martes, 6 de septiembre de 2016

Pujol humanista personalista (y post andorranista)

Sale ahora un escrito antiguo de Jordi Pujol.
Aquí en VO.

Y aquí en tradu exprés.

Tres ámbitos en convulsión. Cataluña, España, Europa.

Jordi Pujol i Soley.
5-10-2015

Un comentario personal. Pero no sólo personal.
Un comentario referido al hecho que me resulta difícil superar el estado de ánimo en que me encuentro. Me estoy esforzando. Trato de resistir la ofensiva de desprestigio que me vuelcan encima. Esto se podrá dilucidar del todo en su momento, pero en cualquier caso desde ahora puedo decir -porque es mi sentimiento íntimo- que no es eso lo que realmente me angustia. El sentimiento de culpabilidad me viene de que, no por codicia, pero sí por miedo, por desidia, por ligereza, por debilidad, he cometido una falta que no debí haber cometido. Que creo que en su momento se reconducirá la cosa.
Pero no es de eso de lo que ahora quiero hablar. Sino de otro aspecto menos personal. Si bien algo personal porque hace referencia a tres ámbitos de acción a los que quería dedicar en gran parte mi vida. Y lo hice. Durante muchos años. Y me ilusionaban. Pero ahora tanto objetiva como subjetivamente se me hace difícil, o imposible, hacerlo. Y no sólo por el estado de ánimo y los problemas personales sino también -y mucho- porque realmente en los tres se ha ido haciendo objetivamente difícil trabajar con ilusión y eficacia. Con entusiasmo y ambición.
Estos tres ámbitos eran Cataluña, España y Europa.
(1)
Mi primera fidelidad fue y es Cataluña. Desde muy joven. Y en todos los ámbitos. Siempre en el marco de un proyecto de país. Tocando muchas teclas, pero todas ellas en el marco de un proyecto. De un proyecto de país. De un país con fuerte conciencia histórica, con una lengua y una cultura a la vez resistentes y creativas, con  determinadas formas de vida muy persistentes.
Por razones demográficas y políticas, y por cómo ha evolucionado la Historia, habría sido lógico que Cataluña se hubiera diluido, que se hubiera despersonalizado. No ha sido así. Aparte de los hechos esenciales de la lengua y la cultura, deben de haber contribuido los que se han llamado "formas de vida". Que haciendo un resumen muy breve e incompleto pueden ser desde la "laboriosidad" que decía Cadalso a finales del siglo XVIII (justo en el momento de la recuperación económica y social del siglo XVIII, como tan bien explica Pierre Vilar) hasta la combinación de cordura, ironía, mesura y continuidad de Ferrater Mora y la aportación decisiva de Vicens Vives, quien sitúa en la "voluntad de ser" el hecho básico de la actitud colectiva catalana. Personalmente yo llego a la toma de conciencia personal de lo que es el país y de la situación en que se encuentra en un momento (los años inmediatamente posteriores a la guerra) difícil y que invita al desaliento. Por diversos motivos y circunstancias -familiares, sociales-,  yo no caí. Y me apunté muy pronto a la tarea de conservación de la memoria y de reconstrucción del país. En una doble línea de agitación y de formulación de proyecto. De proyecto global y, por tanto, poliédrico.
(2)
Ya he dicho que mi primera fidelidad, fue y es Cataluña, la he querido ejercer en dos marcos más amplios. Uno de ellos es España. Yo no he sido independentista salvo un momento fugaz que combinaba la opresión radical del primer franquismo y lo que podríamos llamar la lectura de los versos de Ventura Gassol. De hecho, en 1946 -con dieciséis años- eso ya quedó superado. (Época, por ejemplo, de mi adscripción al grupo Torras i Bages, y poco después de la gran concentración en Montserrat del mes de abril de 1947). Mi activismo catalanista ya incorporaba tanto el hecho español como el europeo. El reconocimiento de Cataluña debía conseguirse en ese doble marco. Y no sólo pasiva o resignadamente sino con iniciativa y compromiso. Con espíritu constructivo. Es decir, no sólo debíamos tener como lema y objetivo lo que yo llamaba "construir Cataluña" sino también -en la medida muy modesta que nos correspondía- contribuir al progreso español y europeo.
Ya he explicado muchas veces cómo desde los años 50 empecé a plantear lo que debía hacer Cataluña en el marco español. No sólo políticamente, sino también en el campo económico y social. Y en el ideológico.
Creo que durante muchos años he podido trabajar en este sentido. En general, modestamente, aunque en determinadas épocas con cierta capacidad de incidencia.
Esto era posible para una Cataluña con su propia identidad reconocida y respetada y con las herramientas y competencias pertinentes. Y una España abierta a esta posibilidad. Y este era nuestro objetivo colectivo. Y el mío personal. Pero ahora ya no lo es.
Desde hace unos años el proyecto político ampliamente mayoritario en España se ha puesto completamente de espaldas, pero no se debe caer en la tentación del "finis Cataloniae" porque el proyecto que hemos defendido tope con dificultades muy grandes.
Que además me afectan personalmente de una manera grave. Ya he dicho de entrada que hacía un comentario personal. Aunque no sólo personal, porque durante muchos años he contribuido de manera importante a la aplicación de un proyecto colectivo que ha propiciado un gran progreso en Cataluña. En todos los órdenes. Y que también durante más de cuarenta años ha contribuido al progreso general español.
