bush podría legitimar una guerra basada en información errónea. "Cuando actuamos, nosotros creamos nuestra propia realidad', le dijo al New York Times un cualificado asesor de Bush (se cree que fue Karl Rove) en la cita en que se centra Ferraris; "y mientras está usted estudiando esa realidad -juiciosamente, como usted lo hará-, nosotros vamos a actuar de nuevo, creando nuevas realidades “.
Para colmo de males, al decir que todo conocimiento es poder (opresor), el postmodernismo echó por tierra cualquier argumento en contra del poder. En su lugar postuló que "dado que la razón y el intelecto son formas de dominación, la liberación deberá hallarse en los sentimientos y el cuerpo, que son, de por sí, revolucionarios". El rechazo de todo argumento basado en hechos y su sustitución por las emociones se convierte en un bien en sí mismo. Podemos escuchar el eco político de todo ello en el pensamiento de Arron Banks, financiador de la campaña “Salgamos de la UE”: "La campaña en favor de la permanencia presentaba hechos, hechos y sólo hechos . Y esto, simplemente, no funciona. Tienes que conectar con la gente emocionalmente. Éste es el éxito de Trump". Ferraris ve el origen del problema en la respuesta de los filósofos ante el auge de la ciencia en el siglo XVIII. A medida que la ciencia se hizo cargo de la interpretación de la realidad, la filosofía se tornó más anti-realista, con el fin de retener un ámbito en el que todavía poder desempeñar un papel.
Cuando intento dar sentido al mundo en que crecí y en el que vivo -un mundo enmarcado en mi caso por Rusia, la Unión Europea, el Reino Unido y los EE.UU.- no necesito retrotraerme muy lejos para encontrar un momento en que los hechos sí importaban. Recuerdo que los hechos parecían ser enormemente importantes durante la Guerra Fría. Tanto los comunistas soviéticos como los capitalistas de las democracias occidentales se basaban en hechos para demostrar que su ideología tenía razón. Los comunistas, sobre todo, hacían trampas, pero al final perdieron porque no lograron hacer valer sus tesis por más tiempo. Cuando les pillaron mintiendo, reaccionaron con indignación. Y es que en aquellos tiempos era importante ser considerado como alguien preciso.
¿Por qué eran importantes para ambos lados los hechos? Porque los dos proyectos estaban tratando, al menos oficialmente, de probar una idea de progreso racional. La ideología, el relato y el uso de los hechos tenían que ir pues de la mano. Por otra parte, tal como me comentó el empresario de medios y activista Tony Curzon Price: durante una guerra, el liderazgo y la autoridad son importantes para mantenerse a salvo. Se mira hacia a los líderes en busca de hechos; y los líderes los hacen recaer sobre ti.
Luego llegó la década de los 90. No hubo más progreso por el que luchar, nada que debiera probarse. Los datos se alejaron de los relatos políticos. Esto tuvo su lado bueno: fue un tiempo de hedonismo y éxtasis, un aturdimiento que nos permitía ignorar los hechos de nuestras cuentas bancarias y endeudarnos tanto como quisiéramos . Sin hechos ni ideas, los nuevos amos de la política fueron los asesores de los partidos políticos y los politólogos. En Rusia, las tradiciones zaristas y de la KGB que han conformado movimientos políticos “títeres” se han entremezclado con triquiñuelas propias de relaciones públicas occidentales para crear una democracia-acorazado-Potemkin en la que el Kremlin manipula todos los relatos y a todos los actores políticos, desde la extrema izquierda a la extrema derecha. Esto comenzó en 1996, cuando se utilizaron partidos falsos y falsas noticias para salvar al presidente Yeltsin; y la cosa proliferó hasta convertirse en un modelo de "política virtual" imitado en toda Eurasia (el asesor de Trump, Paul Manafort, trabajó en el entorno del Kremlin en 2005 para ayudar Putin a moldear al aspirante a presidente Yanukovich en Ucrania). En el Reino Unido la tendencia se plasmó en la meteórica carrera de Alastair Campbell, un portavoz de prensa, que no era un cargo electo, considerado tan influyente que la sátira política más aguda del momento de él “el interino del poder” en el país. En los EE.UU. todo comenzó con la primera Guerra del Golfo, a la que Baudrillard describió como una pura invención de los medios de comunicación; y con todo el jolgorio montado por Bill Clinton. Luego hubo la segunda Guerra del Golfo y la ya legendaria cita de Rove de "somos nosotros los que creamos la realidad".
