jueves, 16 de junio de 2016

El Partido Sánchez

EL PS  (Partido Sánchez o Sanchézico) anda con la soga al cuello. Se huelen en el organigrama y entre los históricos socialistas que la hostia va a ser de antología el 26-J.
Y no tanto por la falta de propuesta, pues el programa, si se soslaya el asunto territorial, a grandes rasgos es moderado y compatible con el de C's, como se vio, sino porque el PS no logra dar con la tecla del pacto postelectoral, a diferencia de los otros tres partidos en liza para entrar en el Gobierno.

El PP gobernaría solo, o en coalición mientras Rajoy pudiera ser el presidente.
C's apoyaría al PSOE, y al PP si no fuera Rajoy el presidente, sino otro pepero si fuera jovenzuelo.
Podemos quiere presidir un gobierno con el PSOE de mamporrero. O quedar a la espera en unos añitos, y mientras tanto ejercer como desleal oposición.

Pero ¿qué le espera al Partido Sánchez? Ganar es metafísicamente imposible; ser segundo es improbable y lo abocaría a un nuevo drôle de pacte, ya fallido; quedar tercero, lo más probable, significa que el Partido Sánchez se vaya a casa y muera, como el merma, para que tal vez el PSOE resucite cual Lázaro en unos meses o años, dejando ahora  gobernar a Rajoy un ratito.
Aquí.

Cuando el PSOE eligió a Sánchez como secretario general pensaba que aupaba a un nuevo Zapatero- cargado-de-futuro.
Y el drama es que no se equivocó. Pues el problema era, y es, que Sánchez es un suplente y no un titular como Zapatero; es un jugador de recambio que nunca sale, porque los votantes lo han mandado, a diferencia del original tuercebotas, al banquillo y no a la cancha, porque se malician de lo que sería capaz.

En el hondón subyace el problema del centralismo del PSOE, que ha pasado de ser un valor para la izquierda a acabar hundiéndolo entre las jóvenes generaciones, que quieren novedad si no cambio, brioche si no pan,  a toda costa,  y que identifican al PSOE como establishment. Que es lo que es.
Aquí.

En la refundación del PSOE, por cierto, el PSC sobra.  Sólo un PSOE compitiendo con el PSC hasta hacerlo desaparecer, le volvería a dar peso en Cataluña... y en el resto de España.