Pero ahora mi capacidad de hacer una contribución positiva ya no existe. Confío en que otros lo harán. Y lo deseo.
(3)
Empecé este escrito el 5 de octubre de 2015. Lo continué a mediados de mes. Y hoy -3 de noviembre- lo retomo a raíz del texto de una entrevista en La Vanguardia del día 27 a un profesor de Oxford -John Gray- que añade leña al fuego de las preocupaciones que empecé a exponer referidas a Cataluña y a España. (Pero faltaba el comentario sobre Europa).
El titular de la entrevista ya es bastante inquietante para un europeísta como yo. Para un patriota europeo como yo. "El proyecto europeo y el euro se desintegran".
Y yo soy especialmente sensible a esto porque ya hace algún tiempo que contemplo con preocupación la evolución europea. Y lo tengo escrito. Y porque coincido con algunas de las críticas de John Gray.
Pero me rebelo frente a la idea de una ineluctable decadencia europea.
Porque creo en los valores de Europa. Y porque no es casual, por ejemplo, que tanta gente de todo el mundo quiera ser europea.
Que quieran ser de la UE. Mucho más que de cualquier otro continente, gran país o gran civilización. Más incluso que los USA, al menos en aspectos muy importantes.
Como lo que dice el Profesor Gray invita al pesimismo me pongo preventivamente la venda en la herida y adelanto que sigo teniendo fe en Europa. Después diré por qué. Pero de momento cuento lo que dice el Profesor Gray.
Dice que está en marcha el proceso de desintegración europeo. Y da a entender que éste no se detendrá, o que es muy difícil que lo pueda hacer. Porque la UE se ha hecho demasiado grande y es demasiado rígida. Porque hay demasiado desequilibrio interno, por otra parte muy difícil de eliminar. Y porque Europa ya no es ni probablemente sea ya un actor mundial.  Y porque Europa no tiene capacidad para resolver el problema de la inmigración. Y porque Europa va camino de convertirse en "débil, desordenada e introvertida, con muchos gobiernos débiles, una política opaca y un resurgimiento poderoso de la derecha radical". Y concluye que estamos "en un callejón sin salida".
 Todo esto dicho por un hombre serio. O sea que no es moco de pavo. Pero yo quiero creer que lo que decíamos -y yo personalmente con especial énfasis- de que la UE había sido una historia de éxito sigue siendo verdad. Ahora amenazada, pero todavía real.
Todo el mundo quiere ser europeo porque Europa y la UE combinan mejor que ninguna otra sociedad el nivel de vida, el bienestar social (Estado del Bienestar) y la libertad política y de pensamiento. Todo ello fruto de un patrimonio cultural y espiritual, humanista, de alta calidad. El mismo Gray habla de Montaigne "y de unos cuantos más", dice. Pero es que son muchos más. Y vienen del pensamiento griego y de la idea cívica de Roma y de los valores del cristianismo. Todo esto dicho sin infravalorar otras culturas y civilizaciones, pero sin olvidar nuestros valores. Que vienen de muy lejos, pero que después han continuado con las grandes reformas religiosas y con el enciclopedismo y la Declaración de los Derechos  Humanos.
Y con las formulaciones ideológicas y políticas que han conducido al Estado del Bienestar. Que han conducido a que una gran multitud en todo el mundo, si puede elegir, elige ser europea y no de otros continentes. No de otras culturas y de otros sistemas.
O sea que Europa es un valor universal. Es un referente de alcance universal. Esto hace más necesario y urgente que supere su crisis. O sus crisis. Porque tiene más de una. Económica y financiera, política y social, de desconcierto frente a la globalización, de ideas y de valores. Pero la multiplicidad de crisis debe tener un origen común. O al menos habrá interconexión entre todas ellas. Habrá algún lugar o algún mecanismo que, bien utilizado, tal vez podría ayudar a recomponer el conjunto de ideas, valores y actitudes que podrían hacer de Europa algo menos discursivo y más operativo, más sincero y menos teatral, más responsable y menos evasivo. Más valiente.
Todo ello requiere inteligencia y competencia, pero también una voluntad colectiva pactada de sentido de responsabilidad, y de buena fe, y también de percepción del peligro.
Podría ser que para hacer esto fuera necesario un liderazgo reforzado. En el terreno político. Pero también, y mucho, en lo ideológico y cultural, y si la palabra no causara miedo deberíamos decir en el terreno espiritual. Porque ahora lo ejerce demasiado en solitario Alemania. Y honestamente hay que aceptar que en buena parte esto es así porque todo el mundo se escabulle. Como hace unos meses editorializó The Economist,  Alemania es, a día de hoy, en Europa, "the reluctant hegemon". El hegemónico o jefe de filas reticente. Que lo es; o lo finge, al menos en parte, a la fuerza.
¿Se vislumbra por alguna parte que estas condiciones se empiecen a dar? No del todo. Pero el espíritu europeo es una mezcla de actitud prometeica y de esperanza cristiana. Y de humanismo personalista. Unos ingredientes sólidos y creativos. Que pueden hacer posible la reacción.