Pero a pesar de todo su cinismo, los asesores políticos y politólogos todavía estaban tratando, en ese momento, de crear una remedo de verdad. Sus relatos tenían vocación de ser coherentes, incluso si andaban algo escasos de hechos. Cuando la realidad les alcanzó -la opinión pública siguió tragando en Moscú, pero estallaron las mentiras sobre Irak y la bolsa se derrumbó-, la reacción fue la de cargar más la suerte y negar que los hechos importaran en absoluto; y en hacer un fetiche del hecho de dejar de preocuparse por los hechos . Esto reporta muchos beneficiosa los gobernantes; pero también es un alivio para los votantes. Putin no necesita hacer valer una historia más convincente: sólo tiene que dejar claro que todo el mundo miente, socavar la superioridad moral de sus enemigos y convencer al pueblo de que no hay alternativa a él. "Cuando Putin miente descaradamente quiere que Occidente diga que él miente”, nos cuenta el politólogo búlgaro Ivan Krastev, “pues así puede apuntar al otro y decirle: pero vosotros también mentís". Y es que si todo el mundo miente, todo vale; , ya sea en la vida personal de cada cual o a efectos de invadir un país extranjero.
Es ésta una (funesta) alegría. Ahora puedes darle rienda suelta a cuqalquier la locura que sientas ; y está bien que así sea. Lo que busca Trump es dignificar el placer de escupir bazofia, la alegría de la emoción pura,y, a menudo, alimentar la ira, todo ello sin ningún sentido.
Y un público que ya se ha pasado toda una década prescindiendo de los hechos ahora puede dejarse arrastrar por una liberación completa y anárquica de toda forma de coherencia.
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[1] Data Minig revela cómo las teorías de la conspiración emergen en Facebook; MIT Technology Review (18 de marzo de 2014).
http://www.technolo- gyreview.com/view/525616/data-mining-reveals-how-conspiracy-theories-emerge-on-facebook/
miércoles, 24 de agosto de 2016
Sucios desesperantistas
Los koineformes resurgen.
Tragica y cómica la crónica, según el párrafo elegido.
Tragicómica si se lee entera.
Aquí.
Hasta hubo quien usó el limpio esperanto para un trabajo sucio.
Hasta el Reyes y el Rufián salieron por patas.
Tragica y cómica la crónica, según el párrafo elegido.
Tragicómica si se lee entera.
Aquí.
Hasta hubo quien usó el limpio esperanto para un trabajo sucio.
Hasta el Reyes y el Rufián salieron por patas.
El caganero
Willy Toledo, el exiliado dorado, es el rayo que no cesa (versión caganero en todo lo que se menea).
Ya que no ha podido ser el ministro de cultura del sorpasso aquí, yo lo nombraba ministro de Exteriores allá en Cuba. Con Boris Johnson de homólogo en el Bireino Unido, vaya par de dos en la escena internacional.
Aquí.
Ya que no ha podido ser el ministro de cultura del sorpasso aquí, yo lo nombraba ministro de Exteriores allá en Cuba. Con Boris Johnson de homólogo en el Bireino Unido, vaya par de dos en la escena internacional.
Aquí.
Grandeza y servidumbre
La junta electoral central dice que Otegi no puede ser candidato.
Aquí.
Es una buena noticia que la ley sea igual para todos y que se cumplan las sentencias.
Otegi no se ve apartado por razones políticas sino jurídicas. las de un Estado de Derecho.
Pero no acabará aquí la cosa y Otegi usará su derecho a recurrir y llegar hasta los más altos tribunales como propaganda electoral.
Grandeza y servidumbre del Estado de Derecho.
Aquí.
Es una buena noticia que la ley sea igual para todos y que se cumplan las sentencias.
Otegi no se ve apartado por razones políticas sino jurídicas. las de un Estado de Derecho.
Pero no acabará aquí la cosa y Otegi usará su derecho a recurrir y llegar hasta los más altos tribunales como propaganda electoral.
Grandeza y servidumbre del Estado de Derecho.
martes, 23 de agosto de 2016
Imputados de gusto
El PP no está dispuesto a apartar a los imputados, tal como le exigen los ciudadanistas, si no hay Gobierno.
Aquí.
Será que deben de dar mucho gustirrinín los imputados en la oposición...
Aquí.
Será que deben de dar mucho gustirrinín los imputados en la oposición...
Miseria (no solo) sexual y muerte en el mundo árabe
El periodista y novelista argelino Kamel Daoued va a dejar el periodismo: lo está pasando fatal, él y su familia, debido a un artículo (que pongo debajo y otro anterior de parecido contenido) que escribió hace unos meses sobre "la miseria sexual en el mundo árabe". Fueron objeto de todo tipo de anatemas; lógicamente, de muchas voces procedentes del entorno islamista, pero asimismo de una parte de la izquierda multiculturalista y universitaria francesa (aquí), hasta el punto de que el escritor anuncia que ha decido abandonar la practica del periodismo.
Daoued ha recibido amenazas de muerte en Argelia; y no sólo anónimas.
Aquí.
Hasta Manuel Valls tuvo que salir en su defensa: "Abandonar a este escritor a su suerte sería como abandonarnos a nosotros mismos. Es por ello imperioso, necesario y urgente, como muchos lo han hecho estos días, apoyar a Kamel Daoud. Sin ambages. Sin desfallecimientos."
Aquí.
El mencionado Manuel Valls ve incompatible el burkini con los valores de Francia.
Aquí,
Yo creo que es incompatible con los valores humanos, tout court. Y que forma parte justamente del "porno-islamismo" que denuncia en sus artículos Daoued.
Traduzco el extracto final de la carta "abierta" de Kamel Daoued a su amigo Adam Shatz, ensayista y periodista norteamericano de la London Review of Books, quien se indignaba y le reprochaba a Daoued su posición en los dos artículos mencionados sobre la sexualidad en el mundo árabe.
"...Escribí impelido por la vergüenza y el enfado contra los míos y porque vivo en este país, en esta tierra argelina. En los artículos expuse mis ideas y mi análisis sobre un aspecto que no podemos soslayar, so pretexto de "caridad cultural". Soy escritor pero no escribo tesis universitarias. Se trataba de expresar una emoción también.
Que unos universitarios hagan hoy un manifiesto contra mí a cuenta de estos textos me parece inmoral porque ellos no viven en mi cuerpo, ni en mi tierra; y me parece ilegítimo, cuando no escandaloso, que algunos me acusen de islamofobia desde sus capitales occidentales y sus terrazas de café donde reinan el confort y la seguridad. Todo ello adobado bajo forma de un proceso estalinista y con los prejuicios propios del especialista, en plan: "Yo le suelto un sermón al indígena porque yo sí sé hablar mejor que él de los intereses de los otros indígenas y postdescolonizados..." Me resulta una postura intolerable. Creo que es inmoral usarme como carnaza entregada al odio local, con esa condena añadida de islamofobia que hace las veces hoy de Santa Inquisición. Me resulta vergonzoso que se me acuse de esto por parte de personas que están tan lejos de mi vida cotidiana y de la los míos.
El islam es una bella religión según sea el hombre que la practica, pero a mí me gusta que las religiones sean un camino hacia un dios y que resuenen en ellas los pasos de un hombre que camina. Estos peticionarios emboscados no miden las consecuencias de sus actos sobre la vida de los demás.