(El artículo es de octubre de 2015, antes de las dos elecciones generales españolas del 20-D yel 26-J y el Brexit del 23 de junio de 2016).


Soria vuelve a dimitir

Soria ha dimitido de su cargo en el BM; le honra.

Carlos Cuesta clama aquí contra la demagogia de los partidos en este asunto, al ser el cargo por concurso y, por lo que parece, objetivo y no discrecional.
El problema es que no se ha publicado la relación de candidatos y sus méritos; y, sobre todo, aun admitiendo que Soria tuviera la mejor puntuación, no deja de ser el suyo un cargo de representación de España en un organismo internacional.
Y si Soria tuvo que dimitir como ministro por mentir; y además,  según Montoro "porque no se puede estar en un paraíso fiscal y en el gobierno", mutatis mutandis...

Parce obvio que el nombramiento de Soria era totalmente inadecuado en fondo y forma.

Si a Cuesta le parece bien que Soria esté en el Banco Mundial, al resto de los españoles, no. Tenga o no derecho a presentarse al cargo.

La candidatura debe ser apoyada por el ministerio, y por tanto por el gobierno.
Soria no nos habría representado.

Pudor por el otro

Azúa proponiendo dar más circulación al vocablo "alipori" a cuenta de la desinvestidura o la embestidura o lo que sea que presenciamos en el Congreso los otros días.
Aquí.

Es cuento largo lo del origen de la palabra y sus variantes
Aquí y acá.



Felipe de Borbón y Andana

El pitorreo empieza a ser general con el no-gobierno español.