Voy a dejar en breve el periodismo. Escucharé árboles o corazones. Leeré. Restauraré en mí la confianza y la quietud. Exploraré. No abdicaré, sino que iré un poco más lejos que el juego de las olas y de los medios de comunicación. Me resuelvo a ahondar y dejo ya de declamar.
Siento por mi tierra un afecto desencantado. Un amor secreto y poderoso. Una pasión. Amo a los míos y al firmamento que trato de descifrar en los libros y con mis ojos por la noche. Sueño con el poderío, con la soberanía para los míos, con la conciencia y el deseo de compartir en ellos. Me decepciona no poder vivir ese sueño. Me hace entrar en cólera o me empuja al castigo amoroso. No odio a los míos, ni a lo humano que hay en los demás. No insulto las razones del otro. Pero ejerzo mi derecho a ser libre. Ese derecho se ha interpretado incorrectamente, ha sido objeto de presiones, ha sido vapuleado o ha sido juzgado. Hoy quiero para mí la libertad de hacer otras cosas. Mil perdones si te he decepcionado esta vez en tu amistad, querido Adam.
Y si hago pública esta carta ahora es porque se dirige a las personas afectuosas de buena fe como tú. Y, sobre todo, a ti" (Kamel Daoud)
Y uno de los dos artículos de la polémica.
La miseria sexual en el mundo árabe
Kamel Daoud era cronista en el Le Quotidien d'Oran y es autor de Meursault, contre-enquête. (2014)
Daoued ha recibido amenazas de muerte en Argelia; y no sólo anónimas.
Aquí.
Hasta Manuel Valls tuvo que salir en su defensa: "Abandonar a este escritor a su suerte sería como abandonarnos a nosotros mismos. Es por ello imperioso, necesario y urgente, como muchos lo han hecho estos días, apoyar a Kamel Daoud. Sin ambages. Sin desfallecimientos."
Aquí.
El mencionado Manuel Valls ve incompatible el burkini con los valores de Francia.
Aquí,
Yo creo que es incompatible con los valores humanos, tout court. Y que forma parte justamente del "porno-islamismo" que denuncia en sus artículos Daoued.
Traduzco el extracto final de la carta "abierta" de Kamel Daoued a su amigo Adam Shatz, ensayista y periodista norteamericano de la London Review of Books, quien se indignaba y le reprochaba a Daoued su posición en los dos artículos mencionados sobre la sexualidad en el mundo árabe.
"...Escribí impelido por la vergüenza y el enfado contra los míos y porque vivo en este país, en esta tierra argelina. En los artículos expuse mis ideas y mi análisis sobre un aspecto que no podemos soslayar, so pretexto de "caridad cultural". Soy escritor pero no escribo tesis universitarias. Se trataba de expresar una emoción también.
Que unos universitarios hagan hoy un manifiesto contra mí a cuenta de estos textos me parece inmoral porque ellos no viven en mi cuerpo, ni en mi tierra; y me parece ilegítimo, cuando no escandaloso, que algunos me acusen de islamofobia desde sus capitales occidentales y sus terrazas de café donde reinan el confort y la seguridad. Todo ello adobado bajo forma de un proceso estalinista y con los prejuicios propios del especialista, en plan: "Yo le suelto un sermón al indígena porque yo sí sé hablar mejor que él de los intereses de los otros indígenas y postdescolonizados..." Me resulta una postura intolerable. Creo que es inmoral usarme como carnaza entregada al odio local, con esa condena añadida de islamofobia que hace las veces hoy de Santa Inquisición. Me resulta vergonzoso que se me acuse de esto por parte de personas que están tan lejos de mi vida cotidiana y de la los míos.
El islam es una bella religión según sea el hombre que la practica, pero a mí me gusta que las religiones sean un camino hacia un dios y que resuenen en ellas los pasos de un hombre que camina. Estos peticionarios emboscados no miden las consecuencias de sus actos sobre la vida de los demás.
Querido amigo Adam, comprendo también que vivimos en una época muy dura. Al igual que, en tiempos, el escritor que venía del frío, hoy el escritor que viene del mundo llamado árabe se ve ante muchas trampas; se le requiere, se le empuja por la espalda y se le rechaza. La sobreinterpretación lo acecha y los medios de comunicación lo acosan para confortar ya sea una visión, ya un rechazo o una negación.
La suerte de la mujer está ligada a mi futuro, al futuro de los míos. El deseo se halla enfermo en mi tierra, y el cuerpo rodeado por doquier. Es algo que no se puede negar y yo he tenido que decirlo y denunciarlo. Pero de repente se me hace responsable de cómo será leído esto según en qué tierras y bajo qué cielos: denunciar la teocracia reinante en nuestros países se convierte así en un argumento de islamofobía bajo otro firmamento. ¿Es acaso esto culpa mía? En parte, sí. Pero también es culpa de esta época nuestra. Es lo que ha ocurrido con mis artículos sobre "Colonia". Lo asumo pero lamento que se pueda utilizar como una negación de la humanidad del Otro. El escritor venido de las tierras de Alá se ve ahora sujeto a todo tipo de presiones mediáticas intolerables. Yo no puedo evitarlo pero sí puedo hurtarme a ello; por prudencia, como pensé, pero también por el silencio, que es por lo que optaré en adelante.
Me voy a ocupar a partir de ahora sólo de literatura: en esto te doy la razón.Voy a dejar en breve el periodismo. Escucharé árboles o corazones. Leeré. Restauraré en mí la confianza y la quietud. Exploraré. No abdicaré, sino que iré un poco más lejos que el juego de las olas y de los medios de comunicación. Me resuelvo a ahondar y dejo ya de declamar.
Siento por mi tierra un afecto desencantado. Un amor secreto y poderoso. Una pasión. Amo a los míos y al firmamento que trato de descifrar en los libros y con mis ojos por la noche. Sueño con el poderío, con la soberanía para los míos, con la conciencia y el deseo de compartir en ellos. Me decepciona no poder vivir ese sueño. Me hace entrar en cólera o me empuja al castigo amoroso. No odio a los míos, ni a lo humano que hay en los demás. No insulto las razones del otro. Pero ejerzo mi derecho a ser libre. Ese derecho se ha interpretado incorrectamente, ha sido objeto de presiones, ha sido vapuleado o ha sido juzgado. Hoy quiero para mí la libertad de hacer otras cosas. Mil perdones si te he decepcionado esta vez en tu amistad, querido Adam.
Y si hago pública esta carta ahora es porque se dirige a las personas afectuosas de buena fe como tú. Y, sobre todo, a ti" (Kamel Daoud)
Y uno de los dos artículos de la polémica.
La miseria sexual en el mundo árabe
Kamel Daoud
12 de febrero de 2016
Orán, Argelia.
Después de Tahrir, Colonia. Después de la plaza, el sexo. Las revoluciones árabes de 2011 habían entusiasmado a las opiniones públicas, pero desde entonces la pasión se ha ido agostando. Al final pudimos detectar en estos movimientos muchas imperfecciones, fealdades. Por ejemplo, apenas han afectado a las ideas, a la cultura, a la religión o a los códigos sociales, especialmente los relacionados con el sexo. Revolución no significa modernidad.
Los ataques contra las mujeres occidentales por parte de inmigrantes árabes en Colonia, Alemania, la pasada Nochevieja han recordado el acoso que otras mujeres habían sufrido en Tahrir durante las bellas jornadas de la revolución.Un recordatorio que obliga a Occidente a entender que una de las grandes miserias de gran parte del mundo llamado "árabe", y del mundo musulmán en general, es su relación enfermiza con la mujer. En algunos lugares se le pone un velo, se la lapida, se la mata; como mínimo, se la acusa de sembrar el desorden en la sociedad ideal. En respuesta a esto, algunos países europeos han llegado a elaborar guías de buena conducta para los refugiados y los inmigrantes.