Hasta el Independent dice que el rey ha fracasado.
Aquí.  Alistair Dawber escribe: 

“Muchos creían que el joven y popular rey Felipe sería capaz de acabar con el punto muerto, pero también ha fracasado”.

Debería introducirse una ILP en el Congreso, con medio o un millón de firmas, proponiendo a un independiente como jefe del Gobierno ya el que el monarca se llama a andana.

Por ejemplo una independiente: Carmen Iglesias.


La fiscal mandó parar

La fiscal general avisa a los sedicentes independentistas.
Aquí.
Por fin, y más vale tarde que nunca, si bien ya es demasiado tarde: qué más querrían los indepes que ver a Forcadell entre rejas o inhabilitada. Menuda propaganda internacional.



No los voten, bótenlos

Tanto Sánchez como Rajoy son dos procrastinadores. El uno, presidente crónico, el otro jefe de la oposición mientras dure y se pueda. Se basan en sus votantes que, a pesar de todo,  los votan. Casi 8 y 5 y medio millones respectivamente.
Así las cosas, no hay nada que hacer. Son ellos dos los principales problemas políticos en España.
Si sus partidos no los botan con b, tendrán que ser los ciudadanos.


El antiborboneo wagneriano

El profesor Sosa Wagner encara al timorato Borbón con sus responsabilidades ante el bloqueo político y le pide que lo rompa con el mazo de la Constitución: que eso no es borboneo, Majestad, que eso es constitucionalismo...


Aquí.

Pero no caerá esa breva de un formador regio para un gobierno de concentración y provisional: ni siquiera el monarca ha sido capaz de reunirse al mismo tiempo con varios de los líderes para hacerles ver la necesidad de pactar una salida al juego diabólico de vetos cruzados, cuando tenía margen de sobra para haberlo hecho. Tanta prudencia roza la inoperancia.


Porque, ¿quién se atrevería en el Congreso a no investir a un candidato (mejor una candidata, por múltiples razones) nombrado por el rey con todo un gabinete de independientes constitucionalistas salidos de gran parte del arco ideológico?

Cierto que a los partidos no les gustaría la idea, entre otras cosas porque pondría de manifiesto su poquedad e inutilidad, pero ni PP ni PSOE ni C's se atreverían a votar NO a ese candidato independiente y a su equipo... porque sería tanto como votar NO a la monarquía.

Manuel Conthe, sin embargo, se pregunta si Rajoy es un republicano que se ignora.
Aquí.
Hombre, hombre, todo es posible: en la entrada anterior lo trataba yo de punk.










lunes, 5 de septiembre de 2016

Rajoy el punk

Rajoy pretende que la opinión pública se crea que él no sabía nada del nombramiento de su amigo Soria como director ejecutivo en el Banco Mundial; más aún, pretende hacer creer que no conocía siquiera la existencia del cargo en cuestión, y, que, por tanto, ni Soria ni Guindos le dijeron nada de nada. Que es un mero acto administrativo, sin más.

Tanta ceguera no puede ser más que una provocación por parte de Rajoy; o terceras elecciones y la voy a petar; o por lo que me queda me cago dentro y dejo a Soria bien colocado.

El punkismo de Rajoy es un síntoma más del clima irracional en el que vive España.




Otros 170

Otra posible coalición de 170.
Nada descabellada, por cierto, según vayan las gallegas y las vascas, pues en frente anti Rajoy tiene mucho predicamento (y lo del ex ministro Soria es veneno para la taquilla).
Aquí.

El mudito

El rey no quiere organizar nuevas consultas en Zarzuela, para dejar así a los partidos que se entiendan entre sí.
Aquí.

Es decir, que se ha adaptado pues perfectamente al ambiente y, lo peor, a un sistema abocado a la nada o a la repetición de elecciones.

Nada en la Constitución impide que el monarca convoque a los líderes en reuniones conjuntas, con dos o tres o cuatro líderes.

Nada en la Constitución impide que el monarca nombre a un formador de Gobierno que no sea un líder de partido. Incluso a alguien que no haya sido votado en la urnas.

Teme que lo acusen de borbonear; pero eso no sería borbonear sino actuar conforme a la ley y al papel moderador que le corresponde a la Corona.

Pero no hay más mudo que quien no quiere hablar.




El comité federal andante

Sánchez dice "yo soy un comité federal andante"; ha convocado ya, en efecto, siete. Y afirma que ha cumplido siempre con sus mandatos.
Lo triste es que dice la verdad.

Un nuevo 9-N

La CUP apoyará a Puigdemont a cambio de referéndum en junio de 2017.
Aquí.

Vamos a un nuevo 9-N, nolens volens.

La ley de los lei

La ciudadana Álvarez ha escrito un texto que debería estudiarse y debatirse en todas las escuelas y universidades de Occidente, tal es su limpieza argumentativa y su elegancia en la exposición.

Otros intelectuales, como Amin Maalouf en  Las identidades asesinas de 1999 (aquí una reseña muy analítica en español) ya habían abordado la cuestión; o el antropólogo Clifford Geertz, que desarrolló a lo largo de su carrera el concepto de "identidades culturales dinámicas". Y Judih Rich Harris, con un enfoque antropo-psicológico (aquí), que indaga en la raízes de la individualidad y la identidad, en el yo y el ellos.

Pero la vuelta de tuerca de Álvarez es esta:
Nos dice que contra el esencialismo de la identidad, sólo caben los valores democráticos superiores.
Contra el culto a las diferencias culturales e identitarias, el acervo común ilustrado. 
Contra la tiranía de las pertenencias reduccionistas: la comunidad del discernimiento.
Contra los adoradores de la ley del más fuerte, contra los sin ley: la ley.

La ley de los lei (de los libres e iguales)

















Mala alternativa para Alemania

En Alemania soplan vientos alarmantes.
Aquí.
Merkel y su partido están perdiendo la partida frente a la derecha extrema, racista y populista, el AfD (alternativa para Alemania)
Mal presagio para el proyecto europeo.
Con un objetivo alcanzado del 20% hoy en una regionales, el AfD puede irrumpir con fuerza en la escena nacional.
Si todo el proyecto europeísta lo debemos fiar al resurgir  la socialdemocracia germana, no hay motivos para el optimismo.

Alemania, que es la locomotora de Europa, puede ser también su campo santo.

sábado, 3 de septiembre de 2016

La banalidad del olvido

Un tipo se hace fotos de postureo en  Birkenau, y se arma la gorda en la red, el mismo día en que Marine Le Pen anuncia su referéndum para la salida de Francia de la UE.
Aquí y acá.
Cuando uno piensa que la razón de ser de la Europa comunitaria fue evitar nuevas guerras entre europeos y el genocidio judío y luego mira las fotos del jovencito indocumentado y descerebrado posando en el campo de concentración, entiende que el Front National sea el primer partido en intención de voto en Francia.
Un partido de racistas y de amnésicos, que es casi lo mismo.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Rajoy paga traidores

Rajoy sí paga a traidores (a la verdad); si son amigos.
Aquí.
El ex ministro José Manuel Soria, que mintió siendo ministro y tuvo que dimitir, ha sido propuesto por Rajoy para director ejecutivo del Banco Mundial. A ver si lo obtiene.
El anuncio se ha hecho justo después de la sesión de desinvestidura, más que nada para evitar la rechifla en las bancadas "no future", y para que la noticia quede oculta mañana en los periódicos por los titulares del NO a Rajoy.

Soria conoce bien lo que son las finanzas internacionales, pero hacer valer en el CV su periodo panameño, o premiárselo por parte del gobierno, es algo excesivo para el decoro del respetable.




Nein ist nein y la parte por el todo

Sánchez ha dejado claro que su no es definitivo, pues hoy se ha postulado para intentar un gobierno con los anti Rajoy, que, cierto es, son legión: 180 diputados más los 32 de Ciudadanos; total: 212 diputados. Incluso Oramas la canaria puede renergar de su sí a Rajoy.
Entre estos 212 o 213 diputados deberían salir sólo 176 coaligados en su antirajoyismo visceral. En principio y en teoría no es un imposible.