El sexo es un tabú complejo. En países como Argelia, Túnez, Siria y Yemen, es el producto de la cultura patriarcal del conservadurismo ambiente, de los nuevos códigos rigoristas islamistas y de los puritanismos discretos de los diferentes socialismos en la región. Una buena mezcla para bloquear todo deseo, culpabilizarlo y empujarlo hacia los márgenes y la clandestinidad. Estamos muy lejos de la deliciosa licencia de los escritos de la edad de oro musulmana, como la de "El jardín perfumado" de Jeque Nefzawi, quien trató el erotismo y el Kamasutra sin complejos.
Hoy en día el sexo es una gran paradoja en muchos países árabes: es como si no existiera, si bien afecta a todo lo no se verbaliza. Negado, pesa por su misma ocultación. Por mucho que la mujer lleve velo, ella es el centro de todas nuestras relaciones, intercambios y preocupaciones.
La mujer aparece en todo lo que se habla a diario, como un desafío a la virilidad, al honor y a los valores familiares. En algunos países, la mujer sólo tiene acceso al espacio público cuando abdica de su cuerpo. Quitarle el velo sería desvelar el deseo que el islamista, el conservador y el joven sin rumbo sienten y quieren negar. Percibida como una fuente de desequilibrio -minifalda: riesgo de terremotos- sólo se la respeta cuando se la define en una relación de propiedad, como esposa o hija de mengano o de zutano.
Estas contradicciones crean una tensión insoportable: el deseo no halla salida; la pareja ya no es un espacio de intimidad sino una preocupación para el grupo. Esto se traduce en una miseria sexual que conduce al absurdo o a la histeria. Aquí también esperamos poder vivir una historia de amor, pero se nos veta la propia mecánica del encuentro, de la seducción y del coqueteo mediante ese control sobre las mujeres, sobrevalorando la cuestión de la virginidad y dando poderes a las brigadas contra el vicio. Incluso se paga a cirujanos para reconstruir el himen.
En algunas tierras de Alá, la guerra contra la mujer y la pareja adopta ribetes de pura Inquisición. En verano, brigadas de salafistas y de jóvenes del barrio, enrolados gracias a los imanes radicales y los tele-islamistas, vigilan los cuerpos, especialmente aquellos de las bañistas en traje de baño. En los espacios públicos, la policía acosa a las parejas, incluidas las casadas. Los jardines están prohibidos para los paseos amorosos. Los bancos se cortan por la mitad para evitar que una pareja se siente junta.
Resultado: las fantasías sexuales han de recrearse en otros sitios: ya sea en la impudicia y el lujo de Occidente, ya sea en el paraíso musulmán con sus vírgenes.
Esta opción también queda perfectamente encarnada por la oferta de los medios de comunicación en el mundo musulmán. En la televisión, mientras los teólogos hacen furor, las cantantes y bailarinas libanesas de la "Silicona Valley" alimentan el sueño de un cuerpo inalcanzable y de un sexo imposible. Y en cuanto a lo vestimentario, se generan otros extremos: por un lado, el burka, el velo integral ortodoxo; por el otro, el hiyab moutabaraj ("el velo que desvela "), que combina un pañuelo en la cabeza con unos vaqueros “slim”, o unos pantalones superajustados. En las playas, el burkini se opone al bikini.
Los sexólogos son poco frecuentes en los países musulmanes, y sus consejos apenas atendidos. Por lo tanto, son los islamistas los que, en realidad, tienen el monopolio del discurso sobre el cuerpo, el sexo y el amor. Con Internet y la teo-televisiones, todo esto adopta formas monstruosas: una especie de porno-islamismo. Algunos religiosos lanzan fatwas grotescas: está prohibido hacer el amor desnudo, las mujeres no tienen derecho a tocar un plátano, un hombre puede estar sólo con una compañera de trabajo si ésta fue su nodriza y le dio de mamar.
El sexo está en todas partes.
Pero, sobre todo, después de la muerte.
El orgasmo sólo se acepta después de la boda, pero con sujeción a códigos religiosos que lo vacían de todo deseo; o bien después de la muerte. El Paraíso y sus vírgenes es un tema fetiche para los predicadores, que presentan esas delicias de ultratumba como una recompensa para las gentes de la tierras de la miseria sexual. El kamikaze sueña con ello y se somete a un razonamiento terrible y surrealista: el orgasmo pasa por la muerte, no por el amor.
Occidente se ha sentido cómodo durante mucho tiempo en el exotismo; éste exonera las diferencias. El Orientalismo hace un poco más normales las variaciones culturales y excusa todas las derivas: Sherezade, el harén y la danza del velo han dispensado a algunos de plantearse los derechos de las mujeres musulmanas. Pero hoy en día, con la última afluencia de inmigrantes procedentes de Oriente Medio y de África, el trato patológico que algunos países árabes le dan a la mujer irrumpe en Europa.
Lo que había sido un espectáculo exótico de tierras lejanas toma ahora la apariencia de una confrontación cultural en el suelo de Occidente. Una diferencia en su día desactivada por la distancia y un sentido de superioridad se ha convertido en una amenaza inmediata. El público en Occidente descubre, entre el miedo y la agitación, que el sexo en el mundo musulmán está enfermo y que esta enfermedad está llegando a sus propios países.
Kamel Daoud era cronista en el Le Quotidien d'Oran y es autor de Meursault, contre-enquête. (2014)
lunes, 22 de agosto de 2016
Chuminadismo
Basándose en la propia encuesta de Sigma Dos encargada, El Mundo titula a cuatro columnas en su edición digital de hace un rato: "El 33% culparía al PSOE de no haber Gobierno".
Aquí.
Mmm... basta con mirar el mismo gráfico del que surge el titular para ver su profunda frivolidad: pues en él se dice que el 25% se la echaría al PP: y estos porcentajes subirían hasta el 43% entre los votantes de PSOE y el 46,5 % de Podemos.
Y el 31% no sabe ni contesta.
Es decir que dos de cada tres no le echaría la culpa al PSOE.
Pero la culpa siempre al empedrado.
Con titulares así se difumina más la frontera, si cabe, entre el periodismo serio y (más que el churnalism) el "chuminadismo", en este caso.
Aquí.
Mmm... basta con mirar el mismo gráfico del que surge el titular para ver su profunda frivolidad: pues en él se dice que el 25% se la echaría al PP: y estos porcentajes subirían hasta el 43% entre los votantes de PSOE y el 46,5 % de Podemos.
Y el 31% no sabe ni contesta.
Es decir que dos de cada tres no le echaría la culpa al PSOE.
Pero la culpa siempre al empedrado.
Con titulares así se difumina más la frontera, si cabe, entre el periodismo serio y (más que el churnalism) el "chuminadismo", en este caso.
Sondea que algo queda
Sigma Dos ataca de nuevo.
Aquí.
Muy confusos y contradictorios los resultados, como la vida misma.
Lo que está medianamente claro es que Rajoy es parte del problema, hasta para lo suyos, que ya tiene guasa.
Sorprende la falta de alguna pregunta, como: "¿Preferiría antes que un Rajoy presidente una nueva investidura de Sánchez con apoyo de Rivera y la abstención del PP?
La campaña de pressing sobre el PSOE va a ir en aumento en los próximos días, eso seguro.
Terceras elecciones ya.
Aquí.
Muy confusos y contradictorios los resultados, como la vida misma.
Lo que está medianamente claro es que Rajoy es parte del problema, hasta para lo suyos, que ya tiene guasa.
Sorprende la falta de alguna pregunta, como: "¿Preferiría antes que un Rajoy presidente una nueva investidura de Sánchez con apoyo de Rivera y la abstención del PP?
La campaña de pressing sobre el PSOE va a ir en aumento en los próximos días, eso seguro.
Terceras elecciones ya.
Acabar con la jodienda judicial
El profesor Sosa, inasequible al desaliento, vuelve a recordar los "fundamentales" para despolitizar la justicia, piedra angular del Estado de Derecho (las mayúsculas son mías).
Aquí.
El sentido común, todo el sentido común y nada más que el sentido común.
Aquí.
El sentido común, todo el sentido común y nada más que el sentido común.
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