Pero el referéndum es el problema. Cataluña es el problema.  La parte por el todo.

Ergo no hay solución en España hasta que (en) Cataluña (se) resuelva el asunto.





jueves, 1 de septiembre de 2016

La ley del miedo

El editorial de hoy de Charlie Hebdo sobre la decisión judicial francesa de anular las ordenanzas municipales en contra el uso del burkini en las playas galas:

Aquí en VO.


Aquí en tradu exprés:

Molière invalidado


"El Consejo de Estado de Francia ha dictado su resolución sobre las ordenanzas municipales contra el uso del burkini en las playas. Aplaude la izquierda, mientras protesta la derecha. Y esto porque la derecha ve el burkini como una manifestación del Islam cada vez más invasora. Y porque la izquierda piensa que la prohibición de llevar la prenda es liberticida. Sin embargo, lo que une a los dos campos es que están ambos equivocados.

Es posible que el origen de esta prenda horripilante sea una religión concreta. También es posible que la prohibición de llevarla en el espacio público sea una restricción a la libertad indumentaria. Sin embargo, la verdad la tenemos delante de nuestras narices, pero nadie la ve de tan gigantesca que es: el burkini no es más que la manifestación del regreso del orden moral más retrógrado y más indignante que quepa imaginar. No importan los orígenes de esta ropa mojigata. La izquierda, por lo general, tan dispuesta a hacer frente a cualquier forma de moralismo, está paralizada por la dimensión religiosa de estos pijamas playeros. La derecha, de costumbre tan rápida a la hora de defender las buenas costumbres, no se opone al burkini por razones morales, sino porque es el símbolo de una religión que, a su modo de ver,  desafía  la identidad de Francia.

La izquierda debería combatir el burkini como lo hizo enfrentándose a los oponentes reaccionarios al matrimonio homosexual. Pues los católicos que se manifestaban en contra de esta reforma progresista del matrimonio tienen una visión de la moral y de la familia tan reaccionaria como la de las mujeres que se cubren de la cabeza a los pies para bañarse. No se puede, por un lado, luchar contra el orden moral cuando lo defienden los católicos, y por el otro, no luchar contra él cuando lo defienden musulmanes reaccionarios. La izquierda todavía no ha entendido que el Islam puede ser tan retrógrado como el catolicismo; y viceversa. Las mujeres que llevan burkini y aquellos que se manifestaron en contra del "matrimonio para todos" tienen la misma visión en cuanto al lugar que han de ocupar lugar las mujeres en la sociedad.

Si la izquierda fuese todavía la izquierda, debería tener este discurso crítico contra el orden moral que publicita el burkini. Pero la izquierda no es más que un cadáver que suena hueco en cuanto impacta sobre ella un problema. Entonces aplaude la decisión del Consejo de Estado de Francia, ya que cree que una decisión judicial podrá borrar cuarenta años de sus propias cobardías. No es el progresismo lo que empuja a la izquierda a aplaudir esta decisión administrativa, sino el miedo. El miedo de la religión, el  miedo a desagradar a un electorado del que espera votos, el miedo a todo lo que es un poco demasiado complicado para ella.

La ley del miedo es ahora más fuerte que el miedo a la ley

La moral religiosa siempre ha tenido un problema con el cuerpo y la desnudez. "Cubra este seno  que no puedo ver", puede leerse en una famosa obra de teatro que muchos han estudiado en la escuela. Trescientos cincuenta años después, todavía nos reímos con el Tartufo, pero no nos damos cuenta de que hoy es él quien impone su moral hipócrita. Tartufo ha ganado la partida. Molière la ha perdido. Muchas gracias,  Consejo de Estado. ¿Y qué dice de esto la izquierda? ¿Y los artistas? Nada. El vacío interesideral. ¿Dónde están los actores que muestran su talento en el escenario para ridiculizar la hipocresía del personaje de Molière? ¿Dónde los escritores y los críticos, tan admiradores del espíritu increíblemente subversivo de Jean-Baptiste Poquelin, alias Molière? Se han hecho invisibles, se han refugiado en la oscuridad de los teatros para evitar su exposición al sol de las playas donde se representa una obra grotesca con trajes de otro siglo.

La derecha no será tampoco de gran ayuda con sus proyectos de ley que nada van a resolver.  Pues al orden moral islámico le importan un pito las leyes y los reglamentos. Su táctica es la del hecho consumado. Sin debate, sin votaciones, sin contestaciones.
No hay salida. Deberemos acostumbrarnos  al velo, al burka y al burkini. La ley que fue aprobada en contra del uso del burka no hizo que éste desapareciese. La policía tiene demasiado miedo a crear disturbios, y las autoridades locales no quieren que su municipio sea portada en los periódicos. Así que todo el mundo se la envaina.

Las decisiones judiciales sólo se tienen en cuenta si son favorables al orden moral o al hecho religioso, sin ningún discernimiento, como la que acaba de adoptar el Consejo de Estado.

En cambio, cuando la justicia francesa decide que el delito de blasfemia no existe y que se puede caricaturizar las religiones, ya nadie hace uso de ese derecho. ¿Quién,  aparte los dibujantes de Charlie Hebdo, se ha atrevido a dibujar al Profeta? Los dibujantes tienen miedo de ejercer un derecho que la ley les concede  porque tienen miedo de perder la vida. A semejanza de la ley sobre el burka, muy poco aplicada, el Derecho se ve completamente superada por este nuevo orden moral de inspiración musulmana.

La ley del miedo es ahora más fuerte que el miedo a la ley".

Riss, director de Charlie Hebdo.



En efecto, la ley del miedo... como dice Riss.
Pero el burkinismo es un problema político, de propaganda del islamismo,  y como tal debe abordarse.

Birreyes del mambo

Los chicos de la Colau piensan en ir del bracete de la CUP en las próximas autonómicas y de paso votar en un segunda urna un pseudoreferéndum por la independencia (en flagrante ilegalidad, cela va de soi).
De lo cual se coligen dos cosas: una, que todo el que pide una consulta de secesión "es" un secesionista, por mucho que pretenda lo contrario; y dos, que los iguales acaban juntándose.
Y encima, el colauero Asens tiene el santo rostro de argumentar que con las dos urnas, con las biurnas, se animarían a participar... lo contrarios a la secesión ?¿  (dando a entender, además, que es lo que desea, una alta participación de los contrarios a la secesión...).
Aquí.

Hasta un niño chico lo vería: si ese día de elección autonómica hay una bielección con esas dos urnas, la parlamentaria y la pseudoreferendaria, los demócratas catalanes (los de verdad, no los que han usurpado el nombre, que cada día recuerdan  más a otros usurpadores de nombres "democráticos":  los esbirros de Moscú de la RDA), sencillamente no irán a votar. Porque los golpes de Estado no se votan. Se ejecutan.

 Pero para entonces  los de Colau y los cuperos serán los bi-reyes del mambo en las bi-urnas.

QED.

Los sistémicos

Sólo cuando (y si) se toque fondo se podrá volver a boquear en superficie. En unas terceras elecciones el día de Navidad, con 5 millones de españoles en desplazamiento lejos de su colegio electoral, y dado lo farragoso del voto por correo, se podrá producir la abstención más alta de la Historia: además del 30% estructural y habitual, se podría dar otro 20%. Con un 50% de abstención o similar, cabrá visualizar el nivel de compromiso político de los españoles que aún creen en el sistema. Los sistémicos
Y se modulará un tanto lo que tal vez sea una de las peores fallas de la democracia (si no la peor): la falsa equiparación de todos los votos, cosa que desmiente el sistema electoral desde siempre, como metáfora involuntaria de algo muy políticamente incorrecto: no todos los votos deberían valer lo mismo.
Pero no por razones geográficas. hélas...